Informe sobre la epidemia mundial de SIDA, 2004



V. Tratamiento, atención y apoyo para las personas que viven con el VIH
El acceso a la terapia antirretrovírica y otros tratamientos para las enfermedades relacionadas con el VIH sigue siendo escaso. La Organización Mundial de la Salud estima que nueve de cada diez personas que necesitan urgentemente tratamiento para el VIH no lo reciben. En los países en desarrollo, en los dos próximos años fallecerán entre cinco y seis millones de personas si no reciben tratamiento antirretrovírico.
En África subsahariana, se estima que 4,3 millones de personas necesitan atención domiciliaria del SIDA pero tan sólo la recibe cerca del 12%. En Asia meridional, la cobertura cae al 2%.
Sin embargo, el movimiento mundial pro ampliación del acceso al tratamiento antirretrovírico ha obtenido éxitos importantes en los años recientes. Jamás se había visto un nivel de recursos financieros como el de ahora para financiar el tratamiento, la atención y el apoyo, ni la firmeza de la voluntad política en los países para facilitarlos. El precio de muchos medicamentos y medios de diagnóstico se ha reducido drásticamente.
Aumentar el acceso
- La mayoría de los países con planes nacionales sobre el SIDA han incorporado el tratamiento antirretrovírico en dichos planes y han establecido metas específicas de cobertura del tratamiento antirretrovírico. Algunos de ellos han asignado fondos de los presupuestos nacionales y el alivio de la deuda para apoyar el servicio de tratamiento.
- Diversos países de América Latina y el Caribe, entre los que figuran Argentina, Barbados, Chile, Costa Rica, Cuba, México y Uruguay, ofrecen actualmente cobertura universal del tratamiento antirretrovírico. El Gobierno del Brasil ha estimado que el tratamiento antirretrovírico ha contribuido al ahorro de US$ 2200 millones en atención hospitalaria que, en ausencia de dicho tratamiento, habrían necesitado las personas que viven con el VIH.
- Los donantes se están centrando cada vez más en el tratamiento y la atención como parte de su compromiso para ampliar la respuesta mundial al VIH. Por ejemplo, el Programa Multinacional sobre el VIH/SIDA, del Banco Mundial, que ha destinado US$ 1000 millones para África y US$ 155 millones para el Caribe, permite a los gobiernos y otros beneficiarios que utilicen de forma flexible sus fondos para el tratamiento del VIH. El dinero de las subvenciones concedidas por el Fondo Mundial para la Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria hace posible que 700 000 personas reciban tratamiento antirretrovírico. Algunos donantes bilaterales como Francia y los Estados Unidos han establecido fondos para apoyar los programas antirretrovíricos.
- Los esfuerzos del sector privado están creciendo. Cada vez son más numerosas las empresas que establecen programas de tratamiento del VIH para sus empleados, entre ellas Anglo American, Eskon y Heineken.
- Las organizaciones no gubernamentales han sido precursoras del tratamiento. Por ejemplo, las organizaciones Zanmi Lasante (Asociados para la salud), de Haití, y Médicos sin Fronteras han demostrado que el tratamiento antirretrovírico puede suministrarse de forma segura y eficaz en lugares con recursos limitados.
- La iniciativa “tres millones para 2005” fue lanzada en septiembre de 2003 por la OMS y el ONUSIDA. Su propósito –por el momento un objetivo inicial, parte de un movimiento mundial para movilizar finalmente apoyo al acceso universal– es proporcionar antirretrovíricos a tres millones de personas en los países en desarrollo para final de 2005. Hasta la fecha, 56 países han comunicado formalmente su deseo de participar en la iniciativa.
Descienden los precios
- En los últimos años, los precios de los medicamentos antirretrovíricos han disminuido drásticamente. En 2000, el precio del tratamiento antirretrovírico de combinación de primera línea recomendado por la OMS para tratar a un paciente durante un año oscilaba entre US$ 10000 y US$ 12000 en los mercados mundiales. El precio actual de algunas combinaciones de genéricos es de US$ 300 por persona y año. La movilización de las personas que viven con el VIH y de los líderes mundiales ha ayudado a reducir los precios. Sin embargo, el tratamiento antirretrovírico sigue siendo sumamente costoso en numerosos países de ingresos medianos, como Rusia, Serbia y otros países de Europa oriental donde la epidemia está creciendo rápidamente.
- Continúa aumentando la cooperación entre países con capacidad de producción de medicamentos antirretrovíricos –como el Brasil, la India y Tailandia– y países de África que desean crear instalaciones locales de fabricación. También existe cooperación entre algunos países en desarrollo y países industrializados de Europa y Norteamérica para promover y emprender conjuntamente la transferencia de tecnología de producción de antirretrovíricos a países de ingresos bajos y medianos interesados en crear una infraestructura local de producción de medicamentos y con capacidad para hacerlo.
El nuevo plan de acción
- Reforzar la capacidad humana en los países en los que la falta de trabajadores de salud es un obstáculo para el éxito de los programas antirretrovíricos. En determinados países, si se quiere alcanzar la cobertura universal del tratamiento antirretrovírico deberá triplicarse el tamaño de la fuerza de trabajo sanitaria. En los países más afectados por el SIDA, las tasas de vacantes para médicos, enfermeras y otro personal de salud son sumamente elevadas; por ejemplo, en 2001, Malawi sólo cubrió la mitad de sus puestos de trabajo de enfermería del sector público. Es necesario mejorar los incentivos y las condiciones laborales para prevenir la migración a países de ingresos más altos.
- Ampliar los servicios de asesoramiento y pruebas voluntarias para asegurar el conocimiento generalizado del estado del VIH, ya que esa información es la puerta de entrada del tratamiento y la prevención del VIH.
- Proporcionar mayor apoyo para la transferencia y exportación de tecnología, de países con capacidad de producción de antirretrovíricos a países sin esa capacidad. Todos los asociados dentro de la industria farmacéutica deben intervenir en la respuesta al SIDA para garantizar el gran aumento en el acceso al tratamiento que actualmente se está planificando.
- Asegurar que los países aprovechen su derecho a utilizar las disposiciones de los acuerdos comerciales para ampliar el acceso a medicamentos y tecnologías relacionados con el VIH. Esto también significa oponerse a disposiciones sobre patentes «más estrictas de lo necesario» en acuerdos de comercio regional para no menoscabar gran parte de la flexibilidad que brindan los acuerdos de comercio mundial y las declaraciones relativas a los países en desarrollo.
- Reducir el estigma relacionado con el VIH para poder hacer llegar el tratamiento a las personas que lo necesitan.
- Colocar la equidad en primera línea de las políticas y programas para asegurar un acceso justo al tratamiento. Si se quiere hacer realidad el acceso universal, hay que eliminar los obstáculos al tratamiento para las mujeres, los niños y otros grupos como los profesionales del sexo, los consumidores de drogas intravenosas y los varones que tienen relaciones sexuales con varones.




