Reportaje

Ampliación de los servicios libres de estigma social para las mujeres en Egipto

11 de abril de 2019

Cuando la familia y los amigos de Salma Karim (nombre ficticio) descubrieron que vivía con el VIH, la echaron de su propia casa. Sin tener donde ir, se vio forzada a dejar atrás a sus dos hijos pequeños. Esta historia no es insólita en Egipto. Una de cada cinco personas que viven con el VIH informan que los propietarios, la familia o los vecinos les forzaron a dejar sus hogares.

Los altos niveles de discriminación y estigma social son uno de los factores clave que impulsan nuevas infecciones por el VIH en el país, los cuales se duplicaron entre 2010 y 2016. Con frecuencia, las mujeres y las adolescentes son las más vulnerables. Las normas sociales, la desigualdad de género, la dependencia económica, la discriminación legal y las prácticas perjudiciales las afectan de manera desproporcionada. De esta manera, las hacen más vulnerables al VIH y, en caso de infección por el VIH, tienen que enfrentarse a niveles más altos de discriminación y estigma social.

En 2016, ONUSIDA aunó esfuerzos con el Ministerio de Salud y Población de Egipto para elaborar una respuesta transformativa de género en la epidemia del VIH. Con la financiación del gobierno neerlandés, se lanzó un proyecto piloto denominado Mejora de la Salud Sexual y Reproductiva de las Mujeres Afectadas y que Viven con el VIH. Tres años más tarde, este proyecto ha alcanzado el doble de sus beneficiarios previstos gracias a servicios de salud sexual y reproductiva libres de estigma social.

«Perdí a mi primer hijo porque no sabía que tenía el VIH», explica Nour Tarek (nombre ficticio). Guiza fue uno de los emplazamientos en los que este proyecto piloto se llevó a cabo, en el que Tarek recibió el respaldo necesario para conseguir sus derechos reproductivos libres de discriminación. «Realicé un seguimiento con el médico en el hospital y me quedé embarazada de nuevo».

Gracias al medicamento antirretrovírico que recibió durante el embarazo, su hija Mona (nombre ficticio) nació seronegativa. «Tengo que realizarle de nuevo las pruebas hasta que se haga mayor para asegurarme de que está completamente bien», explicó Nour Tarek. 

Tras comprobar su éxito, se está ampliando el proyecto piloto hasta alcanzar un tercio de las gobernaciones del país. El objetivo es ofrecer servicios de salud sexual y reproductiva y del VIH de alta calidad para las 1300 mujeres que viven con el VIH y las 3000 que tienen un alto riesgo de contraerlo. El centrarse en la creación de medios de acción de profesionales de la salud y organizaciones de la sociedad civil será clave para evitar una futura discriminación y estigma social, que, de acuerdo a los informes, llevan a una de cada cuatro personas que viven con el VIH en Egipto a no revelar su estado serológico cuando solicitan atención.

Durante su visita a El Cairo, el 9 de abril, el Director Ejecutivo de ONUSIDA, Michel Sidibé y el Embajador de los Países Bajos, Laurens Westhoff, debatieron sobre la ampliación de este proyecto. Implementados a través de un subsidio neerlandés de tres años, estos servicios ampliados complementarán los esfuerzos nacionales para alcanzar la ambiciosa Estrategia Nacional del Sida 2018-2022 de Egipto y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.