Tailandia y los países vecinos se reúnen para ayudar a proporcionar tratamiento para el VIH a miles de migrantes necesitados

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Reportaje

Tailandia y los países vecinos se reúnen para ayudar a proporcionar tratamiento para el VIH a miles de migrantes necesitados

02 de mayo de 2012

Muchos de los más de cinco millones de migrantes de Tailandia se encuentran en situaciones que agudizan su riesgo de contraer el VIH y tienen dificultades para acceder a servicios clave como el tratamiento antirretrovírico.
Fotografía: PNUD

La migración desempeña un papel integral en el desarrollo económico de Tailandia y el país alberga a más de cinco millones de migrantes de Camboya, República Democrática Popular Lao (RDP) y Myanmar.

Muchos migrantes, sin embargo, se encuentran en situaciones que agudizan su riesgo de contraer el VIH y tienen dificultad para acceder a servicios clave como el tratamiento antirretrovírico. Una reciente conferencia regional, organizada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Iniciativa conjunta sobre movilidad y el VIH/Sida (JUNIMA) entre el 24 y el 25 de abril exploró maneras de asegurar una mejor provisión del tratamiento antirretrovírico a este grupo potencialmente vulnerable.

Aunque la migración no es en sí misma un factor de riesgo para el VIH, puede aumentar la vulnerabilidad, como unas condiciones laborales de explotación, que pueden incluir violencia sexual; y la separación de esposas/parejas, familias y de las normas y valores socioculturales establecidos.

Un nuevo estudio en las seis provincias más afectadas por el VIH en Tailandia ha demostrado que los migrantes camboyanos soportan la mayor carga, con una prevalencia del VIH del 2,5%. La prevalencia estimada en adultos en el país en su conjunto es del 1,3%.

El Gobierno de Tailandia ha dado pasos para garantizar que los migrantes tengan acceso al tratamiento antirretrovírico. En su intervención en la conferencia, el Dr. Petchsri Sirinirund, director del Centro Nacional de Gestión del Sida en el Departamento de Control de Enfermedades del Ministerio de Sanidad, dijo: "En la nueva estrategia nacional para 2012-2016, nuestro objetivo es proporcionar acceso a un tratamiento y una atención de calidad contra el VIH a cualquier persona que viva con el VIH en Tailandia, independientemente de su nacionalidad".

Existe provisión de antirretrovíricos para determinadas categorías de migrantes de baja cualificación, pero hay más personas necesitadas. Los que están oficialmente registrados pueden pagar una tarifa para recibir cobertura sanitaria universal que incluye tratamiento para el VIH, y una cantidad limitada de personas con papeles temporales, unos 2300, reciben tratamiento antirretrovírico a través del proyecto del Fondo Mundial para Tailandia.

Aunque debemos centrar nuestro debate en la disponibilidad de antirretrovíricos como un producto básico, también se debe poner en marcha un exhaustivo sistema de atención médica y social que esté respaldado por la política nacional y regional.

Promboon Panitchpakdi, director ejecutivo de la Fundación Raks Thai, ONG para el desarrollo

El compromiso político para proporcionar atención de alta calidad, incluidos los antirretrovíricos, también se evidencia en el establecimiento de un Memorando de comprensión sobre la acción conjunta para reducir la vulnerabilidad al VIH asociada con el movimiento de la población. Los seis miembros de la subregión del Gran Mekong (Camboya, RDP Lao, Myanmar, Tailandia, Vietnam y la provincia de Yunnan en China) firmaron este documento en diciembre de 2011. Se está formulando un Plan conjunto de acción para el memorando.

Además, las autoridades tailandesas y camboyanas han colaborado en un plan que permitía a los migrantes camboyanos volver a su país para obtener un suministro de antirretrovíricos para tres meses.

Sin embargo, muchos migrantes no están en posición de acceder a los antirretrovíricos. Cada plan sanitario tiene un costo para las personas que va desde el equivalente a unos 45 dólares estadounidenses hasta los 90 dólares y existe además una larga lista de espera para el tratamiento. Las autoridades no llegan a tener conocimiento de numerosas personas que no están registradas y que, por tanto, no reciben ninguna ayuda.

Los desafíos de la orientación transfronteriza de diferentes regulaciones, sistemas sanitarios e idiomas, así como la naturaleza frecuentemente temporal de la migración, hacen especialmente difícil para los migrantes que viven con el VIH acceder al tratamiento antirretrovírico a lo largo del continuo migratorio y observar los tratamientos farmacológicos.

Además, la administración de antirretrovíricos no solo implica la obtención de los fármacos, sino asegurar el acceso a servicios para el VIH más amplios como el asesoramiento y la realización de pruebas de manera voluntaria y confidencial como punto de partida para el tratamiento.

Según Promboon Panitchpakdi, director ejecutivo de la Fundación Raks Thai, una ONG para el desarrollo: "Aunque debemos centrar nuestro debate en la disponibilidad de antirretrovíricos como un producto básico, también se debe poner en marcha un exhaustivo sistema de atención médica y social que esté respaldado por la política nacional y regional".

De la conferencia del PNUD/JUNIMA surgieron diversas recomendaciones. Estas son: examinar maneras de usar la propiedad intelectual y las flexibilidades de los acuerdos de libre comercio de los ADPIC para reducir el coste de los servicios de tratamiento y aumentar la cobertura para los migrantes; armonizar el tratamiento y los protocolos de referencia en todos los países; y garantizar que además del tratamiento, los migrantes tengan los mejores servicios para el VIH disponibles.

Rathin Roy, gerente del Centro Regional Asia Pacífico del PNUD, está seguro de que los migrantes estarán cada vez mejor atendidos. "Tailandia es pionera en la ejecución del principio humanitario de que los migrantes puedan acceder a los mismos servicios y productos básicos de calidad  para el VIH de que disponen los ciudadanos, y el PNUD, a través del JUNIMA, se complace en trabajar en colaboración con el gobierno y la sociedad civil entre fronteras para abordar los desafíos que permitirán que todos los migrantes necesitados accedan a un tratamiento fundamental contra el VIH".