Reportaje

Respuesta al brote de VIH en Larkana

11 de junio de 2019

Ahmed (nombre ficticio) cuenta su historia con preocupación: a su hijo Mukhtar, de tan solo cinco años, le acaban de diagnosticar el VIH. Ahmed, un profesional sanitario que trabaja en un hospital local de la ciudad de Ratodero, al sudeste de Pakistán, llevó a su hijo Mukhtar a hacerse la prueba del VIH cuando los medios de comunicación locales comenzaron a advertir del aumento de casos de VIH entre los niños que viven en su zona de la provincia de Sindh.

A finales de abril, siguiendo las advertencias de un médico de Ratodero de que varios niños a su cargo habían dado positivo en la prueba del VIH en un corto período de tiempo, los profesionales sanitarios ampliaron las pruebas de detección del virus en la localidad de Larkana. Tras más de seis semanas de pruebas, se han diagnosticado más de 750 casos recientes de VIH, de los cuales un 80 % de los casos confirmados pertenece a niños. El hijo de Ahmed es uno de ellos. Antes del brote, poco más de 1000 niños vivían con el VIH en todo el país. Aunque se están llevando a cabo ulteriores investigaciones para desvelar la causa del brote, los expertos señalan que las prácticas deficientes de control de la infección, tales como la falta de esterilización y la reutilización de jeringas y goteros, podrían ser un factor.

Mukhtar se sienta silencioso en el regazo de su padre, mientras Ahmed continúa contando su historia.

«Cuando se lo dije a mi mujer, empezó a hacerme preguntas: de dónde venía, por qué le había pasado esto a nuestro hijo y si iba a sobrevivir.» El miedo y la ansiedad se han extendido en la familia de Ahmed y en toda la provincia.  Cada día cientos de padres hacen cola ante los centros de detección y acuden a hospitales y clínicas para hacerles las pruebas a sus hijos. Muchos de ellos saben muy poco del VIH.

Como respuesta inmediata al brote, el Programa de Control del SIDA de Sindh (SACP, por sus siglas en inglés) ha llevado a cabo una importante campaña ampliando los centros de pruebas del VIH y estableciendo un nuevo centro de pruebas en el Hospital de la Sede de Taluka en Ratodero. Estas medidas han permitido hacerle las pruebas de detección a más de 26 000 personas, en su mayoría niños.  El ministro de Sanidad de Sindh ha intensificado sus esfuerzos para prevenir prácticas sanitarias no autorizadas e informales y, como resultado, se han cerrado 900 clínicas y bancos de sangre no autorizados.

Para garantizar el acceso inmediato al tratamiento del VIH, se ha establecido una nueva clínica de tratamiento antirretroviral para niños en Larkana y se han incorporado más profesionales de atención sanitaria. Estos esfuerzos están salvando vidas y 356 personas, entre ellas el hijo de Ahmed, ya están inscritas en los servicios de atención para el VIH y han empezado la terapia antirretroviral. «Tenía miedo, pero mi hijo recibió el tratamiento que necesitaba», dice Ahmed. «Ahora solo tenemos que asegurarnos de que el tratamiento antirretroviral seguirá estando disponible en nuestra localidad».

Las Naciones Unidas en Pakistán están trabajando estrechamente con el gobierno federal y regional con el fin de facilitar apoyo técnico in situ para ayudar a los socios locales de manera efectiva en su respuesta al brote de VIH y reducir el impacto de la crisis. Las Naciones Unidas, con la plena participación de la Organización Mundial de la Salud, UNICEF, ONUSIDA, UNFPA y otros organismos de la ONU, están prestando apoyo para la aplicación del «Plan de respuesta al brote de VIH de Sindh, mayo de 2019 - abril de 2020», que incluye medidas a corto y largo plazo para identificar las causas del brote de VIH, abordarlo y fortalecer la continuidad de los servicios de prevención, tratamiento, atención y apoyo relacionados con el VIH.

Un equipo integrado por el SACP y otros asociados nacionales con el apoyo de las Naciones Unidas fueron los primeros en responder a la crisis. Posteriormente, a petición del gobierno federal, se recurrió al apoyo y a la experiencia internacional para llevar a cabo una investigación epidemiológica que permitiera comprender la fuente, el alcance y la cadena de transmisión del VIH y formular directrices al respecto. La investigación, cuyos resultados preliminares se presentarán el 14 de junio, está dirigida por la OMS con el apoyo de la Universidad Aga Khan (AKU), el Programa de Epidemiología de Campo y Capacitación de Laboratorio (FELTP), ONUSIDA, UNICEF, la Universidad Médica Dow de Karachi y la Sociedad de Microbiología de Enfermedades Infecciosas de Pakistán.

Las Naciones Unidas también están prestando apoyo a los asociados nacionales para que elaboren un plan de respuesta comunitaria en el que participen las comunidades a todos los niveles con el fin de reducir el estigma y la discriminación existentes y promover la educación sanitaria. El SACP formará a los profesionales sanitarios para la gestión de casos pediátricos y organizará sesiones de sensibilización y educación sanitaria con la participación de organizaciones dirigidas por la comunidad y líderes religiosos. También se llevarán a cabo sesiones de formación para los medios de comunicación locales sobre la cobertura y la información responsable sobre el VIH.  «Tenemos que asegurarnos de que se atajan las causas de raíz de este brote para evitar que se repitan tragedias como esta en el futuro», dice Ahmed.

Con 20 000 nuevas infecciones por el VIH en 2017, Pakistán cuenta con la segunda epidemia de SIDA de más rápido crecimiento de la región de Asia y el Pacífico, y el virus afecta de forma desproporcionada a los más vulnerables y marginados, especialmente a los grupos de población clave. ONUSIDA sigue abogando por una respuesta firme a la epidemia.

«Necesitamos un trabajo continuo con las partes interesadas nacionales e internacionales para abordar de forma eficaz las graves deficiencias en la prevención de nuevas infecciones por el VIH y garantizar la salud y el bienestar de todas las personas que viven con el VIH en Pakistán, de modo que el país no quede al margen de los esfuerzos por acabar con el SIDA», afirma María Elena F. Borromeo, directora nacional de ONUSIDA en Pakistán.