Reportaje

Marcando la diferencia: ONUSIDA en Etiopía

08 de febrero de 2008

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ONUSIDA ha proporcionado asistencia técnica
para desarrollar el Plan nacional de acción de
los próximos años.

Continuando con la serie para la web “Marcando la diferencia”, que se centran en el trabajo a nivel nacional del personal de ONUSIDA, www.unaids.org entrevista al coordinador nacional de ONUSIDA en Etiopía, Roger Salla Ntounga para hablar sobre sus funciones, sus motivaciones y sobre cómo un documento está haciendo historia en la respuesta al sida.

Roger es el Coordinador nacional de ONUSIDA en Etiopía desde hace ya más de un año. Dirige una oficina con 22 trabajadores que le ayudan a proporcionar servicios a nivel nacional y que facilitan la coordinación entre el gobierno, la sociedad civil y el cada vez mayor número de depositarios implicados en la respuesta de Etiopía al sida.

Esta plantea un asunto prioritario en el país. ONUSIDA ayuda a la Oficina para la prevención y el control del VIH/sida (HAPCO), que es la equivalente a la Comisión nacional para el sida del gobierno etíope, a llevar a la práctica los “Tres Unos” fundamentales.ONUSIDA también ha prestado asistencia técnica para desarrollar el Plan de acción nacional de los próximos años. “Nos reunimos con la Dirección de la HAPCO casi diariamente para ir paso a paso en este asunto. Y ahora que el documento se ha terminado, ha vuelto a nuestras manos para ser editado, imprimido y distribuido. Todos los socios que vengan a Etiopía tendrán que desarrollar sus programas basándolos en este documento.”, dice el Dr. Salla Ntounga.

“Es un buen documento. Socios y donantes están contentos, todo el mundo está contento con él. Mejorará la respuesta al sida porque proporciona una especie de hoja de ruta para todos. Reducirá los esfuerzos innecesarios y mejorará la complementariedad entre ellos, lo que repercute en el beneficio de la gente”.

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Se debe hacer un esfuerzo extra para reforzar
la capacidad de actuación de la sociedad civil.

En los últimos dos años, el enérgico liderazgo por parte del Ministerio de Salud ha tenido como resultado una respuesta notoriamente más eficaz al sida, sobre todo en el sector sanitario. Sin embargo, se debe hacer un esfuerzo extra para implicar en todo esto a la sociedad civil. “Este es un país con un gobierno muy duro y una administración desfasada donde la libertad para obrar del pueblo no es algo tan fácil; así que hacemos todo lo que podemos para apoyar a la sociedad civil y asegurarnos de que ella es el comienzo y el final de todo lo que hacemos.”

Roger se encuentra cada 15 días con aquellos que conviven con sida para intentar señalar los problemas a los que tienen que enfrentarse, que pueden ser de tipo legislativo, estar relacionados con el acceso a los distintos recursos, o bien con la construcción de una asociación regional. “Estamos progresando positivamente. Ya se nos reconoce el haber advertido del problema a la sociedad civil y nos hemos ganado el respeto de un amplio número de miembros de la misma. Ven que nos dedicamos a labores concretas, como por ejemplo, a ayudarles a llevar a cabo un plan de acción o asegurándonos de que la cadena de gente conviviendo con el VIH está bien organizada”. ONUSIDA también trata de reforzar las capacidades de la sociedad en todos los niveles para planificar, dirigir y poner en práctica las distintas reacciones al sida. “También hemos organizado pruebas para la movilidad de recursos, la negociación y las habilidades de liderazgo. Por lo tanto, tratamos de poner en práctica un entrenamiento especializado para mejorar la capacidad de todos los que trabajan con sida”.

Uno de los principales retos que aún están por resolver en Etiopía es ampliar los servicios y reducir el estigma y la discriminación en áreas rurales. “La semana pasada fui a la región somalí, situada no muy lejos de la capital y que se beneficia de la ayuda extranjera. Allí pude hablar con las dos asociaciones de mujeres que conviven con el virus y pude comprobar que sus vidas son realmente duras”.

“Se trata de una región en la que todavía predomina el rechazo a las personas que viven con el sida, y donde declararse abiertamente vih-positivo supone la muerte social. Estas mujeres se muestran abiertamente optimistas en lo que respecta a su estatus en una zona en la que los poderes establecidos por la tradición afirman que 'en esta región no pueden vivir personas con el VIH’. Así que son muy valientes”.

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Los datos de la vigilancia centinela indican
que, en las zonas rurales, donde vive cerca
del 85% de la población etíope, la epidemia
está aumentando.

Los datos de la vigilancia centinela indican que, mientras que en las ciudades la epidemia parece estar estabilizada, en las zonas rurales, donde vive cerca del 85% de la población etíope, está aumentando. Las mujeres tienen más posibilidades de contraerla debido a ciertas prácticas tradicionales dañinas, al matrimonio prematuro (con frecuencia entre personas con edades dispares y que termina en divorcio), a la mutilación genital femenina, a secuestros y a la violencia.

“Habíamos apoyado a uno de los grupos proporcionándoles una fuente de ingresos. Se estaban haciendo cargo de una lavandería, pero cuando los clientes se enteraron de que la llevaba gente que convivía con VIH, dejaron de acudir. Ni siquiera volvieron a recoger su colada”.

ONUSIDA es también miembro del foro de donantes de ayuda para el sida, que forma parte a su vez del Foro nacional de asociados, decisivo a la hora de asegurar la coordinación entre los donantes. “Me reúno periódicamente con el foro de donantes para el sida, que celebra sus reuniones cada 15 días. Tenemos que estar presentes para asegurarnos de que hay orden y armonía con todos los donantes, y aquí hay muchos, debido al plan nacional del gobierno”.

A pesar de los numerosos retos que aún quedan por resolver, ONUSIDA ha desempeñado un papel crucial al apoyar la coordinación de las reacciones ante el sida en el país. “Creo que nuestro mayor logro es el hecho de haber creado confianza alrededor de esta institución. Realmente todos los asociados la consideran fiable al ayudarles a acceder a ayudas técnicas y a conocimientos”.

“Me gusta trabajar precisamente aquí porque estás mucho más cerca de los que conviven con el virus, y te das cuenta de la razón por la que estás involucrado. Por ejemplo, cuando voy a la región somalí y me encuentro con esas jóvenes que han sido capaces de salir adelante en un ambiente tan hostil, veo su valentía, sus ojos… y también sus lágrimas. Esto me enseña que todavía nos queda un largo camino por delante”.


Fotografía: UNAIDS/P.Virot

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