ONUSIDA no se olvida de los adolescentes que viven con el VIH

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Reportaje

ONUSIDA no se olvida de los adolescentes que viven con el VIH

30 de abril de 2014

A pesar de los avances sin precedentes que ha experimentado la respuesta al sida en los últimos años, existen pruebas que sugieren que se está dejando atrás a los adolescentes al no recibir la atención y los servicios que necesitan.

Según los cálculos de ONUSIDA, la tasa de mortalidad relacionada con el sida entre adolescentes ha aumentado en torno a un 50% en los últimos siete años, a pesar de haber descendido en todos los demás grupos de edad. Dos de cada tres personas de entre 0 y 14 años de edad carecen de acceso al tratamiento contra el VIH en todo el mundo, y los datos recientes recogidos en África subsahariana indican que solo un 10% de los hombres jóvenes y un 15% de las mujeres jóvenes (de entre 15 y 24 años) conocen su estado serológico.

Para avanzar en el plan de tratamiento y atención para adolescentes, ONUSIDA, la Coalición Internacional de Preparación para el Tratamiento, la Red mundial de personas que viven con el VIH y el sida (GNP+), así como PACT, reunieron a agentes de tratamiento clave, a distintas organizaciones juveniles y a otras pertenecientes a las Naciones Unidas, así como a varias redes de jóvenes que viven con el VIH. Durante esta reunión celebrada el 16 y el 17 de abril, los participantes analizaron los principales obstáculos que afectan a los adolescentes en la respuesta al sida y trazaron un plan de acción para asegurarse de que no se les deja atrás.

Es una necesidad urgente garantizar que los adolescentes que viven con el VIH conozcan su estado serológico y tengan acceso a un tratamiento eficaz contra el VIH, así como a programas de atención de calidad. Además, los adolescentes se enfrentan a desafíos específicos para cumplir el tratamiento contra el VIH, a la falta de apoyo a la hora revelar su estado serológico y a la ausencia de información sobre su salud y derechos sexuales y reproductivos.

Hay muchas razones por las cuales los adolescentes pueden dejar de tomar la medicación contra el VIH de forma regular, entre las que se incluyen los efectos secundarios, la "fatiga del tratamiento", el estigma autoinducido o la falta de apoyo en sus comunidades. Sin embargo, mantener el cumplimiento del tratamiento contra el VIH es uno de los elementos clave para optimizar los resultados de salud en adolescentes que viven con el VIH. Aparte de sus principales beneficios para la salud, someterse al tratamiento antirretrovírico de forma correcta y consistente retrasa el desarrollo de la resistencia a los medicamentos y contribuye a evitar futuras transmisiones del VIH.

"No podemos alcanzar el objetivo de cero muertes relacionadas con el sida y cero nuevas infecciones por el VIH si no nos centramos en abordar las necesidades únicas de tratamiento de los adolescentes", dijo Bactrin Killongo, de la Coalición internacional de preparación para el tratamiento. "En mi opinión, el plan de avanzar en el tratamiento contra el VIH debería empezar en los adolescentes, especialmente en aquellos que contrajeron el VIH en el período perinatal".

Muchos adolescentes que viven con el VIH también han experimentado una falta de apoyo relacionada con cómo, cuándo y a quién revelar su estado serológico. Este hecho puede causar ansiedad y depresión. Para los miembros de los grupos jóvenes de población clave, la situación es incluso más difícil, pues normalmente se enfrentan a la discriminación debido a un comportamiento que les hace más vulnerables al VIH, como son las relaciones sexuales entre hombres, así como su estado seropositivo.

"¿A dónde acudes cuando descubres tu sexualidad en la adolescencia? Muy a menudo, el desafío al que nos enfrentamos como hombres homosexuales jóvenes se debe a esta doble revelación", afirmó Pablo Aguilera, director ejecutivo del Fondo para Jóvenes líderes sobre VIH. "Tienes que contar a las personas de tu entorno que eres seropositivo y homosexual, y eso se complica mucho más cuando la homosexualidad se considera un delito en tu país y cuando necesitas el consentimiento de tus padres para acceder a los servicios de asistencia sanitaria".

La mayoría de entornos escolares y sanitarios de todo el mundo no proporciona una educación sexual exhaustiva específicamente diseñada para las necesidades únicas de los adolescentes que viven con el VIH. Así pues, muchos adolescentes que viven con el VIH tienen que tomar las riendas de su sexualidad y relaciones por sí mismos, lo cual les aísla y les crea temor hacia el sexo y la sexualidad, mientras que otros carecen de información sobre salud sexual y reproductiva, así como formación sobre relaciones sexuales seguras.

"Existe la necesidad de abordar la prevención y el tratamiento del VIH de forma simultánea y holística entre los adolescentes, de manera que se reconozcan no solo sus necesidades clínicas y de tratamiento, sino también aquellas que conciernen a lo emocional, lo físico y lo sexual", dijo Musah Lumumba, un hombre joven que vive con el VIH y miembro de Y+ de Uganda.

Las actitudes estigmatizadoras de los trabajadores sanitarios en relación con los adolescentes sexualmente activos también persisten. "Como mujer joven que vive con el VIH, debo decir que normalmente afrontamos desafíos en el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva y en el cumplimiento del tratamiento contra el VIH, debido al trato y al estigma al que nos someten los trabajadores sanitarios", afirmó Consolata Opiyo, de la Comunidad Internacional de Mujeres que viven con el VIH y el sida.

Un llamamiento a la acción

Tras dos días de intensas conversaciones, los participantes identificaron algunas prioridades fundamentales para hacer avanzar el plan. Estas incluyen el desarrollo de una red que promueva un programa para que los adolescentes accedan a la medicación, la petición de mejoras en los servicios de tratamiento a nivel nacional —con un interés particular en las directrices nacionales de terapia antirretrovírica— y las propuestas del Fondo Mundial para la Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria. Además, se reconoció la importancia de poner en marcha un programa científico dedicado a la investigación de las necesidades de los adolescentes que viven con el VIH, y de desarrollar un mecanismo eficaz de apoyo a los programas dirigidos a adolescentes que viven con el VIH.

"Este es un punto de inflexión en la respuesta al sida" dijo Linda-Gail Bekker, profesora de Medicina y directora adjunta del Centro para el VIH Desmond Tutu. "Ahora mismo tenemos una importante cantidad de organizaciones trabajando conjuntamente para avanzar en el programa de tratamiento y atención para adolescentes".

El documento resultante del encuentro estará disponible tras la Asamblea mundial de la Salud de mayo de 2014.