Informe sobre la epidemia mundial de SIDA, 2004

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IV. Ampliar la prevención integral del VIH


A pesar de que la prevención es el pilar básico de la respuesta al SIDA, menos de una de cada cinco personas tiene acceso a servicios de prevención del VIH en todo el mundo. La prevención integral podría evitar unos 29 millones de los 45 millones de nuevas infecciones que se prevé que ocurran durante el presente decenio. Si bien el tratamiento antirretrovírico está dando esperanzas a millones de personas, si no se reduce de forma drástica el número de nuevas infecciones por el VIH el acceso ampliado al tratamiento será insostenible. Las instancias que dispensan tratamiento antirretrovírico se verán abrumadas por la demanda.

Los programas de prevención no están llegando a las personas que los necesitan, particularmente dos grupos altamente vulnerables: las mujeres y los jóvenes. Si se quieren prevenir las elevadas tasas de infección entre las mujeres, hay que abordar las causas fundamentales de su vulnerabilidad: sus desventajas jurídicas, sociales y económicas.

Para los jóvenes, el conocimiento y la información son las primeras líneas de defensa; la educación sobre el SIDA está lejos aún de ser universal. En África subsahariana, sólo el 8% de los jóvenes que no van a la escuela y un porcentaje ligeramente superior de los que van a la escuela tienen acceso a educación sobre prevención. También necesitan acceder a información confidencial sobre salud y a los preservativos. La protección de los derechos de las muchachas jóvenes es asimismo decisiva para disminuir la prevalencia del VIH entre los jóvenes.

Afortunadamente, se pueden mencionar algunos casos de éxito. Diversos países, como el Brasil, la República Dominicana, Uganda y Tailandia, han logrado reducir la infección por el VIH. Por otro lado, es necesario que la prevención del VIH evolucione y sea más innovadora al abordar los cambios en la epidemia. Por ejemplo, en los países de ingresos elevados los comportamientos de riesgo y las nuevas infecciones vuelven a aumentar, en particular entre los varones jóvenes que tienen relaciones sexuales con varones. Entre las razones que explican ese aumento probablemente figuran la “fatiga de la prevención” y el exceso de confianza como resultado de la disponibilidad y promesa de tratamiento antirretrovírico.

El mayor acceso a la terapia antirretrovírica y otros tratamientos brinda una oportunidad excepcional para potenciar los esfuerzos de prevención al alentar a muchas más personas a averiguar su estado del VIH. La promesa de tratamiento debería estimular una mayor demanda de asesoramiento y pruebas voluntarias. La cobertura actual de los servicios de pruebas del VIH es insuficiente. La proporción de adultos que necesitan asesoramiento y pruebas voluntarias y lo reciben se situaba entre prácticamente cero en Asia sudoriental y el 7% en África subsahariana, y en el 1,5% en Europa oriental. En los lugares donde existen estos servicios, la demanda también suele ser baja como consecuencia del miedo al estigma y discriminación.

Prevención integral

Los elementos esenciales de la prevención integral del VIH incluyen:

El nuevo plan de acción

 

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