Derecho a la sanidad, derecho a la vida: el VIH y los derechos humanos en Europa

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Reportaje

Derecho a la sanidad, derecho a la vida: el VIH y los derechos humanos en Europa

29 de mayo de 2013

 

El VIH como cuestión de derechos humanos fue el tema principal de una reunión de alto nivel organizada por la Comisión Europea y ONUSIDA. La reunión abordó las cuestiones fundamentales de los derechos humanos en Europa, que están impidiendo una respuesta al sida más efectiva en Europa occidental y que contribuyen a un aumento del número de nuevas infecciones por VIH y de muertes relacionadas con el sida en Europa oriental.

Celebrado el 27 y 28 de mayo en Bruselas en el marco del tema general derecho a la sanidad, derecho a la vida, el evento reunió a 150 representantes de los Estados miembros de la Unión Europea (UE) y de los países fronterizos (entre ellos Belarús, Moldova, Rusia y Ucrania), a activistas de la sociedad civil y a representantes de la Comisión Europea y de ONUSIDA.

Los participantes debatieron distintas formas de promover y proteger los derechos de las personas que viven o que se ven afectadas por el VIH, de poner fin al estigma y a la discriminación y de eliminar los enfoques punitivos que suponen importantes obstáculos para una respuesta al sida efectiva y basada en los derechos humanos.

En su discurso inicial, el comisario europeo de Sanidad y Protección del Consumidor, Tonio Borg, se comprometió a garantizar el liderazgo continuo de la UE en la respuesta al sida. Para ello, anunció la creación de un nuevo marco para la acción de la Unión Europea sobre el sida antes de octubre de 2014. «No hacer nada no es una opción», dijo el Sr. Borg.

Los participantes reiteraron la necesidad de reforzar los enfoques del VIH que respeten los derechos humanos y de crear entornos legales que proporcionen apoyo en toda Europa a las personas que viven con el VIH y a los grupos de población clave con riesgo elevado de infección. Se señaló que, pese a que Europa proporciona orientación científica, técnica y sobre derechos humanos en la respuesta al VIH por todo el mundo, así como el 40% de los fondos internacionales para el sida, es necesario hacer mucho más en el ámbito de los derechos humanos y del VIH en la propia Europa.

El sistema legal no debería causar más daños que beneficios. No debería estigmatizar a las personas o aumentar su vulnerabilidad a la enfermedad

Luis Mendao de GAT (Grupo Portugués de Activistas sobre Tratamientos del VIH/sida)

Europa se ha comprometido de manera oficial a respetar y defender sus obligaciones con los derechos humanos por medio de declaraciones regionales y mundiales. Sin embargo, para muchas personas que viven y se ven afectadas por el VIH, estos compromisos aún tienen que cambiar sus vidas. Los grupos de población clave, como los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, los transgéneros, los consumidores de drogas, los trabajadores del sexo, los migrantes y los prisioneros, continúan marginados y aún se ven afectados de forma desproporcionada por la epidemia.

«Europa aún no ha sido capaz de desarrollar un enfoque basado en los derechos humanos y en las pruebas, un marco legal que se dirija a la migración, al consumo de drogas, al trabajo sexual, a la cárcel y a la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales», afirmó Luis Mendao, de GAT (Grupo Portugués de Activistas sobre Tratamientos del VIH/sida). «El sistema legal no debería causar más daños que beneficios. No debería estigmatizar a las personas o aumentar su vulnerabilidad a la enfermedad», añadió.

La prevalencia del VIH entre los grupos de población clave supera el 5%. En las principales capitales europeas, los hombres jóvenes homosexuales corren un riesgo permanente de infección por el VIH que equivale al riesgo al que se exponen los jóvenes de África meridional, la zona del mundo más afectada por el VIH.

En los últimos diez años, Europa no ha sido testigo de ninguna reducción en la tasa de nuevas infecciones por el VIH y, en la parte oriental de la UE, el número de muertes relacionadas con el VIH aumentó más del 20% entre 2005 y 2011.

Los participantes admitieron que si no se abordan adecuadamente los derechos humanos de las personas que viven con el VIH y de otros grupos de población clave, no hay muchas posibilidades de que la situación mejore. El estigma y la discriminación continúan siendo los principales obstáculos para buscar un tratamiento antirretrovírico. Más del 30% de las personas que viven con el VIH en Europa son diagnosticadas únicamente en el estadio avanzado de la infección, lo que indica que temen salir a la luz antes. Este temor puede verse agravado por el hecho de que algunos países europeos aún criminalizan la transmisión del VIH.

En los países en los que el consumo de droga y el trabajo sexual se criminalizan y el cumplimiento de la ley es severo, muchas personas son obligadas a la clandestinidad o encarceladas en lugares donde pueden volverse más vulnerables a la infección. Aunque el tratamiento está disponible normalmente tras el diagnóstico del VIH, con frecuencia no es este el caso para muchos migrantes indocumentados a los que se les niega por tanto el derecho a la sanidad.

El director ejecutivo adjunto del área de programa de ONUSIDA, el Dr. Luiz Loures, señaló que, como tendencia a más largo plazo, el epicentro mundial está avanzando hacia Europa debido al resurgimiento del VIH en hombres homosexuales en Europa y a la falta de control de la epidemia entre los consumidores de droga en Europa oriental. El Dr. Loures sostuvo que, en el avance hacia una posibilidad realista de frenar la epidemia de sida en Europa y en otros lugares, son esenciales tres elementos:

«En primer lugar necesitamos más rapidez: debemos acelerar los programas basados en los derechos humanos que están funcionando, como la reducción de daños, que alarga la vida de los consumidores de drogas inyectables. En segundo lugar, es necesario abordar los "puntos conflictivos", dirigiendo los servicios del VIH vitales a las poblaciones que más los necesitan, como a los hombres homosexuales de Europa y de otras partes del mundo donde existe una gran prevalencia del VIH. En tercer lugar, hace falta innovación: en las pruebas del VIH, en el refuerzo de los sistemas comunitarios y en el establecimiento de un nuevo liderazgo joven en la respuesta al sida».

Se crearon un conjunto de recomendaciones para abordar los temas relacionados con los derechos humanos en la respuesta europea al sida. Los participantes se centraron en la necesidad de una inversión sostenida y suficiente en el VIH que incluya los programas que hacen frente al estigma, a la discriminación y a los obstáculos legales punitivos. Hubo una amplia variedad de intervenciones que incluyeron los programas de reducción del estigma, la reforma legal, la alfabetización sobre los derechos, los servicios legales, la sensibilización de la policía y la eliminación de la violencia contra las mujeres y de las normas de género dañinas. Como elementos de gran importancia se destacaron una mejor financiación que incluya la asignación de más recursos domésticos a la respuesta al sida y unos precios más bajos de los medicamentos.

Todos estuvieron de acuerdo en que enfrentarse al VIH considerándolo un asunto de derechos humanos en la Unión Europea y en los países fronterizos es la clave para dar la vuelta a la epidemia regional, lo que colocaría a Europa en el camino hacia el fin de la epidemia.