Reportaje

Convertirse en activista para superar la discriminación

28 de febrero de 2018

Cuando los padres de Ezechiel Koffi descubrieron que era gay, lo echaron de casa, pero él nunca se dio por vencido.

«Mis padres me dijeron que les avergonzaba y que vivo la vida de un pecador», comentó el joven procedente de Côte d’Ivoire.  Lo que más le dolió fueron los insultos de su madre, quien decía que él no tenía ningún respeto por sus valores religiosos. A pesar de todo, les rogó que entendieran que seguía siendo su hijo y que deberían aceptarlo tal y como es

El Sr. Koffi, quien entonces tenía 24 años, estuvo viviendo en Alternative una asociación no gubernamental del colectivo de personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI), en Abiyán (Côte d’Ivoire). Fue aquí donde trabajaba como voluntario desde hacía tres años. Continuó asistiendo a clase, aunque admite que, en ocasiones, iba con el estómago vacío.  Se sentía abatido psicológicamente. «Fue duro, pero no me podía seguir escondiendo», dijo él.

Después de seis meses y con la ayuda de su hermana mayor, sus padres consintieron que volviese a casa.  Aunque ahora tenía un techo firme sobre su cabeza y comidas regulares, la asociación Alternative se había convertido en su segunda casa.  Desde entonces, se ha volcado en ella. Ahora se ha convertido en educador de VIH y trabajador comunitario de la salud, logros que muestra con orgullo con los certificados que tiene en su teléfono. 

Philippe Njaboué, coordinador del proyecto de Alternative, describe la energía inagotable del Sr. Koffi. «Puedes contar con a él sin importar la hora que sea, siempre está dispuesto ayudarte y se preocupa por que las personas que han sentido el rechazo se sientan apoyadas». Cuando se le preguntó si la organización se convertía en una familia sustituta para muchas personas del colectivo LGTBI, el Sr. Koffi respondió con una sonrisa vacilante.

Son muchos los grupos de discusión y de apoyo que le han ayudado permitiéndole compartir sus experiencias y ayudar a otros, como el mismo dice.  El jóven tímido que fue una vez, se ha emancipado de sí mismo.  Además, ya no rehúye revelar cuál es su estatus serológico VIH. «Hace 10 años que estoy viviendo con el VIH», comentó.

Echando la vista atrás, nos explicó que, en un principio, el uso del preservativo no era algo que pudiera negociar. Ahora insiste sobre su importancia diciéndole a todo el mundo que el VIH es una realidad.  «Usa preservativo, hay ayuda, no estás solo», exclamó.

Describió que estar entre la multitud de personas de su ciudad que forman la familia del colectivo LGBTI le hace sentirse completamente vivo. «Estoy a gusto, puedo expresar lo que siento y es muy enriquecedor», comentó. Sin embargo, no pudo evitar fruncir el ceño cuando hablaba sobre la discriminación constante que sufren sus compañeros y él en su día a día.  Por otra parte, el Sr. Koffi dice que los medios de comunicación, además de la ridiculización que manifiestan y cómo los señalan con dedo acusador, expresan un sinfín de comentarios homófobos.

«Merecemos los mismos derechos que cualquier otra persona y este pensamiento es el que me mantiene motivado», dijo el Sr. Koffi.

El Sr. Njaboué destacó que la sociedad, la religión y el Estado tienen una gran parte de la responsabilidad en cuanto a que la homosexualidad siga siendo un tabú en Côte d’Ivoire. «En una página web se etiquetó a un discurso reciente que había pronunciado el director de Alternative como "Habla el rey de los homosexuales" y esto dio lugar a innumerables amenazas de muerte», dijo.

Defiende, además, que hay que tener en cuenta que este caso es solo uno de todos los que hay y que la situación sólo podrá cambiar si el gobierno trata de aplicar los derechos humanos.

«La mayoría de la población no conoce ni sus derechos ni la ley y en esta se incluye a muchas de las personas que están cargo de la seguridad del estado», afirma el Sr. Njaboué. A lo que añadió: «El gobierno no sólo tiene que encargarse de concienciar a su sociedad, sino que debe condenar los comportamientos ilegales».

El Sr. Koffi dice que el hecho de que esté expuesto lo pone en riesgo, pero esto no lo va a detener. «Quiero vivir en un mundo donde no haya discriminación basada en la raza, la religión o la sexualidad».