En memoria de Lynde Francis: activista del VIH y faro de esperanza

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Reportaje

En memoria de Lynde Francis: activista del VIH y faro de esperanza

03 de abril de 2009

Por Sophie Dilmitis,
World YWCA, HIV and AIDS Coordinator
Coordinadora sobre VIH y sida de la Asociación Cristiana Femenina Mundial (YWCA) y representante regional en Europa de la Comunidad internacional de mujeres que viven con el VIH/SIDA (ICW).

Lynde Francis (8 November 1947 - 31 March 2009)

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Lynde Francis (8 de noviembre de 1947- 31 de marzo de 2009). Los logros de Lynde, especialmente en lo que al VIH y al sida se refiere, son demasiados para mencionarlos en este artículo: lo que ella consiguió en una vida, muchos no lo consiguen en diez.

Hay algunas personas que dejan una marca en ti después de haberlas conocido y otras a cuyas palabras te aferras y cuyo consejo conservas. Lynde era una de estas personas, no sólo para mí, sino para muchos otros en todo el mundo.

Lynde fue una de las primeras mujeres que reveló su estado seropositivo en Zimbabwe, y lo hizo para ayudar a la gente de su país. Creó una organización llamada “el Centro” en el salón de su propia casa, que poco a poco se convirtió en una organización comunitaria que ayudaba a miles de personas y que estaba dirigida por y para personas seropositvas. Este centro, y su trabajo a nivel nacional, regional e internacional se han convertido en su legado.

Lynde será siempre recordada y respetada en todo el mundo por defender iniciativas educativas sobre todos los aspectos del VIH, así como por la promoción de la participación significativa de las personas que viven con el VIH en la respuesta. Lynde también actuó como representante regional para África meridional de la Comunidad internacional de mujeres que viven con el VIH (ICW) y fue una de las fundadoras del Movimiento panafricano de acceso al tratamiento (PATAM). Ha trabajado en la Red de apoyo para mujeres con sida (WASN), Cedas Trust, Activistas de Zimbabwe del VIH y el Sida (ZAHA) y también fue miembro del grupo de referencia regional de la iniciativa ecuménica sobre el VIH y el sida en África (EHEIA). Asimismo, formó parte del mecanismo de coordinación nacional de Zimbabwe y fundó la Red nacional de Zimbabwe de personas que viven con el VIH.

Los logros de Lynde, especialmente en lo que al VIH y al sida se refiere, son demasiados para mencionarlos en este artículo: lo que ella consiguió en una vida, muchos no lo consiguen en diez.

Tenía cualidades maravillosas y fue pionera en muchos aspectos. Sabía escuchar y ayudar, era una defensora acérrima, una profesora ejemplar, una amiga y una madre para muchos de los que somos seropositivos.

Recuerdo su disposición hacia mí con una gratitud que jamás olvidaré, y me preguntaba si actuaba igual con todos aquellos con los que trabajaba. Y cuanto más la observaba, más me daba cuenta de era igual con todos y cada uno, y siempre lo daba todo. Aun con todo lo que llevaba a sus espaldas, siempre se preocupaba sinceramente por la gente, y yo sabía que siempre estaría ahí para ayudarme.

Sophie Dilmitis, Coordinadora sobre VIH y sida de la Asociación Cristiana Femenina Mundial (YWCA) y representante regional en Europa de la Comunidad internacional de mujeres que viven con el VIH/SIDA (ICW)

Conocí a Lynde hace uno diez años, cuando yo tenía 22, me acababan de diagnosticar que era seropositiva y mi médico no sabía mucho sobre el VIH. El mundo se me cayó encima y fue Lynde quien me explicó qué era el VIH, cómo actuaba, y cómo podía cuidarme. Me cuidó y apostó por mí, y gracias a ella tengo la fortuna de encontrarme en mi situación actual. Hace diez años, en Zimbabwe no se podía acceder al tratamiento antirretrovírico, que era prohibitivo para casi todos. Yo estaba confundida e intentaba procesar las distintas opciones sobre lo que debía hacer. Fue la voz calmada de Lynde la que resonaba en mis decisiones. Fue ella quien me entregó su tiempo para apaciguar la rabia que me consumía mientras trabajaba con muchos otros, dirigiendo una organización y liderando campañas nacionales.

Recuerdo su disposición hacia mí con una gratitud que jamás olvidaré, y me preguntaba si actuaba igual con todos aquellos con los que trabajaba. Y cuanto más la observaba, más me daba cuenta de era igual con todos y cada uno, y siempre lo daba todo. Aun con todo lo que llevaba a sus espaldas, siempre se preocupaba sinceramente por la gente, y yo sabía que siempre estaría ahí para ayudarme.

Aprendí muchas cosas de Lynde, y me gustaría compartir con vosotros las siguientes:

  1. Tu vida es tu responsabilidad. Lynde me dijo, a mí y a muchos otros, en una ocasión, que ella tenía una pequeña caja con cosas que podía haber utilizado para acabar con su vida. La hizo cuando descubrió que era seropositiva, pero sentía tanta pasión por la vida que solo la utilizó como recordatorio de que merecía la pena luchar por vivir, y mostró a muchas personas cómo luchar por sus vidas y hacerse responsables de ellas.
  2. Lynde mostraba un respeto absoluto por las personas y sus culturas. Tenía una capacidad increíble para empatizar con la gente y ponerse en el lugar de los demás, independientemente de lo incómodo que esto puede resultar en ocasiones. Lynde me enseñó que es importante conocer a las personas tal como son, mental, emocional y culturalmente, en lugar de obligarlas a que te conozcan a ti.
  3. Como activistas, no tenemos que acudir a todas las reuniones del mundo. El mundo no se acaba sin nosotros. Todo sigue su curso y no podemos pretender estar en todas partes y hacer todo. Algunas personas seropositivas tienen un sentimiento de urgencia, un aspecto que Lynde trataba de combatir.

Lynde tuvo una vida completa y es evidente que muchas personas la querían profundamente y celebran cómo era y lo que hizo. Como alguno de nosotros, es posible que Lynde tuviera miedo en ocasiones, pero en todo el tiempo en el que la conocí, nunca la vi huir de un problema. Era una persona abierta y que siempre estaba disponible para todos los que la necesitaran, y tenía un corazón de oro.

Lynde, todos te echaremos de menos. Significabas mucho para nosotros, y lo único que podemos hacer ahora es guardar el recuerdo de tu espíritu grande y poderoso, y garantizamos que vivirás en nuestros corazones, cuyas vidas has transformado. Celebramos tu vida y todo lo que nos diste.

Lynde cumplía 23 años viviendo con el VIH en marzo de este año. Deja atrás una gran familia en todo el mundo, incluidos sus diez nietos. Ofrecemos nuestras condolencias más sinceras a la familia y amigos de Lynde. Compartimos vuestro dolor y elogiamos una vida al servicio de mujeres y hombres, especialmente de aquellos que viven con el VIH, y su compromiso férreo con los jóvenes.

Lynde seguirá siendo un faro de esperanza para todos nosotros.