Comunicado de prensa

ONUSIDA y la Alianza Alto a la Tuberculosis unen sus fuerzas para poner fin a las muertes por VIH/TB

La mayoría de las muertes por TB/VIH podrían evitarse ampliando los servicios de tuberculosis y VIH y logrando que trabajen juntos más eficazmente

Ginebra, 27 de noviembre de 2012— La semana pasada, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) informó de que en los últimos dos años se han reducido en un 13 % las muertes debidas a la coinfección de tuberculosis y VIH. Eso se debe al fuerte incremento en el número de personas coinfectadas que han accedido al tratamiento antirretrovírico (TAR), un aumento que fue del 45 % entre 2009 y 2011.

Sin embargo, la tuberculosis sigue siendo la principal causa de muerte entre quienes viven con el VIH. ONUSIDA y la Alianza Alto a la Tuberculosis han firmado un nuevo acuerdo con el fin de acelerar las acciones para alcanzar el objetivo fijado para 2015 de reducir en un 50 % las muertes por tuberculosis entre las personas que viven con el VIH.

«Estamos perdiendo valiosas vidas humanas debido a la tuberculosis, que es una enfermedad prevenible y curable, y podemos hacer que cambie esa situación. El mundo nunca alcanzará su meta de una generación sin sida sin abordar la tuberculosis. Ya es hora de actuar», afirmó Benedict Xaba, ministro de Salud de Swazilandia, un país que tiene la mayor tasa mundial de personas con tuberculosis entre quienes viven con el VIH.

Las personas que viven con el VIH tienen entre 20 y 30 veces más probabilidades de desarrollar tuberculosis activa que quienes viven sin el VIH. Se calcula que 8,7 millones de personas contrajeron tuberculosis en todo el mundo en 2011, de los que más de un millón vivían con el VIH. Las mujeres embarazadas y los niños son especialmente vulnerables. Si una mujer embarazada que vive con el VIH tiene asimismo tuberculosis, el riesgo de muerte para la madre y el niño aumenta y el riesgo de transmisión del VIH al niño es más del doble. En 2011, 430 000 de las 1,7 millones de muertes relacionadas con el sida (un 25 %) fueron causadas por la tuberculosis asociada al VIH.

«La coinfección TB/VIH es una combinación mortal. Podemos evitar esas muertes mediante la integración y simplificación de los servicios de VIH y tuberculosis», declaró Michel Sidibé, director ejecutivo del ONUSIDA. «El objetivo para 2015 es claro: reducir en un 50 % las muertes por tuberculosis de personas que viven con el VIH. Podemos hacerlo realidad, pero solo si ampliamos los servicios en los países mediante esfuerzos concertados y conjuntos.»

En 2011, en la Reunión de Alto Nivel sobre el Sida de las Naciones Unidas, los Estados Miembros de las Naciones Unidas establecieron el objetivo de reducir a la mitad las muertes por la coinfección TB/VIH hasta 2015, lo cual salvaría 600 000 vidas. Tres cuartas partes de las muertes por TB/VIH en la actualidad se producen en solo diez países: Etiopía, India, Kenya, Mozambique, Nigeria, Sudáfrica, la República Unida de Tanzania, Uganda, Zambia y Zimbabwe. Si se intensificaran los esfuerzos en esos diez países se avanzaría significativamente hacia el logro del objetivo de 2015.

«La tuberculosis es prevenible y curable a un bajo costo, pese a lo cual una de cada cuatro muertes relacionadas con el sida se debe a la tuberculosis, algo que resulta indignante. Los países aún no han emprendido todas las acciones necesarias para hacer frente a la coepidemia», afirmó Lucica Ditiu, secretaria ejecutiva de la Alianza Alto a la Tuberculosis. «Con este nuevo acuerdo, ONUSIDA y la Alianza Alto a la Tuberculosis se han comprometido a poner en marcha un intenso programa de acción, con la participación de nuevos asociados y prestando ayuda a los países más afectados en la integración de sus servicios de VIH y TB y el desarrollo de planes de acción.»

El memorando de entendimiento firmado por ONUSIDA y la Alianza Alto a la Tuberculosis (titulado «Llegar a cero muertes por tuberculosis entre las personas que viven con el VIH») afirma que las partes «tomarán medidas [...] para abordar estratégicamente la intolerable carga de la mortalidad por tuberculosis entre quienes viven con el VIH». Ambas organizaciones están desarrollando un plan de trabajo detallado y se han comprometido a colaborar para lograr tres objetivos principales en los próximos tres años: aumentar el compromiso político y la movilización de recursos para la coinfección TB/VIH; reforzar los conocimientos, la capacidad y la participación de las organizaciones de la sociedad civil, las comunidades afectadas y el sector privado; y ayudar a los países más afectados a integrar los servicios de tuberculosis y VIH.

Prevenir las muertes por VIH/TB

  • En los países donde el VIH y la tuberculosis son prevalentes, es necesario suministrar a todo el mundo las pruebas para ambas afecciones.
  • Las personas que viven con el VIH tienen muchas menos probabilidades de enfermar y morir de tuberculosis si comienzan un tratamiento antirretrovírico (TAR) antes de que sus sistemas inmunitarios se vean seriamente afectados. Todas las personas que reúnan las condiciones para el TAR deben recibirlo lo antes posible.
  • Además de un TAR temprano, las personas que viven con el VIH deben ser protegidas con una dosis diaria de isoniacida para no contraer la tuberculosis.
  • Todas las personas que dan positivo en la prueba del VIH y que también tengan tuberculosis han de comenzar inmediatamente el tratamiento antituberculoso. Dos semanas después de comenzar el tratamiento contra la tuberculosis deben comenzar el TAR, independientemente del estado de su sistema inmunitario.

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