Reportaje

Cómo crear respuestas sostenibles contra el VIH en el Caribe

26 de junio de 2013

Los participantes en la Reunión caribeña de ONUSIDA/PEPFAR sobre Inversión Estratégica y Financiación Sostenible para el VIH celebrada en Kingston, Jamaica, del 29 al 30 de mayo de 2013.

Durante casi diez años Ainsley Reid ha tenido acceso al tratamiento antirretrovírico que salva vidas en Jamaica, su país natal. La recompensa no solo se encuentra en su salud personal, sino en su trabajo de concienciación sobre la prevención del VIH y una vida positiva como coordinador local de programa en el programa contra el VIH/ITS de Jamaica. "Como yo, muchos de mis compañeros que han recibido el tratamiento contra el VIH pueden trabajar, cuidar de sus familias y contribuir a la sociedad", dijo.

El Sr. Reid es una de las muchas personas que trabajan para garantizar que las respuestas contra el VIH en el Caribe sean más que pastillas o programas abstractos contra el VIH.

"Se trata de personas. Se trata de mantener con buena salud a las personas que viven con el VIH para que puedan ser productivas y crear sociedades que les permitan prosperar", afirmó el director del Equipo de apoyo regional de ONUSIDA para el Caribe, Ernest Massiah, en una reunión para ayudar a los países de la región a crear programas sostenibles contra el VIH.

La revisión, que se celebró en Kingston, Jamaica, del 29 al 30 de mayo, revisó la epidemia del VIH en estos países y sus respuestas y exploró de qué modo se pueden crear programas contra el VIH para que tengan éxito a largo plazo. "Tenemos que estudiar cuidadosamente dónde podemos resultar eficaes, dónde gastamos más de lo que deberíamos para obtener resultados seguros y qué cosas debemos dejar de hacer las cosas que estamos aconstumbrados a hacer porque no están teniendo el impacto que desearíamos", afirmó el Sr. Massiah.

El diálogo, respaldado conjuntamente por ONUSIDA Caribe y el Plana de Emergencia del Presidente de los Estados Unidos para el Alivio del Sida (PEPFAR), incluyó a socios de desarrollo internacionales, organizaciones civiles y representante de ocho Ministerios de Sanidad, Economía y Planificación del Caribe.

Desde el año 2000, las inversiones de la región para reducir el estigma y la discriminación, así como para ampliar el acceso al tratamiento contra el VIH han dado resultados. Las nuevas infecciones por el VIH se redujeron en un 42 % entre 2001 y 2011; el 67 % de las personas que viven con el VIH y necesitan tratamiento acceden ahora al mismo; y las muertes relacionadas con el sida siguen disminuyendo, con un descenso del 48 % registrado entre 2005 y 2011. El número de nuevas infecciones por el VIH entre niños se ha reducido en un 32 % del 2009 al 2011.

Se trata de personas. Se trata de mantener con buena salud a las personas que viven con el VIH para que puedan ser productivas y crear sociedades que les permitan prosperar

Director del Equipo Regional de ONUSIDA para el Caribe, Ernest Massiah

Sin embargo, en la actualidad, dos tercios de la financiación para programas contra el VIH en el Caribe en su conjunto proceden de socio internacionales. Los logros de muchos programas nacionales contra el VIH están en riesgo porque varias agencias donantes pronto reducirán o retirarán su apoyo debido a los cambios en los criterios de idoneidad para los países de ingresos medios y bajos y porque las economías caribeñas viven las restricciones de la crisis económica global.

El director de la misión de la Agencia estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID) en Jamaica, Denise Herbol, indicó que la asociaciones de agencias internacionales deben ayudar a los países a alcanzar un punto en que los programas contra el VIH sean "dirigidos, aplicados y eventualmente financiados" por sus propios gobiernos, comunidades, sociedad civil y sectores privados.

¿Qué significa esto para el Caribe? Los expertos coinciden en que la tendencia regional a dirigir la mayoría de recursos de prevención del VIH a la población general debe terminar. En su lugar, se necesita un mayor trabajo para saber quién tiene un mayor riesgo y porqué. Y después, se requerirá un trabajo concertado para ofrecer programas de prevención del VIH para las poblaciones más afectadas por el VIH.

Los participantes destacaron la necesidad de reducir los costes administrativos relativo a los programas contra el VIH y subrayó que la región debe intensificar sus esfuerzos conjuntos para garantizar unso precios bajos para los fármacos. Pero gran parte del trabajo implicado en la toma de decisiones sobre dónde invertir, supone enfrentarse a prejuicios y desigualdades sociales firmamente asentados.

Karl Theodore, un economista sobre salud de la Universidad de las Indias Occidentales de Trinidad, instó a los participantes a colocar el VIH como un problema que poner en riesgo la propia supervivencia de las sociedades caribeñas.

"En la región existe el sentimiento de que las cosas están mejorando y que quizá la epidemia está ahora bajo control, por lo que no tenemos que dedicarle tantos recursos. Esto es un error. La epidemia está minando algo que es crucial para nosotros, nuestros recursos humanos. Si no mantenemos las inversiones, pagaremos un precio muy elevado", enfatizó el Sr. Theodore.

"Estos debates sobre la sostenibilidad económica de la respuesta al VIH prenden una chispa de esperanza en mi corazón", dijo el Sr. Reid. "Tenemos mucho más trabajo por hacer, muchos más sistemas que reforzar y más personas a las que llegar para poder terminar con la crisis del VIH y salvar vidas", añadió.

Para obtener más información sobre la reunión y sus resultados, vaya a www.unaidscaribbean.org