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Capacitación de los jóvenes que viven con el VIH para que se conviertan en los agentes del cambio en Tailandia

23 Enero 2020

En Tailandia hay aproximadamente 24 000 jóvenes de entre 15 y 24 años viviendo con el VIH. En el año 2018, la gente joven representaba casi la mitad de las 6400 nuevas infecciones del país.

Tailandia ha avanzado a pasos agigantados en su respuesta al sida, al incluir la terapia antirretrovírica gratuita dentro de su programa de cobertura sanitaria universal. Sin embargo, los adolescentes y las personas jóvenes que viven con el VIH a menudo quedan fuera de dichas atenciones o no reciben el apoyo que necesitan para adherirse al tratamiento. La autoestigmatización, el estigma y la discriminación, y la transición de la atención pediátrica al cuidado adulto son solo algunos de los desafíos a los que tienen que enfrentarse los adolescentes y los jóvenes seropositivos.

Para salvar esta brecha, hace tres años el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y otros socios nacionales liderados por la Red tailandesa de personas que viven con el VIH crearon la Red tailandesa de jóvenes que viven con el VIH. Su principal objetivo era capacitar a los adolescentes y jóvenes que viven con el VIH para que se conviertan en los agentes del cambio que querrían ver en sus vidas. La red se constituyó y recibió poder para proporcionar servicios de derivación, formar a las personas para que desarrollen las destrezas que necesitan en su vida y prestar apoyo entre iguales a los adolescentes y a las personas jóvenes que viven con el VIH.

Krittahanan Ditthabanjong, uno de los primeros miembros activos de la red, es ahora su jefe de comunicación corporativa. Mientras estudia para ser periodista, trabaja también como editor de contenidos para varias páginas web y revistas tailandesas, y es, además, un joven líder de reconocido prestigio. El Sr. Ditthabanjong representa a la red en acontecimientos públicos y en los medios de comunicación, y da voz a las necesidades de las personas jóvenes que viven con el VIH.

«He revelado públicamente mi estado serológico positivo porque quiero que otras personas aprendan también de mis experiencias, y quiero hacerle llegar a la gente joven la información que precisa para disfrutar de una vida sana y digna». Me siento seguro para alzar la voz porque cuento con el apoyo de mis amigos y de la comunidad», dijo.

Gracias al apoyo técnico y económico de UNICEF y de otros socios, y mediante una variedad de plataformas y estrategias, la red ofrece apoyo emocional cuando una persona recibe su diagnóstico positivo del VIH, proporciona información para reducir la autoestigmatización, da herramientas y prepara para afrontar la situación, y crea una red de apoyo para abordar el estigma y la discriminación. «La gente joven que vive con el VIH necesita apoyo emocional y una comunidad en la que poder confiar», insistió el Sr. Ditthabanjong.

Los jóvenes líderes formados de la red asesoran a los jóvenes que viven con el VIH y los acercan a las instalaciones sanitarias, los hospitales y los servicios liderados por la comunidad para el tratamiento y el cuidado del VIH. Los líderes jóvenes acompañan igualmente a los chicos y chicas que viven con el VIH a sus consultas médicas, y realizan un seguimiento con visitas a casa para ayudarlos a adherirse al tratamiento.

Utilizan las redes sociales para llegar a los jóvenes, y a través de ellas les proporcionan información sobre el VIH y promueven su autoaceptación. Iniciativas como la campaña online «Creciendo con el VIH» ofrecen espacios seguros en los que los jóvenes pueden plantear sus dudas sobre distintos temas, incluyéndose aquí la prevención del VIH y las prácticas sexuales seguras, así como les permite compartir opiniones y puntos de vista.

«"Creciendo con el VIH" permite a los jóvenes ser parte de nuestra comunidad y los ayuda a sentir que no están solos», explica el Sr. Ditthabanjong.

El Sr. Dittahabanjong muestra también su compromiso con otras campañas e iniciativas en redes sociales con UNICEF dirigidas a los jóvenes tailandeses en general, y que también le permiten conocer el parecer y las perspectivas de las personas que viven con el VIH. Hace muy poco se ha unido a la campaña «Atrévete a soñar», creada por UNICEF para los jóvenes de Tailandia, con el objetivo de dar voz a sus opiniones respecto de la educación y de lo que necesitan para hacer la transición a la vida adulta. «Desde que era un tímido adolescente que no quería hablar y que constantemente miraba a su asesor buscando su aprobación hace ya unos cuantos años, el Sr. Ditthabanjong ha recorrido un largo camino con nosotros y, de hecho, fue uno de los nueve ponentes motivacionales de la campaña para la juventud "Atrévete a soñar"», apuntó un miembro del personal de UNICEF.

El Sr. Ditthabanjong concluye: «Un día me hicieron una entrevista en un medio de comunicación. En cuanto dejé de estar en directo, recibí un mensaje de una persona joven a la que acaban de diagnosticar el VIH. "Mi madre y mi padre no me aceptan, y yo quiero acabar con mi vida"», me contó. Entonces lo llamé, quedé con él y lo convencí para que se uniera a nuestra red. Ahora esa persona está bien. Las cosas le están yendo bien. Nuestro trabajo impacta en la vida de las personas.

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Apoyo a las comunidades para que se impliquen en la respuesta al sida en Tailandia

20 Enero 2020

La oficina de ONUSIDA en Tailandia está situada en Bangkok y cuenta con un pequeño equipo de tres profesionales. Una de ellos es Orawan Bettenhausen, auxiliar administrativa, quien lleva casi 20 años dedicada al equipo. «Formar parte de la familia de ONUSIDA me ha capacitado y me ha transformado en quien soy hoy. Tengo la gran fortuna de estar bajo la supervisión de directores regionales que siempre me han animado y respaldado, y de verme rodeada de grandes compañeros e iguales, tanto dentro como fuera de ONUSIDA, que constantemente me han ayudado, apoyado e inspirado», señala.

La Sra. Bettenhausen recuerda una reunión que mantuvo durante sus primeras semanas en ONUSIDA con una persona que vivía con el VIH, un representante de la Red tailandesa de personas que viven con el VIH. «Le pregunté sobre su vida. Cuando terminó de hablar, rompí a llorar», relata. «Para mi sorpresa, él me dijo que ni él ni ninguna otra de las personas que viven con el VIH querrían que yo sintiera lástima por ellos. Simplemente querían ser aceptados tal y como son. Me enseñó una enorme lección, y en aquel momento me comprometí a trabajar siempre por las personas que viven con el VIH o que están afectadas por el virus».

Con el paso de los años ha trabajado junto al director regional y el resto del equipo para llegar a las comunidades, las organizaciones de la sociedad civil y las personas que viven con el VIH. Ha estado siempre muy implicada y comprometida con la respuesta al sida. «Desde mi papel de auxiliar administrativa, sí que siento que apoyo a los socios de la comunidad de muchas maneras diferentes. Por ejemplo, contribuyo para llevar a cabo proyectos conjuntos, facilito apoyo logístico para asegurarme de que las comunidades puedan participar en acontecimiento regionales y nacionales, y permito que se comuniquen interpretando de tailandés a inglés y viceversa». Pienso que estoy dando a los miembros de la comunidad la oportunidad de superar las barreras lingüísticas, para que puedan así estar presentes en aquellos espacios en que se toman las decisiones, con vistas a que logren poner voz a sus necesidades, y llevar y mostrar su gran labor fuera de Tailandia», explica.

La Sra. Bettenhausen ha sido testigo de cambios importantes en la respuesta al sida en Tailandia. Por ejemplo, recuerda cómo ONUSIDA ponía en marcha proyectos en colaboración con las organizaciones de la sociedad civil y facilitaba el diálogo entre los legisladores, los implementadores de programas para el VIH y los representantes de la comunidad en un momento en que el estigma y la discriminación contra las personas que vivían con el VIH y los grupos de población clave constituían la mayor preocupación del país.

Desde el año 2015, Tailandia tiene en marcha un paquete 3 × 4 para instalaciones sanitarias libres de estigma, el cual incluye programas integrales para abordar y eliminar las barreras que impiden acceder a los servicios sanitarios. En 2019 el país anunció la iniciativa Thailand Partnership for Zero Discrimination, con la cual se pretendía conseguir la cero discriminación no solo en el ámbito sanitario, sino también en el lugar de trabajo y en el sistema educativo. ONUSIDA lleva implicada desde el mismo momento en que se lanzó la iniciativa y colabora activamente proporcionando ayuda técnica para elaborar la estrategia de cero discriminación, desarrollar un plan de supervisión y evaluación, y hacer realidad la estrategia aunando esfuerzos con el Gobierno tailandés y la sociedad civil.

«Mi contribución a este logro consistía en proporcionar un apoyo continuo al director del país, cuyo papel fue fundamental para involucrar y acercar a interesados procedentes de distintos sectores, siempre con el fin de asegurarnos de que las comunidades estén presentes y puedan alzar la voz. Ahora nuestros compañeros del Gobierno trabajan mano a mano con las organizaciones de la sociedad civil. Todos los interesados clave son iguales y se reúnen para tomar decisiones en igualdad de condiciones y avanzar en la misma dirección. Hemos construido un verdadero asociacionismo», recalca la Sra. Bettenhausen.

La Sra. Bettenhausen creció en la zona norte de Tailandia. Su pasión por el sector público surgió de muy niña, cuando veía a su padre mejorar los medios de vida de los agricultores y sus familias como asesor para el Gobierno alemán y los donantes para el desarrollo rural. Años más tarde, mientras estudiaba un máster en gestión, se dio cuenta de que no quería dedicarse al mundo de los negocios y decidió escribir su tesis sobre la labor del centro Mercy-Human Development Centre, una organización no gubernamental que trabaja en los suburbios de Klong Toey, en Bangkok. Los dos meses que pasó trabajando en los suburbios y recabando datos para su tesis la hicieron ser consciente de realidades como la pobreza urbana, el consumo de drogas, el abuso infantil y el VIH. «Después de graduarme, me dediqué durante dos años a los negocios, pero enseguida me di cuenta de que mi vocación era seguir los pasos de mi padre y trabajar para las personas. El destino se puso de mi lado y encontré un puesto de trabajo en ONUSIDA», cuenta.

El principal desafío al que se enfrenta la Sra. Bettenhausen en la oficina regional es el ser capaz de llevar a cabo y mantener al día distintas tareas, puesto que su trabajo de administrativa le requiere un enorme tiempo. Sin embargo, para ella, todo lo que se hace con la debida diligencia ayuda a avanzar y contribuye a marcar la diferencia. Su labor no solo es fundamental para garantizar que la oficina regional de ONUSIDA pueda cumplir con su mandato, sino que también es imprescindible para conseguir el objetivo de poner fin al sida en 2030.

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Cambiando el curso de la epidemia del VIH en Tailandia

17 Enero 2020

Amanece una mañana como otra cualquiera en el Centro de Investigación del Sida de la Cruz Roja Tailandesa, una organización de la sociedad civil que trabaja bajo el amparo de la Sociedad de la Cruz Roja Tailandesa. En un edificio en pleno corazón de Bangkok, las enfermeras, los médicos, los asesores y los educadores inter pares están ocupados con su quehacer diario, suministrando los servicios para el VIH a las 200 personas que diariamente acuden a la Clínica Anónima de la Cruz Roja Tailandesa para realizarse los controles médicos, las pruebas del VIH y recibir los servicios para la prevención del VIH, entre los que se encuentran la administración de preservativos y de profilaxis preexposición (PrEP).

A sus 35 años, Praphan Phanuphak, director del centro que él mismo cofundó en 1989, descubrió el primer caso de VIH en Tailandia. «Fue algo accidental. Me derivaron a un paciente para que yo lo tratara e investigara el motivo por el que tenía una infección cutánea por hongos que era muy recurrente», recuerda. «En febrero de 1985, este mismo paciente ingresó con una neumonía por Pneumocystis.  Y ese mismo mes nos mandaron al hospital a otro hombre con una infección criptocócica generalizada. A ambos se les diagnosticó VIH. Desde entonces, llevo todos estos años dedicándome en cuerpo y alma a tratar a las personas que viven con el VIH y a desarrollar soluciones para expandir el acceso a los servicios del VIH en el país».

El Sr. Praphan es consciente de que, durante los primeros años del VIH, la respuesta tailandesa al virus tuvo que enfrentarse a importantes desafíos. Por aquel entonces, las leyes tailandesas obligaban a los hospitales a comunicar al ministerio de Salud Pública los nombres de las personas a las que se había diagnosticado el VIH, lo cual contribuyó a aumentar el estigma y la discriminación contra las personas que viven con el VIH. En respuesta a ello, la Cruz Roja Tailandesa abrió la Clínica Anónima Cruz Roja Tailandesa, el primer centro anónimo en Asia, y recomendó al Gobierno tailandés suprimir la mencionada ley de informes. La Clínica Anónima continúa siendo el centro más conocido que realiza pruebas voluntarias del VIH en el país.

«Hasta principios del año 2000, los medicamentos antirretrovirales no estaban disponibles en los centros sanitarios públicos tailandeses, y muchas de las personas que vivían con el VIH no podían permitirse adquirirlos», apuntaba el Sr. Praphan. Añadió, además, que en 1996 el Centro de Investigación del Sida de la Cruz Roja Tailandesa fue el primero en suministrar medicamentos antirretrovirales gratuitos  como parte de los ensayos clínicos en el marco del acuerdo de colaboración  para la investigación sobre el VIH entre Tailandia, Australia y los Países Bajos.

«Tras años de desesperanza, por fin llegó el momento de poder mirar hacia adelante y ver la luz. Por esa razón, quiero darle las gracias a Su Alteza Real la Princesa Soamsawali, quien nos apoyó abriendo en 1996 un fondo para la prevención de la transmisión maternoinfantil del VIH. Y aquello fue ya mucho antes de que el Gobierno de Tailandia comenzara su gran programa de prevención», recalcó el Sr. Praphan.

La respuesta al sida en Tailandia ha ido cambiando enormemente con el paso de los años. En el año 2006, Tailandia integró sus servicios para el VIH, incluyéndose aquí la terapia antirretroviral, en su plan de cobertura sanitaria universal. Desde 2014, Tailandia está suministrando la terapia antirretroviral a todo el mundo independientemente de su conteo de células CD4. Hoy todos pueden acceder al tratamiento de manera gratuita, y a las personas que viven con el VIH se les ofrece la medicación inmediatamente después del diagnóstico.

Sin embargo, también son muchas las personas que empiezan su terapia antirretroviral ya tarde. «Nosotros disponemos de los medicamentos, pero mucha gente no obtiene su diagnóstico lo suficientemente rápido», advirtió el Sr. Praphan. A pesar del enorme progreso alcanzado, la epidemia del VIH aún no está erradicada en Tailandia. El VIH sigue concentrándose entre los grupos de población clave: casi el 50 % de las nuevas infecciones registradas en 2018 se produjeron entre hombres gais y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. El bajo acceso a las pruebas del VIH entre los grupos de población clave se relaciona con la aceptabilidad de los servicios y el estigma y la discriminación, los cuales obstaculizan el acceso al diagnóstico, la prevención y el cuidado del VIH.

«Por nuestra experiencia, la mejor forma para detectar y diagnosticar a tiempo a las personas que viven con el VIH consiste en ayudar a los grupos de población clave a llegar a sus iguales y traerlos a los centros sociales dedicados al VIH, donde se les pueden realizar las pruebas para conocer su estado serológico», explica el Sr. Praphan, quien defendió con éxito la idea de modificar la ley tailandesa para poder certificar a proveedores no profesionales de los grupos de población clave con el fin de que puedan ser ellos quienes administren un buen número de servicios para el VIH.

El Centro de Investigación del Sida de la Cruz Roja Tailandesa se ocupa fundamentalmente de llevar a cabo proyectos piloto con el objetivo de obtener pruebas a partir de las que informar a los planificadores y los legisladores nacionales. Las pruebas proporcionan una base para la aceptación nacional y permiten llevar las innovaciones a escala nacional.

El centro, que se ha convertido en un referente líder en lo que concierne al acercamiento a los grupos de población clave, lleva desde 2014 ofreciendo profilaxis preexposición a todas las personas que corren un riesgo sustancial de contraer el VIH, a través de proyectos como el Princess PrEP Programme . En octubre de 2019, Tailandia introdujo la profilaxis preexposición entre el paquete de beneficios de la cobertura sanitaria universal, en lo que se consideró una fase piloto de los esfuerzos que se estaban haciendo por llevar la profilaxis previa a la exposición a la población de todo el país.

El Sr. Praphan considera que los legisladores y los implementadores de programas deberían comprender que «no podemos continuar trabajando como hasta ahora. En Asia y en el Pacífico, muchos países todavía son escépticos o conservadores en cuanto a la necesidad de promover los enfoques necesarios para cambiar el curso de la epidemia del VIH». Él tiene claro que la región no puede alcanzar para 2020 los objetivos de 90-90-90 si seguimos avanzando al ritmo actual. «Necesitamos empezar a pensar desde una nueva perspectiva y fijarnos en lo que otros países están haciendo, lo cual nos puede servir como modelo. Así es como podemos recorrer más rápido el camino para acabar con el sida como amenaza para la salud pública».

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La Directora Ejecutiva de ONUSIDA insta a Uganda a ampliar su acción en el país

09 Enero 2020

La nueva Directora Ejecutiva de ONUSIDA, Winnie Byanyima, ha visitado su país de nacimiento, Uganda, durante un viaje oficial.

En su reunión con la ministra de la presidencia, Esther Mbayo, la Sra. Byanyima elogió los esfuerzos del presidente de Uganda, Yoweri Museveni, en la respuesta al VIH. Además, subrayó la brecha de financiación de siete mil millones de dólares estadounidenses en la respuesta mundial al sida, e insistió en que se debe hacer aún más en el país. «Hoy en día, Uganda tiene el 93 % de la respuesta al sida financiada externamente», señaló. «Son nuestros amigos los que nos están ayudando a seguir vivos, pero no podemos depender siempre de ellos».

Añadió, asimismo, que muchos países africanos, incluida Uganda, pronto se convertirán en economías de medianos ingresos y que, por tanto, recibirán menos ayuda internacional. A lo largo de todo el día insistió en el mismo mensaje dirigido al personal de las Naciones Unidas, a las partes interesadas y a los socios: es fundamental superar el estancamiento en lo referente a la financiación y hay que reducir el derroche financiero, las deficiencias y la corrupción.

La Sra. Byanyima puso también de manifiesto la necesidad de centrarse en las mujeres y en las niñas africanas. «Hemos de hacer más para corregir las desigualdades de género y acabar con la violencia de género», destacó.

En las regiones de África oriental y meridional, las chicas y las mujeres jóvenes tienen dos veces más probabilidades de contraer el VIH que los hombres. En Uganda, la prevalencia total del VIH se sitúa en el 5,7 % y el 34 % de las nuevas infecciones se producen entre las personas jóvenes de entre 15 y 24 años.

Subrayó también que Uganda no  debería renunciar a velar por los derechos humanos de nadie, y que, por tanto, debería abolir la actual ley que rige las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. Defendió que los gobiernos no deberían discriminar, al denunciar que los gais y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres y los trabajadores sexuales fueran negados su acceso a la atención sanitaria.

Durante una reunión con la sociedad civil, la Sra. Byanyima animó a todas las personas a alzar la voz, exhortándolos: «Vosotros sois la voz de los ciudadanos y deberíais trasladar esa responsabilidad al Gobierno y a los demás».

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Una atención rápida y efectiva para los niños VIH positivos

26 Diciembre 2019

Las innovaciones en las pruebas rápidas y los medicamentos adaptados a los niños están salvando vidas en Uganda.

Por Karin Schermbrucker y Adrian Brune — Originalmente publicado por UNICEF

El año pasado, cada día casi 450 lactantes contrajeron el VIH, la mayoría de ellos durante el parto. Estos niños corren un riesgo extremadamente alto de morir en los dos primeros años de vida. Sin embargo, muchos de ellos nunca reciben ni un diagnóstico ni un tratamiento.

Las pruebas y el tratamiento inadecuados del VIH entre los niños constituyen un problema generalizado. Aunque la tasa mundial de tratamiento para las madres que viven con el VIH se sitúa en 2019 en el 82 %, la tasa de diagnóstico y tratamiento de los niños con VIH es de tan solo el 54 % en la mayoría de las regiones.

Esta falta de cobertura se debe a menudo a que los procesos de diagnóstico tienden a ser más complicados y laboriosos para los niños. A los lactantes es preciso administrarles un tipo especial de prueba del VIH (virológica) que no está fácilmente disponible en la mayoría de los países de bajos y medianos ingresos.

Y aunque existen medicamentos antirretrovirales para niños que son apropiados para su edad, pueden resultar difíciles de encontrar en muchas zonas, debido, en gran medida, a la falta de inversión para poner a prueba estos medicamentos.

Este retraso en el diagnóstico y el tratamiento no tiene por qué ocurrir. UNICEF y el Ministerio de Salud de Uganda realizaron hace poco reformas en el tratamiento del VIH para los niños con las que cosecharon gran éxito. Con la ayuda de un grupo de asociados y de instrumentos de diagnóstico innovadores, 553 establecimientos de todo el país pudieron proporcionar terapia antirretroviral a los niños, en comparación con los 501 establecimientos de 2017.

UNICEF/UNI211885/Schermbrucker

El 20 de agosto de 2019, el Dr. Denis Nansera, pediatra, examina a Kansiime Ruth, de 25 años, y a sus hijas de 1 y 4 años, en el Hospital Regional de Referencia de Mbarara, en el distrito de Mbarara, en la región occidental de Uganda.  «Había un buen número de madres que no recibía atención prenatal. Pero con los avances médicos se reducen enormemente el tiempo que se tarda en diagnosticar a un niño y el tiempo que se tarda en medicarlo», dice el Dr. Nansera. Foto: UNICEF/UNI211885/Schermbrucker

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La hija de 1 año de Kansiime durante una sesión para pesarla y medirla en el Hospital Regional de Referencia de Mbarara el 20 de agosto de 2019. UNICEF, en colaboración con el Ministerio de Salud de Uganda y la Iniciativa Clinton de Acceso a la Salud, ha puesto en práctica pruebas de diagnóstico temprano del lactante en el punto de atención. Este rápido proceso de pruebas utiliza dispositivos fáciles de transportar, operar y mantener, lo que permite que haya más centros de salud que diagnostican a los lactantes. Con un diagnóstico temprano, los bebés pueden iniciar inmediatamente la terapia antirretroviral. Foto: UNICEF/UNI211886/Schermbrucker

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Enoch Turyatemba, técnico de laboratorio del Hospital Regional de Referencia de Mbarara, toma una muestra de sangre de un bebé para realizarle pruebas de diagnóstico precoz, las cuales detectan la presencia del VIH y determinan los resultados el mismo día.   «Antes de [que se instalaran] las máquinas en el Punto de Atención (POC), teníamos que tomar muestras de sangre seca y enviarlas lejos. El tiempo de respuesta a veces era de meses», dice Enoch. «Con una máquina en el POC, los niños seropositivos pueden comenzar el tratamiento al día siguiente. Estamos salvando vidas», añade Enoch. Foto: UNICEF/UNI211916/Schermbrucker

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Enoch Turyatemba analiza una muestra de sangre con la máquina POC. Además de las pruebas rápidas, el Ministerio de Salud ha aprobado el uso de píldoras orales de medicamentos pediátricos contra el VIH, las cuales pueden mezclarse con alimentos y/o leche materna para disimular el sabor amargo del medicamento. Además, las píldoras no necesitan refrigeración, lo que supone un gran avance. Foto: UNICEF/UNI211884/Schermbrucker

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Kenyonyozi Joseline sostiene a su bebé dentro de la clínica POC del Hospital Mbarara.  Las adolescentes son más vulnerables a la infección por el VIH porque sus sistemas reproductivos no están plenamente desarrollados. La desigualdad de género y las normas patriarcales en Uganda también dificultan el que las niñas y las jóvenes puedan acordar relaciones sexuales sin riesgo, lo que las predispone a los embarazos precoces y al VIH. Foto: UNICEF/UNI211905/Schermbrucker

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Kenyonyozi lleva a su bebé a la espalda a las afueras de la clínica POC. Los servicios pediátricos del VIH están muy por detrás de los de los adultos y las mujeres embarazadas.  Mientras que el 82 % de las madres que viven con el VIH reciben tratamiento, solo el 54 % de los niños que viven con el VIH tienen acceso a medicamentos que salvan vidas. Apenas el 59 % de los bebés nacidos de madres que viven con el VIH se someten a la prueba del VIH durante los dos primeros meses de vida. Foto: UNICEF/UNI211891/Schermbrucker

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Kansiime y sus hijas llegan al Hospital Mbarara.  Los tres miembros de la familia viven con el VIH y van a la clínica habitualmente para recoger sus medicamentos.  «Cuando voy al hospital, estoy rodeada de otras mujeres que han venido a recibir tratamiento.  Estamos allí por la misma razón», dice Kansiime. «Esto me ha ayudado a superar el estigma y me ha dado fuerzas». Foto: UNICEF/UNI211907/Schermbrucker

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Kansiime da un medicamento pediátrico para el VIH a su bebé en su hogar en Uganda occidental. Su hija toma ahora las píldoras orales en lugar del jarabe amargo que solía recibir, lo que ha ayudado a reducir su carga viral. «Es mucho más fácil darle las píldoras mezcladas con la comida para que no tenga problemas con el sabor», dice Kansiime. «Mi consejo a otras madres: dadles a vuestros hijos la medicación que necesitan para que puedan vivir más tiempo y educar a los demás». Foto: UNICEF/UNI211882/Schermbrucker

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La hija de Kansiime, de 4 años, asoma la cabeza por la puerta de su casa. Ella nació con el VIH y necesita tomar medicamentos todos los días.  Sin embargo, ha sobrevivido más allá del período crítico para los niños pequeños y los lactantes, lo que hace más probable su supervivencia en la adolescencia y más allá. «Me encanta cantar, mi canción favorita es una canción llamada Sconto», dice. Foto: UNICEF/UNI211903/Schermbrucker

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Kabiite, de 32 años, ayuda a su bebé a tomar sus medicamentos pediátricos contra el VIH en su casa de Isongo, Uganda. Ambas viven con el VIH.  «Le doy a mi bebé medicamentos una vez al día», dice. «Inicialmente, la medicina la debilitaba y la hacía vomitar. Pero hoy en día ella está bien con la medicina, ya que yo machaco la píldora y la pongo en agua, y se la toma fácilmente». Foto: UNICEF/UNI211928/Schermbrucker

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Kabiite juega con su hija a las puertas de su casa. Kabiite es seropositiva, pero la medicación regular mantiene su fuerza y su espíritu arriba. «Me encanta jugar con mis hijos, llevarlos a jugar a la plantación de plátanos, cocinar juntos», confiesa Kabiite. «¡A mi hija le encanta jugar al fútbol! ¡Y es buena!». Foto: UNICEF/UNI211933/Schermbrucker

En este Día Mundial de la Lucha contra el Sida, UNICEF hace un llamamiento a todos los Gobiernos y aliados para que cierren urgentemente la brecha que existe en las pruebas y el tratamiento de los niños y los adolescentes que viven con el VIH y el sida; para que establezcan comunidades de apoyo libres de estigma que ofrezcan oportunidades para la realización de pruebas y el tratamiento de la enfermedad; y para que promulguen mejores políticas y derechos para que las personas que viven con esta epidemia puedan sobrevivir.

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Los kioscos sanitarios están logrando ampliar los servicios relacionados con el VIH en Zimbabwe

18 Diciembre 2019

Al recorrer Zimbabwe en coche un sábado o domingo cualquiera, se descubren muchos lugares dedicados al culto religioso. En algunos casos se trata de estructuras fijas, mientras que en otros son móviles. Algunos servicios religiosos se celebran incluso bajo árboles o en espacios abiertos.

Son muchas las personas religiosas que habitan en Zimbabwe. La comunidad apostólica es una gran secta religiosa que disuadía a sus miembros de buscar ayuda médica, incluidos los servicios del VIH, y apostaba por la oración como cura. Como consecuencia de ello, muchas personas contrajeron enfermedades prevenibles que, sin embargo, las llevaron a la muerte. No obstante, desde la puesta en marcha de los llamados kioscos sanitarios, la comunidad está animando a sus miembros a acceder a la atención sanitaria.

David Adashe (nombre ficticio), un líder apostólico en Gokwe Norte, explicó que los servicios sanitarios prestados por voluntarios de la Iglesia formados por el ministerio de sanidad de Zimbabwe ayudaron a su congregación a acceder a la tan necesitada información referente a la prevención del VIH. Describió ese proceso como «un paso de la oscuridad más absoluta a una claridad total».

El Sr. Adashe comentó cómo había cambiado el punto de vista de su congregación respecto a la búsqueda de asistencia en materia de salud procedente de las instalaciones sanitarias. Ahora salen a buscar atención médica, reciben asesoramiento procedente de voluntarios preparados para ello y son derivados a centros sanitarios cuando requieren servicios adicionales. «Yo era muy ingenuo y me negaba a tomarme en serio las cuestiones relacionadas con la salud. Sin embargo, ahora, desde que apareció el programa de los kioscos sanitarios, me siento más capacitado. Ahora soy yo quien anima a mi familia a que acceda a los servicios sanitarios que le puede ofrecer la clínica», cuenta.

Desde marzo de 2018, World Vision Zimbabwe, en colaboración con el ministerio de salud y atención a la infancia, ha capacitado a los líderes confesionales como el Sr. Adashe y a los voluntarios de la Iglesia impartiendo cursos de formación y creando espacios seguros a través de los cuales acercar la información y los servicios sanitarios a sus congregaciones.

Un voluntario de un kiosco sanitario en Gwanda señalaba que «como voluntario, observé que, antes, para algunas personas resultaba difícil el viajar a la clínica de su localidad por sí mismos en busca de asistencia médica. Pero, ahora, desde el inicio del programa, resulta sencillo, ya que, con los kioscos sanitarios, tienen acceso a la información justo al salir de su casa».

Muchos de los centros de culto que participan en el programa de los kioscos sanitarios reconocen haber visto cómo, gracias a dicho programa, se ha triplicado el acceso al tratamiento del VIH y a la información sanitaria. La mitad de las personas que solicitó información referente al VIH se realizó la prueba y obtuvo sus resultados. Aquellos cuyos resultados fueron positivos iniciaron una terapia antirretrovírica y recibieron apoyo para ser atendidos por voluntarios de la Iglesia formados para ello.

Los líderes confesionales y los voluntarios de la Iglesia desempeñan un papel clave a la hora de controlar la epidemia del VIH. Atienden a sus miembros, crean espacios seguros para el intercambio de información y se ganan la confianza de las personas. El contacto periódico con las congregaciones permite a los voluntarios cubrir la brecha existente en los servicios para llegar a quienes más ayuda necesitan. Los kioscos sanitarios sirven asimismo como plataformas efectivas y sostenibles para acercar a las comunidades religiosas y no religiosas con el fin de abordar las necesidades sanitarias de sus miembros y proveer espacios seguros en los que tratar otras cuestiones relacionadas con la salud.

«Los hallazgos realizados por el programa de los kioscos sanitarios son prometedores en cuanto a la erradicación de la epidemia del VIH. Este es un ejemplo clave de respuestas lideradas por, para y dentro de las comunidades religiosas, en el que se ve cómo las comunidades proporcionan espacios seguros para sus miembros y les prestan apoyo. Estos tipos de respuestas son esenciales para acabar con las nuevas infecciones por el VIH y con las muertes relacionadas con el sida, y resultan vitales para hacer realidad el objetivo de la cobertura sanitaria universal», recalcó Laurel Sprague, responsable del departamento de movilización y apoyo a las comunidades, justicia e inclusión social de ONUSIDA.

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Recordando el liderazgo de Charlot Jeudy

03 Diciembre 2019

Charlot Jeudy, presidente de Kouraj, la organización haitiana de las comunidades de personas lesbianas, gais, bisexuales y transgénero (LGBT), fue hallado muerto en su domicilio el pasado mes de noviembre. Todavía se están investigando las causas de su muerte. ONUSIDA recuerda al Sr. Jeudy como un intrépido y audaz defensor de los derechos humanos.

Tras el devastador terremoto que asoló el país en 2010, todos los vecinos de Haití trabajaron para superar la pérdida de sus hogares, sus negocios, los servicios públicos y más de 100 000 vidas. Sin embargo, en medio del trauma y de la determinación compartidos, tuvo lugar un episodio muy dañino.

Algunas personas empezaron a culpar a los masisi, un término despectivo del criollo haitiano para referirse a los hombres gais. Consideraban que el desastre había sido un castigo divino por los pecados de la comunidad LGBT. Los miembros de minorías sexuales y de género se convirtieron de pronto en sujetos sobre los que recaía una enorme exclusión y un gran abuso. Las organizaciones de derechos humanos documentaron casos de personas LGBT a las que se había negado el acceso a las viviendas de emergencia, la comida, la atención sanitaria y el trabajo. Hubo incluso denuncias de ataques físicos y violaciones homofóbicas.

Lejos de aceptar la situación, Charlot Jeudy decidió actuar. Fundó Kouraj, que en criollo haitiano significa valor. En su lucha por lograr la igualdad de derechos, Kouraj destacó la importancia de la capacitación de la comunidad y se fijó como objetivo inspirar orgullo y amor entre la comunidad LGBT.

«Queremos lanzar un discurso alternativo con relación a la homosexualidad en Haití porque, durante mucho tiempo, los homófobos han debatido con relación a nuestra realidad y han propuesto su propia interpretación», explicó el Sr. Jeudy en 2011.

Durante los ocho años posteriores, Kouraj evolucionó para ofrecerle a la comunidad servicios formativos, legales y psicosociales, así como educación sanitaria. Se convirtió en uno de los mayores defensores de Haití para acabar con la discriminación contra las personas LGBT y desempeñó un papel clave a la hora de resistirse a la introducción de las leyes discriminatorias.

Sin duda, el nombre de la organización había sido todo un acierto. Sus miembros se han enfrentado a agresiones verbales y amenazas de muerte. Hace tres años, tras numerosas amenazas de violencia, se tuvo que cancelar un festival para celebrar la comunidad LGBT afrocaribeña. Según algunos de sus amigos, el Sr. Jeudy hizo oídos sordos a sus súplicas de dejar el país en su momento. Además, en respuesta a un repunte detectado en las denuncias por violencia callejera contra la comunidad LGBT el año pasado, trabajó con las Naciones Unidas en un proyecto para promover la tolerancia y la igualdad de derechos.

John Waters, director del programa de la Coalición Caribeña de Comunidades Vulnerables, rindió homenaje al liderazgo del Sr. Jeudy.

«Vi a Charlot Jeudy crecer. Pasó de ser un activista joven, impaciente y vehemente a convertirse en un líder estratégico y capaz de usar los derechos humanos no como espada, sino como escudo», recordó el Sr. Waters. «Conquistó los corazones y las mentes de los

demás para crear aliados. El Sr. Jeudy ha dejado una enorme brecha en el trabajo por los derechos humanos en el Caribe. Puso el listón muy alto para aquellos que hoy tienen que seguir sus pasos».

El Sr. Jeudy fue también un representante activo de la sociedad civil que formó parte del cuerpo que supervisa la gestión de la respuesta haitiana al VIH, la tuberculosis y la malaria.

«Bajo el liderazgo de Charlot Jeudy, Kouraj se convirtió en un socio modélico», dijo Fritz Moise, director ejecutivo de la fundación Reproductive Health and Family Education. «Su muerte ha supuesto una enorme pérdida para la respuesta al VIH en Haití».

ONUSIDA ha sumado su voz a las muestras de dolor y honró también el liderazgo del Sr. Jeudy.

«Charlot Jeudy ejemplificó a la perfección el poder de las comunidades para ser la voz de aquellos sin voz, y para lograr un cambio significativo en las vidas de las personas», afirmó Mama Awa Faye, directora nacional de ONUSIDA para Haití. «Este año en el Día Mundial del Sida celebramos el poder de las comunidades para marcar la diferencia. El Sr. Jeudy hizo justo eso».

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Bélgica celebra el Día Mundial del Sida

05 Diciembre 2019

Gunilla Carlsson, directora ejecutiva adjunta de ONUSIDA y responsable de gestión y buen gobierno, conmemoró el Día Mundial del Sida en Bruselas, Bélgica, para celebrar el poder de las comunidades junto con la sociedad civil. A su lado estaba también Barbara Trachte, secretaria de Estado de la región de Bruselas capital.

La Sra. Carlsson presentó algunos de los mensajes clave de Power to people, el nuevo informe de ONUSIDA, el cual muestra que, cuando la gente tiene el poder de elegir, saber, crecer, pedir y trabajar juntos, es posible salvar vidas, evitar las injusticias y restaurar la dignidad.

«La respuesta al sida muestra que, cuando las comunidades están capacitadas y empoderadas, el cambio se hace realidad. Ahora más que nunca necesitamos una respuesta comunitaria plenamente financiada», insistió con rotundidad la Sra. Carlsson.

Además, aprovechó la ocasión para agradecer al Gobierno regional de Bruselas y al Gobierno federal de Bélgica su enorme apoyo a las personas que viven con el VIH y a las organizaciones que trabajan por el virus, las enfermedades sexuales relacionadas, la salud reproductiva y los derechos humanos. Durante muchos años, Bélgica ha invertido energía y recursos para satisfacer las necesidades de los más vulnerables y de las comunidades afectadas por el VIH en todo el mundo. Su principal preocupación han sido siempre los derechos humanos, la igualdad de género, los grupos de población clave, el fortalecimiento de los sistemas sanitarios, y la salud y los derechos sexuales y reproductivos.

«Hoy, 1 de diciembre, es importante reforzar la idea de que indetectable = intransmisible, para así cambiar el punto de vista de la sociedad sobre las personas que viven con el VIH», recalcó Thierry Martin, director de Plataforme Prévention Sida.

Durante su visita a Bélgica, la Sra. Carlsson también se encontró con el ministro-presidente del Gobierno flamenco, Jan Jambon, quien firmó un nuevo acuerdo de colaboración con ONUSIDA para los dos años siguientes. Flandes ha sido un socio muy valorado y prominente desde la fundación de ONUSIDA y ha invertido tanto recursos como energía para lograr satisfacer las necesidades de las comunidades afectadas por el VIH. Durante todo este tiempo, sus esfuerzos se han centrado sobre todo en las poblaciones vulnerables y en las chicas de Sudáfrica.

El Sr. Jambon expresó su gran confianza respecto a la renovación de su colaboración a largo plazo con ONUSIDA. «Desde sus comienzos, ONUSIDA ha estado trabajando hacia un enfoque multisectorial basado en los derechos humanos y centrado en las personas, desde el que se han abordado las cuestiones determinantes de salud y bienestar para la respuesta al sida, especialmente en el caso de las poblaciones más vulnerables, incluyéndose aquí las comunidades de personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexuales, entre otras, y esto es ahora más importante que nunca», señaló.

El Sr. Jambon también dio la bienvenida a las reformas que se han producido dentro de ONUSIDA para reforzar una cultura positiva en el lugar de trabajo. «Estoy convencido de que las nuevas políticas y el nuevo liderazgo permitirán a la plantilla llegar al mayor número de personas posible y maximizar sus resultados colectivos», dijo.

En su viaje, la Sra. Carlsson asistió a un panel de discusión con los miembros del parlamento, los representantes de la sociedad civil y las Naciones Unidas. Allí se proporcionaron datos actualizados respecto al estado de la epidemia y la respuesta del VIH, y se pusieron de manifiesto las acciones de apoyo clave llevadas a cabo por el Parlamento Europeo y la Unión Europea. Del mismo modo, alabó el importantísimo papel desempeñado por los parlamentarios en la respuesta mundial al VIH.

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La conferencia ICASA se inaugura en Ruanda haciendo énfasis en el liderazgo africano

03 Diciembre 2019

La 20.ª Conferencia Internacional sobre el Sida y las ITS en África (ICASA, por sus siglas en inglés) dio comienzo en Kigali, Ruanda, el día 2 de diciembre, bajo el lema «África libre de sida: innovación, comunidad y liderazgo político».

Los investigadores, los Gobiernos, la sociedad civil y otros interesados, como ONUSIDA y sus copatrocinadores, se reúnen durante una semana para compartir los avances científicos, las mejores prácticas y las lecciones aprendidas, con el fin de impulsar el liderazgo político y la acción.

El presidente de Ruanda, Paul Kagame, animó a los líderes africanos a priorizar la financiación nacional para la atención sanitaria. «La buena política y el buen gobierno se miden en lo referente a la salud», señala el Sr. Kagame. «No hay nada que pueda sustituir una sociedad inclusiva y preocupada por su gente».

Ruanda, un país de 12 millones de personas, tiene una prevalencia del VIH de un 2,5 % y cuenta con más de 220 000 personas que viven con el virus. Algunos de sus vecinos del África subsahariana llegan a tener una prevalencia de un 20 % y millones de personas seropositivas, lo cual hace del VIH una enorme realidad en el continente.

En la ceremonia de apertura, el presidente de Mozambique insistió en la importancia del liderazgo político. «Necesitamos liderazgo para transmitir los mensajes adecuados y para que nuestros hermanos y hermanas se realicen las pruebas del VIH y busquen tratamiento», recalcó D. Filipe Nyusi. Añadió, además, que el enfoque de la comunidad puede mejorar la respuesta a los servicios.

De este sentir se hizo también eco la Organización Mundial de la Salud (OMS). «Desde el principio de los tiempos, las comunidades han sido la fuerza motriz de la respuesta al sida», explicó Tedros Adhasa Ghebreyesus, director general de la OMS. «Nuestro trabajo como líderes consiste en escuchar a las comunidades para conocer sus necesidades, y en decirles lo que necesitan», continuó.

La conferencia se inauguró un día después del Día Mundial del Sida de 2019. El lema de este año reconocía el papel esencial que las comunidades han desempeñado y continúan desempeñando en la respuesta al sida a todos los niveles. ONUSIDA destacó el carácter esencial de las comunidades en un momento en el que la reducida financiación y el cada vez menor espacio de la sociedad civil ponen en jaque la sostenibilidad de los servicios.

Winnie Byanyima, Directora Ejecutiva de ONUSIDA, subrayó durante las sesiones de ese día que los recursos deben fluir hacia las comunidades y la sociedad civil. «Para las personas que viven con el VIH, la movilización de recursos es un tema de vida o muerte», alertó la Sra. Byanyima en una conferencia de liderazgo africano respecto a la inversión en salud. «Cuando el dinero de los donantes se agote, ¿habrá dinero suficiente para sufragar el tratamiento de las personas?» «Precisamente por esto es fundamental contemplar un programa de prevención».

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Un miembro de la plantilla de ONUSIDA bate un agotador récord mundial

03 Diciembre 2019

Un profesional del equipo de ONUSIDA se ha hecho con el récord mundial de Murphs en un período de 24 horas. Peter Koopmans, quien lleva 10 años trabajando para ONUSIDA, empezó a intentar lograr el récord el Día Mundial del Sida, el 1 de diciembre, con el fin de recaudar dinero para una organización benéfica de Sudáfrica que trabaja para apoyar a los niños víctimas de abusos sexuales y aumentar la concienciación respecto del VIH en la provincia de KwaZulu-Natal.

El Sr. Koopmans realizó 15 Murphs en el plazo de 24 horas tras una dura y extenuante prueba en la que, en total, corrió 30 millas (48 km) y realizó 1500 dominadas, 3000 flexiones y 4500 sentadillas. Cada Murph consistía en correr una milla (1,6 km) y hacer 100 dominadas, 200 flexiones y 300 sentadillas, seguidas por otra carrera de una milla, y todo ello llevando puesto un chaleco de 10 kg.

«Siempre he deseado enfrentarme a este reto, y ahora me permite, además, tener un impacto directo en la vida de las demás personas», confesó el Sr. Koopmans, quien ha estado ocho meses entrenando para conseguir batir el récord.

La prueba tuvo lugar en la sede de ONUSIDA en Ginebra, y parte de la plantilla estuvo presente a lo largo de toda la noche para animar al Sr. Koopmans.

El ganador ha logrado recaudar hasta ahora 21 000 dólares estadounidenses para la organización benéfica sudafricana Bobbi Bear, la cual recibió los fondos recaudados por ONUSIDA en el Día Mundial del Sida a través de las actividades planeadas para esa fecha.

Hasta el 4 de diciembre aún se pueden realizar donaciones en el sitio web especialmente creado para ello, Un Murph para Bobbi Bear.

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