Reportaje

Circuncisión masculina y VIH: aquí y ahora (Parte 2)

28 de febrero de 2007

En la segunda parte de un especial de tres series sobre la circuncisión masculina y su relación con la reducción de la infección por el VIH, www.unaids.org  analiza los resultados de investigaciones actuales.

 


Es un tema que aparece constantemente en los titulares, alimenta debates y discusiones y hace que algunos hombres que oyen hablar sobre él hagan una mueca de dolor y crucen las piernas.  La circuncisión masculina y su relación con el VIH es uno de los temas más recurrentes de los últimos años en la respuesta al sida. Los resultados de las últimas investigaciones pueden desembocar en un cambio en la manera en la que se practicará y se implantará esta intervención en el futuro en relación con la prevención del VIH.

Dentro del círculo científico, la relación entre la circuncisión masculina y la infección por el VIH no es nada nuevo. Durante años, los investigadores del sida han observado que en muchas tribus africanas que circuncidaban a niños y a jóvenes, las tasas del VIH eran más bajas que en aquellas que no lo hacían, y que en los países islámicos africanos, donde la circuncisión es prácticamente universal, se daban menos casos de sida que en los países cristianos. Actualmente, las pruebas realizadas en Kenya, Uganda y Sudáfrica han demostrado que la circuncisión reduce significativamente el riesgo de que un hombre contraiga el VIH. En estos lugares, los hombres circuncidados tienen de un 50 a un 60% menos de posibilidades de infectarse por el VIH al mantener una relación sexual.


Resultados de las investigaciones

La primera prueba de investigación se realizó en 2005. Se trató de un estudio en Sudáfrica, apoyado por la Agence national de recherches sur le sida (agencia nacional francesa de investigación sobre el sida) y se conoció como el “Orange Farm Intervention Trial”, que se dio por finalizado antes de tiempo ante la evidencia de que entre los hombres que habían sido asignados al azar para ser circuncidados había un 60% menos de infecciones por el VIH que entre los hombres que habían sido asignados para controlar al grupo.

En diciembre de 2006, bajo la recomendación del Data and Safety Monitoring Board (DSMB), los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (NIH) dieron por concluidos dos estudios similares en Uganda y Kenya debido a que los resultados provisionales mostraban que la circuncisión tenía un efecto significativo en la prevención de la infección por el VIH en los hombres.

Las pruebas que un grupo de investigadores de la Universidad de Nairobi, la Universidad de Illinois en Chicago, la Universidad de Manitoba y RTI Internacional llevaron a cabo en Kisumu (Kenya) a 2784 hombres de edades comprendidas entre los 18 y los 24 años mostraron que había un 53% menos de infecciones por el VIH entre hombres circuncidados que entre los que no lo estaban.

En Uganda, las pruebas que realizaron unos investigadores de la Universidad de Makerere, el Uganda Virus Research Institute, la Universidad Johns Hopkins y la Universidad Columbia de Nueva York a 4996 hombres de edades comprendidas entre los 15 y los 49 años, confirmaron que la circuncisión reducía en un 51% el riesgo de infectarse por el VIH.

El Dr. Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, declaró que el instituto daba por finalizadas dos pruebas y ofrecía la posibilidad de circuncidarse a todos los hombres que habían participado en ellas. Las pruebas comenzaron en 2005 y tenían que haber continuado hasta mediados de 2007.

La biología

La circuncisión masculina consiste en una intervención quirúrgica para extirpar el prepucio, la piel que cubre el glande. Diferentes estudios muestran que la extirpación del prepucio ofrece una serie de beneficios para la salud: disminuye, por ejemplo, las infecciones del tracto urinario en los bebés que se circuncidan y reduce el riesgo de algunas inflamaciones y problemas de salud asociados al prepucio.

Los científicos afirman que la circuncisión masculina probablemente reduce el riesgo de infección por el VIH porque elimina el tejido del prepucio, que es especialmente vulnerable al virus, y porque la zona bajo el prepucio se araña o se daña con facilidad cuando se mantienen relaciones sexuales. “Los hombres que no están circuncidados son más vulnerables a las enfermedades de transmisión sexual, lo que aumenta el riesgo de contraer el VIH porque los gérmenes pueden crecer en la zona húmeda y oscura que está bajo el prepucio”, explica la Dra. Catherine Hankins, Asesora Científica Principal del ONUSIDA.

No es una panacea universal

Los resultados de las pruebas en Sudáfrica, Uganda y Kenya indican que, en algunos lugares, la circuncisión en adultos puede pasar a formar parte de las estrategias de prevención del VIH en hombres. “Las pruebas indican que la circuncisión masculina puede disminuir el riesgo de que un individuo se infecte por el VIH y la tasa de propagación del VIH en la comunidad,” afirmó el Dr. Fauci.
Sin embargo, los expertos, incluidos los de los organismos de las Naciones Unidas que trabajan en este ámbito, advierten de que la circuncisión no es una panacea ya que no ofrece protección total contra la infección por el VIH, sino que solo disminuye las posibilidades de que un hombre contraiga el virus.

La circuncisión “no es un remedio milagroso, sino una intervención potencialmente importante”, dijo el Dr. Kevin M. De Cock, director del departamento del sida de la Organización Mundial de la Salud.

 “Tanto hombres como mujeres deben entender que los hombres circuncidados todavía pueden ser infectados por el VIH y pueden infectar a sus parejas sexuales”, señaló la Dra. Hankins.

 “La circuncisión masculina nunca debe reemplazar a otros métodos de prevención y debe considerarse como un elemento más de las medidas de prevención, entre las que se encuentran el uso adecuado y sistemático del preservativo masculino o femenino, la reducción del número de parejas sexuales, el retraso de la iniciación sexual y la abstención de las relaciones sexuales con penetración”, añadió.

Seguridad, higiene y comunicación

Para asegurar que las intervenciones se realizan en condiciones seguras e higiénicas, la circuncisión solo puede ser practicada por médicos que tengan una formación adecuada, en centros de salud y bajo las condiciones de consentimiento informado, confidencialidad, asesoramiento y seguridad. “Si hay que fomentar la circuncisión masculina, debe hacerse de una manera culturalmente apropiada y las personas deben recibir información adecuada sobre la prevención del VIH para evitar que adquieran un falso sentido de seguridad y adopten comportamientos de riesgo”, afirmó la Dra. Hankins.

Esta y otras consideraciones relacionadas con la respuesta al sida, incluidos los hechos de que la circuncisión sea una intervención bastante cara, que hay que seguir investigando para averiguar si la circuncisión masculina reduce el riesgo de que la mujer contraiga el VIH y que con esta práctica surgen diferentes cuestiones éticas y de derechos humanos, estarán presentes en la consulta de las Naciones Unidas sobre la circuncisión masculina que se celebrará en Ginebra a partir del 5 de marzo.

En ella, la Organización Mundial de la Salud, la Secretaría del ONUSIDA y sus asociados recibirán los resultados de las pruebas y, si lo consideran apropiado, definirán un conjunto de recomendaciones para ampliar o fomentar esta práctica. “La circuncisión masculina es un tema complicado porque a veces hace que surjan debates sobre temas delicados de cultura, tradición, religión, etnicidad, derechos humanos y género. La consulta será una ocasión excepcional para avanzar en el diálogo y las políticas sobre este tema dentro de las Naciones Unidas”, añadió la Dra. Hankins.



Enlaces:

Leer parte 1 – Circuncisión masculina: contexto, criterios y cultura 
Leer parte 3 – Avanzando: Políticas y acción de las Naciones Unidas sobre la circuncisión masculina

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