Reportaje

Las mujeres que viven con el VIH en Nueva Zelanda hablan del estigma

09 de marzo de 2015

En vísperas del Día Internacional de la Mujer, Jan Beagle, Directora Ejecutiva Adjunta de ONUSIDA, se reunió en Auckland (Nueva Zelanda) con un grupo de mujeres que viven con el VIH para escuchar sus experiencias. Se trataba de una de las reuniones periódicas de Positive Women, una organización de apoyo a las mujeres que viven con el VIH y sus familias. El grupo se encarga de concienciar a la comunidad sobre el VIH mediante programas educativos que ayuden a reducir el estigma.

Jane Bruning, Coordinadora Nacional de Positive Women Inc., declaró: "Vivir con el VIH puede aislar mucho, pues muchas mujeres no quieren hablar con nadie de su estado. Por tanto, es muy importante disponer de un espacio seguro donde las mujeres puedan reunirse y hablar abiertamente sin miedo a ser juzgadas".

Beagle, originaria de Auckland, dijo que la habían conmovido las historias de estas mujeres. "He hablado con mujeres que viven con el VIH de muchos países, pero es especial escuchar a mujeres que viven con el VIH de mi propio país. Me conmueven sus historias y estoy comprometida a trabajar con ellas para afrontar el estigma y la discriminación que forman parte de sus vidas cotidianas".

Las mujeres le hablaron a Beagle de su temor a revelar en público su estado. A menudo tenían motivos diferentes. Algunas estaban preocupadas por perder su empleo, mientras que otras temían que sus hijos fuesen excluidos por tener a su madre viviendo con el VIH.

Judith Mukakayange, que ya no oculta su estado, contó que había llegado a Nueva Zelanda como refugiada hace 15 años, huyendo de la guerra civil de Rwanda. Cuando llegó, estaba muy ilusionada por empezar una nueva vida. Sin embargo, ese sueño enseguida se esfumó cuando, como parte del proceso de solicitud para emigrar, se sometió a una prueba de VIH y descubrió que era seropositiva. "Cuando descubres que tienes VIH te sientes tan aislado que es importante conectar con otras personas que te entiendan", dijo Mukakayange.

"Esta historia no se la puedo contar a nadie. Ni siquiera lo saben mis amigos más cercanos. Simplemente, no puedo decir que tengo sida. Es una situación delicada, muy delicada. Me gusta venir aquí, a Positive Women. No puedo imaginarme la vida sin Positive Women", comentó otra mujer en la reunión.

Desde los inicios de la epidemia de sida, Nueva Zelanda ha asumido el liderazgo en la respuesta. Este país ha llevado a cabo programas fundamentados en pruebas para asegurar que los grupos de población clave con mayor riesgo de contraer el VIH reciban atención prioritaria. En 1987, Nueva Zelanda fue uno de los primeros países en introducir programas de intercambio de agujas para las personas que consumen drogas. También fue uno de los pioneros a escala regional en despenalizar el trabajo sexual y el sexo entre hombres.

Estas iniciativas han ayudado considerablemente a poner freno a la epidemia en el país. Nueva Zelanda tiene una baja prevalencia del VIH; según el Ministerio de Salud de este país, alrededor de un 0,1 % de los adultos de entre 15 y 49 años viven con el VIH. En 2013, se diagnosticó con el virus a unas 180 personas.

No obstante, a pesar de este progreso, las personas que viven con el VIH aún se enfrentan al estigma y la discriminación. Un estudio reciente llevado a cabo por organizaciones locales contra el sida señaló que el 50 % de las personas encuestadas se sentirían incómodas si su comida la preparase una persona que vive con el VIH.

Desde Positive Women, Bruning declaró: "Puede que seamos una organización pequeña, pero tenemos grandes ambiciones. Y me siento orgullosa del trabajo que realizamos".