La sociedad civil desempeña un papel fundamental en la lucha contra el sida, hablando con numerosas voces y representando muchas perspectivas distintas. La importancia de contar con la contribución de todo el espectro de los asociados de la sociedad civil no se puede enfatizar suficientemente. Entre dichos asociados se encuentran grupos y redes de personas que viven con el VIH, organizaciones de servicios para la respuesta al sida, consumidores de drogas y redes de reducción de daños, trabajadores sexuales, hombres que tienen sexo con hombres y personas transgénero, organizaciones juveniles, mujeres, profesionales de la salud y científicos, entidades deportivas, ONG nacionales e internacionales, organizaciones confesionales, organizaciones humanitarias y de derechos humanos y entidades académicas.
Para ONUSIDA, el concepto de sector privado es muy amplio, pues debe incluir individuos, empresas comerciales, asociaciones de negocios y asociaciones y fundaciones filantrópicas corporativas. En el mundo laboral, tanto los empresarios como los sindicatos desempeñan un papel fundamental en la respuesta al sida. Las alianzas de ONUSIDA con el sector privado y sus asociaciones pueden adoptar muchas formas: colaboraciones programáticas, apoyo, apoyo para la captación de fondos, o contribuciones en especie. ONUSIDA también asiste en el desarrollo de alianzas comerciales nacionales sobre el VIH en regiones con una gran incidencia de la epidemia. Estas alianzas facilitan el desarrollo de políticas en los puestos de trabajo del sector privado, entablan el diálogo entre los sectores públicos y privados, y fomentan iniciativas conjuntas públicas y privadas para responder a la epidemia.