Comunicado de prensa

VIH y COVID-19: un momento único en la historia para aprender, potenciar y construir sistemas de salud resilientes

En el día de la inauguración de la conferencia Virtual Fast-Track Cities 2020 sobre las respuestas al VIH y a la COVID-19 en las ciudades, ONUSIDA publicó un nuevo informe acerca de cómo fortalecer las respuestas a las emergencias sanitarias.

GINEBRA, 9 de septiembre de 2020 — Un nuevo informe de ONUSIDA pone de manifiesto cómo los países que están lidiando con la COVID-19 hacen uso de la experiencia y la infraestructura de la respuesta al sida para garantizar una respuesta más sólida ante ambas pandemias.  COVID-19 and HIV: 1 moment, 2 epidemics, 3 opportunities—how to seize the moment to learn, leverage and build a new way forward for everyone’s health and rights  (COVID y VIH: 1 momento, 2 epidemias, 3 oportunidades—cómo sacar el máximo partido de este momento para aprender, potenciar y construir un nuevo camino para los derechos y la salud de todos) muestra que al identificar los cambios de dinámica necesarios, es posible encontrar sistemas que sean efectivos, inclusivos, equitativos y con suficientes recursos.

«Dadas las dimensiones épicas de esta emergencia, el mundo necesita unidad y solidaridad», afirmó António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas. «Nuestra lucha de décadas contra el VIH nos aporta conocimientos esenciales. Si prestamos atención a lo que hemos aprendido y trabajamos juntos, podemos garantizar que las respuestas sanitarias nacionales cumplan la promesa de la Agenda para el Desarrollo Sostenible de 2030 y para la salud y el bienestar de todos».

Las tres oportunidades que se ponen de relieve en el informe son: (1) que los principales conocimientos adquiridos de la respuesta al VIH deberían iluminar el camino para las respuestas frente a la COVID-19; (2) cómo la infraestructura existente para el VIH está de alguna manera guiando ya las respuestas ante la COVID-19 y tiene el potencial para impulsar un progreso acelerado; y (3) cómo las respuestas a la COVID-19 y al VIH ofrecen una oportunidad histórica de construir un puente hacia sistemas de salud flexibles y orientados a resultados que funcionen para las personas.

«Estamos ante una oportunidad única de reinventar los sistemas sanitarios», declaró Winnie Byanyima, directora ejecutiva de ONUSIDA. «Todas las miradas están puestas en la salud, los sistemas sanitarios y la atención sanitaria, con el deseo de los países de estar mejor equipados no solo para combatir la COVID-19, sino también para crear sociedades más sanas y resilientes. Podemos sacar provecho de esta oportunidad y aprender del VIH y de la COVID-19 para implementar cambios sustanciales que nos permitan desarrollar sistemas sanitarios basados en los derechos, equitativos y centrados en las personas».   

El informe destaca cómo la respuesta al VIH puede contribuir a lanzar una respuesta acelerada frente a la COVID-19 de manera que pueda ayudar a garantizar que dichos esfuerzos no vayan en detrimento de la respuesta al VIH o de otras prioridades sanitarias esenciales.  Al mismo tiempo que el mundo concentra todos sus esfuerzos en frenar la propagación de la COVID-19, es también necesario redoblar esfuerzos para limitar cualquier interrupción y promover una pronta recuperación de los servicios relacionados con el VIH. Esto incluye el garantizar el suministro ininterrumpido de productos y tecnologías esenciales para el VIH y otras prioridades sanitarias a nivel mundial.

«Hasta la fecha, la COVID-19 ha causado un significante número de pérdidas humanas en muchas comunidades, pero sobre todo en aquellas donde las desigualdades hacen a las personas más vulnerables a los problemas de salud. El poder sacar provecho de la infraestructura y la mano de obra existentes para el VIH ha ayudado a mitigar lo que podría haber sido una situación muchísimo peor», afirma José M. Zuniga, presidente y director ejecutivo de la Asociación Internacional de Proveedores de Atención al Sida y coorganizador de Virtual Fast-Track Cities 2020 junto con ONUSIDA. «No obstante, con el actual presupuesto para el VIH sustancialmente mermado, el mundo necesita urgentemente incrementar las inversiones en las respuestas tanto al VIH como a la COVID-19 y no desplazar una para responder a la otra».

La amplia, dinámica y ágil infraestructura que se ha construido en torno a la respuesta al VIH, incluida la prestación de servicios innovadores y dirigidos por la comunidad, se está aprovechando de muchas formas para reforzar la respuesta a la COVID-19. Por poner algunos ejemplos, 280 000 trabajadores sanitarios formados dentro del Plan de emergencia del Presidente de los Estados Unidos para paliar los efectos del SIDA están ahora mismo trabajando en primera línea frente a la COVID-19 en muchos países con ingresos bajos y medios. Además, 17 centros de referencia para el tratamiento del VIH en Marruecos funcionan actualmente como servicios de primera línea para el tratamiento de la COVID-19. En Nueva York, la organización no gubernamental para el VIH Housing Work ha abierto dos refugios destinados a personas sin hogar que han dado positivo en la prueba de COVID-19.

El informe pone de relieve que, aunque difieran en muchos sentidos, la COVID-19 y el VIH tienen muchas características en común y que, si tenemos en cuenta las lecciones fundamentales aprendidas del VIH, podremos evitar muchos errores en la respuesta a la COVID-19. Un elemento clave es la aceptación y el liderazgo de las comunidades. El activismo comunitario ha acelerado la entrega de medicinas para el VIH que salvan vidas, la vigilancia por parte de la comunidad ha alertado a los funcionarios de la peligrosa merma de las reservas de medicamentos y las comunidades han hecho entrega a domicilio de pruebas para el VIH y de servicios para el tratamiento. De esta forma también han liderado esfuerzos para eliminar leyes punitivas que alejan de los servicios de salud fundamentales a gais y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, trabajadores sexuales y personas que consumen drogas.

El informe muestra asimismo la importancia de fundamentar toda respuesta sanitaria en los derechos humanos y la necesidad de respuestas que transformen los aspectos relativos al género. Otras acciones incluyen el refuerzo de sistemas estratégicos de información que permitan transmitir rápidamente datos fiables sobre la pandemia para poder identificar así nuevos brotes, una coordinación a nivel mundial, voluntad política constante y una respuesta multisectorial. 

«La aparición de la COVID-19 ha dejado al descubierto la debilidad subyacente de los sistemas sanitarios, que han demostrado su falta de recursos, de preparación y de sostenibilidad», declara Byanyima. «ONUSIDA insta a que se replanteen los sistemas sanitarios para garantizar que estos sean inclusivos, justos y equitativos».

Los sistemas sanitarios del futuro tienen que estar preparados para enfrentarse a cualquier nueva crisis sanitaria de gran magnitud y para eso necesitan ser ágiles, estar orientados a los resultados y centrados en las personas. La epidemia de COVID-19 y la respuesta al VIH deberían usarse como una oportunidad para rediseñar los sistemas sanitarios de manera que funcionen para las personas, se maximice la eficiencia y eficacia, atraigan suficientes recursos y hagan partícipes a las comunidades como aliadas fundamentales para la salud. 

La conferencia Virtual Fast-Track Cities 2020 tendrá lugar el 9 y el 10 de septiembre y reunirá a unos 1500 representantes de más de 300 ciudades y municipios de todo el mundo para debatir las respuestas a la COVID-19 y al VIH en las ciudades. Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de los Estados Unidos, pronunciará el discurso de apertura y ONUSIDA hablará sobre la importancia de la continuidad de los servicios relacionados con el VIH durante la COVID-19, así como debatirá estrategias de mitigación para proteger los logros alcanzados en la respuesta al VIH. 

ONUSIDA

El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) lidera e inspira al mundo para hacer realidad su meta global de cero nuevas infecciones por el VIH, cero discriminación y cero muertes relacionadas con el sida. ONUSIDA aúna los esfuerzos de 11 organizaciones de las Naciones Unidas (ACNUR, UNICEF, PMA, PNUD, UNFPA, UNODC, ONU Mujeres, OIT, UNESCO, OMS y Banco Mundial) y trabaja en estrecha colaboración con asociados mundiales y nacionales para poner fin a la epidemia de sida para el 2030 como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Obtenga más información en unaids.org y conecte con nosotros a través de Facebook, Twitter, Instagram y YouTube.