Reportaje

Progreso constante en la salvación de madres

06 de mayo de 2014

La mortalidad materna ha disminuido en un 45% desde el año 1990, según un nuevo informe publicado el pasado 6 de mayo por el Grupo Interinstitucional de Estimaciones de Mortalidad Materna. Bajo el título Tendencias en la mortalidad materna: de 1990 al 2013, el informe calcula que 289.000 mujeres fallecieron en el año 2013 como consecuencia de complicaciones en el embarazo y en el parto, frente a las 523.000 muertes que se produjeron en el año 1990.

El informe, que incluye tanto los datos nuevos como los métodos mejorados para calcular nacimientos y la totalidad de mujeres que fallecen, señala que 11 países que tenían niveles altos de mortalidad materna en 1990 (Bhután, Camboya, Cabo Verde, Guinea Ecuatorial, Eritrea, República Democrática Popular Lao, Maldivas, Nepal, Rumania, Rwanda y Timor Oriental) ya han alcanzado la meta del Objetivo de Desarrollo del Milenio de reducir en un 75% la tasa de mortalidad materna de 1990 para el año 2015. Sin embargo, si continuaran estas últimas tendencias, muchos países de ingresos bajos y medios no lograrán este objetivo.

La falta de datos precisos es uno de los problemas principales detectado por el informe a la hora de abordar la mortalidad materna. Las innumerables y desconocidas causas de mortalidad dificultan a los programas nacionales de salud la asignación de recursos donde más se necesitan.

Nueva información sobre las causas de mortalidad

Otro informe publicado el pasado 6 de mayo arroja más luz sobre por qué las mujeres en edad reproductiva fallecen al dar a luz. La Organización Mundial de la Salud ha publicado Causas de la mortalidad materna a escala mundial: un análisis sistemático de la OMS en el Lancet Global Health. Dicho estudio revela que más de una de cada cuatro muertes maternas son causadas por condiciones médicas pre-existentes, como la diabetes, el VIH, el paludismo y la obesidad, cuyo impacto en la salud puede verse agravado por el embarazo.

Según el informe, disponer de sistemas de salud fuertes, que cuenten con centros de salud con trabajadores sanitarios cualificados, equipamiento y medicamentos, sigue siendo clave para proporcionar atención sanitaria de calidad y así salvar las vidas de las mujeres y de sus bebés recién nacidos.

Existe un consenso creciente en todo el mundo acerca de que poner fin a la mortalidad materna prevenible se puede lograr asegurando que todas las mujeres tengan acceso a una atención sanitaria de calidad. Los objetivos a nivel mundial y nacional más allá del año 2015 serán importantes para el seguimiento de los avances en la reducción de la mortalidad materna y para garantizar que la salud materna continúa siendo una prioridad para el desarrollo a nivel mundial.