ACNUR: Medidas para contrarrestar el estigma y el silencio sobre el VIH entre los refugiados y las comunidades de acogida del norte de Ecuador

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Reportaje

ACNUR: Medidas para contrarrestar el estigma y el silencio sobre el VIH entre los refugiados y las comunidades de acogida del norte de Ecuador

04 de marzo de 2011

Una versión de este reportaje se publicó anteriormente en UNHCR.org (en inglés)

Lucilda, una joven madre de dos niños, ha descubierto recientemente que su marido le había contagiado el VIH. Éste murió hace poco y la refugiada colombiana se encuentra sola en una región en la se estigmatiza a las personas que viven con el VIH. Fotografía: ONUSIDA/V. Rodas

Hace diez años, una adolescente llamada Lucilda* se escapó de su casa en Colombia porque tenía miedo de la furia de su madre tras haber ido a una fiesta sin permiso. Con 25 años se casó y huyó a Ecuador con su marido para así escapar del conflicto de la región de Putumayo, al sur de Colombia. Su marido la trataba con violencia y le era infiel.  Pero su marido ha muerto de una enfermedad relacionada con el sida y ahora Lucilda trata de criar sola a sus dos hijos como refugiada en Ecuador. 

"Estaba muy enfermo, pero no quería ver a un médico.  Yo le llevé y nos explicaron lo que estaba sucediendo.  También nos dijeron que yo era seropositiva", añadió.  "Él sabía que tenía sida, pero nunca me lo dijo". 

Ahora Lucilda recibe un tratamiento antirretrovírico y sus dos hijos son VIH-negativos.  Forma parte de un pequeño, pero creciente, número de personas que viven con el VIH en la provincia de Sucumbios, al norte de Ecuador, y en su capital, Lago Agrio, donde cerca del 20% de sus 60.000 habitantes son refugiados colombianos.  Desde finales del año pasado se sabe que al menos 30 personas viven con el VIH en esta región, el doble que en 2009.

"Lo cierto es que, en comparación con el número de personas que viven con el VIH, esta cifra no representa más que la punta del iceberg", afirmó Paul Spiegel, Jefe de la Sección de Salud Pública y VIH del ACNUR, con sede en Ginebra.

Sin embargo, resulta difícil combatir la falta de transparencia en lo relativo al VIH en una sociedad conservadora y dominada por hombres, en la que aquellos que viven con el VIH, especialmente las mujeres, tienen que hacer frente a la estigmatización.  Con la comprensión como clave para prevenir nuevos contagios, ACNUR y sus asociados tratan de contrarrestar esta ideología y de extender la concienciación en lo relativo al virus. 

Los trabajadores sanitarios de la comunidad han puesto en marcha un programa especial de prevención del VIH de ACNUR, destinado a concienciar a los refugiados y comunidades de acogida que habitan áreas aisladas en la selva que rodea Lago Agrio. Además, ofrecen clases de salud sexual, planificación familiar y servicios sanitarios generales. En ellas, explican la importancia de mantener relaciones sexuales más seguras y se aseguran de que las personas tengan conocimientos y libertad para no correr riesgos en lo relativo al VIH.  Otro de los asuntos más importantes en el intento de detener la propagación del VIH consiste en hacer frente a la violencia por razón de género. 

Lucilda tiene experiencia directa en este tipo de violencia.  Cuando ella descubrió que su marido había estado manteniendo relaciones sexuales con otras mujeres, él reaccionó de manera violenta. 

Yo no quería que me tocara, pero cogió un cuchillo y me obligó

Lucilda*, una mujer que vive con el VIH y es refugiada en Ecuador

"Yo no quería que me tocara, pero cogió un cuchillo y me obligó", recordó.  "Me sentí como si me hubieran violado". 

La nueva Estrategia de ONUSIDA para 2011-2015, fomenta la tolerancia cero a la violencia por razón de género y la discriminación. Reconoce que este tipo de violencia constituye una violación de los derechos humanos.  Además, puede dificultar la capacidad de las personas para protegerse de manera adecuada de la infección por el VIH, así como para tomar decisiones saludables sobre cómo, cuándo y con quién mantener relaciones sexuales.  Para enfrentarse a la epidemia del sida satisfactoriamente, resulta primordial que tanto Lucilda como el resto de mujeres vivan sus vidas libres de la amenaza de la violencia.     

*El nombre ha sido modificado para proteger su identidad.