Informe sobre la epidemia mundial de SIDA, 2004

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VI. Financiar la respuesta al SIDA


Se han hecho avances importantes en la captación de fondos adicionales para responder a la epidemia de SIDA. Se estima que para 2003 se habían reunido US$ 5000 millones de los donantes, el sistema de las Naciones Unidas, las organizaciones no gubernamentales, los gobiernos nacionales y los desembolsos directos de las personas que viven con el VIH y sus familias. Sin embargo, esa cantidad no llega a la mitad de lo que se necesitará para 2005.

Los gobiernos nacionales de los países en desarrollo están desembolsando sumas crecientes de dinero para los programas del SIDA: se estima que en 2002 esa cantidad era de US$ 2000 millones, pero sólo representaba el 6-10% del gasto relativo al SIDA. Se observan disparidades mundiales enormes en este capítulo del desembolso. En los Estados Unidos, el gasto por persona que vive con el VIH es 35 veces mayor que el que corresponde a la región de América Latina y el Caribe, y 1000 veces más alto que el de África.

Hasta principios de 2004, los gobiernos nacionales, el Fondo Mundial para la Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, el Plan de Emergencia del Presidente de los Estados Unidos para el Alivio del SIDA y otros donantes bilaterales y fundaciones se habían comprometido a asignar algo más de US$ 2000 millones para ampliar el acceso al tratamiento antirretrovírico para finales de 2005 en 34 de los países más castigados, con lo que quedaba un déficit de US$ 3500 millones. Sin embargo, hay enormes variaciones entre países: algunos ya tienen los fondos para alcanzar los objetivos de tratamiento propuestos, mientras que otros tienen grandes déficit de financiación.

Aun cuando están aumentando los recursos financieros, en muchos países muy afectados se están produciendo graves bloqueos que impiden el desembolso efectivo del dinero. Esos bloqueos incluyen la falta de capacidad humana e institucional, los efectos negativos persistentes del estigma y la discriminación, la insuficiencia de compromiso político, la lenta transferencia de fondos del nivel nacional a los niveles local y comunitario, unos mecanismos de contabilidad y auditoría deficientes, y unos procesos de financiación contradictorios de la comunidad mundial de donantes.

Se prevé que las dos terceras partes de la financiación mundial para 2005 y los años subsiguientes provendrán de la comunidad internacional. La mayoría de este dinero se destinará a cubrir las necesidades de los países más pobres y afectados de Asia y África subsahariana; esos países dependerán de los donantes externos para satisfacer hasta el 80% de sus necesidades.

Recursos para la investigación y desarrollo de vacunas y microbicidas

Los productos como las vacunas y los microbicidas son bienes públicos mundiales, eso es, bienes que benefician a otras personas además de las que los usan directamente; cada infección prevenida rompe una cadena potencial de infecciones resultantes de la infección primaria. Se necesitan inversiones del sector público y privado para el desarrollo de vacunas y microbicidas. Según la Iniciativa Mundial para la Vacuna contra el SIDA, la inversión del sector público en la investigación de la vacuna va camino de aumentar, pero la financiación global no está a la altura de los desafíos.

El nuevo plan de acción

 

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