Reportaje

La Junta Coordinadora del Programa habla sobre la necesidad de un nuevo enfoque para la prevención combinada del VIH

07 de junio de 2012

En la sesión temática de la JCP sobre la prevención combinada del VIH se organizaron una serie de actividades interactivas en las que participaron los asistentes para identificar las prioridades de prevención, entre las que se incluyó la campaña "Muñecas de papel" para el uso del preservativo femenino, como se muestra en la imagen.
Credit:UNAIDS/C.Rousset

Para conseguir el objetivo de cero nuevas infecciones por el VIH, la prevención del VIH necesita de un nuevo impulso. Este será más efectivo si se adopta un enfoque de prevención combinada, con el que se pongan en marcha programas polifacéticos y a medida. Durante la sesión temática de la 30ª reunión de la Junta Coordinadora del Programa (JCP), celebrada el 6 de junio en Ginebra, se realizó un análisis profundo sobre cómo se puede llevar a cabo dicho enfoque. 

La JCP se dio cuenta de que, a pesar de su importancia, todavía no se presta la suficiente atención a la prevención del VIH. En 2008, por ejemplo, solo el 20 % de los fondos dirigidos a actividades relacionadas con el sida se destinó a la prevención del VIH.

El Dr. Paul De Lay, director ejecutivo adjunto de la División del Programa, les dijo a los representantes de los gobiernos, a los copatrocinadores de ONUSIDA y a las ONG: "Disponemos de estrategias probadas para la prevención de todas las formas de transmisión del VIH. Sin embargo, tras 30 años de esfuerzo, los grupos de población correctos todavía no se han beneficiado ni están utilizando estas estrategias programáticas y normativas de la manera adecuada ni en la escala necesaria para reducir la epidemia".  

"Ahora es mejor momento para tratar el tema que nos ocupa que cuando se propuso hace un año en la 28ª reunión de la JCP, debido a la reciente oleada de hallazgos producidos en la investigación biomédica", dijo el Dr. De Lay.  "Sin embargo, así como la gama de nuevas tecnologías para la prevención del VIH está aumentando, también lo está haciendo la necesidad de centrarse en los aspectos conductuales y estructurales de la epidemia".

Al englobar intervenciones biomédicas, conductuales y estructurales, es necesario que las estrategias de prevención combinada cuenten con distintos niveles, dependan del contexto en que se enmarquen, sean adaptables y estén armonizadas para así tener el máximo impacto posible.

Disponemos de estrategias probadas para la prevención de todas las formas de transmisión del VIH. Sin embargo, tras 30 años de esfuerzo, los grupos de población correctos todavía no se han beneficiado ni están utilizando estas estrategias programáticas y normativas de la manera adecuada ni en la escala necesaria para reducir la epidemia

Dr. Paul De Lay, director ejecutivo adjunto de la División del Programa

La Dra. Marie Laga, del Instituto de Medicina Tropical (ITM) de Amberes (Bélgica), señaló que tratar los componentes conductuales y estructurales de una epidemia no es fácil, y que existe una tendencia a centrarse en las intervenciones propiamente biomédicas. Sin embargo, advirtió de que "... los componentes conductuales de la prevención del VIH son esenciales para hacer que las herramientas biomédicas funcionen". Además, destacó la eficacia de los preservativos, un método antiguo pero importante, en la reducción de nuevas infecciones por el VIH.

Asimismo, se afirmó que el enfoque tradicional, que consideraba los distintos elementos del programa por separado, era demasiado limitado. Una respuesta al sida fructuosa debe abordar el impacto a corto y largo plazo, así como los riesgos inmediatos y los subyacentes. Para esto, deberán participar las comunidades afectadas y se deberán promover los derechos humanos y la igualdad de género, al mismo tiempo que se invierte en respuestas descentralizadas y comunitarias.

Meena Seshu, de SANGRAM, destacó las barreras estructurales a las que se enfrentan los trabajadores del sexo de la India en el acceso a los servicios de prevención del VIH, así como el alto grado de estigma y discriminación que se asocia a la enfermedad. La Sra. Seshu hizo hincapié en que las comunidades afectadas desempeñan un papel clave en la prevención de infecciones por el VIH, y destacó que "los trabajadores del sexo son los agentes del cambio, capaces de evitar la epidemia si cuentan con la ayuda necesaria. Pongamos freno a la criminalización moral. Somos parte de la solución".

Todos los participantes insistieron en que las estrategias de prevención combinada deben responder a las necesidades demográficas y epidemiológicas locales de los diferentes grupos dentro de una población general. La necesidad de "conocer su epidemia y su respuesta" y de saber dónde se podrían producir las próximas 1.000 infecciones es el principal punto de partida.  

"Para que los programas de prevención del VIH sean efectivos deben estar basados en dónde y por qué se producen las infecciones por el VIH, cuál es la respuesta actual y qué más se necesita para prevenirlas", dijo Michael Bartos, jefe adjunto interino de la división de ciencia para la toma de medidas de ONUSIDA. "Las respuestas de prevención fracasarán a menos que tengan en cuenta el contexto cultural y social en el que pretenden producir un cambio".

Tras la inauguración, se organizaron cuatro sesiones especiales que se centraron en los aspectos específicos de un enfoque coherente para la prevención combinada.  Entre los temas tratados se incluyeron los jóvenes y la prevención del VIH; el papel de la sociedad civil y el sector privado en la prevención del VIH; el VIH y la coinfección entre los consumidores de drogas inyectables; y el compromiso político para la prevención del VIH.

La sesión que trataba sobre la juventud la dirigieron y organizaron los propios jóvenes y se centró en la prevención del VIH entre los que tienen más riesgo de contraerlo dentro de este grupo poblacional. Entre los temas debatidos se incluyeron las barreras existentes para el acceso a los servicios del VIH, la necesidad de propiciar entornos legales y el modo de aumentar la participación de la juventud en la dirección de la respuesta al sida.

Otra sesión puso especial atención en la relación entre el VIH y las coinfección de hepatitis vírica B y C, sobre todo en lo que se refiere al consumo de drogas inyectables. Esta se consideró como una de las principales preocupaciones de salud pública en varios países de Europa oriental y Asia central, con lo que se reconoció que la coinfección provoca más complicaciones que aceleran la evolución de la hepatitis y dificultan el tratamiento del VIH.