Reportaje

Lo que las palabras esconden

03 de enero de 2007

Palabras como “VIH-positivo” o “personas que viven con el VIH” están remplazando gradualmente a “enfermo de sida” o “víctimas de la enfermedad”, términos que solían aparecer con frecuencia en la literatura sobre el VIH. ¿Cuál es la causa de este cambio? ¿Cómo se produce? Y lo más importante, ¿qué significado tiene?

El VIH ha dejado de ser exclusivamente un problema médico: el riesgo de infección por el VIH y su impacto se intensifican debido a los problemas sociales, entre los que se encuentran la discriminación de la mujer y de diferentes grupos sociales marginados tales como los profesionales del sexo, los usuarios de drogas inyectables y los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. Lamentablemente, a menudo las personas que viven con el VIH deben hacer frente a estigma y violencia debido a su estado serológico. En los últimos diez años se ha hecho más visible que nunca la necesidad apremiante de fortalecer los derechos humanos como parte esencial de una respuesta eficaz al sida y sus efectos.

Está ampliamente aceptado que las palabras no son neutrales en el contexto del VIH. Los términos que se eligen y la forma en que se combinan las oraciones para expresar ideas u y ofrecer información tiene un profundo efecto en la manera en que se comprenden los mensajes y se reacciona, o no, ante ellos. Una selección cuidadosa de las palabras desempeña por tanto una labor esencial en el impulso y el fortalecimiento de la respuesta al VIH.

En la Secretaría del ONUSIDA en Ginebra, un pequeño equipo reflexiona sobre esta cuestión y estudia los problemas y los cambios que se producen continuamente en el campo del VIH. Su objetivo es ofrecer un conjunto de recomendaciones sobre los usos de la lengua que sean científicamente precisos, promuevan los derechos humanos universales y la dignidad de los individuos, se puedan comprender con facilidad y respeten las diferentes formas con las que las personas quieren que se les denomine.

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El respeto y la potenciación del individuo
es un principio básico de las recomendaciones del ONUSIDA.
Créditos: ONUSIDA

Por ejemplo, elegir términos que se centran en comportamientos y no en la pertenencia de un miembro a un grupo es un criterio acertado para evitar el fomento del estigma y la discriminación. Es preferible utilizar “mayor riesgo de exposición al VIH”, “relaciones sexuales sin preservativo” o “uso de equipo de inyección no estéril” que generalizar y decir “grupos de alto riesgo”. Pertenecer a un determinado grupo no expone al individuo a un mayor riesgo, sino que son sus comportamientos los que pueden hacerlo.

El respeto y la potenciación del individuo es otro principio básico de las recomendaciones del ONUSIDA para evitar términos tales como “víctima del sida” o “enfermo de sida”. “Estos términos implican que el individuo no puede hacer nada, no tiene control sobre su vida,” afirmó Alistair Craik, coordinador de las Orientaciones Terminológicas del ONUSIDA. “Es preferible usar personas que viven con el VIH”, añadió.

Referirse a una persona que vive con el VIH como víctima inocente (que se usa muchas veces para describir a niños VIH-positivos o personas que han contraído el VIH por vía clínica) implica equivocadamente que aquellas personas infectadas por otras vías merecen de alguna manera ser castigadas. Es preferible utilizar de manera consistente “personas que viven con el VIH” o “niños que viven con el VIH”.

 Las Orientaciones Terminológicas del ONUSIDA ofrecen también consejos a los autores para que eviten errores frecuentes. Por ejemplo, no se debe escribir “virus del sida” porque es científicamente incorrecto. “No existe un virus del sida”, dijo Craik. “El VIH (virus de la inmunodeficiencia humana) es lo que en última instancia causa el sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), que es un síndrome de infecciones y enfermedades oportunistas.” Y añade: “Por eso las personas no pueden infectarse por el sida, sino por el VIH”. “Ya que VIH significa virus de la inmunodeficiencia humana, “es redundante utilizar ‘el virus del VIH’”, remarcó Craik. “Igualmente, es redundante escribir acerca del ‘Trabajo sexual comercial’; los términos ‘comercio sexual’ y ‘venta de servicios sexuales’ son más precisos y concisos.”

Los ejemplos citados son ilustraciones de lo que los autores pueden encontrar en las Orientaciones Terminológicas del ONUSIDA. Este breve conjunto de recomendaciones tiene como objetivo promover un lenguaje que sea sensible a las cuestiones de género, no discriminatorio, culturalmente apropiado y que promueva los derechos humanos universales. “Queremos que los lectores comprendan que las Orientaciones Terminológicas del ONUSIDA son solo recomendaciones: diferentes escritores tienen diferentes ‘voces’; diferentes organizaciones tienen diferentes áreas de especialización y puede que elijan definir sus propias preferencia y estilos, lo cual no es solo algo positivo sino además recomendable”, comentó Craik.

El ONUSIDA subraya que sus recomendaciones terminológicas son un trabajo en continua evolución, ya que constantemente surgen nuevos problemas y dinámicas.


Enlaces:

Orientaciones Terminológicas del ONUSIDA (Marzo de 2007) (pdf,125.02Kb)
Resumen de las Orientaciones Terminológicas del ONUSIDA (pdf, 25.9Kb)

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