El Premio Cinta Roja reconoce el trabajo de las mujeres de Sri Lanka que viven con el VIH

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Reportaje

El Premio Cinta Roja reconoce el trabajo de las mujeres de Sri Lanka que viven con el VIH

06 de diciembre de 2012

El congresista estadounidense, Jim McDermott entrega el Premio Cinta Roja a Princy Mangalika, fundadora de la Red de Mujeres Seropositivas (PWN+) de Sri Lanka durante la Conferencia Internacional sobre el Sida el 25 de julio de 2012 en Washington.
Fotografía: ONUSIDA/Y.Gripas

Princy Mangalika sabe lo que significa ser excluida. Hace 12 años, cuando se infectó con el VIH, incendiaron su casa, la expulsaron de su pueblo y a sus hijos les prohibieron asistir al colegio en Sri Lanka.

El marido de la Sra. Mangalika, que fue quien le contagió el virus, se suicidó, incapaz de sobrellevar el estigma y la discriminización de vivir con el VIH. Sin casa y hambrienta, no sabía qué hacer o adónde dirigirse.

Eso pasó en 2001. Desde aquellos sombríos días, ha salido de la desesperación y se ha convertido en un modelo y un símbolo de esperanza en Sri Lanka.

La Sra. Mangalika, de 53 años, fundó la Red de Mujeres Seropositivas (PWN+), una organización que sensibiliza sobre la prevención del VIH en Sri Lanka, especialmente entre las mujeres, trabaja por la reducción del estigma y la discriminación y lucha por el acceso a la atención sanitaria de las mujeres.

"La cultura asiática confina a las mujeres al hogar. No acceden a la información necesaria, no son conscientes de sus derechos, del aspecto de salud pública de sus vidas", dijo la Sra. Mangalika.

"Por ejemplo, cuando tu marido se va al extranjero, o está lejos de la familia durante mucho tiempo, las mujeres de Sri Lanka no tienen la valentía suficiente para pedirles que se pongan un preservativo. La cultura y el entorno no existen, lo que hace a las mujeres más vulnerables", añadió.

Significa que gente de Estados Unidos está hablando de un pequeño grupo de mujeres de Sri Lanka que trata el VIH de forma activa. Nos ha aportado más respecto, tanto internacionalmente como dentro de nuestra sociedad local

Princy Mangalika, fundadora de la Red de Mujeres Seropositivas (PWN+) de Sri Lanka

La organización de la Sra. Mangalika está dedicada a la creación de un entorno positivo y capacitador para mujeres y niñas. La PWN+ también gestiona dos centros de acogida para proporcionar un entorno seguro, confidencial y sin estigmas con servicios de asesoramientos, soporte económico y emocional.

"La mayoría de mujeres se infecta con el VIH a través de sus maridos. Y en la sociedad de Sri Lanka, las mujeres acarrean con la carga. Se enfrentan al estigma y la discriminación de la sociedad y de sus propias familias. Los hombres actúan como si el sida no tuviera nada que ver con ellos", dijo la  Sra. Mangalika. "No se habla abiertamente de los derechos humanos, no forman parte del sistema educativo... las mujeres y las niñas pertenecen a una categoría muy inferior a la de los hombres", afirmó.

Según la Sra. Mangalika, el mayor desafío del grupo es convencer al gobierno de la conservadora Sri Lanka que ponga en marcha campañas de educación y prevención del VIH eficaces que se centren específicamente en las mujeres y las niñas.

La PWN+ ha estado trabajando con la oficina de país de ONUSIDA para abogar por la inclusión de las mujeres y las niñas en la respuesta nacional al sida de Sri Lanka.

En la XIX Conferencia Internacional sobre el Sida que se celebró en Washington D.C. en julio de 2012, la organización recibió el Premio Cinta Roja por su notable trabajo en las comunidades para dar respuesta al sida.

“Fue un gran momento,” dijo la Sra. Mangalika. "Significa que gente de Estados Unidos está hablando de un pequeño grupo de mujeres de Sri Lanka que trata el VIH de forma activa. Nos ha aportado más respecto, tanto internacionalmente como dentro de nuestra sociedad local".

La Sra. Mangalika cree que este reconocimiento mundial tendrá un importante papel en la reducción del estigma y la discriminación contra las mujeres que viven con el VIH en Sri Lanka, un país que tiene una incidencia relativamente baja del VIH, pero donde las nuevas infecciones por el VIH han aumentado en más el 25% en los últimos diez años.