Reportaje

Circuncisión masculina: contexto, criterios y cultura (parte 1)

26 de febrero de 2007

La relación entre la circuncisión masculina y la infección por el VIH aparece en titulares y alimenta debates en todo el mundo. En la primera parte de un total de tres series sobre este tema, www.unaids.org estudia en profundidad las causas históricas, tradicionales y sociales que subyacen a esta práctica.

La circuncisión masculina es una de las intervenciones quirúrgicas más antiguas y comunes. Tradicionalmente se ha considerado una marca de identidad cultural o religiosa.
Los pueblos semitas, incluidos los egipcios y los que profesaban la fe judía, ya practicaban la circuncisión, cuyas primeras representaciones, encontradas en un templo egipcio, datan del año 2300 a.C.

En el siglo XIX, se produjeron avances en el procedimiento quirúrgico y, con el aumento de la movilidad de personas durante el siglo XX, la intervención se abrió paso por razones sanitarias y sociales en culturas que anteriormente no la practicaban.

Según las estimaciones actuales, cerca de un 30% de los hombres de todo el mundo, lo que representa un total de aproximadamente 670 millones, están circuncidados.  De este número, un 68% profesa la fe islámica, menos de un 1% la fe judía y un 13% son americanos que no son ni musulmanes ni judíos. 

 “Con el descubrimiento reciente de que la circuncisión masculina reduce significativamente el riesgo de que un hombre contraiga el VIH, se está volviendo a prestar interés a esta práctica y el mundo quiere saber lo que puede significar para la prevención del VIH”, afirmó la Dra. Catherine Hankins, Asesora Científica Principal del ONUSIDA. “Observando qué factores determinan la circuncisión masculina y cómo se acepta en las sociedades donde tradicionalmente se practica, se puede conseguir una visión adecuada de cómo utilizar los últimos descubrimientos y seguir avanzando.”


Práctica religiosa

En la religión judía, los bebés son tradicionalmente circuncindados cuando tienen ocho días de vida, a no ser que haya una contraindicación médica. El libro sagrado de los judíos, el Torah, habla de un pacto entre Abraham y Dios, y el signo visible de este pacto es la circuncisión de todos los hombres judíos. En el Torah está escrito: “Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros” (Génesis 17:10). Los judíos siguen practicando la circuncisión prácticamente de manera universal.

El Islam es el mayor grupo religioso que practica la circuncisión. Al igual que en el judaísmo, los islámicos confirman así su relación con Dios. También la llaman “tahera”, que significa purificación. Con la expansión mundial del Islam desde el siglo VII d.C., la práctica fue adoptada por pueblos en los que previamente no se realizaba.

No hay una edad determinada para la circuncisión en el Islam, aunque el profeta Mahoma recomendó que se hiciera a una edad temprana y circuncindó a sus hijos cuando tenían siete días. Muchos musulmanes celebran el rito en el séptimo día, pero pueden hacerlo en cualquier momento entre el nacimiento y la pubertad.

El cristianismo copto en Egipto y el cristianismo ortodoxo etíope, dos de las formas de cristianismo más antiguas, mantienen muchos de los rasgos del cristianismo inicial, incluida la circuncisión masculina, mientras que en otras iglesias cristianas no se contempla. 

En el Nuevo Testamento, San Pablo escribió: “porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo ni la incircuncisión” (Gálatas 5:6), y una bula papal expedida por la Iglesia Católica Romana afirmaba que la circuncisión era innecesaria: “Manda, pues, absolutamente a todos los que se glorían del nombre cristiano que han de cesar de hacer la circuncisión en cualquier tiempo, antes o después del bautismo, porque ora se ponga en ella la esperanza, ora no, no puede en absoluto observarse sin pérdida de la salvación eterna”.

En África subsahariana, se celebraron diferentes debates centrados en la circuncisión masculina que no llegaron a un consenso claro sobre la compatibilidad de esta práctica con las creencias cristianas. Algunas iglesias cristianas en Sudáfrica se oponen, ya que lo consideran un ritual pagano, mientras que en otras, como en la iglesia Nomiya en Kenya, los miembros tienen que estar circuncidados. Los participantes en debates en Zambia y Malawi mencionaron creencias similares, como por ejemplo la idea de que los cristianos deben practicar la circuncisión ya que Jesús fue circuncidado y la Biblia enseña la práctica.


Etnicidad

La circuncisión se ha practicado por motivos no religiosos durante miles de años en África subsahariana y entre muchos grupos étnicos de todo el mundo, como por ejemplo los aborígenes australasianos, los aztecas y los mayas en las Américas, los habitantes de Filipinas, del este de Indonesia y de varias islas del Pacífico, incluidas las islas Fiji y la Polinesia.

En la mayoría de estas culturas, la circuncisión es una parte integral del rito de paso a la edad adulta, aunque puede que originalmente fuera una prueba de valor y resistencia. “La circuncisión también está asociada a factores como la masculinidad, la cohesión social entre muchachos de la misma edad que son circuncidados a la vez, la identidad y espiritualidad”, explicó la Dra. Hankins.

El etnógrafo Arnold Van Gennep, en su libro de 1909 Los ritos de paso, describe diferentes ritos de iniciación presentes en muchos rituales de circuncisión. Estos incluyen tres fases: separación de la sociedad, un periodo durante el cual el neófito se transforma y finalmente la reintegración tras adoptar un nuevo papel social.

 “La explicación psicológica de este proceso es que la ambigüedad en la identidad social origina tensiones, y hay que hacer una reclasificación simbólica cuando los individuos se acercan a la etapa de transición y pasan de ser definidos como niños a ser definidos como adultos. Esto se ve apoyado por el hecho de que muchos rituales dan significados específicos a la circuncisión que justifican su propósito dentro de este contexto”, afirmó la Dra. Hankins.

La tradición tiene una importancia primordial para muchos grupos étnicos. En el estado de Bende, en el sur de Nigeria, el 43% de los hombres que pertenecen a grupos étnicos afirman que el motivo para circuncidarse es mantener la tradición. En aquellos lugares donde la circuncisión es habitual, se discrimina a aquellos hombres que no se han sometido a la intervención. Para las tribus Lunda y Luvale en Zambia, o Bagisu, en Uganda, es inaceptable no hacerlo, hasta tal punto que son frecuentes las circuncisiones forzadas. Entre los Xhosa, en Sudáfrica, los hombres que no han sido circuncidados pueden ser duramente castigados, intimidados y golpeados.


La circuncisión como expresión social

Cada vez es más normal que la circuncisión se realice por motivos sociales. “El deseo de ser como los demás es una motivación importante para la circuncisión en lugares donde la mayoría de los chicos se han sometido a la intervención”, explica la Dra. Hankins.

Una encuesta llevada a cabo en Denver (Estados Unidos), donde la circuncisión se realiza normalmente poco después de los nacimientos, muestra que los padres de los niños recién nacidos señalaban las razones sociales como el factor que les empujó a realizar esta práctica (por ejemplo, el deseo que el niño no sea diferente al padre).

En Filipinas, donde la circuncisión es prácticamente universal y se suele practicar entre los 10 y los 14 años, se realizó una encuesta en la que dos tercios de los encuestados afirmaron que decidieron someterse a la intervención simplemente para “no ser un no circuncidado”, y un 41% porque es “parte de la tradición”. Las cuestiones sociales también eran la principal causa para someterse a esta operación en Corea del Sur, donde un 61% de los hombres que participaron en un estudio pensaban que les ridiculizarían si no estuvieran circuncindados.

El deseo de “formar parte de” es probablemente el principal factor de la alta tasa de circuncisiones en hombres adultos que emigran a Israel desde países que no tienen esta tradición (especialmente de la antigua Unión Soviética).

En un número significativo de países, los factores socioeconómicos también influyen en el aumento del número de circuncisiones, especialmente donde recientemente se está adoptando esta práctica, como por ejemplo en los países industrializados de habla inglesa. Cuando la circuncisión masculina se empezó a realizar en el Reino Unido a finales del siglo XIX y principios del XX, era más común entre las clases altas de la sociedad. En los Estados Unidos, entre 1988 y 2000, se realizó un estudio sobre 4,7 millones de circuncisiones en recién nacidos que también mostró que el aumento de esta práctica podía deberse a los seguros privados y a mejoras socioeconómicas.


Mejoras en la salud y en las relaciones sexuales

Recientemente, la circuncisión se ha difundido por el mundo industrializado debido a que mejora la higiene personal y disminuye el riesgo de contraer infecciones.

En un estudio sobre los bebés recién nacidos en los Estados Unidos en 1983, las madres declararon que la higiene era el factor que determinó que decidieran circuncidar a sus hijos. En Ghana, la circuncisión masculina se considera parte de la higiene del recién nacido. Un 23% de 110 chicos circuncidados en Filipinas y en Corea del Sur también aludieron a la mejora en la higiene y nombraron dos motivos para ser circuncidados: “mejorar la higiene del pene” y prevenir enfermedades como el cáncer de pene y las enfermedades de transmisión sexual y el VIH (71% y 78% respectivamente). En la provincia de Nyanza, en Kenya, el 96% de los hombres sin circuncidar y el 97% de las mujeres afirmaron que, con independencia de sus preferencias, pensaban que a los hombres circuncidados les resultaba más fácil mantener la higiene.

La mejora en las relaciones sexuales también puede motivar la circuncisión. En una encuestas realizada a jóvenes de Filipinas, el 11% afirmó que decidía someterse a esta intervención porque las mujeres preferían mantener relaciones sexuales con hombres circuncidados, y el 18% de los hombres que participaron en un estudio realizado en Corea del Sur apuntó que la circuncisión podía aumentar el placer sexual. En la misma línea, la mayoría de las mujeres en Nyanza cree que el sexo es más placentero con hombres circuncidados aunque es probable que la mayoría nunca haya mantenido relaciones sexuales con ellos. En el noroeste de Tanzanía, los jóvenes asociaban la circuncisión con un mayor placer sexual tanto para el hombre como para la mujer, y en el distrito de Westonaria, en Sudáfrica, cerca de la mitad de los hombres afirmó que las mujeres preferían que su pareja estuviera circuncidada.
 

Se prevé un aumento en la demanda

Las estimaciones mundiales en 2006 sugieren que cerca de un 30% de los hombres, aproximadamente 670 millones, están circuncidados.

Debido a que recientemente se ha descubierto que los hombres circuncidados tienen menos riesgos de ser infectados por el VIH, se prevé que el número de hombres que solicitará someterse a una intervención segura y asequible aumentará con rapidez.

“Ya que se ha demostrado que la circuncisión reduce el riesgo de contraer el VIH, ahora se debe tener cuidado y asegurarse de que los hombres y las mujeres comprendan que la intervención no ofrece protección completa contra la infección”, afirmó la Dra. Hankins, quien también subrayó que estos temas serán debatidos en la Consulta Internacional “Circuncisión masculina y sida: Investigación en prevención - Implicaciones políticas y programas” que se celebrará en Montreux del 6 al 8 de marzo de 2007.

 “La circuncisión masculina debe considerarse como un elemento más de las medidas de prevención del VIH, entre las que se encuentran el uso del preservativo masculino o femenino de manera sistemática y correcta, la reducción del número de parejas sexuales, la demora en la iniciación sexual y la abstención de las relaciones sexuales con penetración. De la misma manera que el tratamiento de combinación es la mejor estrategia para tratar el VIH, la prevención combinada es la mejor estrategia para evitar la infección o el contagio por el VIH”, añadió.

 “También hay que actuar en muchos países para que las prácticas de circuncisión sean más seguras y para que los proveedores de atención de salud y el público tengan información actualizada sobre los riesgos y los beneficios de la circuncisión masculina.”



Enlaces:

Leer parte 2 – Circuncisión masculina y VIH: aquí y ahora
Leer parte 3 – Avanzando: Políticas y acción de las Naciones Unidas sobre la circuncisión masculina

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