Reportaje

Programas de prevención para los jóvenes

16 de junio de 2007

Tras la inauguración oficial de la Reunión de Ejecutores de Proyectos sobre el VIH en Kigali, oradores de Etiopía, Mozambique, Uzbekistán, Namibia y Haití compartieron sus experiencias sobre los programas de prevención del VIH y del sida para los jóvenes.

Durante la sesión, Robert Bernard Morehead de los Cuerpo de Paz de los Estados Unidos, realizó una intervención en la que habló sobre “Las asociaciones de comunicación en las escuelas secundarias para modificar la conducta en los jóvenes de Mozambique”. Morehead explicó que el programa de comunicación estaba dirigido a reducir la incidencia del VIH entre los jóvenes de las escuelas de secundaria en Mozambique y dijo que “nuestro planteamiento es trabajar con los jóvenes y guiarlos para que cambien sus comportamientos”.

En Mozambique, en 2005, la tasa de prevalencia ente los adultos de edades comprendidas entre los 15 y los 49 años era del 16,1%, con un 10,7% de mujeres entre 15 y 24 años y un 3,6% de hombres en ese mismo intervalo de edad. Morehead hizo hincapié en las necesidades de estudiar los estereotipos de género, tanto individuales como sociales, de establecer un diálogo con las jóvenes en sesiones y de reconocer que estas desigualdades de género pueden derivar en la transmisión del VIH. También destacó la necesidad de involucrar a los profesionales de la comunidad para que presten apoyo técnico a otros educadores. La evaluación del programa mostró como al final los estudiantes comprendieron cómo algunos de los roles masculinos tradicionales pueden aumentar el riesgo de la transmisión del VIH.

Otro planteamiento, utilizado en la región amárica de Etiopía y expuesto por Annabel S. Erulkar, del Consejo de Población, tiene como objetivo prevenir nuevos casos de infección por el VIH y promover la fidelidad mutua a través de la concienciación sobre el riesgo de transmisión entre adolescentes. Erulkar dijo que las instituciones religiosas podrían ser el único contacto institucional para las poblaciones rurales. Con una población de más de 19 millones de personas, la región amárica es la más grande de Etiopía y casi el 89% de la población vive en áreas rurales.

La introducción de servicios de salud destinados a los jóvenes en Uzbekistán fue otro modelo presentado durante la reunión. Komiljon Akhmedov, del UNICEF, destacó la necesidad de utilizar servicios adaptados a los jóvenes en los programas dirigidos a ellos, ya que son la población de mayor riesgo en Uzbekistán.

Akhmedov expuso que el número de casos de VIH ha aumentado entre los jóvenes en Uzbekistán y añadió que el 35% de los adolescentes que venden servicios sexuales no conocen las vías de transmisión del VIH. Además, subrayó la necesidad de involucrar a los padres en los programas, ya que los menores no pueden recibir sesiones informativas sobre salud reproductiva sin el consentimiento de aquellos.

Johane Philogene, de Haití, compartió su experiencia de trabajar con un modelo basado en la adaptación de un programa del VIH nacional y multifacético destinado a los jóvenes. “Este programa está basado en la participación activa de los jóvenes como actores fundamentales en todas las intervenciones”, afirmó. En Haití se estableció una red de 15 centros destinados a los jóvenes que ofrecen una serie de actividades, entre las que se incluyen educación, entrenamiento y ocio educativo. Se realizaron pruebas del VIH a más de 38.000 jóvenes mientras que 30.000 están recibiendo una formación sobre la vida en familia.

Rushnan Murtaza, del UNICEF en Namibia, expuso el programa “Window of Opportunities” (Una ventana de oportunidades), que ha sido diseñado para ayudar a los niños en Namibia. Namibia es un país que disfruta de una renta per cápita de US$ 1800 pero el 42% de las familias rurales vive todavía en la pobreza y la prevalencia del VIH entre jóvenes de 14 a 19 años rondaba el 10% en 2005. Murtaza resaltó que en 2006 los resultados obtenidos en una región mostraban que el 41% de las niñas había abandonado los estudios por estar embarazadas.

Los participantes debatieron sobre la importancia de apoyar los programas destinados a los jóvenes y en especial los que se centran en los que corren mayor riesgo de infección por el VIH. Además hicieron hincapié en la necesidad de apoyar a los jóvenes de manera que los esfuerzos coordinados puedan centrarse en ayudar a prevenir nuevas infecciones. Los participantes se mostraron unánimes en que es crucial establecer relaciones de confianza con los jóvenes y coordinar intervenciones con otras partes interesadas involucradas en programas similares.


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