ESTRATEGIA MUNDIAL CONTRA EL SIDA 2026-2031 | RESUMEN EJECUTIVO | DIAPOSITIVAS DE PRESENTACIÓN | OBJETIVOS PARA 2030 PARA PONER FIN AL SIDA

 

La Estrategia Mundial contra el Sida 2026-2031 centra los esfuerzos mundiales para el futuro de la respuesta al sida con el fin de poner fin al sida como amenaza para la salud pública para 2030 y sostener la respuesta al VIH después de 2030. Se trata de una estrategia que une al mundo.

La Estrategia dará forma a la Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el Fin del Sida de junio de 2026 y a su declaración política. Proporciona a todos los actores sobre el terreno orientación para superar los desafíos y garantizar respuestas al sida eficaces y dirigidas por los países. La Estrategia Mundial contra el Sida 2026-2031 incluye nuevos objetivos mundiales para 2030 y estimaciones de las necesidades de recursos.


Todo comienza con las personas

La Estrategia Mundial contra el Sida invita a un compromiso colectivo renovado con la ambición de poner fin al sida para 2030. Todo comienza con las personas.

Tres prioridades:

  • El liderazgo de los países para sostener respuestas nacionales al VIH multisectoriales e inclusivas.
  • Reducir las desigualdades y defender los derechos de las personas para acceder a los servicios de prevención, pruebas, tratamiento y atención del VIH, incluyendo a mujeres y niñas, hombres y niños, población infantil y poblaciones clave afectadas o en riesgo de contraer el VIH.
  • El liderazgo comunitario en todos los niveles de la respuesta.
La Estrategia en resumen

En resumen, la Estrategia Mundial contra el Sida tiene como objetivo llegar a las personas, ya sea con el tratamiento del VIH o con los servicios de prevención del VIH que necesitan, todo ello dentro de un entorno seguro y de apoyo. Nuestro objetivo mundial de poner fin al sida se puede traducir en que para 2030:

  • 40 millones de personas que viven con el VIH reciben tratamiento y tienen la carga viral suprimida.
  • 20 millones de personas tienen acceso a opciones de prevención del VIH basadas en ARV.
  • Todo ello con una atención libre de estigma y discriminación.

¿Qué hay de nuevo en la Estrategia Mundial contra el Sida 2026-2031?

La Estrategia Mundial contra el Sida 2026-2031 vincula el énfasis en la rápida ampliación de los servicios relacionados con el VIH con la creación de una respuesta que pueda sostener sus logros en el futuro. Esto implica pasar de un enfoque centrado predominantemente en las intervenciones a uno centrado en las personas, y de un sistema dirigido por donantes y socios a uno apropiado y dirigido por los países (incluso por las comunidades y la sociedad civil) dentro de un marco de responsabilidad compartida.

La Estrategia cristaliza el cambio de una respuesta al VIH de emergencia e impulsada por los donantes a un enfoque sostenible, dirigido por los países, basado en los derechos e integrado, que se incorpora en sistemas sanitarios y sociales resilientes. Hace hincapié en la financiación nacional a largo plazo y en la integración del VIH dentro de la Cobertura Sanitaria Universal, la atención primaria de salud y otras plataformas.

Tres prioridades y ocho áreas de resultados

La Estrategia Mundial contra el Sida establece tres prioridades y ocho áreas de resultados, cada una de las cuales conlleva acciones prácticas para lograr una respuesta al VIH exitosa y sostenible.

En su conjunto, las prioridades y las áreas de resultados constituyen una agenda calculada, medible y enfocada para poner fin al sida para 2030 y sostener las respuestas nacionales al VIH en el futuro. En un momento de agitación e incertidumbre mundial, trazan un camino realista hacia lo que sería un logro histórico en materia de salud pública: poner fin al sida como amenaza para la salud pública.

Compromisos renovados y objetivos claros y realistas

La Estrategia propone 16 objetivos principales, que se organizan en seis áreas prioritarias, y 50 objetivos de segundo nivel. Estos objetivos desglosan la respuesta mundial en secciones distintas y manejables y sirven para simplificar la rendición de cuentas al tiempo que abordan los desafíos en evolución.

Algunos objetivos se mantienen de la anterior Estrategia 2021-2026 porque aún no han sido alcanzados por todos los países y siguen siendo cruciales. Entre ellos se incluyen los objetivos 95-95-95, que aspiraban a que para 2025, el 95 % de todas las personas que viven con el VIH conozca su estado serológico; que el 95 % de todas las personas con infección por el VIH diagnosticada reciba TAR de forma continuada, y que el 95 % de todas las personas que reciben terapia antirretroviral logre la supresión viral.

Poner fin al sida como amenaza para la salud pública para 2030

Se espera que el logro de los objetivos evite 3,3 millones de nuevas infecciones por el VIH y 1,4 millones de muertes relacionadas con el sida entre 2025 y 2030, cumpliendo de manera efectiva el objetivo de 2030 de poner fin al sida con una reducción del 90 % en las nuevas infecciones por el VIH y las muertes relacionadas con el sida en comparación con 2010. Una reducción adicional del 5 % anual en las nuevas infecciones y muertes a causa del sida después de 2030 garantizaría la sostenibilidad de esa hazaña en los países y comunidades después de 2030.

Ese objetivo puede alcanzarse si las personas pueden acceder al tratamiento del VIH para llevar una vida saludable y reducir la transmisión; si pueden acceder a otras opciones de prevención eficaces y adecuadas; si se reduce el estigma y la discriminación; y si se eliminan las políticas y leyes que les impiden acceder a los servicios.

¿Cuánto costará poner fin al sida?

ONUSIDA estima que se necesitarán 21.900 millones de dólares estadounidenses anuales hasta 2030 para alcanzar los objetivos mundiales del VIH en los países de ingresos bajos y medianos. Esto supone una reducción de 7.400 millones de dólares con respecto a la estimación anterior de 2021 de 29.300 millones de dólares para alcanzar los objetivos de 2025.

En 2024, los países de ingresos bajos y medianos se enfrentaron a un déficit de 3.200 millones de dólares, una brecha de financiación del 14,6 % en comparación con los recursos anuales necesarios para alcanzar el objetivo de 2030. Las necesidades de recursos anuales más altas en 2030 se darán en los países de ingresos medianos altos (46 %), en comparación con el 34 % en los de ingresos medianos bajos y el 20 % en los de ingresos bajos.


La sostenibilidad es la consigna

La sostenibilidad es un tema recurrente en la Estrategia: la respuesta mundial al VIH debe proteger los avances logrados frente a la pandemia, ampliar esos avances y garantizar que puedan perdurar. La sostenibilidad requiere planificar más allá de las emergencias actuales mediante la construcción de sistemas sanitarios y sociales que sean duraderos. El fortalecimiento de los sistemas de salud pública aumenta la resiliencia frente al VIH y otras amenazas para la salud.

Teoría del cambio: el camino hacia 2030

La Estrategia responde a un período extraordinario para la salud pública mundial. La teoría del cambio cristaliza el paso de una respuesta al VIH de emergencia e impulsada por los donantes a un enfoque sostenible, dirigido por el país, basado en los derechos e integrado, que se inscribe en sistemas sanitarios y sociales nacionales, subnacionales y comunitarios resilientes. Hace hincapié en una mayor apropiación por parte de los países, el liderazgo comunitario, la financiación nacional a largo plazo y la integración del VIH dentro de la Cobertura Sanitaria Universal (CSU) y las plataformas de atención primaria de salud. Propone acciones concretas para fortalecer los sistemas de los países a través de las tres prioridades y las áreas de resultados.

La Estrategia prevé alcanzar los objetivos mundiales sobre el sida para 2030 —incluida la cascada 95-95-95 y una reducción del 90 % en las nuevas infecciones por el VIH y las muertes relacionadas con el sida— como las principales medidas cuantitativas del éxito. Los objetivos numéricos se apoyan en resultados estratégicos más amplios: el acceso a las herramientas de prevención, pruebas, tratamiento y atención del VIH; la adopción de leyes y políticas propicias; el aumento de la financiación nacional; y la plena integración de las respuestas al VIH, incluidos los vínculos con comorbilidades como la tuberculosis y la hepatitis viral, en sistemas sanitarios y sociales resilientes a nivel nacional, subnacional y comunitario. En conjunto, estos objetivos cuantitativos y metas cualitativas plasman la visión holística de poner fin al sida como amenaza para la salud pública y promover la equidad, la inclusión y la sostenibilidad.

Alianzas para el progreso: acciones locales, regionales y multilaterales para poner fin al sida

En muchos países, la salud y otros servicios clave se gestionan y prestan a nivel local. Esto permite desarrollar alianzas productivas entre las comunidades, las autoridades locales, los proveedores de servicios, las organizaciones filantrópicas, las organizaciones religiosas, el sector privado y otros actores. La Estrategia presenta recomendaciones para integrar las actividades relacionadas con el VIH de las unidades políticas subnacionales.

Las entidades regionales, incluidas las redes de organizaciones de la sociedad civil, desempeñan papeles fundamentales. Están bien posicionadas para armonizar las estrategias de salud pública, aunar el apoyo técnico y las adquisiciones, promover la rendición de cuentas nacional, movilizar recursos compartidos, fomentar la capacidad de producción local y regional de productos relacionados con el VIH, realizar investigaciones y difundir información.

La acción multilateral es necesaria para generar y mantener el compromiso político, facilitar y coordinar la acción, promover la orientación normativa y las normas internacionales, lograr una financiación sostenible y fortalecer la rendición de cuentas. Por lo tanto, la Estrategia también incluye recomendaciones para la acción regional y multilateral.

Ningún actor puede poner fin a esta pandemia por sí solo: estando unidos podemos poner fin al sida para 2030.

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Cronología

El desarrollo de la Estrategia mundial contra el sida 2026-2031 se llevará a cabo en seis fases a lo largo de 2025 y 2026, garantizando la celebración de consultas inclusivas con las múltiples partes interesadas:

  1. Consultas para la determinación del alcance y la búsqueda de soluciones (enero-marzo de 2025).
  2. Selección y priorización de insumos (abril-mayo de 2025).
  3. Revisión de las líneas generales por parte de la JCP (junio de 2025).
  4. Consultas finales (septiembre-octubre de 2025).
  5. Adopción de la estrategia en la 57ª reunión de la JCP (diciembre de 2025).
  6. Declaración política de 2026 (junio de 2026).

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Proceso estratégico

El desarrollo de la estrategia se basará en diversas fuentes, incluidos los avances científicos, como los tratamientos antirretrovirales de acción prolongada, las enseñanzas extraídas de la revisión intermedia de la estrategia actual, las hojas de ruta para la sostenibilidad que se están elaborando en los países y las consultas con diversas partes interesadas. La nueva estrategia permitirá a la comunidad mundial medir los resultados, impulsar acciones específicas y mantener el impulso.

Compromiso de las partes interesadas

La participación de las partes interesadas es un elemento clave del proceso de desarrollo de la estrategia. Esto implica:

  • Dar prioridad a las voces de las personas que viven con y están afectadas por el VIH, incluidas las poblaciones clave.
  • Incorporar ideas de los ámbitos mundial, regional, nacional y local para captar perspectivas y retos diversos.

Principales ámbitos de interés

Las partes interesadas entablarán diálogos para revisar e incluir las principales áreas de interés:

  • Éxitos y retos de la respuesta al VIH, aprendiendo de los éxitos pasados al tiempo que se abordan los retos actuales.
  • La evolución del panorama mundial de la salud y el desarrollo, incluido el impacto de factores externos como la geopolítica y otras pandemias.
  • Prioridades estratégicas para cumplir los objetivos de 2030 y garantizar la sostenibilidad de la respuesta.

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Preguntas frecuentes
  1. ¿Qué es la Estrategia mundial contra el sida?
  • La Estrategia mundial contra el sida 2026-2031 es una guía mundial que pretende centrar los esfuerzos mundiales para el futuro de la respuesta al sida: acabar con las desigualdades, poner fin al sida como amenaza para la salud pública para 2030 y mantener la respuesta al VIH después de 2030. Proporciona un marco de rendición de cuentas para medir los resultados.

 

  1. ¿Cuál es el objetivo de la Estrategia?
  • La nueva estrategia pretende establecer una visión que revitalice y aúne los esfuerzos mundiales para acabar con el sida como amenaza para la salud pública, reconociendo que el camino a seguir requiere innovación, inclusión, un mayor compromiso para hacer frente a las desigualdades y trazar la sostenibilidad de la respuesta.
  • Esta estrategia consiste en preguntarnos qué podemos conseguir realmente juntos en los próximos 2-5 años, y reimaginar quién debe formar parte de este viaje. El escenario está preparado para que un movimiento mundial unido -basado en la innovación, la equidad y la determinación- redefina lo que es posible en la respuesta al VIH y alcance la visión de acabar con el sida en 2030 como amenaza para la salud pública.

 

  1. ¿Por qué necesitamos una nueva Estrategia mundial contra el sida?
  • Hoy nos encontramos en un punto crítico; un momento de oportunidad en la respuesta al sida con avances científicos apasionantes (antirretrovirales de acción prolongada), la oportunidad de invertir en servicios integrados de salud y VIH de calidad, y un nuevo impulso para apoyar el liderazgo comunitario. El mundo debe estar a la altura de estas oportunidades y aprovecharlas en la Estrategia mundial contra el sida y en la declaración política sobre el sida de 2026.
  • Esta Estrategia será fundamental para orientar los esfuerzos hacia la consecución del objetivo mundial de poner fin al sida como amenaza para la salud pública para 2030 y asegurar una respuesta sostenible al VIH para el futuro.
  • ONUSIDA ha dedicado 2024 a sentar las bases de esta nueva y transformadora Estrategia mundial contra el sida. Para ello ha sido fundamental una revisión intermedia de la Estrategia actual, que hace hincapié en la necesidad urgente de acelerar los esfuerzos de prevención del VIH, los facilitadores sociales y los avances sostenidos en el tratamiento.
  • Con 1,3 millones de nuevas infecciones por el VIH cada año, sigue siendo necesario un esfuerzo concertado para reducir la incidencia del VIH: reducir las nuevas infecciones por el VIH y las muertes relacionadas con el sida para alcanzar el objetivo de 2030 de acabar con el sida como amenaza para la salud pública.
  • Si no se da un gran impulso innovador a la prevención con nuevas tecnologías, las nuevas infecciones por VIH continuarán en el futuro .​
  • El VIH está lejos de desaparecer. Las proyecciones de ONUSIDA sugieren que en 2050 habrá entre 29 y 46 millones de personas seropositivas que necesitarán servicios y sistemas para estar sanas y evitar la transmisión ulterior.
  • Necesitamos acelerar para cerrar las brechas en la cascada del tratamiento. Es necesario superar la autocomplacencia e impulsar la respuesta al VIH para mantener el éxito actual​ . Las barreras estructurales y sociales para las poblaciones que necesitan prevención o tratamiento deben eliminarse para conseguir reducir el VIH como amenaza para la salud pública​ . Deben existir servicios y sistemas propios de cada país para las poblaciones que viven con el VIH o que corren el riesgo de contraerlo, con el fin de evitar su resurgimiento en el futuro.
  • Esto requiere una fuerte respuesta multisectorial: sanidad, finanzas, justicia, educación, bienestar social, etc.​ La integración de los servicios exigirá un cuidadoso esfuerzo para garantizar que todos los que los necesiten dispongan de servicios de calidad y sin estigmas.

 

  1. ¿Cuáles son los objetivos?
  • Los objetivos son un poderoso aliado de la respuesta al sida: para los países, las comunidades y como llamada de atención. Conocemos el poder que han tenido los objetivos: el 3 por 5 para ampliar el acceso a la primera terapia antirretrovírica eficaz, el 90-90-90 cuando la ciencia confirmó el poder de la supresión de la carga vírica para prevenir la transmisión del VIH, los Tres Ceros: 0 muertes, 0 nuevas infecciones por el VIH, 0 estigma cuando la respuesta al sida fijó su objetivo ODS antes que nadie y se comprometió a no dejar a nadie atrás. Resuenan para todos. Ya sea para un responsable de proyecto en Maputo o para los dirigentes de la Fundación Gates, los objetivos pueden aplicarse en diferentes contextos y hacer avanzar al mundo hacia el fin del sida.
  • Un Equipo Mundial de Trabajo, copresidido por Chewe Luo y Michel Kazatchkine, compuesto por 33 expertos de gobiernos, sociedad civil, organizaciones multilaterales y salud pública, ha trabajado para identificar objetivos mensurables, equitativos y basados en pruebas para 2030. El proyecto de objetivos se debatió en una reunión informativa celebrada en octubre de 2024 con más de 150 partes interesadas, lo que garantizó una amplia aportación para perfeccionar el marco.

 

  1. ¿Qué relación guardan los objetivos con la Estrategia Mundial contra el Sida?
  • Los objetivos son fundamentales para definir nuestras metas para 2030 (el QUÉ) y la estrategia describe CÓMO llegar a ellas (la puesta en práctica de los objetivos) y qué acciones estratégicas fundamentales son necesarias para alcanzar nuestros objetivos.

 

  1. ¿A quién va dirigida la Estrategia Mundial sobre el Sida?
  • La próxima Estrategia Mundial sobre el Sida ofrece una visión que une e inspira:
  • Gobiernos y programas nacionales de sida para orientar una programación de impacto basada en pruebas que proteja vidas y mantenga el progreso.
  • Sociedad civil y activistas comunitarios: Impulsar la defensa, reforzar las voces y garantizar que todas las voces, especialmente las más marginadas, sean escuchadas e incluidas.
  • Socios y donantes que quieran invertir en soluciones innovadoras.
  • Profesores, padres, periodistas (gente corriente). Debe ser claro, fácil de leer y entender y hacerles sentir parte de un movimiento global.

 

  1. ¿Dónde es relevante la Estrategia Mundial sobre el Sida?
  • La próxima Estrategia Mundial sobre el Sida proporcionará una visión global y unas prioridades mundiales que deberían ser relevantes para la epidemia del VIH y la respuesta en todos los países del mundo. También incluirá capítulos regionales para tener en cuenta las diferentes epidemias en las distintas regiones.

 

  1. ¿Cuál es el calendario?
  • La Estrategia Mundial sobre el Sida 2026-2031 se basará en los esfuerzos de 2024, proporcionando una hoja de ruta para poner fin al sida en 2030 y sentando las bases para respuestas sostenibles a partir de entonces. El desarrollo se llevará a cabo en seis fases durante 2025 y 2026, garantizando consultas inclusivas y con múltiples partes interesadas:
  1. Consultas para la determinación del alcance y la búsqueda de soluciones (enero-marzo de 2025).
  2. Consultas sobre la selección y priorización de las aportaciones (abril-mayo de 2025).
  3. Revisión de las líneas generales por parte de la JCP (junio de 2025).
  4. Consultas finales (septiembre-octubre de 2025).
  5. Adopción de la estrategia en la 57ª reunión de la JCP (diciembre de 2025).
  6. Declaración política de 2026 (junio de 2026).

 

  1. ¿Quién participa?
  • ONUSIDA tiene el mandato de los Estados miembros de desarrollar una Estrategia Mundial sobre el Sida cada cinco años. Esta estrategia servirá de base para la próxima reunión de alto nivel sobre el sida, que tendrá lugar en junio de 2026, y ayudará a los países a establecer objetivos nacionales y mundiales.
  • Hace un llamamiento a todas las voces que intervienen en la respuesta al VIH (gobierno, miembros de la JCP, sociedad civil, socios) y más allá del espacio tradicional del VIH/SIDA para ayudar a dar forma a un futuro en el que nadie se quede atrás.
  • El liderazgo de este proceso es fundamental para su éxito. Winnie y los dos DXD desempeñarán un papel fundamental a la hora de establecer la visión general, definir los parámetros y alinear los recursos necesarios para llevar a cabo esta estrategia.
  • Se creará un equipo de trabajo en el que participarán los países, las regiones, el Centro Mundial y los copatrocinadores. Se invitará a todo el personal de ONUSIDA a contribuir al proceso de desarrollo de la estrategia mediante debates en sus equipos y consultas en línea. Dentro de la Secretaría de ONUSIDA, la iniciativa está coordinada por Muleya Mwanandeya y Anne-Claire Guichard.
  • El equipo garantizará un enfoque colaborativo e integrador para dar forma a la estrategia que guiará al mundo hacia los objetivos de 2030.

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Recursos clave

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Para más información, póngase en contacto con
el Equipo Central de Desarrollo de la Estrategia
en strategy2031[at]unaids.org

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