Comunicado de prensa

La crisis económica mundial hace peligrar los progresos en la prevención y el tratamiento del VIH en los países pobres

Ginebra, 6 de julio de 2009 — De acuerdo con un nuevo informe del ONUSIDA y el Banco Mundial dado a conocer hoy, en el curso de este año es previsible que la crisis económica mundial cause graves trastornos a  los programas de prevención y tratamiento del VIH en 22 países de las regiones de África, el Caribe, Europa y Asia Central, y Asia y el Pacífico.. 

Según dicho informe, titulado ‘La crisis económica mundial y los programas de prevención y tratamiento del VIH: vulnerabilidades y repercusiones’, las comunicaciones del personal de ambas entidades destinado sobre el terreno en 71 países señalan que ocho países ya están afrontando importantes reducciones en el suministro de medicamentos antirretrovíricos u otros problemas graves en el tratamiento del VIH.  En total, esos países albergan a más del 60% de las personas de todo el mundo que están recibiendo tratamiento contra el sida.  

Los programas de prevención del VIH también peligran. En 34 países, que representan al 75% de las personas que viven con el VIH, los informantes dicen que ya se observan repercusiones importantes en los programas de prevención del VIH orientados a grupos de alto riesgo, como los profesionales del sexo, las personas que se inyectan drogas y los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. 

“Esto es un aviso de alerta que pone de manifiesto que muchos de los progresos realizados en la prevención y el tratamiento del VIH podrían desvanecerse como consecuencia del efecto de la crisis económica,” ha declarado Michel Sidibé, Director Ejecutivo del ONUSIDA. “Cualquier interrupción o reducción en la financiación sería un desastre para los 4 millones de personas que siguen tratamiento y los otros millones más que se benefician de los programas de prevención del VIH. Necesitamos mostrar solidaridad para con las personas que viven con el VIH y están afectadas por el virus precisamente cuando habían empezado a tener esperanza en un futuro mejor.”
 
El tratamiento antirretrovírico, en peligro

El informe conjunto señala que en algunos países la accesibilidad económica del tratamiento antirretrovírico se ve afectada por la caída de los ingresos y salarios familiares y el mayor costo de los fármacos antirretrovíricos como resultado de la devaluación del tipo de cambio.

Además, el informe indica que la desnutrición también podría forzar a las personas a interrumpir el tratamiento que salva vidas porque el hecho de no comer suficientes alimentos adecuados puede afectar la eficacia de tales medicamentos. Las redes comunitarias, que son la única red de seguridad para los pobres, también están quedando paralizadas por la crisis financiera, y algunos informantes apuntan que la disponibilidad de tratamiento antirretrovírico está resultando amenazada por los recortes presupuestarios.

Muchos informantes están preocupados por la incertidumbre de la sostenibilidad financiera de los programas de tratamiento antirretrovírico que dependen primordialmente de la ayuda externa. A pesar de que no se ha informado de recortes significativos en la ayuda de los donantes para 2009, los informantes de cerca del 40% de los países donde se llevó a cabo la encuesta comunicaron que los actuales compromisos de financiación para los programas de tratamiento concluyen en 2009 o 2010, y la mayoría de ellos temen que la ayuda externa no aumente o incluso no se mantenga a los niveles actuales. 

“Estos hechos nos señalan que las personas que actualmente siguen tratamiento podrían ver amenazado su lugar en el bote salvavidas y anuncian sombrías perspectivas para millones de personas que están esperando iniciar el tratamiento,” ha indicado Joy Phumaphi, Vicepresidenta del Banco Mundial para el Desarrollo Humano y ex Ministra de Salud de Botswana. “No podemos permitirnos perder a toda una generación como consecuencia de esta crisis. Es primordial que los países en desarrollo y los donantes actúen con celeridad para proteger y ampliar su gasto en salud, educación y otros servicios sociales básicos, invertir de forma eficiente y eficaz, y orientar sus esfuerzos a asegurar que llegan a los grupos más pobres y vulnerables.”

Los esfuerzos de prevención del VIH, especialmente amenazados
El informe señala que los informantes de 34 países, donde vive el 75% de las personas con el VIH, prevén que los programas de prevención orientados a las poblaciones más expuestas se verán afectados por la crisis. Los esfuerzos de prevención dirigidos a estas poblaciones son especialmente vulnerables porque son políticamente más fáciles de recortar. Esto es sumamente preocupante: menos prevención tiene como resultado un mayor número de nuevas infecciones, lo que significa unas mayores necesidades futuras de tratamiento, con importantes implicaciones de costos.

Se necesitan medidas urgentes
El Secretario General de las Naciones Unidas BAN Ki-moon ha destacado la crisis económica como una causa de preocupación mundial y ha subrayado la importancia de aprovecharla como una oportunidad para dirigirnos a un futuro sostenible. El informe del ONUSIDA y el Banco Mundial presenta una serie de medidas urgentes que es necesario adoptar para mantener y ampliar el acceso al tratamiento y la prevención del VIH durante la presente crisis económica mundial y más allá de ella.

Utilizar mejor los fondos existentes: Particularmente en los países que afrontan recortes en sus presupuestos nacionales para la respuesta al sida, los gobiernos y los organismos de ayuda deberían proporcionar apoyo técnico para reasignar recursos de los programas de prevención y tratamiento con poco impacto a los que tienen mucho impacto. Todos los países deberían buscar sistemas para tener unos programas más eficientes y más rentables. 

Abordar los déficit de financiación urgentes: Los países con una gran dependencia de los fondos externos para el VIH deberían reforzar la colaboración entre las autoridades nacionales y los principales donantes internacionales para identificar y abordar las interrupciones inminentes de liquidez y resolver el financiamiento transitorio con objeto de evitar tales interrupciones.  

Vigilar los riesgos de interrupción de los programas: Podría establecerse un simple sistema de alerta para anticipar y minimizar las interrupciones en el tratamiento. Un elemento fundamental de dicho sistema podría ser realizar encuestas periódicas para identificar países “vulnerables” y proporcionar asistencia financiera y de política a medida.

Planificar ante un entorno incierto: La incertidumbre que señalan muchos informantes exige una planificación para imprevistos. Los planes de contingencia podrían tener en cuenta los cambios que podrían hacerse para asegurar el acceso ininterrumpido al tratamiento y unos planes de ampliación realistas, y para mantener las actividades de prevención más eficaces y de mayor prioridad en escenarios alternativos de financiamiento potencial. El informe recomienda que las estrategias de movilización de recursos incluyan fuentes de financiación que puedan sostenerse a largo plazo.

Para consultar más extensamente el nuevo informe ‘La crisis económica mundial y los programas de prevención y tratamiento del VIH: vulnerabilidades y repercusiones’, visite http://www.unaids.org

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