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Un proyecto de la comunidad ayuda a las familias a responder al estigma y la discriminación
05 Marzo 2020
05 Marzo 2020 05 Marzo 2020Emihle Dlamini (nombre ficticio) perdió tanto a su madre como a su padre por enfermedades relacionadas con el sida. En aquel momento ella era muy niña, por lo que la encargada de cuidarla pasó a ser su abuela. Durante años la joven Dlamini no supo que había nacido con el VIH. Le administraban una medicina, pero le decían que era para la tuberculosis. En Sudáfrica aproximadamente 260 000 niños vivían con el VIH en 2018. Alrededor de un tercio vivía en la provincia de KwaZulu-Natal, donde reside Dlamini.
Un buen día la joven asistió a una clase del colegio impartida por el Proyecto para el cuidado de la comunidad, y fue allí donde adquirió algunas nociones sobre el VIH y donde le ofrecieron realizarse una prueba de detección. El resultado le supuso un auténtico shock. «No me lo podía creer en absoluto. Yo sabía que no era sexualmente activa, pero mi familia nunca me había confesado que mi estado serológico era positivo», dijo.
Tras conocer el resultado, Dlamini experimentó sentimientos de enfado, confusión y tristeza. «¿Por qué mi familia no me dijo nunca nada? En muchísimas ocasiones dejé de tomar mis pastillas para la “tuberculosis” porque me planteaba por qué tenía que seguir en tratamiento durante tantísimos años», comentaba.
Muchísima gente no revela su estado serológico por miedo al estigma y a la discriminación, pues, a pesar de los avances, continúan siendo una auténtica barrera para las personas que buscan acceder a la atención sanitaria. Las más afectadas son las mujeres jóvenes que desean protegerse de las infecciones de transmisión sexual (ITS) y que tratan de acceder al diagnóstico y el tratamiento para el VIH. Diariamente en Sudáfrica 200 adolescentes y mujeres jóvenes de entre 15 y 24 años se infectan por el VIH.
El Proyecto para el cuidado de la comunidad ha puesto de manifiesto la importancia del acceso gratuito e igualitario a la educación primaria y secundaria como puerta de acceso a otros servicios sociales y sanitarios. Casi 163 000 niños (de entre 0 y 14 años) que viven con el VIH en Sudáfrica estuvieron recibiendo su terapia antirretrovírica en 2018, pero aún falta llegar a muchos. Se calcula que unos 66 000 ni siquiera saben que son seropositivos.
El proyecto no pretende sino romper el silencio que rodea al VIH y gestionar y reducir sus efectos. Fundado en 1999, es una organización confesional de KwaZulu-Natal que ayuda a las comunidades y a sus familias a gestionar el VIH y responder al estigma y a la discriminación. Lleva desde el año 2007 trabajando con distintas escuelas de secundaria para llevar a cabo en ellas programas de concienciación y proporcionar servicios que ayuden a las escuelas y a los alumnos a comprender y desmitificar el VIH. Del mismo modo, presta su apoyo a los huérfanos y a los niños más vulnerables y sus familias.
Gracias al Proyecto para el cuidado de la comunidad, la joven Dlamini y su abuela fueron asesoradas por una trabajadora social clínica, quien las ayudó a asumir el diagnóstico y a asegurar que Dlamini siguiera un adecuado programa de tratamiento. Dlamini admite que ahora lleva mucho mejor la situación tanto emocional como mentalmente. Sabe mucho más sobre el VIH, conoce mejor su salud sexual y reproductiva, y es muy responsable con su medicación. Está convencida de que puede tener un futuro brillante.
«Con el Proyecto para el cuidado de la comunidad, adquirí destrezas vitales muy positivas. Aprendí a convivir con mi estado serológico, a hacer enfrente al estigma y a ayudar a los demás a hacer lo mismo», explica. «En unos años me convertiré en una oradora motivacional, me dirigiré a mis iguales, a todos los compañeros del colegio, con información sobre el VIH, y los ayudaré a vivir sin ser juzgados».
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Solo orgullo
04 Marzo 2020
04 Marzo 2020 04 Marzo 2020Ronie Zuze cree en el poder de la información. No solo le salvó a elle (Ronie prefiere utilizar pronombres y determinantes neutros), también tiene claro que puede cambiar otras vidas y mentalidades.
Su padre estaba eufórico cuando le dijeron que había nacido su primer hijo varón, Ronie. «Nací con genitales ambiguos, así que los médicos me asignaron género masculino», afirma Ronie, que creció como niño y vistió así hasta los 16 años.
«Ahí fue cuando mi cuerpo empezó a desarrollar algunos atributos femeninos, a pesar de que yo me consideraba chico», dice Ronie.
Su padre entró en pánico y le mandó a vivir a otra ciudad con su antigua esposa.
«Mi padre estaba muy confuso y temeroso por los estigmas y la discriminación», afirma Ronie, «así que me mandó fuera».
Su madre le avisó de que a partir de entonces tendría que ser una chica y de que tendría que tener cuidado con la gente. «Me prohibieron las fiestas de pijama y los deportes de contacto», recuerda Ronie, que cree que la vergüenza a su alrededor le llevó a una espiral de odio a sí mismo y negación. «Traté de suicidarme dos o tres veces y consumí cantidades ingentes de alcohol y drogas». Afirma Ronie.
Comenzó a buscar ayuda en internet con la idea de que habría otras personas en su misma situación. Esto le llevó a encontrar mucha información acerca de lo que significaba ser una persona intersexual.
Ronie descubrió que nacen con cualquiera de las posibles variaciones en las características sexuales, incluyendo cromosomas, gónadas o genitales que no encajan en las definiciones comunes de mujer u hombre.
«Toda esta información me capacitó para entender quién era yo», afirma Ronie. «Dejé de avergonzarme de quien soy».
La mayoría de personas involucradas estaban en Europa o Norteamérica. «Si entre el 1,7 y el 2% de la población son personas intersexuales, entonces sabía que tenía que haber más personas como yo en África», dice Ronie mientras se aparta una de sus rastas.
Ronie se unió a un grupo local de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales. Al principio se identificaba como lesbiana, pero no se sentía a gusto con ello. Incluso la propia comunidad no comprendía a las personas intersexuales, afirma Ronie. Fue entonces cuando decidió convertirse en una voz para las personas intersexuales y en 2018 creó una organización, la Comunidad Intersexual de Zimbabwe. Ronie se considera una persona de género no binario.
«Como activista, empodero a otras personas intersexuales, hablo por la gente que no puede, les animo a sentirse orgullosos y les proporciono apoyo e información», afirma Ronie, que pasa mucho tiempo con otras personas intersexuales y con sus familiares cercanos. Recorren las calles y les piden a los padres que dejen a la naturaleza seguir su curso y no se apresuren en asignar un género u otro a sus hijos intersexuales. Creen que una persona intersexual debería decidir por sí misma cuando tienen edad suficiente para tomar esa elección.
«Sé que hay muchos estigmas e ideas equivocadas sobre los cuerpos de las personas intersexuales, pero los padres no han de temer», dice Ronie. «Quiero que las personas intersexuales sepan que no hay nada por lo que sentir vergüenza, solo orgullo».
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Servicios a medida para las mujeres que se inyectan drogas en la India
02 Marzo 2020
02 Marzo 2020 02 Marzo 2020A menudo, las personas que consumen drogas están muy estigmatizadas y afrontan elevados niveles de discriminación. Sin embargo, a las mujeres que consumen drogas se les estigmatiza y discrimina dos veces. Primero por su género y después por consumir drogas. Además, están más expuestas a la violencia de género y a las violaciones de los derechos humanos. Todo ello, las pone en riesgo de contraer el VIH y otras infecciones.
A nivel mundial, son pocos los programas de reducción de daños que adaptan sus servicios a las mujeres y a sus necesidades; y la discriminación de género puede provocar que sean rechazadas. A menudo, los servicios relacionados con el VIH tampoco suplen las necesidades de las mujeres que consumen drogas.
Como parte de los esfuerzos para llegar a las mujeres que se inyectan drogas, la Alianza India contra el VIH/sida (en inglés, India HIV/AIDS Alliance) está colaborando con el gobierno de Punjab a través del ministerio de Salud y Bienestar Familiar en el hospital civil de Kapurthala. El objetivo es desarrollar un modelo exhaustivo de reducción de daños para las mujeres que se inyectan drogas en Punjab.
El hospital está desarrollando un enfoque holístico y humano a través de una clínica de reducción de daños que ofrece servicios adaptados para satisfacer las necesidades de las mujeres. El enfoque de ventanilla única permite alojar los servicios del VIH y de reducción de daños un único centro. A los usuarios se les proporciona una amplia variedad de opciones a las que pueden acceder de manera gratuita en el momento que mejor les venga. Entre ellas se incluyen la terapia de sustitución de opiáceos, los programas de intercambio de agujas y jeringuillas, y la naloxona, un tratamiento eficaz contra las sobredosis de drogas opioides.
«Cuando no disponíamos del centro de reducción de daños para mujeres, acceder a la terapia de sustitución de opiáceos era un verdadero desafío. Los usuarios varones nos acosaban para obtener favores sexuales», afirma Preeti Singh (nombre ficiticio), una usuaria de la clínica.
La clínica trabaja en colaboración con ONGs locales para asegurar que las mujeres que se inyectan drogas tengan acceso a otros servicios, como el asesoramiento, las pruebas del VIH y los servicios de salud sexual y reproductiva. Se han desarrollado una serie de servicios sensibles a las cuestiones de género en base a la experiencia ganada en la India y en otros países asiáticos. Las mujeres proveen servicios, movilizan a la comunidad y se benefician del proyecto.
«Al principio, mi marido y mis suegros no me permitían acceder a la terapia de sustitución de opiáceos del centro de reducción de daños para mujeres. Ahora que estoy recibiendo la terapia antirretrovírica y que estoy más sana, saben que funciona», afirma Kiran Sharma (nombre ficiticio), usuaria de la clínica.
El proyecto se centra también en la creación y en el refuerzo de foros comunitarios, organizados por el Foro estatal de consumidores de drogas (en inglés State Drug User Forum) en colaboración con la Alianza India contra el VIH/sida. Los foros buscan recopilar información desde la perspectiva de las propias mujeres para entender y dar respuesta a los aspectos transversales, entre los que se encuentran la violencia de género, la estigmatización y la discriminación, y el refuerzo de la prestación de servicios de reducción de daños.
«Al igual que mis compañeras, yo también acudí al centro buscando ayuda para recuperarme y me sorprendió encontrar tantos servicios para chicas como nosotras. Lo que más me gustó fue que encontré ayuda para cuidar de mi hijo», dice Monica David (nombre ficiticio), usuaria de la clínica.
El proyecto comenzó en febrero de 2019 y ya ha alcanzado el objetivo de llegar a 150 mujeres que se inyectan drogas. La clínica ha tenido un impacto impresionante en la vida de las mujeres. Ha fomentado la concienciación, la prevención y las pruebas del VIH, de la hepatitis C y de la tuberculosis. También las ha vinculado a tratamientos y cuidados posteriores según sus necesidades.
El proyecto y las pruebas utilizadas para introducir y ampliar el modelo en la India y en otras partes de Asia, se evaluarán posteriormente, a lo largo de todo el año.
El director nacional de ONUSIDA en la India, Bilali Camara, afirmó que el proyecto llegaba justo a tiempo. «Debemos continuar trabajando conjuntamente para solventar las carencias que siguen dejando atrás a las mujeres que consumen drogas. Acabar con la amenaza pública que supone la epidemia del sida dependerá del desarrollo de un programa de justicia social e inclusión que exija el acceso a los servicios de salud integrados y libres de discriminación, con la colaboración activa de la población», declaró.
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Rompiendo el círculo vicioso del estigma del VIH en Tayikistán
03 Marzo 2020
03 Marzo 2020 03 Marzo 2020Tahmina Khaidarova contrajo matrimonio según las tradiciones culturales de su familia: sus padres decidieron que su primo sería su marido. Rara vez lo vio, ya que trabajaba en otro país y regresaba a su casa, en Tayikistán, sólo una vez al año y por poco tiempo. Después de que su hija pequeña cayera enferma de gravedad y falleciera, Tahmina quiso volver a quedarse embarazada para así amainar el dolor de su pérdida. Sin embargo, durante un examen médico, se le diagnosticó VIH. Al poco, su marido falleció de una enfermedad relacionada con el sida.
Hoy día, la señora Khaidarova es la directora de la Red Tayika de Mujeres que Viven con el VIH (por sus siglas en inglés, TNW). Esta red pretende informar a las mujeres acerca del VIH, proteger sus derechos y romper el círculo vicioso del estigma de las mujeres que viven con el VIH. La señora Khaidarova superó ese estigma y se convirtió en una líder en la lucha por los derechos de las mujeres que viven con el VIH en Tayikistán.
Explicó que las mujeres que son conscientes del riesgo de contraer el VIH a través de sus maridos migrantes no suelen poder hablar con ellos acerca del uso del preservativo. «Entiendo la gravedad del problema, pero no puedo pedir a mi marido que use un preservativo, no lo entendería», explica una mujer a la señora Khaidarova.
Las mujeres que viven con el VIH en Tayikistán relatan historias de discriminación. Pueden estar influenciadas por los familiares de su marido y que les desaconsejen el acceso a los servicios médicos, a la terapia antirretrovírica y al tratamiento para la tuberculosis. También suelen estar sometidas a la violencia doméstica o forzadas a abandonar la casa con sus niños cuando los maridos prohíben a sus mujeres que busquen un tratamiento. Tras el fallecimiento de su marido, pueden sufrir violencia y abusos por parte de la familia de su marido, especialmente en áreas rurales.
Cuando las mujeres que viven con el VIH buscan ayuda, se enfrentan un nuevo reto: la estigmatización y la discriminación por parte de los trabajadores sanitarios. A muchas mujeres les dicen que no podrán tener hijos en un futuro o que deberían casarse con un hombre con VIH o que ni deberían casarse ni tener relaciones sexuales.
«El estigma y la discriminación contra las mujeres que viven con el VIH puede traer consecuencias devastadoras. Puede frenarlas a la hora de acceder a los servicios sanitarios que necesitan, destrozar familias y afectar profundamente a su capacidad para vivir una vida normal», afirma la señora Khaidarova. «Debemos acabar con el estigma y con la discriminación: ahora».
El gobierno ha reconocido la necesidad de contrarrestar el estigma y la discriminación contra las mujeres en general y contra las mujeres que viven con el VIH. Las mujeres son una de las prioridades dentro de la estrategia nacional de desarrollo. Por eso, el nuevo programa nacional sobre el sida de 2021 y 2025 incluye un bloque separado relativo a los derechos humanos y a la reducción del estigma y de la discriminación contra las mujeres que viven con el VIH.
La señora Khaidarova ha impulsado la campaña #InSpiteOff (es decir, a pesar de) en las redes sociales para centrar la atención en la cuestión de la discriminación relativa al VIH en la familia, en la sociedad y, muy a menudo, en los entornos médicos. La campaña #InSpiteOf ha publicado historias en Instagram en las que muestra diferentes facetas de las mujeres que viven con VIH, y ha desafiado los estereotipos y los mitos que existen en torno al virus. Así han dado a conocer el derecho a vivir con dignidad y con respeto de las mujeres que viven con el VIH en Europa del este y en Asia central.
Un rasgo común de todas las mujeres que aparecían en la campaña es que recibieron apoyo en un momento crítico de sus vidas por parte de sus seres queridos, de organizaciones o comunidades de mujeres, y que no sólo viven con el VIH y retan los estereotipos de la sociedad, sino que ayudan a los demás.
«Conté mi historia para ayudar a aquellas mujeres que hoy día afrontan los mismos retos. Creo de verdad que todos juntos podemos romper el círculo vicioso del estigma contra las mujeres que viven con el VIH en Tayikistán. Tenemos que lidiar con nuestro propio miedo para así combatir el estigma y la discriminación en la sociedad», sentenció la señora Khaidarova.
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La plataforma Hollaback! Yakarta trabaja para acabar con el acoso contra las mujeres
03 Marzo 2020
03 Marzo 2020 03 Marzo 2020«Iba andando a trabajar como cada mañana. Había un hombre en una moto al final de la calle y, cuando pasé a su lado, me agarró los pechos y aceleró». Esta cita está tomada de las muchas historias que aparecen en la página web de Hollaback! Jakarta.
Para las mujeres en Indonesia, el acoso sexual y otras formas de violencia de género continúan siendo cuestiones de gravedad. De acuerdo con el informe anual de la Comisión Nacional para la Violencia Contra la Mujer, en 2019 hubo más de 400 000 casos registrados de violencia contra mujeres, de los cuales un 28 % se dio en espacios públicos. Las instalaciones públicas, el transporte público y las calles se han convertido en sitios donde las mujeres no se sienten seguras y protegidas.
Hollaback! Jakarta es parte del movimiento mundial para acabar con el acoso en sitios públicos. Para alcanzar el objetivo de crear lugares públicos más seguros para las mujeres, Hollaback! Jakarta colabora con compañías de aplicaciones de transporte de viajeros, servicios de transporte público, escuelas y campus para ofrecer formación en materia de violencia de género.
«A través de la formación de conductores de mototaxis, no solo entienden las diferentes formas de acoso, sino que pueden participar activamente e intervenir cuando vean un caso en los espacios públicos», afirmó Noval Auliady, codirector de Hollaback! Jakarta. En Yakarta, una ciudad en la que las calles están llenas de mototaxis, esto supone un gran avance.
En la actualidad, las mujeres no cuentan con una protección legal completa ante la violencia de género. Si bien existe legislación, aún continúa habiendo vacíos legales. Para cubrir esos vacíos, se elaboró el proyecto de ley para la eliminación de la violencia sexual, que proponía una definición ampliada de la violencia sexual y se centraba en la protección y la restitución de las víctimas.
Durante muchas semanas de septiembre de 2019, estudiantes, activistas y jóvenes tomaron las calles de las ciudades más importantes de Indonesia para reclamar que se aprobara el proyecto de ley. Hollaback! Jakarta! realizó una labor fundamental en la campaña creando alboroto mediático, movilizando a la gente y reuniéndose con los parlamentarios.
Lamentablemente, en la última sesión parlamentaria no se aprobó el proyecto de ley, ya que los grupos conservadores lucharon enérgicamente contra las cláusulas sobre la penalización de las violaciones conyugales. Cabe destacar que el proyecto se ha vuelto a incluir en la lista de prioridad de este año del programa nacional de legislación. El apoyo masivo de la sociedad civil para con este proyecto de ley aumenta las posibilidades de que se apruebe y da esperanzas a la lucha para acabar con la violencia de género en Indonesia.
Además, Internet se ha convertido en un gran aliado del movimiento. Las redes sociales no fueron solo vitales a la hora de movilizar a la gente para apoyar el proyecto de ley, sino que también se han convertido en una plataforma potente para difundir el importante mensaje de acabar con la violencia contra las mujeres.
En su página web, Hollaback! Jakarta anima a que la gente comparta sus historias para mostrar lo extendidas, graves y familiares que las experiencias de violencia son para las mujeres. Al igual que en la cita anterior, las personas comparten tanto sus experiencias personales como las que han presenciado por la calle.
En la página de Hollaback! Jakarta, ya se han publicado más de 300 historias de mujeres que han sufrido diferentes formas de violencia de género, desde comentarios inapropiados en público hasta abusos. Además, cualquiera puede mostrar su solidaridad con cada historia a través del botón de «I’ve got your back» (Tienes mi apoyo). Mediante la página web y la presencia en las redes sociales, Hollaback! Jakarta reconoce el potencial de crear un espacio virtual seguro para las mujeres que sufren violencia de género.
«Cuantas más historias haya, más gente se atreverá a hablar y mostrar su apoyo, y más transeúntes intervendrán cuando lo vean de primera mano. Eso es exactamente lo que queremos conseguir», declaró el Sr. Auliady.
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«Seguimos luchando»
28 Febrero 2020
28 Febrero 2020 28 Febrero 2020«Durante cinco años he sufrido acoso y amenazas: amenazas de violación, amenazas de muerte, denigraciones, difamaciones, llamadas de teléfono a mi familia, a mi madre», afirma la presentadora de televisión libanesa Dima Sadek.
Con el objetivo de sensibilizar a la sociedad sobre el acoso sexual y las intimidaciones que sufren las mujeres en Líbano (especialmente las periodistas en el marco de las recientes protestas), la Fundación Árabe para las Libertades y la Igualdad (en inglés Arab Foundation for Freedoms and Equality), socios regionales de ONUSIDA en derechos y salud, ha creado un vídeo que esclarece la violación de derechos humanos que sufren tantas mujeres de este país.
El vídeo está realizado en colaboración con el programa de HIVOS Mujeres Empoderadas para el Liderazgo (en inglés Women Empowered for Leadership, o por sus siglas WE4L), financiado por el Ministerio neerlandés de Asuntos Exteriores. Su objetivo es poner de manifiesto casos de agresiones y abusos; reporteras que sufren violaciones de su integridad física, cuyos números de teléfono personales han sido filtrados y posteriormente han recibido pornografía y amenazas de violación; y a las que atacan verbal y físicamente en directo.
«No piensas que alguien pueda ser así de hiriente o diga cosas así. No les conoces y ellos a ti tampoco, pero por el simple hecho de que vuestras visiones políticas difieren, se creen legitimados para hablarte de esa manera», afirma Layal Saad, una reportera.
Debido a que las manifestantes también han denunciado ataques similares, entre ellos intimidaciones y abusos tanto en línea como fuera de ella, el vídeo pretende sensibilizar sobre el acoso sexual, las intimidaciones y la violencia en general que sufren las mujeres en el día a día. Además, resalta la necesidad de políticas que permitan que las mujeres accedan a puestos de responsabilidad.
La periodista Diana Moukalled indicó que la protección legal frente al acoso sexual es imprescindible, dado que en Líbano actualmente no existen leyes que lo penalicen. «Las libanesas se encuentran entre las mujeres más marginadas del mundo, no solo de nuestra región. Vemos que están presentes en muchos niveles, aunque existe una clara divergencia entre el papel de las libanesas y su representación», declaró.
«Seguimos luchando» es el título del vídeo, que refleja el sentimiento de las muchas mujeres que lo vieron y actuaron en consecuencia. Un sentimiento de resistencia frente a la adversidad y también de tenacidad para lograr la justicia social que reclaman las mujeres en Líbano.
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El nuevo Registro de Inversiones destaca las oportunidades de inversión
13 Febrero 2020
13 Febrero 2020 13 Febrero 2020Se ha publicado el Registro de Inversiones, una herramienta en línea para donantes de ONUSIDA que saca partido al inigualable valor de ONUSIDA. El Registro de Inversiones destaca las oportunidades de asociación y de inversión de los donantes, a la vez que muestra el impacto de las oportunidades de inversión a nivel mundial, regional y nacional.
El Registro de Inversiones presenta una gran cantidad de oportunidades para colaborar y para asociarse al Programa Conjunto de diversas maneras. Se puede aprender más sobre el funcionamiento del Programa Conjunto y sus asociados a nivel de país; también sobre cómo unir fuerzas para preservar los derechos humanos y acabar con la violencia contra la mujer: todas estas propuestas revelan una parte importante de la solución de que permitirá poner fin al sida.
Acabar con el sida es un asunto pendiente, e invertir en el Programa Conjunto es invertir en un futuro en el que el sida ya no suponga una amenaza para la salud pública. En palabras de la Directora Ejecutiva de ONUSIDA, Winnie Byanyima, «La respuesta global al VIH y el Programa Conjunto de ONUSIDA aportan uno de los ejemplos más sólidos del valor del multilateralismo y de la solidaridad global». Haz que el sida pase a la historia. Colabora con ONUSIDA.
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Lanzamiento de la guía dirigida a las primeras damas africanas
10 Febrero 2020
10 Febrero 2020 10 Febrero 2020Recientemente ha visto la luz una guía de defensa para apoyar la campaña llevada a cabo por las primeras damas en África con el fin acabar con el VIH infantil y lograr la buena salud de las madres. Dicha guía se ha desarrollado dentro de la campaña Nacer libre para brillar, una iniciativa de la Organización de primeras damas para el desarrollo (OAFLAD, por sus siglas en inglés) y otros socios para abordar la creciente complacencia en la respuesta al VIH infantil en África.
Hasta ahora se han conseguido grandes progresos en la respuesta al sida para mujeres y niños. Se calcula que desde 2010, en África se han evitado 1,5 millones de nuevas infecciones por el VIH entre niños de 0 a 14 años. El porcentaje de mujeres embarazadas que viven con el VIH y que están en tratamiento antirretrovírico ha pasado del 44 % en 2010 al 84 % en 2018. Sin embargo, seguimos encontrándonos con infinidad de desafíos por todo el continente. El sida sigue siendo la principal causa de muerte entre mujeres en edad fértil. Solo la mitad de todos los niños que viven con el VIH tienen acceso a la terapia antirretrovírica, con lo que aún hay 742 000 menores que ni pueden realizarse las pruebas ni son tratados por el VIH. En los últimos tres años, la cobertura de los servicios para prevenir la transmisión maternoinfantil del VIH se ha detenido en los países del este y el sur de África, y ha descendido en África occidental y central.
La guía establece las tres áreas en las que las primeras damas deberían centrarse: mantener a las mujeres y las chicas libres del VIH, prevenir la transmisión vertical del VIH y dar con los niños y los adolescentes que, sin saberlo, viven con VIH para garantizar que reciban los servicios que precisan por su estado serológico. Además de mostrar cómo se deben concentrar los esfuerzos en estas áreas principales, la guía establece el marco previo de las tres y lanza mensajes clave. Se trata de un marco para la acción que subraya cómo deberían usar las primeras damas su posición privilegiada para concienciar, reunir a las partes interesadas, actuar y promover el liderazgo de la comunidad.
En su comparecencia durante el acto de presentación, Winnie Byanyima, Directora Ejecutiva de ONUSIDA, señaló: «Tenemos que centrarnos en el siguiente paso que hemos de dar para conseguir el progreso, acelerar nuestros esfuerzos para que las mujeres y las chicas estén libres del VIH, prevenir la transmisión maternoinfantil del VIH y encontrar a los niños y adolescentes seropositivos que no tienen acceso ni a las pruebas ni al tratamiento».
«Hemos dado auténticas zancadas en la lucha contra el sida, pero aún nos queda muchísimo por hacer. Seguimos viendo que la transmisión maternoinfantil no deja de subir en muchos países, y tenemos que dar prioridad a todos esos grupos de población vulnerables. Solo con programas más fuertes y orientados, y con campañas como Nacer libres para brillar podremos poner el foco sobre las necesidades de las mujeres y los niños, y lograr así una generación libre de sida», insistió Chip Lyons, presidente y director ejecutivo de la fundación Elizabeth Glaser Pediatric AIDS.
OAFLAD, la fundación Elizabeth Glaser Pediatric AIDS y ONUSIDA lanzaron la guía el día 9 de febrero en Addis Abeba durante la reunión de la asamblea general de OAFLAD.
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La campaña #InSpiteOf (APesarDe) llegó a más de un millón de personas
29 Enero 2020
29 Enero 2020 29 Enero 2020#InSpiteOf, la campaña de las redes sociales para defender el derecho de las mujeres seropositivas en Europa oriental y Asia central a llevar una vida con dignidad y respeto ha llegado a más de un millón de personas.
Cada historia de Instagram con el hashtag #InSpiteOf mostraba un aspecto diferente de las mujeres que viven con el VIH y desafían los estereotipos y los mitos en torno al virus. Todas las historias sacan a la luz temas relacionados con las pruebas y el tratamiento, la maternidad y la adopción de niños por parte de personas que viven con el VIH, el momento de revelar el estado serológico a la pareja y los hijos, el disfrute del derecho al trabajo, la vida con VIH en prisión, el ser un migrante que vive con el VIH, la violencia y el consumo de drogas, y la aportación a la educación y la prevención para el VIH.
Una característica común de todas las mujeres retratadas en la campaña es que todas ellas, en un momento crítico de sus vidas, recibieron el apoyo de sus seres queridos y de las organizaciones o comunidades de mujeres. Gracias a ello, hoy en día no solo están viviendo con el VIH y plantándole cara a los estereotipos de la sociedad, sino que están prestando su ayuda a mucha gente.
«El apoyo mutuo, el liderazgo de las mujeres para prevenir la violencia, proteger sus derechos y su dignidad, y combatir el estigma y la discriminación han constituido siempre, y lo siguen haciendo, uno de los aspectos más importantes en la lucha contra la epidemia del VIH», apunta Svetlana Moroz, presidenta de la Red de mujeres euroasiáticas para el sida.
En la víspera del Día Mundial del Sida de 2019, Odnoklassniki, una de las redes sociales más conocidas de la Federación de Rusia, organizó un acontecimiento en directo para apoyar la campaña #InSpiteOf. Personajes de gran prestigio como la cantante Zara, Irina Starshenbaum y Lyubov Aksyonova, entre otros, utilizaron su voz para apoyar la campaña y leer poemas, con una música de fondo tocada por Anton Sevidov, integrante del grupo Tesla Boy. Vera Brezhneva, Embajadora de Buena Voluntad de ONUSIDA para Europa oriental y Asia central, asistió también al evento, donde aprovechó para insistir en la importancia de hablar honesta y abiertamente sobre el VIH, y de asegurarse de que las personas reciban el tratamiento y gocen del apoyo que necesitan.
«Asegúrate de escuchar y compartir las historias de #InSpiteOf. No tratan solo del derecho de todos a vivir dignamente, amar y ser felices. Hablan también del sorprendente poder y espíritu de estas mujeres, y de sus enormes ganas de vivir a pesar de las adversidades. Cada una de nosotras nos enfrentamos a nuestro propio reto #InSpiteOf, así que animemos y apoyemos a quienes lo han hecho posible, y seamos la inspiración de todas aquellas que todavía dudan de su poder», apuntó la Sra. Brezhneva.
«Las normas de género y los tabús respecto a la vida sexual y reproductiva, así como la violencia de género, lo único que hacen es aumentar el riesgo de las mujeres de contraer el VIH. Después, una vez diagnosticadas con el VIH, las mujeres se enfrentan al estigma y la discriminación, ocultan su estado serológico y no buscan ayuda. Este círculo vicioso solo lo pueden romper las propias mujeres, con su apoyo mutuo y su liderazgo, y un cambio en la actitud de la sociedad respecto a su postura ante el VIH y las personas a las que afecta», declaró Elena Kiryushina, Coordinadora de cuestiones de género del Equipo de apoyo regional de ONUSIDA para Europa oriental y Asia central.
La campaña fue desarrollada por el Equipo de apoyo regional de ONUSIDA para Europa oriental y Asia central, junto con la Red de mujeres euroasiáticas para el sida.
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Las organizaciones lideradas por los grupos de población clave son las encargadas de suministrar los servicios sanitarios en Bangkok
27 Enero 2020
27 Enero 2020 27 Enero 2020Boy Somjai y Jam Chainukul (nombres ficticios) forman una pareja joven del mismo sexo procedente de Bangkok, Tailandia. Al principio de su relación, decidieron someterse ambos por primera vez a las pruebas del VIH. Tras buscar información por Internet, sus amigos les sugirieron que consultaran en la Rainbow Sky Association of Thailand (RSAT, por sus siglas en inglés), una clínica para el VIH basada en la comunidad y situada a las afueras de una transitadísima calle de Bangkok.
RSAT, con cuatro clínicas y diez centros sociales en distintas ciudades tailandesas, ofrece un servicio ininterrumpido a los gais y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, y a las personas transgénero, al permitirles acceder siempre a los servicios de prevención del VIH y participar en sesiones informativas relacionadas con el VIH, siempre con un horario flexible y que se adecua a los estilos de vida de muchas de las personas de los grupos de población clave.
Danai Linjongrat, director ejecutivo de RSAT, defiende que «el acceso a los servicios para el VIH dirigidos a los grupos de población clave está entre los mayores desafíos a los que se enfrenta la respuesta al VIH en el país. Es extremadamente importante que los grupos de población clave puedan acceder a los servicios de prevención y tratamiento del VIH sin sentir miedo por la discriminación».
El Sr. Boy y el Sr Jam, quienes cada tres meses vuelven a RSAT para realizarse sus controles rutinarios, afirman: «La primera vez que visitamos la clínica estábamos extremadamente nerviosos, ya que buscábamos un lugar que respetara nuestra privacidad y mantuviera la confidencialidad. Sin embargo, aquí encontramos más que una clínica; descubrimos un lugar en el que confiar, una familia. El personal sanitario nos hizo sentirnos cómodos para compartir nuestra historia; no nos juzgaron y comprendieron nuestras necesidades con una mentalidad abierta».
El éxito de RSAT se debe en gran parte a que sus trabajadores sanitarios pertenecen a los grupos de población a los que atienden. RSAT ha adoptado el modelo del país de servicios sanitarios dirigidos por los grupos de población clave, en el cual las personas de los grupos de población clave se identifican y satisfacen las necesidades respecto al VIH y otras enfermedades que presentan sus iguales. «Comprendemos las necesidades de nuestros clientes, lo que quieren, dónde viven y cómo se sienten, porque nuestro personal es, al mismo tiempo, una parte activa de esas comunidades», apunta el Sr. Linjongrat.
Los trabajadores sanitarios de la comunidad proporcionan servicios basados en las necesidades y centrados en los clientes, incluyéndose aquí la profilaxis preexposición, las consultas legales, la reducción del daño, las pruebas de detección de infecciones de transmisión sexual, el asesoramiento y los controles hormonales de las personas transgénero. En función del resultado de la prueba del VIH, se les ofrece remitirlos a un especialista para iniciar la terapia antirretrovírica o se plantea la opción de la profilaxis previa a la exposición, todo ello siempre en un entorno que apoya y nunca juzga.
RSAT es una de las siete organizaciones tailandesas lideradas por la comunidad que proporcionan servicios de profilaxis preexposición gratuitos a través del programa Princess PrEP Project. En la actualidad 1200 personas tienen acceso a este tratamiento profiláctico previo a la exposición gracias a las clínicas de RSAT y sus centros sociales. El Centro de Investigación del Sida de la Cruz Roja Tailandesa, con el apoyo del Plan de emergencia del presidente de los Estados Unidos para el alivio del sida, mediante el proyecto LINKAGES Thailand, pone en marcha un desarrollo de capacidades continuo para garantizar que los trabajadores sanitarios de la comunidad puedan prestar servicios para el VIH de acuerdo con los estándares nacionales.
RSAT utiliza distintas formas para generar demanda, promover sus programas y llevar a cabo su labor de difusión. Según Phubet Panpet, director adjunto de RSAT, «en función de nuestro público objetivo, acudimos a sitios diferentes, como las saunas, los complejos de entretenimiento, los colegios y las universidades, con el fin de concienciar sobre la prevención del VIH y de animar a las personas a realizarse las pruebas».
Kunpawee Isalam, miembro del equipo de difusión de Bangkok, es una persona transgénero que comprende bien el estigma y la discriminación a los que se enfrenta la comunidad transgénero. «Planificamos actividades de divulgación y concienciación que sabemos que van a interesar a las personas transgénero, con el objetivo de aumentar así su autoconfianza. A muchas personas les resulta muy difícil sentir el apoyo y tienen miedo de la discriminación. RSAT proporciona un espacio seguro y distintas opciones para la prevención del VIH», explica.
RSAT utiliza las redes sociales para llegar a los hombres gais y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. Sus trabajadores se registran como usuarios y crean perfiles en aplicaciones de citas para compartir información relacionada con el VIH. «Al principio de la conversación, la persona encargada de la divulgación habla sobre la clínica y lleva a las demás personas a participar en una conversación relacionada con la prevención del VIH», detalla Mongkol Jaidee, oficial de campo. «Yo escojo el sitio, veo quién está conectado y les envío mensajes privados para presentarles los servicios que proporciona la clínica. Normalmente recibo una respuesta positiva, y lo habitual es que luego la gente vuelva a mí con preguntas y que nos visite pasados unos días».
El Sr. Linjongrat concluyó: «Nos distinguimos de otros servicios porque cuidamos de la gente preocupándonos por lo que necesitan y explorando todo lo que podemos hacer por ellos. Los servicios liderados por la comunidad constituyen una estrategia demostrada y son un rasgo fundamental de la respuesta al VIH en Tailandia».
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