En el Día Internacional de la Mujer, ONUSIDA pide proteger los derechos de las mujeres para proteger su salud

06 de marzo de 2024

GINEBRA, 6 de marzo de 2024 —En vísperas del Día Internacional de la Mujer, que se celebra el 8 de marzo, ONUSIDA hace un llamamiento a la protección de los derechos de las mujeres para proteger su salud.

El mundo está muy lejos de alcanzar las metas de género, igualdad y VIH que forman parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Al ritmo actual de progreso, se calcula que harán falta 300 años para acabar con el matrimonio infantil, 140 años para que las mujeres estén representadas en igualdad de condiciones en puestos de poder y liderazgo en el lugar de trabajo, y 47 años para lograr la igualdad de representación en los parlamentos nacionales.

Además, en todo el mundo al menos cinco mujeres o niñas son asesinadas cada hora por alguien de su propia familia. Una de cada tres mujeres en el mundo sufre violencia sexual o de género.

Las mujeres que sufren violencia están más expuestas a contraer el VIH. Este riesgo es mayor para los 600 millones de mujeres y niñas que viven en los países afectados por conflictos, que se enfrentan a un mayor peligro de violencia sexual. Y en la mayoría de los países más pobres del mundo, la crisis de la deuda está reduciendo las inversiones en educación, sanidad y protección social, lo que perjudica especialmente a las mujeres y las niñas.

Las mujeres se ven aún más amenazadas por la represión organizada contra sus derechos. "Hoy en día, los derechos de las mujeres, que tanto ha costado conseguir, están siendo objeto de un ataque despiadado y coordinado a escala mundial. Quienes se enfrentan al ataque más despiadado son ya las mujeres más marginadas", afirmó Winnie Byanyima, Directora Ejecutiva de ONUSIDA. "Las injusticias a las que se enfrentan las mujeres no son desastres naturales para los que haya que prepararse, como huracanes o tormentas. Están hechas por el hombre y, como tales, podemos deshacerlas".

La buena noticia es que, en todo el mundo, las mujeres y las niñas lideran las luchas por la igualdad y los derechos. Las mujeres se levantan contra la opresión en sus hogares, lugares de trabajo y comunidades. Los movimientos de mujeres prestan apoyo directo a las mujeres y niñas que sufren violencia, y marchan y hacen huelgas por la igualdad. Para proteger los derechos de las mujeres, es vital apoyar y dotar de recursos a estas organizaciones comunitarias, grupos de la sociedad civil y organizaciones de mujeres, defensoras de primera línea de esos derechos.

Al igual que la justicia, la salud nunca se da, se gana.

El llamamiento de ONUSIDA en este Día Internacional de la Mujer es proteger la salud de las mujeres y las niñas, proteger los derechos de las mujeres y las niñas. De este modo, el mundo acabará con el sida y superará las desigualdades que lo provocan.

ONUSIDA

El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) lidera e inspira al mundo para hacer realidad su meta global de cero nuevas infecciones por el VIH, cero discriminación y cero muertes relacionadas con el sida. ONUSIDA aúna los esfuerzos de 11 organizaciones de las Naciones Unidas (ACNUR, UNICEF, PMA, PNUD, UNFPA, UNODC, ONU Mujeres, OIT, UNESCO, OMS y Banco Mundial) y trabaja en estrecha colaboración con asociados mundiales y nacionales para poner fin a la epidemia de sida para el 2030 como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Obtenga más información en unaids.org y conecte con nosotros a través de Facebook, Twitter, Instagram y YouTube.

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Mensaje de Winnie Byanyima

Carta de agradecimiento de la directora ejecutiva de ONUSIDA: PEPFAR es la mayor contribución realizada por cualquier país para acabar con el sida

12 de junio de 2023

Para conmemorar el vigésimo aniversario de PEPFAR, la directora ejecutiva del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (ONUSIDA) ha escrito la siguiente carta al pueblo estadounidense

Queridos amigos estadounidenses,;

Cuando el sida llegó a África, destrozó mi continente. Se decía en muchas comunidades que cada familia extendida había perdido a alguien, también afectó a mi familia. El Plan de Emergencia del presidente de los Estados Unidos para el Alivio del sida, lanzado por el presidente George W. Bush y continuado por cada presidente y Congreso posterior, ha cambiado eso. Ha salvado millones de vidas, frenado una pandemia y ha contribuido al desarrollo económico y la estabilidad. También ha demostrado cómo se ve cuando un país lidera demostrando el poder de la compasión y la colaboración. PEPFAR es la mayor contribución realizada por cualquier país para poner fin al sida. Ahora, con el fin del sida alcanzable en esta década, el mundo necesita que PEPFAR termine el trabajo.

Recientemente estuve en Washington D.C., donde me reuní con apasionados activistas de toda América. Estaban allí para abogar por el trabajo inspirador de PEPFAR en reuniones con miembros del Congreso. Los estadounidenses se enorgullecen justamente de la contribución de PEPFAR a la salud y el desarrollo de decenas de millones de personas en todo el mundo.

En los últimos 20 años, el Gobierno de los Estados Unidos ha invertido más de 110 mil millones de dólares para apoyar la respuesta al VIH y el sida en 55 países de bajos y medianos ingresos con la mayor carga de VIH. Los resultados que PEPFAR ha ayudado a lograr son notables: la tasa de nuevas infecciones por VIH ha disminuido casi a la mitad, las muertes relacionadas por el sida se han reducido en dos tercios, y tres cuartas partes de las personas que viven con VIH reciben medicamentos que les salvan la vida. Se han evitado millones de muertes y millones de bebés han nacido sin VIH.

A través de la respuesta mundial al VIH, el trabajo de PEPFAR ha fortalecido los sistemas de salud y comunidad, brindando resultados más amplios para la salud, el desarrollo económico y humano y la equidad, acelerando el progreso hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Anualmente, PEPFAR ha brindado apoyo y servicios a través de más de 70,000 clínicas de salud comunitaria y centros de atención; 3,000 laboratorios y casi 30 laboratorios nacionales de referencia, así como a más de 340,000 trabajadores de la salud y comunitarios. La inversión de PEPFAR en los sistemas de salud contribuye significativamente a la vigilancia nacional y las capacidades de información en salud, que fueron fundamentales para las respuestas nacionales al COVID-19 y siguen siendo cruciales para gestionar futuras pandemias y otras amenazas para la salud pública.

PEPFAR ha demostrado el papel invaluable del compromiso comunitario y la sociedad civil para avanzar en la salud y el desarrollo sostenible, desde ayudar a las organizaciones basadas en la fe a brindar atención esencial y servicios de apoyo contra el VIH en toda África, hasta garantizar el apoyo a la sociedad civil ucraniana como la primera línea de la respuesta nacional contra el VIH durante toda la guerra.

Como parte importante de la diplomacia estadounidense, el compromiso inquebrantable de PEPFAR de enfrentar la discriminación y las desigualdades en los servicios contra el VIH envía una señal poderosa de que el mundo debe asegurarse de que nadie se quede atrás si queremos poner fin al sida.

PEPFAR trabaja a través de alianzas. Espero con ansias mi próxima misión conjunta en África con PEPFAR y el Fondo Mundial. En ONUSIDA, que trabaja en el terreno en más de 90 países, incluidos los 55 países socios de PEPFAR, vemos la diferencia que PEPFAR hace todos los días.

Hace veinte años, el Presidente Bush dio a conocer PEPFAR anunciando que "rara vez la historia ha ofrecido una oportunidad mayor para hacer tanto por tantos". En 2003, el Congreso de los Estados Unidos actuó rápidamente para autorizar PEPFAR en cuestión de semanas. La legislación de PEPFAR se renovó en 2008, 2013 y 2018, con el liderazgo y el apoyo bipartidista del Congreso de los Estados Unidos. Con la vida de decenas de millones de personas en juego, los países, las comunidades y ONUSIDA confían en que podemos contar con el pueblo estadounidense, y que el Gobierno y el Congreso de los Estados Unidos seguirán demostrando un liderazgo sin igual mediante el apoyo a PEPFAR.

Lo que antes era un sueño, pero que la asociación de PEPFAR hace posible, el fin del sida para 2030, es un reflejo de los valores del pueblo estadounidense. Hoy quería escribirles para decirles gracias.

Atentamente,

Winnie Byanyima;

Directora Ejecutiva de ONUSIDA

Subsecretaria General de las Naciones Unidas

Asociados

PEPFAR

Descargar la carta (en inglés)

ONUSIDA avisa a los países sobre una posibilidad sin precedentes de poner fin a las nuevas infecciones por el VIH, acabar con el sida y prepararse para futuras pandemias

24 de mayo de 2023

GINEBRA, 24 de mayo de 2023- ONUSIDA insta a los países a aprovechar al máximo las nuevas oportunidades para aumentar los fondos, ampliar las nuevas y demostradas tecnologías de prevención del VIH y eliminar los obstáculos a los servicios para el VIH. Tomar medidas hoy impulsará el progreso para poner fin al sida y dar respuesta a las pandemias actuales y futuras.   

En paralelo a la 76.ª Asamblea Mundial de la Saludlos ministros de Sanidad se reunieron con los líderes y expertos sanitarios mundiales en un evento de alto nivel de la°Coalición Mundial para la Prevención del VIH . Durante el evento, organizado por ONUSIDA, se llamó a fomentar el compromiso político, abordar las políticas y las leyes que impulsan las desigualdades y las pandemias, garantizar financiación adicional y promover la implementación a escala de programas eficaces en materia de VIH.  

«Nunca  ha sido tan grande la posibilidad de prevenir el VIH», destacó Winnie Byanyima, Directora Ejecutiva de ONUSIDA. «Disponemos de herramientas y tecnologías, pero ninguna de ellas se ha extendido lo suficiente como para llegar a todo el mundo. Hacer justicia ante esta oportunidad única requiere un liderazgo audaz y una inversión renovada en la prevención del VIH, con el fin de proporcionar elecciones de prevención eficaces a todos los que las necesitan».  

El informe En peligro°elaborado por ONUSIDA reveló que en el año 2021 se produjeron 1,5 millones de nuevas infecciones por el VIH en todo el mundo, más de tres veces el objetivo de 500 000 a finales de 2021. El objetivo para 2025 es reducir las nuevas infecciones por el VIH a menos de 370 000.  Para alcanzar esa meta, los países tendrán que reducir el 82,5 % con respecto a 2010, tal y como se describe en la Hoja de ruta para la prevención del VIH para 2025, una guía práctica de 10 pasos para alcanzar las metas para 2025. 

«Esta es la mejor oportunidad que hemos tenido, probablemente en toda la historia de la pandemia de sida, de reinventar la prevención del VIH y hacerlo con equidad y con impacto», insistió Mitchell Warren, copresidenta de la Coalición Mundial para la Prevención del VIH. 

De los 28 países prioritarios identificados por la Coalición Mundial para la Prevención del VIH, un nuevo resumen de los datos de ONUSIDA muestra que cinco países (Costa de Marfil, Zimbabwe, Malawi, Lesoto y la República Islámica de Irán) redujeron las nuevas infecciones por el VIH en más del 61 % de 2010 a 2021, justamente el nivel de progreso necesario. Además, doce países registraron una reducción de más del 40 %. 

Sin embargo, los datos también muestran que los nuevos casos de infección por el VIH están aumentando en 38 países, algunos con grandes epidemias de VIH. Lamentablemente, esta preocupante tendencia exige acelerar la prevención y ampliar la Coalición a estos países. 

De acuerdo con los resultados de los países de la Coalición Mundial para la Prevención del VIH (GPC) de ONUSIDA en 2022, los programas específicos de prevención del VIH dirigidos a chicas adolescentes y mujeres jóvenes solo están presentes en el 41 % de los distritos con una incidencia del VIH de moderada a alta en el África subhariana. 

Según los estudios, en los países con datos disponibles en los que la Coalición se centró, el 63 % de los trabajadores sexuales, el 49 % de los gais y otros hombres que tienen relaciones con hombres y el 36 % de las personas que se inyectan drogas tuvieron acceso a  los servicios de prevención del VIH en 2021. El alto estigma que arrastra la prestación generalizada de servicios sanitarios, la criminalización de los grupos de población clave, las prácticas dañinas para garantizar la aplicación de las leyes, y las barreras de género y estructurales siguen siendo a día de hoy los principales obstáculos para acceder a los servicios de prevención del VIH.  

«Las pruebas y los programas para el VIH basados en los derechos humanos, que implican significativamente a los grupos de población clave, no cuentan con la financiación suficiente y se está escatimando darles alcance. Por ejemplo, en lo referente a las personas que consumen drogas, solo el 2 % de nosotros vivimos en países con una gran cobertura de servicios básicos de reducción del daño», afirmó Judy Chang, de la Red Internacional de Personas que Consumen Drogas. «Si no logramos realizar inversiones basadas en el derecho de todos a la salud pública, y solo lo hacemos apoyándonos en lo que se conoce como agendas morales, fallaremos a la salud mundial. Por eso necesitamos que los países inviertan en la prevención del VIH y en los sistemas comunitarios». 

El acceso a los preservativos, la profilaxis previa a la exposición (medicamentos para prevenir el VIH) y la circuncisión médica masculina voluntaria siguen siendo muy desiguales. Solo Uganda y Zimbabwe satisfacían más del 80 % de la necesidad de distribución de preservativos. Los datos también sugieren que el uso del preservativo ha disminuido en varios países desde el año 2015, lo que deja ver la imperiosa necesidad de detener e invertir las tendencias decrecientes en el uso del preservativo. Aunque la adopción de la profilaxis previa a la exposición aumentó rápidamente en los 28 países de interés, el número absoluto todavía se mantiene muy bajo (1,5 millones de usuarios a finales de 2021) en comparación con el objetivo global de más de 10 millones.  

El número de hombres que se sometieron a la circuncisión médica masculina voluntaria para la prevención del VIH (que los estudios aseguran que previene el VIH en hasta un 60 % para los hombres) ha sido siempre superior a los 4 millones al año desde 2017 hasta 2019. Sin embargo, disminuyó en un 40 % en 2020 y en 2021, y llegó a mantenerse en 2,8 millones en 2021. Solo Etiopía, Tanzania y Zambia cumplieron las metas establecidas en la Estrategia mundial contra el sida 2021-2026, lo que demuestra la necesidad de un enfoque renovado. 

Este análisis de datos no hace sino poner de manifiesto tanto los logros alentadores como las constantes brechas en los programas nacionales de prevención del VIH. El hecho de haber cosechado ya éxitos en varios países, junto con las nuevas tecnologías disponibles, brinda una oportunidad única para que las acciones concertadas pongan fin a las nuevas infecciones por el VIH, acaben con el sida y refuercen la preparación y la respuesta a la pandemia.

ONUSIDA

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Mensaje de la Directora Ejecutiva de ONUSIDA en el Día Mundial de la Tuberculosis: “Podemos y debemos acabar con la tuberculosis entre las personas que viven con el VIH"

24 de marzo de 2023

Hoy, en el Día Mundial de la Tuberculosis, debemos reconocer la urgente necesidad de acabar con la epidemia de la tuberculosis en todo el mundo, especialmente entre las personas que viven con el VIH. La tuberculosis sigue siendo una de las principales causas de enfermedad grave y muerte entre las personas VIH-positivas.

Según el Informe Mundial sobre la Tuberculosis del 2022 publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), las personas VIH-positivas tienen entre 14 y 18 veces más probabilidades de enfermar de tuberculosis que las personas VIH-negativas. En 2021, alrededor de una de cada tres muertes relacionadas con el sida fue causada por la tuberculosis. No podemos permitir que esta situación continúe así. Debemos garantizar que todas las personas que viven con el VIH y aquellas que son vulnerables a la tuberculosis tengan acceso a los servicios de prevención, diagnóstico y tratamiento.

Seguimos desaprovechando oportunidades para implementar las herramientas que disponemos contra la coinfección por VIH y tuberculosis. Casi la mitad de las personas que viven con el VIH que desarrollaron tuberculosis en 2021 no fueron diagnosticadas ni se les informó que padecían tuberculosis. La cobertura de la terapia preventiva contra la tuberculosis entre las personas VIH-positivas que reúnen los requisitos sigue siendo de solo el 42%.

Al igual que en las respuestas al VIH y a la COVID-19, las desigualdades son la causa principal que expone a algunas personas a correr mayor riesgo de contraer tuberculosis, debido a factores socioeconómicos, geográficos y de género y a situaciones humanitarias y de crisis. El marco legal y político también repercute en el acceso a servicios sanitarios para aquellos que más lo necesitan. No debemos olvidar que para que un programa sanitario funcione, tenemos que poner el foco sobre las personas e implicar a los beneficiarios, especialmente a las comunidades menos atendidas, para que formen parte de la planificación, la ejecución y la monitorización de la respuesta.

Hoy, en el Día Mundial de la Tuberculosis, me gustaría hacer un llamamiento a todos nuestros asociados para que dupliquen sus esfuerzos con el objetivo de asegurar la detección precoz, el tratamiento y la prevención de la tuberculosis en personas que viven con el VIH, mediante las siguientes medidas: la ampliación de las herramientas de detección y diagnóstico recomendadas, la prestación de tratamiento y atención integrados y de calidad, la implementación de tratamientos preventivos de corta duración contra la tuberculosis y la eliminación de obstáculos que dificulten el correcto desarrollo de los programas.

Si ponemos fin a la tuberculosis entre las personas que viven con el VIH, salvaremos más vidas, reduciremos su sufrimiento y estaremos más cerca de erradicar ambas epidemias para siempre.

ONUSIDA

El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) lidera e inspira al mundo para hacer realidad su meta global de cero nuevas infecciones por el VIH, cero discriminación y cero muertes relacionadas con el sida. ONUSIDA aúna los esfuerzos de 11 organizaciones de las Naciones Unidas (ACNUR, UNICEF, PMA, PNUD, UNFPA, UNODC, ONU Mujeres, OIT, UNESCO, OMS y Banco Mundial) y trabaja en estrecha colaboración con asociados mundiales y nacionales para poner fin a la epidemia de sida para el 2030 como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Obtenga más información en unaids.org y conecte con nosotros a través de Facebook, Twitter, Instagram y YouTube.

Our work

TB and HIV

En el Día de la Cero Discriminación, los países instan a la despenalización para salvar vidas

28 de febrero de 2023

En el Día de la Cero Discriminación de 2023, que se celebra el 1 de marzo, ONUSIDA pone de relieve la necesidad de eliminar las leyes que criminalizan a las personas que viven con el VIH y a los grupos de población clave.* El lema de 2023, «Despenalizar salva vidas», insiste en el impacto positivo en los resultados de salud y vida que se observa cuando se eliminan las leyes discriminatorias y punitivas.

En el año 2021, el mundo estableció ambiciosos objetivos de reforma de las leyes con el fin de eliminar las leyes penales que están socavando la respuesta al VIH y dejando atrás a los grupos de población clave. Al reconocer la despenalización como un elemento fundamental en la respuesta, los países se comprometieron a que, para 2025, menos del 10 % de los países mantuvieran entornos jurídicos y políticos punitivos que afectaran a la respuesta al VIH.

Por su parte, Winnie Byanyima, Directora Ejecutiva de ONUSIDA, destacó:

«La criminalización de las leyes obliga a las personas a huir de los tratamientos que salvan vidas. Por eso urge eliminarlas. La única razón por la que las personas siguen muriendo por el sida son las desigualdades sociales, las normas sociales, la ausencia de oportunidades escolares, etc., y todas ellas se unen para ponerlas aún más en riesgo».

«A nivel nacional, es fundamental derogar las leyes penales que están alejando a las personas de la prevención y el tratamiento del VIH».

Estos objetivos son ambiciosos pero necesarios

La investigación en el África subsahariana ha demostrado que la prevalencia del VIH entre los hombres gais y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres es cinco veces superior en los países que penalizan la actividad sexual entre personas del mismo sexo en comparación con aquellos que no lo hacen, y doce veces superior en los casos en los que se produjeron procesos judiciales recientes.

La penalización del trabajo sexual incrementa tanto el riesgo de contagio del VIH de los trabajadores sexuales como su vulnerabilidad a la violencia perpetrada por los consumidores, la Policía y otras personas. La criminalización de los clientes de los trabajadores sexuales también ha demostrado repetidamente que afecta negativamente a la seguridad y la salud de los trabajadores sexuales, incluida la reducción del acceso y el uso de preservativos, y el aumento de las tasas de violencia.

La despenalización del consumo y la posesión de drogas para uso personal se asocia con una disminución significativa de la incidencia del VIH entre las personas que se inyectan drogas, incluso a través de un mayor acceso a los servicios de reducción del daño, la reducción de la violencia y el arresto o el acoso por parte de los organismos de aplicación de la ley.

En ese sentido, la Sra. Byanyima destacó:

«Tenemos la evidencia de que, cuando se derogan las leyes penales sobre las relaciones entre personas del mismo sexo, disminuye significativamente el riesgo de contraer el VIH entre los gais y los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres.

«Para mí, el VIH es una enfermedad, pero es más una injusticia social. Está impulsada por las desigualdades en la sociedad. No son cosas que puedan ocurrir sin un consenso en la sociedad, por lo que necesitamos que todo el mundo participe».

Por tanto, la reforma de las leyes es fundamental si queremos poner fin al sida como amenaza para la salud pública para 2030.

Los objetivos son ambiciosos, pero no imposibles

De hecho, la experiencia reciente demuestra lo posibles que son.  En 2022, Bélgica y Australia han eliminado las leyes que criminalizan el trabajo sexual; Zimbabwe despenalizó la exposición al VIH, la no revelación y la transmisión, y la República Centroafricana redujo el alcance de sus leyes penales contra el VIH. Por su parte, Antigua y Barbuda, Saint Kitts y Nevis, Singapur y Barbados han derogado las antiguas leyes coloniales que criminalizan la actividad sexual del mismo sexo. Kuwait derogó una ley que criminaliza la imitación del sexo contrario, una ley utilizada para dirigirse a las personas trans, mientras que Nueva Zelanda eliminó las restricciones de viaje relacionadas con el VIH.

Sin embargo, a pesar de estas reformas tan alentadoras, el mundo no va por buen camino para garantizar que solo menos del 10 % de los países tengan entornos jurídicos y políticos punitivos que obstaculicen el acceso a los servicios para el VIH. Según ONUSIDA, en 2021, 134 países que comunican datos criminalizaron o persiguieron de manera explícita la exposición al VIH, la no revelación o la transmisión del virus; 20 países que comunican datos criminalizaron y/o perseguieron a personas trans; 153 países que comunican datos criminalizaron al menos un aspecto del trabajo sexual y 67 países ahora criminalizan la actividad sexual consentida entre personas del mismo sexo. Además, 48 países siguen restringiendo la entrada en su territorio a las personas que viven con el VIH, mientras que 53 países exigen la realización obligatoria de pruebas del VIH, por ejemplo, para obtener los certificados de matrimonio o para ejercer ciertas profesiones. Aún 106 países exigen consentimiento paterno a los adolescentes para acceder a las pruebas del VIH.

Dichas leyes y sanciones infringen las normas internacionales de derechos humanos y estigmatizan y discriminan a las poblaciones ya marginadas.

La despenalización salva vidas y ayuda a avanzar hacia el fin de la pandemia de sida.

* Los grupos de población clave son las comunidades con un mayor riesgo de contraer el VIH, incluidos los hombres gais y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, los consumidores de drogas, los trabajadores sexuales, las personas trans, las personas en cárceles y otros centros de internamiento.

 

Winnie Byanyima, directora ejecutiva de ONUSIDA, recibe un doctorado honorario de la Universidad de Cranfield

23 de junio de 2022

Ginebra, 23 de junio de 2022: la directora ejecutiva de ONUSIDA, Winnie Byanyima, ha recibido un Doctorado Honorario de la Universidad de Cranfield en una ceremonia celebrada el 23 de junio de 2022 en su campus de Bedfordshire, Reino Unido.  

«Para mí es un grandísimo honor recibir un Doctorado Honorario de mi alma mater la Cranfield University», afirma la Sra. Byanyima. «Llevo mucho tiempo sin ejercer como ingeniera, pero todo lo que aprendí en Cranfield sobre la aplicación de la ciencia y la tecnología al servicio de la humanidad me lleva acompañando toda mi vida».  

La Sra. Byanyima, una apasionada y veterana de la justicia social y la igualdad de género, está convencida de que la atención sanitaria es un derecho humano y ha sido una de las primeras defensoras de la People's Vaccine Alliance, una coalición que trabaja para garantizar que las vacunas y los tratamientos contra la COVID-19 estén disponibles y sean gratuitos para todos, en todas partes.  

«Winnie es una persona excepcional que está logrando una gran diferencia para las personas de todo el mundo», afirmó la directora ejecutiva y vicepresidenta de la Universidad de Cranfield, la profesora Karen Holford CBE FREng. «Me llena de orgullo concederle este honor, sobre todo porque ella estudió en la Universidad de Cranfield. A día de hoy nuestro fuerte vínculo continúa, y sé bien que muchos de los graduados de hoy admirarán a Winnie y aspirarán a lograr el mismo cambio positivo en el mundo que ella ha conseguido».  

La Sra. Byanyima obtuvo un Máster en Ingeniería Mecánica en la Universidad de Cranfield en 1989.  

Cranfield es una universidad de posgrado especializada situada en el Reino Unido, líder mundial en educación e investigación transformadora en tecnología y gestión.

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Asamblea Mundial de la Salud: ONUSIDA insta a los líderes mundiales a abordar las desigualdades y respetar los derechos humanos para acabar con las pandemias emergentes

24 de mayo de 2022

GINEBRA, 24 de mayo de 2022. En la septuagésima quinta Asamblea Mundial de la Salud, celebrada en Ginebra (Suiza), ONUSIDA ha instado a los líderes mundiales a abordar las desigualdades a nivel mundial que alimentan pandemias como la del VIH o la COVID-19.  ONUSIDA destacó que el respeto hacia los derechos humanos de todos es esencial para conseguir una buena salud en todo el planeta.

En el discurso que pronunció hoy ante la Asamblea Mundial de la Salud la Directora Ejecutiva de ONUSIDA, Winnie Byanyima, instó a los líderes mundiales a establecer como prioridad urgente la inversión necesaria para acabar con la pandemia de sida, así como para preparar el mundo mejor para pandemias futuras y garantizar la seguridad sanitaria de toda la población.

«Es preocupante lo poco preparado que sigue estando el mundo para frenar las pandemias actuales o prevenir las futuras porque no disponemos de planes eficaces para garantizar el acceso a las tecnologías de la salud ni para otorgar financiación a organizaciones de respuesta a las pandemias lideradas por la comunidad», señaló Byanyima. «Podemos combatir las pandemias y proteger la salud de todos si somos atrevidos y afrontamos las desigualdades; si ponemos los derechos humanos en el centro de nuestra respuesta».

El discurso de Byanyima trató las tres áreas centrales de la preparación para pandemias: el acceso, la financiación y las comunidades.

Comunidades. Para combatir las pandemias y proteger la salud de todas las personas, necesitamos organizaciones lideradas por la comunidad que dispongan de financiación suficiente para proporcionar servicios, divulgación e información fiable como parte esencial de la respuesta de la salud pública. Las comunidades, que conocen mejor la situación sobre el terreno y tienen relaciones fundamentales de confianza, deben disponer de los recursos y el espacio necesarios para trabajar.

Acceso. Para poner fin a la epidemia de sida, vencer a la COVID-19 y frenar las pandemias del futuro, es fundamental que todo el mundo tenga acceso a las tecnologías de la salud que salvan vidas y pueden combatir las pandemias. Necesitamos sustituir las normas de propiedad intelectual actuales, que restringen el acceso a medicamentos que salvan vidas para las personas del hemisferio sur, por otras que obliguen a compartir las tecnologías. Esto garantizaría el acceso a las vacunas y a los tratamientos para la COVID-19 y a nuevos medicamentos emergentes de acción prolongada para la prevención y tratamiento del VIH, así como a medicinas necesarias para prevenir otras pandemias.

Financiación. Nuestra seguridad sanitaria colectiva y la eficacia de las respuestas mundiales a las pandemias requieren que les proporcionemos una financiación adecuada. Esto incluye proporcionar financiación íntegra al Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria. Supone, además, que los países de renta media y baja puedan aumentar su inversión en salud a través de la movilización progresiva de recursos domésticos y de la solidaridad internacional, en lugar de verse perjudicados por la deuda pública o marginados en la asignación de derechos especiales de giro en el Fondo Monetario Internacional.

Durante la Asamblea Mundial de la Salud, ONUSIDA celebró el progreso que se ha logrado en el desarrollo de un nuevo instrumento de preparación y respuesta a las pandemias y señaló que esta debería incluir los siguientes elementos fundamentales:

  • Situar los derechos humanos en el núcleo de la respuesta a las pandemias.
  • Poner a las comunidades en el centro, incluida su participación en la arquitectura de la preparación y respuesta a las pandemias a escala nacional, regional y mundial.
  • Garantizar el acceso a las tecnologías de la salud y a contramedidas sanitarias como bienes de salud pública, de modo que se garantice el acceso equitativo para aquellos que lo necesitan.
  • Construir sistemas de datos basados en la población que sean capaces de poner en relieve las desigualdades.
  • Apoyar al personal sanitario, incluidos los trabajadores comunitarios de la salud que trabajan en la primera línea de las pandemias.

ONUSIDA también felicitó afectuosamente a Tedros Adhanom Ghebreyesus por su reconfirmación como Director General de la Organización Mundial de la Salud durante la Asamblea Mundial de la Salud. “¡Felicidades Tedros, hermano mío! Tenemos muchas ganas de seguir trabajando juntos para garantizar la salud de todos”, dijo Byanyima.

ONUSIDA

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La directora ejecutiva de ONUSIDA Winnie Byanyima ha sido nombrada doctora honoris causa por la Universidad del Estado Libre de Sudáfrica

30 de abril de 2022

A continuación, las declaraciones de la directora ejecutiva de ONUSIDA Winnie Byanyima durante el acto de graduación celebrado en el campus Qwaqwa de la Universidad del Estado Libre de Sudáfrica

Señor Vicerrector en funciones profesor Naidoo, distinguidos líderes de esta gran universidad, señoras y señores, compañeros de graduación,

Me gustaría dar las gracias a la Facultad de Ciencias de la Universidad del Estado Libre por el honor de ser nombrada doctora honoris causa por esta gran institución.  Sé que están reconociendo, a través de mí, el trabajo de todos aquellos que propician los avances en justicia social en el mundo, en concreto en relación con el derecho a la sanidad universal.  Me presento humildemente ante ustedes y ¡estoy orgullosa de unirme a la comunidad Kovsie!

La sala en la que nos encontramos lleva el nombre de un hombre sabio y valiente.  Madiba nos dijo, y cito, «La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo».  No puedo estar más de acuerdo.  Me sentí honrada cuando supe que esta universidad nombró también al Presidente Mandela doctor honoris causa en 2001.

Mis padres eran profesores. Uno era profesor de primaria y el otro, de secundaria.  Eran poco convencionales.  Nos motivaban y animaban, a nosotros, sus hijos.  Nos enseñaron que lo que más importa en el mundo es formar parte de tu comunidad y alzar la voz por la justicia.

Para mí, y para muchas personas de todo el continente africano, la lucha por la igualdad aquí en Sudáfrica—una lucha que, como podemos ver, no ha terminado—resulta inspiradora.  En la terrible era del apartheid incluso el nombre de su provincia, Estado Libre, era una amarga ironía.  Hoy, mientras seguimos recorriendo este largo camino, el destino que con trabajo y esfuerzo quieren alcanzar hace que el nombre Estado Libre sea tan hermoso como esas palabras merecen ser.

Quería compartir con ustedes tres reflexiones sobre la libertad.  Las inspiran en gran medida los puntos de vista de personas de este país, incluidos movimientos estudiantiles pasados y actuales.

La primera es que la libertad real es mucho más que la libertad de sufragio o, en caso de Sudáfrica, la libertad de que no se prohíba votar.  La verdadera libertad surge cuando todos y cada uno de nosotros podemos florecer.  En el centro de todo esto se encuentra la educación, que debe ser un derecho para todos y no un privilegio de unos pocos.  Cada vez que visito mi pueblo natal, Ruti, en Uganda, me encuentro con amigos y amigas que no tuvieron las mismas oportunidades que yo, que se vieron obligados a abandonar sus estudios por un matrimonio precoz, porque tenían que atender a un familiar enfermo o trabajar para que su familia sobreviviese, o porque no tenían para pagar las tasas escolares.  Todas las niñas y niños tienen que recibir apoyo para completar sus estudios y los colegios deben ser lugares seguros, con educación de calidad que fomente el empoderamiento. También deben ser lugares donde reine la felicidad, ¡para disfrutar de uno mismo y de la juventud!  El impulso que los estudiantes han dado para hacer más accesible la educación superior, para conseguir reformas y rechazar lo malo del pasado, para lograr la inclusión de todos, ha sido un reto para ustedes y para sus instituciones, pero se ha avanzado mucho y he de felicitarles por todo el progreso conseguido.  ¡Enhorabuena!  Sí, hemos estado siguiendo sus movimientos, Rhodes must fall, las tasas deben desaparecer. Han inspirado a muchos otros estudiantes del mundo para luchar por la inclusión y la igualdad.

La segunda reflexión es que nadie es libre mientras exista una persona que no lo sea.  Por esta razón, la lucha por la libertad siempre ha de ser interseccional.  En todo el continente y en todo el mundo, Sudáfrica se erige como ejemplo de movimientos unidos, que resisten contra la desigualdad racial, que abogan por la igualdad de género y por la igualdad del colectivo LGTBQ.  A través de estas inclusiones se logra un mundo libre.  Así que continúen dando ejemplo, como país y como comunidad de estudiantes y alumni.  Luchen contra la estigmatización, luchen contra la criminalización.  Cuando vean a alguien menospreciado por su etnia, por ser mujer, por ser gay o trans, alcen la voz en su nombre.  La tolerancia no es suficiente: hay que aliarse con todos los que están marginados, no solo estar a su lado sino de su lado.

La tercera reflexión es que la libertad nunca se regala, solo se gana.  Y nunca se gana del todo ni para siempre en un momento. Hay que ganarla día a día, una y otra vez.  Hemos realizado grandes avances gracias a movimientos colectivos, a través de la organización de personas normales pero extraordinarias.  He formado parte de los movimientos feministas de África y del mundo.  Hemos logrado grandes avances a través de la organización, del apoyo mutuo, todo dentro de nuestra diversidad. Los héroes más importantes no son los que están en los libros de historia o dan discursos desde un podio como yo, sino que son ustedes, trabajando juntos y formando colectivos.

Usen el poder que su educación les ha brindado.  Y úsenlo para reivindicar derechos y rendiciones de cuentas, para ustedes mismos y para los demás. La educación me permitió salir de ese pueblo en Ruti, Uganda, donde no había electricidad ni agua corriente y me llevó a formar parte de nuestro parlamento nacional. Fui parlamentaria.  Me llevó a dirigir una organización mundial emblemática, OXFAM Internacional y, ahora, me ha llevado a dirigir el trabajo de las Naciones Unidas a escala mundial para luchar contra el sida.  Todo ello desde mi pequeño pueblo.

Pero nunca podré enorgullecerme del poder que me ha dado la educación en sí mismo.  Me hace responsable de lo que tengo que hacer para que otros se alcen, para que en el mundo imperen la igualdad y la justicia.  Me enorgullezco de lo que soy capaz de hacer con otras personas para lograr un mundo más justo. Las cualificaciones son meras herramientas para conseguir un objetivo.

Hoy es su día.  Han conseguido tanto solo con haber llegado hasta este momento. Sé que van a celebrarlo y se lo merecen.  Pero déjenme desafiarles. Les reto a que cuando abandonen este hermoso campus y salgan al mundo exterior busquen marcar la diferencia:

Trabajen para construir una sociedad donde todos los niños y niñas tengan acceso a la educación completa y de calidad que merecen.

Construyan una sociedad que garantice la igualdad para todas las personas.  Nadie debe sufrir discriminación por su género, etnia o sexualidad.  Igualdad para todos.

Construyan poder colectivo. Yo creo en el poder de las personas.  El cambio solo se consigue a través del poder de las personas.  No esperen a que el líder adecuado venga y lidere, ustedes son el líder adecuado.

Una sociedad más igualitaria será mejor para todo el mundo: para los ricos, para los pobres, para los capaces y para los menos capaces. Una sociedad más igualitaria será mejor para todo el mundo: es más segura, más próspera, más sostenible, más sana. Es más feliz.

En realidad soy una persona optimista.  Me gustaría contarles una historia.  Este es mi último desafío.  La historia de su país forma parte de ustedes.  El resto de nosotros en África, en concreto personas de mi generación, se ven afectados por la historia de nuestro continente, incluida la historia de su país.  Seguíamos todo lo que pasaba en este país y esperábamos su independencia porque iba a ser la independencia del continente entero. Cuando se liberaron, todos viajamos a ver Sudáfrica y a los sudafricanos porque durante muchos, muchos años en nuestros pasaportes había un sello en el que ponía:  «Válido pata todos los países salvo la República de Sudáfrica». No podíamos poner un pie en el país durante el apartheid.  Esa era la resistencia del resto de África.  Así que cuando se liberaron vinimos corriendo a presenciar esa liberación de esta parte de nuestro continente.  Cuando llegué al aeropuerto de Johannesburgo, ni siquiera se llamaba todavía Aeropuerto O.R. Tambo, sino que tenía otro nombre. Cuando llegué vi muchas jóvenes en el mostrador de inmigración y le enseñé el pasaporte a una de ellas.  Y mientras me miraba con una gran sonrisa me dijo «Bienvenida a Sudáfrica». Y yo le di las gracias.  Luego me preguntó «¿Cómo está todo en África?» Y yo le dije «¿África?» «Sí, de donde viene, ¿cómo está todo en África?»  Y entonces me di cuenta de que esta joven todavía no percibía Sudáfrica como parte de África. Y, por supuesto, nos pusimos a debatir y le dije que esto es África, donde estamos ahora.  Y me contestó «Ok, lo sé, pero me refiero a allí, de donde usted viene».  Así que este es mi último desafío para ustedes, mis queridos compañeros de graduación. Tienen una historia que les separa del resto de su continente.  Pero les quiero dejar con la idea de que eso es un desafío y es una bendición: salgan al mundo y sean africanos orgullosos.  Acepten a todo su continente.  Salgan al mundo sabiendo que tenemos una historia como continente y un destino como continente.  Y sirvan a su continente y aprovéchenlo al máximo.

Así que es un honor para mí ser nombrada doctora honoris causa. Se lo agradezco mucho. También es un honor para mí compartir este día con ustedes, los graduados, y bendecirles como el futuro, o quizá mejor, como el presente de África.

Les doy las gracias.

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Las consecuencias del COVID-19 se hacen notar: el número de muertes por tuberculosis entre personas que viven con el VIH aumenta por primera vez desde 2006

23 de marzo de 2022

En el Día Mundial de la Tuberculosis 2022, ONUSIDA recalca la necesidad de diagnosticar y tratar la tuberculosis, ya que por primera vez las muertes entre personas que viven con el VIH a causa de esta enfermedad aumentan tras años de descenso progresivo

GINEBRA, 23 de marzo 2022 — La tuberculosis es la principal causa de muerte entre las personas que viven con el VIH; aproximadamente, una de cada tres muertes relacionadas con el sida se deben a dicha enfermedad. Entre 2006 y 2019, se produjo un descenso del 68 % en el número de muertes por tuberculosis entre personas que viven con el VIH, gracias a planes de acción colectiva de alto alcance para prevenir, diagnosticar y tratar ambas enfermedades. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud anunció en su Informe Mundial sobre la Tuberculosis de 2021 que esta cifra había aumentado por primera vez en 13 años, de 209 000 muertes en 2019 a 214 000 en 2020.

“El aumento en el número de muertes por tuberculosis entre personas que viven con el VIH es alarmante, y pone de manifiesto la fragilidad del progreso conseguido durante la pandemia”, afirma Winnie Byanyima, Directora Ejecutiva de ONUSIDA. “Con la aparición de la COVID-19, se ha dejado de lado al VIH y a la tuberculosis, y el mundo se ha centrado en enfrentarse a la nueva pandemia. Esto ha implicado que se han perdido vidas sin necesidad, y no se han cumplido objetivos importantes relacionados con el VIH, la tuberculosis y otras enfermedades. Es necesario actuar cuanto antes con mayor inversión para ponernos de nuevo en marcha.”

Las personas que viven con el VIH tienen 18 veces más posibilidades de enfermar de tuberculosis. A pesar de que el 85 % de las personas que contraen tuberculosis son tratadas con éxito, esta cifra es más baste baja entre personas que viven con el VIH, se sitúa en torno al 77 %. Esto demuestra la importancia de aumentar los esfuerzos de prevención y el tratamiento de ambas enfermedades.

La actuación colectiva y coordinada en este ámbito ha salvado vidas en los últimos años. Entre 2018 y 2020, 7,5 millones de personas que viven con el VIH recibieron tratamiento preventivo contra la tuberculosis, superando el objetivo mundial de 6 millones. Pero aún queda mucho por hacer para acabar con las desigualdades de fondo que contribuyen a la propagación del VIH y la tuberculosis.

Concretamente, los refugiados y las personas desplazadas tienen un riesgo muy alto de contraer tuberculosis. A finales de 2020, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados informó que alrededor de 82,4 millones de personas tuvieron que abandonar su hogar. La guerra en Ucrania ha forzado a 3,5 millones de personas abandonen el país, y hay muchas más que se han desplazado dentro de las propias fronteras. Es crucial que Ucrania y los países colindantes reciban apoyo urgente para poder proporcionar servicios sanitarios esenciales a las personas afectadas por la guerra, incluidos los relacionados con la tuberculosis y el VIH.   

“En este momento de crisis, tenemos la oportunidad de crear un futuro resiliente a la pandemia, siempre que nuestros líderes trabajen juntos para acabar con las desigualdades que nos ponen a todos en peligro”, declara Byanyima. “Mientras que el sida, la tuberculosis y la COVID-19 se propagan cada una de una forma distinta, nosotros somos testigo de como la desigualdad socio-económica facilita este proceso y hace que ciertas comunidades sean más vulnerables, lo que pone al mundo entero en peligro. Podemos abordar estas desigualdades, o podemos permitir que estas pandemias prosigan. Depende de nosotros.”

El Fondo mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria (Fondo Mundial) es el principal financiador de programas relativos a la tuberculosis. Sin embargo, la COVID-19 ha tenido consecuencias devastadoras. Entre 2019 y 2020 el numero de personas que recibían tratamiento por tuberculosis en países donde el Fondo Mundial actúa se redujo en 1 millón. Este año, tras su séptimo reabastecimiento, el Fondo Mundial pide 18 mil millones de dólares americanos adicionales para poder salvar 20 millones de vidas y así retomar los esfuerzos para acabar con el VIH, la tuberculosis y la malaria. Para exterminar estas tres enfermedades en 2030 y construir sistemas sanitarios que puedan responder ante futuras pandemias es esencial que el Fondo Mundial esté preparado económicamente.

ONUSIDA continúa trabajando con sus asociados para poder alcanzar los objetivos relacionados con VIH y tuberculosis fijados para 2025. Estos incluyen garantizar que el 90% de las personas que viven con el VIH reciben tratamiento preventivo para la tuberculosis, además de reducir el número de muertes relacionadas de con la tuberculosis entre este colectivo en un 80%, en comparación con el año 2010. Para que esto sea posible el Fondo Mundial necesita financiación, además de que se invierta en investigación y desarrollo, en la mejora de los servicios, y en la adopción de estrategias nuevas e innovadoras para ayudar a todo el que lo necesite.

ONUSIDA

El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) lidera e inspira al mundo para hacer realidad su meta global de cero nuevas infecciones por el VIH, cero discriminación y cero muertes relacionadas con el sida. ONUSIDA aúna los esfuerzos de 11 organizaciones de las Naciones Unidas (ACNUR, UNICEF, PMA, PNUD, UNFPA, UNODC, ONU Mujeres, OIT, UNESCO, OMS y Banco Mundial) y trabaja en estrecha colaboración con asociados mundiales y nacionales para poner fin a la epidemia de sida para el 2030 como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Obtenga más información en unaids.org y conecte con nosotros a través de Facebook, Twitter, Instagram y YouTube.

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Sophie Barton-Knott
tel. +41 79 514 68 96
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Related: TB disease and deaths declining among people living with HIV, but there have been some reversals due to the COVID-19 pandemic

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TB and HIV

Mensaje del Día Mundial del Sida de 2021, por la directora ejecutiva de ONUSIDA, Winnie Byanyima

01 de diciembre de 2021

Queridos amigos:

En este Día Mundial del Sida, les hago llegar mis saludos y mi solidaridad con todas las personas de todo el mundo, precisamente en este momento en el que hacemos frente al impacto de dos pandemias colindantes.

Este año, el mundo ha acordado un plan audaz que, si los líderes lo cumplen, pondrá fin al sida para 2030. Es una noticia fantástica.

Sin embargo, hoy, nosotros, como Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida, no podemos sino haceros llegar una importante advertencia. El sida sigue siendo una pandemia, la luz roja continúa parpadeando, y solo podremos salir de ella actuando sin demora para acabar con las desigualdades que avivan dicha pandemia.

Allí donde los líderes trabajan de forma audaz y conjunta, haciendo hueco a los últimos adelantos científicos, prestando servicios que satisfacen todas las necesidades de las personas, protegiendo los derechos humanos y manteniendo una financiación adecuada, las muertes relacionadas con el sida y las nuevas infecciones por el VIH son cada vez menos frecuentes.

Pero esto solo es así en algunos lugares y para algunas personas.

Si no adoptamos ese enfoque de lucha contra las desigualdades tan necesario para poner fin al sida, el mundo también tendrá difícil poner fin a la pandemia de la COVID-19 y seguirá sin estar preparado para las pandemias del futuro. Esto sería tremendamente peligroso para todos nosotros.

Si bien ya antes estábamos lejos del camino para poner fin al sida, los obstáculos ahora son mucho mayores, puesto que la COVID-19 sigue azotando al mundo con fuerza, lo que obliga a interrumpir los servicios de prevención y tratamiento del VIH, la escolarización, los programas de prevención de la violencia y mucho más.

En nuestra trayectoria actual, no estamos siendo capaces de doblegar la curva lo suficientemente rápido y corremos el riesgo de arrastrar esta pandemia de sida durante décadas. Urge avanzar más rápido en un conjunto de acciones concretas acordadas por los Estados miembros de las Naciones Unidas para abordar todas esas desigualdades que impulsan el VIH.

Nuestra lucha contra la pandemia de sida nos ha enseñado un sinfín de cosas sobre lo que más necesitamos de cara a acabar tanto con la pandemia de sida como con todas las demás.

Necesitamos ya mismo infraestructuras lideradas por la comunidad y basadas en la comunidad como parte de un sistema de salud pública fuerte, respaldado por la sólida responsabilidad de la sociedad civil.

Necesitamos políticas que garanticen el acceso justo y asequible a la ciencia.

Todas las nuevas tecnologías deberían llegar de forma inmediata allí donde se las necesita.

Necesitamos proteger a nuestros trabajadores sanitarios y contratar más para satisfacer nuestras necesidades urgentes.

Debemos proteger los derechos humanos y generar confianza en los sistemas sanitarios.

Son estos justamente los que harán que salvemos las brechas en materia de desigualdad y consigamos acabar con el sida. Sin embargo, a menudo se aplican de forma desigual, se infrafinancian y no se valoran lo suficiente.

Desde aquí doy las gracias a las comunidades de primera línea que han sido pioneras en los enfoques que han demostrado ser más efectivos, que han impulsado el cambio y que están empujando a los líderes a ser audaces. Les insto a seguir adelante.

Los líderes mundiales deben trabajar juntos desde ya para afrontar todos estos desafíos que tenemos ante nosotros. Les insto a ser valientes a la hora de acompañar las palabras con acciones.

No hay que elegir entre acabar con la pandemia de sida que hoy está devastando el mundo y prepararse para las pandemias del mañana. Con un único enfoque exitoso lograremos ambos objetivos. Pero, tal y como estamos ahora, no vamos bien.

Si acabamos de una vez por todas con las desigualdades que frenan el progreso, podremos cumplir nuestra promesa de poner fin al sida para 2030. Está en nuestras manos.

Por cada minuto que pasa, el sida nos arrebata una vida muy valiosa. No tenemos tiempo que perder.

Pongamos fin a las desigualdades. Pongamos fin al sida. Pongamos fin a las pandemias.

Gracias.

ONUSIDA

El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) lidera e inspira al mundo para hacer realidad su meta global de cero nuevas infecciones por el VIH, cero discriminación y cero muertes relacionadas con el sida. ONUSIDA aúna los esfuerzos de 11 organizaciones de las Naciones Unidas (ACNUR, UNICEF, PMA, PNUD, UNFPA, UNODC, ONU Mujeres, OIT, UNESCO, OMS y Banco Mundial) y trabaja en estrecha colaboración con asociados mundiales y nacionales para poner fin a la epidemia de sida para el 2030 como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Obtenga más información en unaids.org y conecte con nosotros a través de Facebook, Twitter, Instagram y YouTube.

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