Comunicado de prensa

El nuevo director ejecutivo establece el acceso universal a la prevención, tratamiento, atención y apoyo relacionados con el VIH como máxima prioridad para ONUSIDA

Llamamiento para obtener una inversión de US$ 25.000 millones con miras a asegurar que los países alcancen las metas de 2010

CIUDAD DEL CABO / GINEBRA, 10 de febrero de 2009—En su primera visita oficial a un país, el nuevo director ejecutivo del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA), Sr. Michel Sidibé, ha expuesto su visión y sus prioridades para ONUSIDA en la ciudad de Khayelitsha, en Sudáfrica.

En su alocución ante dirigentes de la comunidad y políticos, el Sr. Sidibé ha elogiado la capacidad de resistencia y perseverancia de la comunidad con su trabajo en colaboración para alcanzar metas en medio de desafíos increíbles. “Deseaba iniciar mi visita pública aquí, donde la respuesta de la comunidad, juntamente con el Gobierno, la sociedad civil y las partes interesadas clave, lidera el camino hacia el acceso universal en Sudáfrica. Juntas, todas estas instancias están satisfaciendo la demanda de servicios de prevención, tratamiento, atención y apoyo relacionados con el VIH,” ha declarado el Sr. Sidibé.

África subsahariana, con las dos terceras partes (67%) de su población infectada por el VIH y las tres cuartas partes de los fallecimientos como consecuencia del sida en 2007, sigue siendo la región del mundo más afectada por el VIH. Los nueve países de esa región continúan soportando una parte desproporcionada de la morbilidad mundial relacionada con el VIH: el 35% de las infecciones por el VIH y el 38% de los fallecimientos por sida.

Como otras regiones del mundo, África meridional está viéndose afectada por los efectos de la crisis económica mundial. El Sr. Sidibé ha insistido en la necesidad de mantener los compromisos nacionales e internacionales de inversión para alcanzar las metas nacionales de 2010.

“No podemos dejar que la crisis económica nos paralice,” ha dicho el Sr. Sidibé. “Las medidas de estímulo y los ajustes económicos deben tener en cuenta a las personas. Una madre no debería tener que escoger entre continuar el tratamiento del sida o dar de comer a sus hijos. No podemos dejar sin tratamiento a 4 millones de personas que lo están siguiendo ni a otros millones más que lo necesitan hoy día.”

La mayor parte de los países han establecido metas relativas al acceso universal para 2010 que son ambiciosas y se proponen beneficiar directamente a las personas. Para que los países alcancen las metas específicas que se han fijado, en 2010 se necesitará una inversión de US$ 25.000 millones, unos US$ 11.300 millones más que la suma actualmente disponible.

Un nuevo informe de ONUSIDA que se dará a conocer hoy, titulado Qué necesitan los países: las inversiones requeridas para alcanzar las metas de 2010, estima que cerca de una tercera parte de estos US$ 25.000 millones procederá de fuentes nacionales, mientras que se requerirán inversiones de fuentes multilaterales y bilaterales para los restantes US$ 17.000 millones.

Más de US$ 9.000 millones se utilizarán para fortalecer los sistemas de salud y una cantidad similar irá destinada a proporcionar servicios específicos para el VIH. Las inversiones que se necesitan también asegurarían un Fondo Mundial para la Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria plenamente capitalizado, un mecanismo de financiación innovador del cual dependen los países para ayudar a financiar los planes nacionales del sida.

Si los países alcanzan sus metas relativas al sida para 2010 se obtendrán resultados espectaculares:

  1. Se estima que se evitarán 2,6 millones de nuevas infecciones, con una reducción de la incidencia del VIH de cerca del 50%.
  2. En los próximos dos años se podrán evitar 1,3 millones de fallecimientos.
  3. Aproximadamente 6,7 millones de personas recibirán tratamiento antirretrovírico.
  4. Más de 70 millones de mujeres embarazadas se someterán a las pruebas de detección del VIH y se beneficiarán de servicios de prevención de la transmisión maternoinfantil.
  5. Los programas de prevención del VIH llegarán a 20 millones de hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, a 7 millones de profesionales del sexo y a 10 millones de consumidores de drogas inyectables, y se distribuirán cerca de 8.100 millones de preservativos femeninos y masculinos.
  6. Siete millones de huérfanos y niños vulnerables recibirán el apoyo de programas de ayuda social.

“No será nada fácil reducir la diferencia entre los fondos necesarios y los que están actualmente disponibles, pero ello no sólo es posible sino absolutamente necesario si pretendemos acelerar el ritmo de la respuesta a la epidemia de sida,” ha manifestado el Sr. Sidibé. “La colaboración de todos ayudará a salvar vidas, aumentando el número de personas que siguen tratamiento y asegurando que las mujeres embarazadas reciben servicios integrales de atención prenatal, incluidos servicios para el VIH, y que una generación entera de niños concluyan la escolarización.”

El director ejecutivo también ha instado a mejorar la rendición de cuentas para hacer trabajar mejor el dinero destinado a las personas necesitadas. Asimismo, ha destacado la necesidad de disponer de unos programas eficaces en función de los costos y de esforzarse para eliminar las deficiencias en la prestación de servicios y reducir los costos por unidad. Un apoyo más coordinado y armonizado de los donantes también propiciará un mayor impacto de las inversiones.

En una carta dirigida a los asociados que también se hará pública hoy, el Sr. Sidibé señala que ONUSIDA redoblará sus esfuerzos para ayudar a los países a alcanzar sus metas de acceso universal, incluidos el trazado de mapas de indicadores y el apoyo orientado a los países que puedan haberse quedado rezagados. La carta también esboza las siguientes diez áreas en las que se necesita alcanzar las metas de acceso universal:

1. Obtener resultados país por país: estableciendo metas ambiciosas.

2. Promover los derechos humanos de las personas que viven con el VIH o están afectadas por el virus: anulando las leyes que impiden el suministro y uso de servicios relacionados con el sida.

3. Apoyar la demanda política de acceso universal: reforzando los vínculos con la sociedad civil y los grupos comunitarios.

4. Invertir en investigación y poner en práctica los resultados: por medio de la inversión continuada en profilaxis previa a exposición, microbicidas y vacunas.

5. Dar prioridad a los esfuerzos de prevención: dejando atrás el sida pediátrico y ofreciendo a los jóvenes los conocimientos y aptitudes necesarios para protegerse a sí mismos del VIH y la violencia.

6. Movilizar los recursos que necesitan los países, incluida la plena capitalización del Fondo Mundial.

7. Optimizar y extender las asociaciones: ampliando la plataforma de asociaciones para acoger a nuevas asociaciones.

8. Aumentar el efecto multiplicador de las respuestas al sida para beneficiar a un mayor número de personas: revitalizando los sistemas de salud para asegurar que las personas que viven con el VIH no fallezcan como consecuencia de la tuberculosis y tengan acceso a la atención primaria de salud.

9. Vigilar los progresos realizados: país por país y donante por donante, asegurando la transparencia y la rendición de cuentas a todos los niveles.

10. Planificar para mantener los resultados obtenidos: dando poder de decisión a las comunidades y familias afectadas por el VIH y restableciendo su dignidad, y asegurando una financiación sostenida y previsible.

Desde 2001, se han hecho progresos sustanciales en la prestación de servicios del VIH a millones de personas, en particular en los países de ingresos bajos y medianos. Actualmente hay cerca de 4 millones de personas que siguen tratamiento. Para finales de 2007, el número anual de nuevas infecciones por el VIH se había reducido a 2,7 millones, de los 3 millones que correspondieron a 2005. Las nuevas infecciones entre los niños han disminuido gracias a la ampliación acelerada de los servicios de prevención de la transmisión maternoinfantil del VIH. En muchas partes del mundo, los jóvenes están demorando más el inicio de la actividad sexual, están teniendo menos parejas sexuales o están utilizando preservativos. Y hoy día, millones de niños huérfanos por el sida tienen acceso a apoyo y protección social. Estos progresos deben sostenerse en estos momentos de dificultad económica.

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