Declaración de prensa

Día Internacional de los Derechos Humanos: superar las pandemias respetando los derechos humanos de todos

GINEBRA, 10 de diciembre de 2021—En el Día Internacional de los Derechos Humanos, ONUSIDA hace una llamada a la acción para prevenir y responder ante las violaciones sistemáticas de los derechos humanos, que crean y empeoran las desigualdades.

“Vivimos en uno de los tiempos más desiguales de la historia,” afirmó la Directora Ejecutiva de ONUSIDA, Winnie Byanyima. “La COVID-19 ha confirmado lo que la pandemia del VIH ya había revelado: las crisis y catástrofes afectan con mayor fuerza a los aspectos más débiles de la sociedad. Quienes sufren discriminación y desigualdad sistemáticas se quedan cada vez más atrás”.

La igualdad y la no-discriminación son las piedras angulares de los derechos humanos. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible las convirtieron en un elemento clave de los compromisos mundiales de desarrollo que piden a los países que reduzcan las desigualdades, eliminando los factores que las provocan, como las leyes y políticas discriminatorias.

Las desigualdades múltiples e interseccionales que lideran la epidemia de VIH son el resultado de las violaciones de los derechos humanos. Si bien es cierto que las nuevas infecciones por el VIH a nivel global se han reducido un 30 % desde 2010, el progreso no ha sido equitativo. En algunos países, el acceso a herramientas combinadas de prevención, tales como la profilaxis previa a la exposición o los servicios de reducción de daños, ha supuesto un avance entre los grupos de personas más vulnerables. Sin embargo, en muchos otros, la criminalización, la marginación, el estigma y la discriminación están provocando un aumento de la incidencia del VIH. No obstante, en los últimos cinco años, los países que adoptaron un enfoque criminalizador con respecto a los grupos de población clave (hombres homosexuales y otros que tienen relaciones sexuales con hombres, trabajadores sexuales, personas que se inyectan drogas, personas transgénero) avanzaron menos en las pruebas y el tratamiento del VIH. En 2020, un 65 % de las nuevas infecciones por el VIH se produjeron dentro de estos grupos como consecuencia de las leyes y políticas perjudiciales y las normas sociales discriminatorias que castigan, estigmatizan y empujan a la clandestinidad a estas personas. A todo ello se le suma la dificultad para acceder a los servicios de prevención, tratamiento o reducción del daño, que fácilmente pondrían freno a la transmisión del VIH y a la mortalidad. Seis de cada siete nuevas infecciones por el VIH en adolescentes de entre 15 y 19 años en África subsahariana se producen en niñas. Esto se debe en parte a que su derecho a la educación no se cumple de la misma manera que con los niños, su derecho a la salud se viola cuando no se imparte una educación sexual integral, y su derecho a la autonomía corporal y a la seguridad se niega cuando los países no abordan las normas de género perjudiciales.

En muchos contextos, los acuerdos comerciales entran en conflicto con las obligaciones por los derechos humanos al imponer una protección excesiva de la propiedad intelectual, al crear barreras artificiales para que los países de renta media y baja no puedan acceder a productos sanitarios asequibles, al impedir la producción y distribución de medicamentos genéricos y al obstaculizar los apoyos a la investigación y desarrollo de tecnologías sanitarias innovativas que satisfagan las necesidades de la salud pública.  

Es una época de crisis paralelas y convergentes: múltiples pandemias, cambio climático y continuos choques económicos. En los últimos dos años, hemos visto como las constantes desigualdades sistemáticas y estructurales se hacían más fuertes a raíz de las adversidades. No podemos simplemente capearlas: tenemos que evitar que pasen. Solo tendremos éxito si realizamos los cambios estructurales necesarios para crear una sociedad más igualitaria y fuerte, capaz de afrontar los retos de hoy y de mañana y de no dejar a nadie por el camino.  Hay que desmantelar las estructuras que violen los derechos humanos y creen desigualdades.

Se tienen que reforzar los accesos a los servicios sanitarios, eliminando las tarifas de uso y promoviendo políticas que aseguren que las tecnologías sanitarias son parte de los bienes públicos mundiales, y no caprichos.

Debemos sustituir los enfoques coercitivos y punitivos de las emergencias, incluidas las pandemias y los asuntos sanitarios y otros problemas sociales en general, por soluciones propicias, solidarias y no-discriminatorias.

Los conceptos del género se tienen que cambiar radicalmente, para asegurar así igualdad de género para todos y permitir a todo el mundo formar parte de la sociedad de manera equitativa.

Además, debemos garantizar que los derechos de las mujeres y las niñas en toda su diversidad se hagan realidad, a través de medidas e inversiones concretas, y no solo de promesas.

Solo llegaremos a una solución fructífera si tomamos como base los principios fundamentales de los derechos humanos, con las comunidades liderando desde el frente y en todas las etapas del proceso.

ONUSIDA

El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) lidera e inspira al mundo para hacer realidad su meta global de cero nuevas infecciones por el VIH, cero discriminación y cero muertes relacionadas con el sida. ONUSIDA aúna los esfuerzos de 11 organizaciones de las Naciones Unidas (ACNUR, UNICEF, PMA, PNUD, UNFPA, UNODC, ONU Mujeres, OIT, UNESCO, OMS y Banco Mundial) y trabaja en estrecha colaboración con asociados mundiales y nacionales para poner fin a la epidemia de sida para el 2030 como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Obtenga más información en unaids.org y conecte con nosotros a través de Facebook, Twitter, Instagram y YouTube.

Contacto

UNAIDS Geneva
communications@unaids.org

Centro de prensa