Los adolescentes que viven con el VIH en Uzbekistán trabajan unidos para una vida mejor

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Reportaje

Los adolescentes que viven con el VIH en Uzbekistán trabajan unidos para una vida mejor

20 de marzo de 2014

Samir, con tan solo 15 años, ha vivido duras experiencias. Vive en Uzbekistán y hace aproximadamente un año le diagnosticaron como VIH-positivo. En aquel momento pensó que su vida estaba acabada. Se sentía deprimido y sin esperanza. Sin embargo, ahora avanza hacia un futuro mejor gracias a su participación junto con otros compañeros en un innovador proyecto de aprendizaje inter pares dirigido por ONUSIDA y UNICEF en Tashkent.

Durante el último taller de trabajo del proyecto, Samir se reunió con otros 22 adolescentes que viven con el VIH en la capital uzbeka. Acudieron para reforzar el apoyo mutuo entre adolescentes que viven las mismas experiencias en sus regiones de origen.

Los jóvenes aprendieron más sobre la prevención del VIH, los servicios de atención y apoyo, así como la creciente disponibilidad de opciones de tratamiento del VIH y las consecuentes mejoras en la calidad de vida. Uno de los objetivos era aprender cómo hacer frente al estigma y la discriminación, que hoy en día prevalecen en la sociedad uzbeka. Muchas personas que viven con el VIH mantienen su situación en secreto por miedo al rechazo.

Para Samir el programa ha supuesto una gran mejora. Ahora es optimista y tiene más confianza en sí mismo. "Estoy orgulloso de tener dos manos, dos piernas y una cabeza, y estoy agradecido por estar vivo. Lo más importante en la vida es la familia, la salud y tener un trabajo que te guste", dijo Samir, que en el futuro quiere trabajar en un banco.

Esta iniciativa ofrece la oportunidad a los adolescentes con diagnóstico del VIH positivo, no solo de aceptar su situación, sino también de que aprendan a convertirse en líderes que guíen a otros compañeros hacia su integración en la sociedad, de modo que puedan llevar una vida plena.

Lev Zohrabyan, director de ONUSIDA en Uzbekistán y Turkmenistán

La iniciativa de educación inter pares comenzó hace dos años. ONUSIDA y UNICEF ya han preparado a 37 jóvenes y tienen la intención de continuar con el programa con más adolescentes VIH-positivos, así como de reforzar las capacidades de aquellos ya preparados. Lev Zohrabyan, director de ONUSIDA en Uzbekistán y Turkmenistán, afirma que el programa está llevando a cabo una función crucial. "Esta iniciativa ofrece una oportunidad a los adolescentes con diagnóstico del VIH positivo, no solo de aceptar su situación, sino también de que aprendan a convertirse en líderes que guíen a otros compañeros hacia su integración en la sociedad, de modo que puedan llevar una vida plena".

Para Robert Funderich, representante de UNICEF en Uzbekistán, el programa ofrece un lugar seguro para los jóvenes cuyas vidas han sufrido las consecuencias del VIH. "Supone el acceso a apoyo psico-social, asesoramiento médico y jurídico, y lo más importante, a un entorno libre de estigma y discriminación".

Aunque la prevalencia del VIH en Uzbekistán es relativamente baja, con un 0,1% de la población adulta que vive con el virus, el país se encuentra en una región en la que se produce el mayor aumento en el registro de nuevos casos de VIH del mundo.