Día Mundial del Sida 2026: Acabar con el sida empieza por el acceso
El lema de este Día Mundial del Sida es el acceso: acceso a los servicios, a los derechos, a los recursos y al liderazgo político. Sin acceso, el mundo no acabará con el sida.
Al celebrar los 30 años del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA), reconocemos los extraordinarios avances logrados: 32,1 millones de personas reciben tratamiento que les salva la vida, y la prevención incluye ya una inyección eficaz que solo se necesita dos veces al año. Sin embargo, persisten los desafíos. En 2025, 1,2 millones de personas contrajeron el VIH, 570 000 murieron por causas relacionadas con el sida, 10,6 millones de personas tenían una carga viral no suprimida y casi 9 millones de personas con VIH seguían sin acceso al tratamiento. La brecha ya no está en lo que la medicina puede hacer, sino en quién puede, quién tiene permiso y quién recibe apoyo para llegar hasta ella. La ciencia solo salva vidas cuando llega a las personas.
Existe una prueba del VIH. Pero ¿puedo hacérmela donde vivo? Existe tratamiento. Pero ¿puedo pagarlo o recogerlo sin sufrir estigma ni discriminación? Existe prevención. Pero ¿puedo acceder a ella sin miedo a ser criminalizado? ¿Puede una mujer joven acceder a ella sin una larga espera o sin una autorización? ¿Puede una organización comunitaria prestar servicios sin acceso a financiación ni a espacios cívicos donde organizarse y defender sus derechos libremente, sin temor a ser perseguida?
La existencia de servicios no garantiza el acceso a ellos. Y el acceso es desigual y, en algunos casos, está amenazado por leyes restrictivas, el acceso desigual a las tecnologías, la disminución de la financiación y la reacción contra los derechos, la igualdad de género y la inclusión de las comunidades marginadas. El mundo tiene el conocimiento y la ciencia para acabar con el sida, pero podría perder los avances logrados si no protege hoy el acceso para todas las personas.
Los servicios deben estar al alcance de todos: cerca del hogar, asequibles, confidenciales y libres de discriminación. Los derechos deben protegerse, porque las leyes que criminalizan a las personas las alejan de los centros de salud. Los recursos deben mantenerse: la financiación externa para el VIH cayó un 18 % en 2025, el mayor descenso en casi dos décadas, y las organizaciones comunitarias que llegan a las personas más rezagadas figuraron entre las primeras en perder financiación. El liderazgo político debe convertir las promesas de la Declaración Política de 2026 en presupuestos, leyes y servicios que las personas puedan utilizar realmente.
El mundo tiene las herramientas, las metas y los compromisos. Acabar con el sida como amenaza para la salud pública de aquí a 2030 sigue estando al alcance, pero solo si el acceso se hace realidad para todas las personas. Este Día Mundial del Sida, únete a nosotros para reclamarlo.
Estado de la situación
Décadas de solidaridad mundial han reducido las nuevas infecciones por el VIH en un 42 % y las muertes relacionadas con el sida en un 57 % desde 2010. Pero el mundo se desvía del rumbo. En 2025 hubo 1 millón más de nuevas infecciones y 400 000 muertes más relacionadas con el sida que si el mundo estuviera en camino de alcanzar sus metas para 2030. Las brechas son más acusadas en la infancia: poco más de la mitad de los niños y niñas que viven con el VIH (el 55 %) recibía tratamiento.
Se está perdiendo el acceso
En 2025, la caída de la financiación externa se dejó sentir primero y con más fuerza en la prevención y en los servicios comunitarios.
- En Camerún, Nigeria y Zambia, el número de personas que recibieron la PrEP se redujo en más de la mitad entre 2024 y 2025.
- Una encuesta realizada en 2026 a 79 organizaciones comunitarias de 47 países reveló una caída del 50 % en la distribución de la PrEP. Los servicios para gais y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres disminuyeron un 85 %, y los servicios para trabajadoras y trabajadores sexuales, un 82 %.
- En el África subsahariana, las adolescentes y las mujeres jóvenes representan alrededor de 3000 nuevas infecciones por el VIH cada semana.
Barreras que ningún medicamento puede eliminar
El estigma, la discriminación y las leyes punitivas alejan a las personas de los servicios. En 36 países, el 50 % de los adultos tiene actitudes discriminatorias hacia las personas que viven con el VIH. Entre las personas que viven con el VIH y que buscaron atención sanitaria no relacionada con el VIH en 25 países, el 25 % declaró haber sufrido estigma o discriminación y al 12 % se le denegó la atención por completo.
En 2026, el trabajo sexual está criminalizado en 168 países y la posesión de pequeñas cantidades de drogas, en 152. Los actos sexuales entre personas del mismo sexo están criminalizados en 66 países. Dos países más introdujeron este tipo de leyes en 2025 y uno aumentó las penas en 2026. Solo 7 de los 193 países no criminalizan al menos a uno de estos grupos o comportamientos. Las personas que se inyectan drogas tienen 34 veces más probabilidades de contraer el VIH que la población adulta general, y los gais y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, 18 veces más.
Las nuevas tecnologías deben llegar a todas las personas
La ciencia ha logrado avances revolucionarios. La prevención de acción prolongada, como el lenacapavir, puede proteger a una persona frente al VIH con solo dos inyecciones al año. No es una vacuna, pero es lo más cerca que ha estado el mundo de tener una. A finales de junio de 2026, más de 50 000 personas en nueve países del África subsahariana lo habían recibido, y su precio para los países de ingresos bajos descenderá a 40 dólares estadounidenses por persona y año a partir de 2027.
Aunque el avance es real, el acceso todavía no está a la altura de la ciencia. Los precios para los países de ingresos medios y altos siguen sin estar claros. La nueva prevención llega justo cuando se está desmantelando la prevención existente: las pruebas del VIH disminuyeron un 22 % en los países de alta carga de un importante programa bilateral, y en algunos lugares la financiación para preservativos se ha recortado en más de un 90 %.
Para llegar a quienes lo necesitan, el lenacapavir debe contar con financiación, integrarse en los sistemas nacionales y distribuirse junto con toda la gama de opciones de prevención que las mujeres y las poblaciones clave afirman necesitar. Los países necesitan planes con costes calculados y datos detallados para que cada dosis llegue a las comunidades que la necesitan y para poder planificar en lugar de improvisar. La Declaración Política de 2026 compromete a los Estados Miembros a garantizar un acceso asequible y oportuno a los medicamentos, los diagnósticos y las tecnologías sanitarias conexas contra el VIH. La producción local en África y las iniciativas de fabricación regional, como la iniciativa de Brasil en el G20, forman parte de los esfuerzos para garantizar que el próximo avance no llegue encerrado tras una patente.
Como ha dicho la directora ejecutiva de ONUSIDA, Winnie Byanyima: «La ciencia ha hecho su parte. Ahora el sistema debe hacer la suya».
Las comunidades mantienen vivo el acceso
Las organizaciones comunitarias llegan a personas a las que los sistemas públicos suelen no llegar. En muchos países, más del 60 % de las trabajadoras y los trabajadores sexuales, los gais y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, las personas que se inyectan drogas y las personas transgénero a quienes llegan los servicios de prevención dependen de proveedores no gubernamentales y comunitarios. Sin embargo, estas organizaciones figuraron entre las primeras en perder financiación, y muchas dependen casi por completo de la financiación internacional.
Los países también están dando un paso al frente. La financiación nacional para el VIH volvió a aumentar en 2025, y más de 55 países se han comprometido a incrementar sus propias aportaciones. Uganda amplió la PrEP con recursos nacionales, y Brasil aumentó en un 41 % el número de personas que utilizan la PrEP.
Los compromisos están hechos. Ahora, hagámoslos realidad.
En junio de 2026, los Estados Miembros de las Naciones Unidas aprobaron una nueva Declaración Política sobre el VIH y el sida. En ella, el mundo se compromete a lo siguiente de aquí a 2030:
- 40 millones de personas en tratamiento, de las cuales 38 millones con la carga viral suprimida, y 20 millones de personas que utilicen prevención basada en antirretrovirales.
- El 90 % de las personas que lo necesiten utilizando opciones de prevención eficaces.
- Acabar con el estigma, la discriminación y las leyes punitivas, y garantizar precios equitativos para los diagnósticos y el tratamiento en todos los países.
- Prestar a través de organizaciones comunitarias el 30 % del apoyo a las pruebas y el tratamiento, el 80 % de la prevención para las poblaciones clave y el 60 % de los programas sobre factores sociales facilitadores.
- 21 900 millones de dólares estadounidenses al año de aquí a 2030, frente a los 17 600 millones disponibles en 2025.
- Integrar el VIH en los servicios de salud más amplios de modo que se amplíen el acceso y la capacidad de elección, sin perder calidad, confidencialidad, derechos humanos ni servicios comunitarios.
Si se cumplen estos compromisos, de aquí a 2030 podrían evitarse 3,2 millones de nuevas infecciones por el VIH y 1,3 millones de muertes relacionadas con el sida.
Qué pedimos
Este Día Mundial del Sida, hacemos un llamamiento a los gobiernos y a los socios para que:
- Hagan que la prevención, las pruebas y el tratamiento del VIH estén disponibles donde viven las personas, de forma gratuita o a bajo coste.
- Eliminen las barreras legales y políticas y pongan fin al estigma y la discriminación en la atención sanitaria.
- Financien los servicios comunitarios para que nunca se detengan.
- Garanticen que las nuevas tecnologías contra el VIH lleguen a todas las personas que las necesitan, a precios que los países puedan permitirse.
Únete
El acceso es la diferencia entre una herramienta que existe y una vida que cambia. Acabar con el sida en 2030 sigue siendo posible, pero solo si hacemos que el acceso sea real para todas las personas.
En este Día Mundial del Sida, lleva el lazo rojo, infórmate sobre dónde falta acceso en tu comunidad y suma tu voz. Comparte la campaña con #DíaMundialdelSida.
