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El Parlamento panafricano pide aumentar los recursos nacionales para el VIH y la salud en África
15 Julio 2019
15 Julio 2019 15 Julio 2019Mediante un comunicado adoptado en la Cumbre panafricana de alto nivel sobre la financiación del VIH y la salud, se ha instado a los parlamentarios a garantizar el derecho a la salud para todos y a una defensa más fuerte con el fin de aumentar los recursos nacionales para el VIH y la salud.
«Tenemos la urgente necesidad de que nuestros Gobiernos movilicen los recursos nacionales para garantizar el acceso sostenible y asequible al tratamiento del VIH para todos, con el fin de asegurar que todas las mujeres tengan las mismas oportunidades que yo tuve de criar hijos sanos y libres del VIH», señaló Valerie Maba, presidenta de la red nacional de organizaciones seropositivas del Congo.
Roger Nkodo Dang, presidente del Parlamento panafricano, subrayó la necesidad de alcanzar fuentes de financiación duraderas para responder al VIH y mejorar los servicios de la sanidad pública en África.
Los incrementos significativos en la financiación nacional e internacional han permitido a los países africanos en los últimos años expandir rápidamente sus programas del VIH. En 2018, 16,3 millones de personas que viven con el VIH recibieron tratamiento antirretroviral en África subsahariana, cifra que representa el 70 % del número total de personas que siguen una terapia antirretroviral en todo el mundo. A finales de 2017, hubo alrededor de 21 300 millones de dólares estadounidenses disponibles para los programas destinados al VIH en África subsahariana, donde las inversiones nacionales representan aproximadamente un 56 % de los recursos totales.
En el comunicado los países también fueron llamados a ser solidarios a nivel mundial y colaborar en la próxima reposición del Fondo mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria. «Hoy en día, tenemos el honor de estar entre ustedes y reconocer los esfuerzos de los once Estados miembros africanos que han intensificado sus esfuerzos y se han comprometido», apuntó Marijke Wijnroks, directora de personal del Fondo mundial.
En 2001, los jefes de Estado de la Unión Africana se comprometieron, por la Declaración de Abuja, a asignar al menos un 15 % de los presupuestos nacionales a la atención sanitaria con el fin de alcanzar la cobertura sanitaria universal. Sin embargo, la partida de gasto dedicada a la salud en los presupuestos nacionales de África realmente ha descendido, y en 2018 se registró un vacío de 5 mil millones de dólares estadounidenses para la respuesta al sida. Ese mismo año solo 2 de los 55 Estados miembros de la Unión Africana cumplieron con los objetivos de la Declaración de Abuja.
En febrero de 2019 los Estados miembros de la Unión Africana reiteraron su compromiso a aumentar los recursos nacionales destinados a la salud en las reuniones paralelas a la 32.ª Sesión de la Asamblea de jefes de Estado y de Gobierno mediante la Declaración de la Reunión de liderazgo de África: Invertir en salud.
«Poner fin al sida para 2030 es un Objetivo de Desarrollo Sostenible y una aspiración para la Agenda de 2063. Controlar la epidemia es un prerrequisito para obtener resultados sostenibles. Si nuestros Gobiernos no inician una acción acelerada y garantizan la sostenibilidad económica de la respuesta, las cargas socioeconómicas y humanas no harán sino empeorar», apuntó Clémence Bare, director de la oficina de enlace de ONUSIDA con la Unión Africana.
Bajo los auspicios de Denis Sassou Nguesso, presidente del Congo, y convocada por ONUSIDA, el Parlamento panafricano y la Oficina regional para África de la Organización Mundial de la Salud, la cumbre tuvo lugar en Brazzaville, en el Congo, los días 11 y 12 de julio.
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Trazando el progreso contra la discriminación
12 Julio 2019
12 Julio 2019 12 Julio 2019Las leyes discriminan de muchas maneras, pero la criminalización de las personas es una de las formas de discriminación más devastadoras. A pesar de haberse instado a realizar reformas y adquirir compromisos en el marco de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible con el fin de eliminar las leyes discriminatorias y reducir las desigualdades,
- 69 países siguen criminalizando las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo.
- Más de 100 países criminalizan el consumo o la posesión de drogas para consumo propio y otros 98 criminalizan algunos tipos de trabajos sexuales.
- Una de cada cinco personas encarceladas están en prisión por delitos relacionados con las drogas y de estas un 80 % eran consumidoras o estaban en posesión de sustancias para consumo propio.
- 19 países deportan a los extranjeros cuando estos tienen un estado serológico positivo.
En Nueva York, en los Estados Unidos de América, se está celebrando un foro político de alto nivel del 9 al 18 de julio cuyo objetivo es revisar el progreso realizado por los Estados miembros en lo referente a los compromisos que adquirieron para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, incluyéndose aquí los relacionados con la desigualdad y la paz, la justicia y las instituciones poderosas.
«Como juez, he podido ver en primera persona el efecto que la legislación penal puede tener en las comunidades. Aparta a las personas de los sistemas de protección, ilegitima sus acciones o su identidad, incrementa el estigma y las excluye de toda protección que puedan brindar nuestros sistemas judicial, social y económico», señala Edwin Cameron, de la Corte Constitucional de Sudáfrica.
La criminalización afecta el acceso a los servicios sanitarios, a la vivienda, la educación, la protección social y el empleo. La criminalización de las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, del trabajo sexual y del consumo de drogas impide a la población acceder a los servicios de atención sanitaria como son la prevención, las pruebas y el tratamiento del VIH. Los datos nos muestran que los gais y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres se exponen al contagio del VIH 28 veces más que la población general. Las personas que consumen drogas presentan un riesgo de contagio 22 veces superior y, por su parte, el riesgo que corren los trabajadores sexuales y los transgénero es también 13 veces mayor.
«Para implementar por completo la agenda para los Objetivos de Desarrollo Sostenible y asegurarnos de que nadie quede atrás, tenemos que garantizar leyes que protejan a las personas frente a la discriminación y que no las empujen a esconderse de la sociedad», opinó Lloyd Russell Moyle, miembro del Parlamento del Reino Unido.
Los grupos que representan a las personas criminalizadas a menudo tienen prohibido registrarse como organizaciones no gubernamentales y, por ejemplo, los trabajadores sexuales normalmente no pueden sindicalizarse. Las leyes contra la propaganda hacen que la información sobre la prevención del VIH no pueda darse a conocer y expandirse entre la sociedad.
«Poner fin al sida y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible en materia sanitaria no será posible si no plantamos cara a la discriminación, la violencia y la exclusión. Tenemos la oportunidad de aprovechar las lecciones que nos ofrece el movimiento contra el sida y situar los derechos y la participación significativa de los más marginados en el centro de la respuesta», señaló Luisa Cabal, asesora de derechos humanos y género de ONUSIDA.
Los grupos criminalizados suelen experimentar mayores tasas de violencia que la población general. Las víctimas de la violencia, quienes también son criminalizadas, normalmente no pueden denunciar a la policía la violencia de la que son víctimas, y los abogados se arriesgan a sufrir violencia u otro tipo de repercusiones si aceptan llevar estos casos.
«La discriminación contra las personas que viven con el VIH, y la criminalización de estas, continúan siendo una realidad a día de hoy. En Indonesia padecemos a diario el estigma constante contra los grupos de población clave y también su criminalización. No lograremos nunca acabar con el sida si no hacemos que sus necesidades y sus derechos constituyan una prioridad máxima para el acceso a la atención sanitaria, la protección contra la violencia y el reconocimiento de su derecho a la salud», confesó Baby Rivona, de la Red de mujeres positivas en Indonesia.
Los países que descriminalizan el consumo de drogas y que hacen que los servicios para la reducción del daño estén disponibles han visto una disminución en el número de nuevas infecciones por el VIH. Según lo visto, descriminalizar el trabajo sexual en diez años podría evitar entre el 33 % y el 46 % de las nuevas infecciones por VIH entre trabajadores sexuales y clientes. A pesar de ello, el resultado no es solo reducir las nuevas infecciones por el VIH. Incluye también mejoras en el bienestar y un aumento de la confianza en el cumplimiento de las leyes, disminución de la violencia y un mayor acceso a los servicios de atención sanitaria y apoyo. Sin embargo, y por encima de todo, la descriminalización de las personas hace que dejen de ser vistas como criminales y que no estén estigmatizadas por la sociedad.
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Las redes de jóvenes están salvando vidas
10 Julio 2019
10 Julio 2019 10 Julio 2019Un estudio llevado a cabo por Watipa y comisionado por ONUSIDA y the PACT como parte de la campaña #uproot reveló que la gente joven desempeña un papel fundamental a la hora de solicitar la creación de servicios y promover el vínculo a la atención y el acercamiento a los servicios para el VIH y la salud y los derechos en materia sexual y reproductiva.
El informe que se hace eco de los resultados, titulado La participación de los jóvenes en las respuestas al VIH basadas en la comunidad: de beneficiarios pasivos a agentes del cambio activos (en inglés), nos muestra que la gente joven, sobre todo quienes sirven de modelo a otros jóvenes y los líderes que viven con el VIH desempeñan un papel clave al facilitar el acceso al tratamiento del VIH y contribuir al mantenimiento de la atención sanitaria. Los resultados mostraron que el apoyo brindado por la gente joven a sus iguales tiene un efecto positivo en la adherencia a la terapia antirretroviral, la divulgación y el mantenimiento de una actitud positiva para vivir con el VIH. Si entramos en detalle con relación a los tipos de apoyo, se observa que las personas jóvenes se involucran activamente en el apoyo psicosocial a otros jóvenes, en las consultas entre jóvenes, en los procesos de participación política, en la movilización de jóvenes en torno a determinadas campañas y proyectos, y en el acceso a hospitales y cuidados apoyados por jóvenes.
Los jóvenes, incluyéndose aquí los grupos clave de población joven y las personas jóvenes que viven con el VIH, desempeñan también un papel clave en la prevención primaria del VIH, las pruebas precoces y el diagnóstico. La educación de los jóvenes, el alcance y el compromiso de la comunidad son áreas en las que la gente joven se está informando y está influenciando a sus compañeros. En algunos ejemplos, la gente joven está trabajando apoyando a otros jóvenes y como voluntarios suministrando servicios relacionados con las pruebas del VIH y asesoramiento, distribuyendo preservativos y colaborando junto a los profesionales sanitarios basados en la comunidad.
El 62 % de las personas entrevistadas pertenecientes a una organización juvenil para la respuesta al VIH indicaron que ellas mismas directamente proporcionaban servicios relacionados con el VIH a otros jóvenes. Se trataba de servicios diseñados para beneficiar y llegar a la gente joven, considerada un grupo clave. Los servicios proporcionados incluían información sobre salud y derechos en materia sexual y reproductiva (51 %), apoyo psicosocial (42 %), promoción y distribución de preservativos (41 %), apoyo a la adherencia a la terapia antirretroviral (32 %) y servicios de asesoramiento y pruebas del VIH (30 %). Muchas de las organizaciones entrevistadas ofrecían servicios integrados, como referencias, prevención y pruebas y tratamiento para otras infecciones de transmisión sexual (ITS) (38 %) o hepatitis B y C (22 %).
Como respondió uno de los entrevistados claves, «es fácil diseminar el conocimiento entre nosotros mismos porque, si soy parte de él, entonces resulta más fácil hablarle a alguien de mi misma edad sobre ello».
Los primeros datos se recogieron mediante tres métodos: 1) una encuesta online cuantitativa de 32 preguntas en cinco idiomas distintos (árabe, inglés, francés, ruso y español); entrevistas a otros jóvenes, las cuales eran entrevistas cualitativas semiestructuradas llevadas a cabo por gente joven en seis países distintos bien en inglés, bien en su lengua local, y entrevistas a informadores clave, cualitativas y semiestructuradas, realizadas en inglés a través de Skype por dos asesores responsables del equipo de investigación. Se contó con un total de 143 participantes, de edades comprendidas entre los 20 y los 29 años.
El papel de la gente joven en las respuestas al VIH basadas en la comunidad resulta esencial para conseguir y mantener resultados sanitarios positivos en el contexto del VIH. Otro entrevistado clave explicó que «los jóvenes que viven con el VIH están cambiando las reglas de juego en la comunidad. Son educadores de gente joven, mentores, apoyan a otros jóvenes en las centros de atención sanitaria y los dirigen a los servicios correspondientes, con el fin de agilizarles el proceso mientras reciben dichos servicios. Mucha gente joven se implica también en la abogacía y pone voz a los jóvenes».
Sin embargo, la falta de remuneración apropiada y proporcional para el papel que desempeñan los jóvenes pidiendo la creación de servicios y facilitando el acceso a la atención parece ser una barrera crítica para la implicación significativa, efectiva y sostenida de los jóvenes. Otras de las barreras que impiden su participación son las que tienen que ver con la falta de financiación para el apoyo institucional, la falta de capacidad o de apoyo para lograr el conocimiento necesario de cara a la participación en reuniones técnicas, y la falta de herramientas y recursos a medida para apoyar la participación en distintos procesos y mecanismos.
El estudio proporciona también 13 recomendaciones ofrecidas por la gente joven que participó en la investigación, y las cuales van dirigidas a las autoridades gubernamentales, las entidades de las Naciones Unidas, los donantes, las organizaciones de la sociedad civil y otros socios en la respuesta al VIH. Entre estas recomendaciones está la necesidad de implicar a los jóvenes en el diseño, la planificación y la aplicación de políticas, programas y servicios en materia del VIH. Asimismo, se reconoce el papel esencial que la gente joven desempeña al acercar los servicios a sus coetáneos.
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Pakistán: acercando los servicios a las comunidades afectadas por el brote del VIH
03 Julio 2019
03 Julio 2019 03 Julio 2019En Ratodero (Pakistán), se va a abrir un centro pediátrico recién reformado para servir a las familias afectadas por el último brote del VIH en el distrito de Larkana. Se espera que el centro esté operativo a mediados de julio.
Alia (nombre ficticio), madre de una niña de dos años, vive en el pueblo de Mirpur Bhutto, en Ratodero Taluka, distrito de Larkana. El mundo de Alia se ha desmoronado desde que su familia se ha visto afectada por el brote del VIH que se ha producido en la zona.
«A mi hija le diagnosticaron el VIH hace tan solo unos días, y el debilitamiento ha sido tan rápido. No podía comer nada de lo que le dábamos», señala Alia. Después del diagnóstico de Sameera (nombre ficticio), la derivaron al hospital infantil de Sheikh Zayed, ubicado en Larkana, para que empezara su tratamiento antirretrovírico. El hospital está a más de 50 km del hogar familiar.
«Conseguí los comprimidos dispersables para Sameera y algunas otras medicinas para la fiebre y, desde que empezó el tratamiento, he visto mejoras en la salud de mi hija. Ya no tiene fiebre y antes tuvo también una diarrea de la que también se recuperó», explica la madre de Sameera.
El marido de Alia es agricultor y gana menos de dos dólares al día. «Apenas podemos mantener a nuestra familia de diez miembros», explica.
Las malas condiciones de la carretera y la compleja situación económica dificultan a Alia y a su hija el viaje desde su pueblo a Larkana, la capital del distrito, donde actualmente está el complejo sanitario más cercano en el que su hija puede recibir el tratamiento que necesita.
Desde que a finales de abril se dio a conocer el brote en Larkana, ONUSIDA, UNICEF, la Organización Mundial de la Salud, el Programa de control del sida de Sindh y otros socios están solicitando un nuevo centro de atención pediátrica en Ratodero que acerque los servicios del VIH a las comunidades afectadas. Como resultado de estos esfuerzos y en el marco de la Respuesta al brote de sida de Sindh, mayo de 2019-abril de 2020, UNICEF está reformando el centro pediátrico para el tratamiento del VIH dentro de las oficinas del hospital de Taluka, en Ratodero, con el fin de que el tratamiento esté disponible en la zona en la que viven Alia y su hija. Cuando el nuevo centro abra, los servicios responsables del tratamiento del VIH que necesita Sameera estarán a tan solo 10 km de su casa.
«Sé que Sameera se pondrá bien y que se casará y tendrá hijos. Eso es lo que me dijo el médico. Pero, para que eso suceda, debe continuar con su tratamiento de por vida. Yo seguiré las instrucciones del médico, porque eso es lo que salvará la vida de mi hija», relata Alia.
A finales de junio, 877 personas acababan de ser diagnosticadas del VIH en el distrito de Larkana. Más del 80 % de los nuevos casos se han registrado en niños y niñas menores de 15 años. Un total de 721 personas ya se habían inscrito en los programas de atención sanitaria y 482 (de ellas 365 menores de 15 años) estaban en tratamiento.
«ONUSIDA está trabajando conjuntamente con el Gobierno, organizaciones de la sociedad civil, la asociación de personas que viven con el VIH, agencias de las Naciones Unidas y otros socios para garantizar que se implementen y mantengan tanto la respuesta inmediata al brote del VIH como las medidas programáticas a largo plazo», apuntó Maria Elena Borromeo, directora nacional de ONUSIDA en Pakistán y Afganistán.
Region/country
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No se puede poner fin al sida sin respetar los derechos humanos
28 Junio 2019
28 Junio 2019 28 Junio 2019«En todo el mundo los trabajadores sexuales están 13 veces más en riesgo de ser VIH positivos que la población general. Pero en Australia, donde el trabajo sexual está descriminalizado, nosotros tenemos la misma tasa de infección que el resto de la población general. Esto es precisamente lo que demuestra la importancia que tiene el entorno legal», señala Jules Kim, presidente de la Scarlet Alliance, la asociación australiana de trabajadores sexuales.
El Consejo de los derechos humanos examinó por primera vez la cuestión del sida y de los derechos humanos hace 29 años, en 1990. Desde entonces, se ha mantenido resoluto afirmando que el progreso en la respuesta a la epidemia de sida es inseparable del progreso en las cuestiones relacionadas con los derechos humanos. Hoy en día, mientras este Consejo debate nuevas recomendaciones con relación a los derechos humanos y el VIH, su trabajo se presenta más importante que nunca.
Un total de 48 países y territorios todavía mantienen restricciones de viaje a las personas que viven con el VIH. Una de cada cinco personas que viven con el VIH dicen que se le ha negado la atención sanitaria debido a su estado serológico y, en muchas partes del mundo, las personas consumidoras de drogas y los trabajadores sexuales viven con miedo a ser arrestados por estar en posesión de jeringuillas limpias o preservativos.
Las chicas adolescentes y las mujeres jóvenes están entre las personas más afectadas por la falta de respeto a sus derechos. En 2017, un 79 % de las nuevas infecciones entre personas jóvenes de 10 a 19 años en África oriental y meridional tuvo lugar entre mujeres. Las desigualdades y las barreras institucionales aumentan las vulnerabilidades y reducen el acceso a los servicios. Las personas jóvenes en 45 países son incapaces de acceder a los servicios de salud sexual y reproductiva o a los servicios relacionados con las pruebas del VIH sin el permiso de sus padres.
En una reunión paralela a la 41.ª sesión del Consejo de los derechos humanos, convocada por Brasil, Colombia, Mozambique, Portugal y Tailandia, la directora ejecutiva adjunta de ONUSIDA, Shannon Hader, instó a los países a derribar las barreras que impedían a la gente acceder a los servicios esenciales. «Han pasado cuatro años desde que el mundo se comprometiera a poner fin a la epidemia de sida para 2030 y tres años desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Declaración política de alto nivel para poner fin al sida, la cual incluía el compromiso a eliminar las barreras de los derechos humanos para 2020. Disponemos de menos de dos años para cumplir esa promesa».
Este acontecimiento marca la presentación de un informe y de las recomendaciones en materia de VIH y derechos humanos presentadas por Michelle Bachelet al Consejo de los derechos humanos el 1 de julio. El informe, que resulta de las consultas celebradas con la sociedad civil, expertos, Gobiernos, y mandatarios de las Naciones Unidas el pasado mes de febrero, incluye ejemplos de buenas prácticas, como la formación de trabajadores sanitarios para erradicar el estigma y la discriminación, descriminalizar el consumo de drogas y la actividad sexual con personas del mismo sexo, leyes modelo en materia de VIH, formación de jueces y abogados, abogacía de la sociedad civil y oportunidades de financiación internacional específicas para los programas relacionados con los derechos humanos.
«No podemos abordar las dimensiones de los derechos humanos respecto del VIH sin la sociedad civil, la cual desempeña un papel fundamental», afirmó Rui Macieira, embajador de Portugal para las Naciones Unidas en Ginebra.
«La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible constituye un programa importante para las personas, el planeta, la prosperidad, la paz y el asociacionismo. Para no dejar a nadie atrás. Los Estados deberían incrementar sus esfuerzos para llegar a los más marginados», apuntó Peggy Hicks, directora de la División temática para el compromiso, los procedimientos especiales y el derecho al desarrollo de la Oficina del alto comisionado para los derechos humanos.
Los Estados miembros examinarán las recomendaciones que subrayan cómo el reformar las leyes criminales es fundamental para progresar hacia la eliminación del VIH. En este apartado se encuentran las leyes que criminalizan la expresión de género o el sexo consentido entre adultos, incluyéndose aquí el trabajo sexual y las relaciones entre personas del mismo sexo, así como el consumo de drogas. Entre las recomendaciones se hace también una llamada a fortalecer la cooperación regional, subregional e internacional con el fin de apoyar e invertir en programas y servicios que promuevan el derecho a la salud y los derechos de las personas que viven con el VIH. Todo ello es importante en un contexto en el que se recorta la financiación de los donantes para el VIH y los programas sanitarios, también en los nuevos países de ingresos medios.
«Vivo con el VIH, procedo de una comunidad muy pequeña, una barriada en una ciudad de Kenia. Si las recomendaciones de este informe se ponen en marcha en un lugar al que pueda ir andando a diario (un centro sanitario, una comisaría), entonces funcionará y nos proporcionará los servicios que necesitamos y merecemos como un derecho humano fundamental», concluye Lucy Wanjiku, una mujer joven que vive con el VIH.
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«El personal de la clínica es muy amable. Llevo viniendo ya tiempo y me conocen todos muy bien»
02 Julio 2019
02 Julio 2019 02 Julio 2019Esta historia fue publicada por primera vez por el Fondo de población de las Naciones Unidas
Windhoek, NAMIBIA - A veces es mejor ir donde nadie sabe ni tu nombre, pero donde igualmente te sientes bienvenido. Así es para muchos trabajadores sexuales y hombres que tienen relaciones sexuales con hombres en Namibia, quienes son objeto de las mayores críticas, la mayor repulsión y el mayor estigma en prácticamente todos los aspectos de su día a día.
Como resultado, estos hombres y mujeres tienen miedo y, por consiguiente, rehúyen acceder a los servicios de salud básicos, como los relacionados con las pruebas del VIH y el tratamiento del virus, la profilaxis, los preservativos, los lubricantes y los métodos anticonceptivos.
De acuerdo con el primer estudio de vigilancia biocomportamental integrado llevado a cabo en 2014, entre los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, la prevalencia del VIH se estima de un 10,2 % en Keetmanshoop, un 7,1 % en Oshakati, un 10,1 % en Swakopmund/Walvis Bay, y un 20,9 % en la capital, Windhoek.
La prevalencia del VIH entre hombres que tienen relaciones sexuales con hombres estimada en Oshakati y Swakopmund/Walvis Bay se considera similar a la de la población general de adultos varones en los alrededores de las regiones de Oshana y Erengo, de acuerdo con los cálculos aportados por la Encuesta de salud y demografía de Namibia en 2013.
La prevalencia del VIH entre hombres que tienen relaciones sexuales con hombres es ligeramente inferior que la de la población masculina general en la región de Karas, mientras que la prevalencia del VIH entre hombres que tienen relaciones sexuales con hombres en Windhoek fue casi el doble de alta que la prevalencia del VIH entre los varones de la población general en la región de Khomas.
Cuidar sin juzgar
En 2018, la Asociación para la planificación familiar de Namibia (NAPPA, por sus siglas en inglés), con el apoyo del Fondo de población de las Naciones Unidas de Namibia, organizó varias reuniones con socios cuyo papel es clave con el objeto de abrir un centro de acogida en las oficinas de Out Right Namibia.
Out Right Namibia es una organización nacional que trabaja con la comunidad de lesbianas, gais, bisexuales, personas transgénero e intersexuales (LGTBI) con la finalidad de avanzar en los derechos, intereses y expectativas de la comunidad LGTBI en Namibia.
Tanto el centro de acogida como la clínica NAPPA Okuryangava tenían horarios de trabajo flexibles para permitir a los grupos de población clave acceder a los servicios de salud sexual y reproductiva y a los servicios del VIH cuando más les conviniera. Asimismo, la clínica abría los sábados, con el objeto de que los grupos de población clave pudieran acceder a los servicios sin el miedo al estigma y a la discriminación.
Todos los proveedores de servicios y el personal tanto del centro de acogida como de la clínica estaban formados y sensibilizados respecto de la importancia de brindar un servicio de calidad, y libre de juicios, a los grupos de población clave. El equipo de Outright Namibia también se movilizó para concienciar a la gente e informar con relación a los servicios ofrecidos tanto por la clínica, como por el centro de acogida.
Una experiencia agradable
«Visitar NAPPA fue para mí una experiencia muy agradable. Como trabajadora sexual, para mí es importante sentirme cómoda e ir a clínicas en las que no me sienta juzgada. NAPPA me abrió sus puertas y allí me siento como en casa. Esta clínica no me supone ninguna complicación. Aquí los servicios son gratuitos, y la prefiero antes que los hospitales de la zona», comenta una trabajadora sexual, Martha Keto (no es su verdadero nombre).
Keto, de 30 años, lleva casi 12 como trabajadora sexual, y desde octubre de 2017 acude a la clínica para recibir su tratamiento de profilaxis preexposición. «Vengo de manera regular a hacerme las pruebas y a recibir mi tratamiento de profilaxis previa a la exposición, el cual me protege frente al contagio del VIH. Las pruebas que recibo aquí no solo me mantienen informada respecto de mi estado serológico y del posible contagio de enfermedades de transmisión sexual, también me ayudan a tener controlada toda mi salud en general. Se preocupan de todas las cuestiones relacionadas con la salud, incluso del hígado, y las enfermeras son capaces hasta de decirme si mi consumo de alcohol es demasiado elevado», señala.
«El personal de la clínica es muy amable. Llevo viniendo ya tiempo y me conocen todos muy bien. Sin duda, recomendaría los servicios de NAPPA a mis compañeras también trabajadoras sexuales. Sus puertas siempre están abiertas para nosotras, incluso los fines de semana podemos venir si lo necesitamos. En Namibia hay un enorme número de trabajadores sexuales y me gustaría que los servicios que nos proporciona NAPPA se pudieran divulgar, de manera que los trabajadores sexuales conozcan los servicios gratuitos que aquí se ofrecen», dijo.
Los sentimientos de Keto los comparten también Cinton Nati y Gideon Markus (no son sus verdaderos nombres), ambos hombres homosexuales que se benefician de los servicios de la clínica NAPPA.
«Si no hubiera sido por la amabilidad de todo el personal de la clínica NAPPA y por su constante ánimo y apoyo, nunca habría hecho caso a la enfermera y visitado la clínica», señaló Nati. Según él, el trato recibido le facilitó establecer una relación personal con los trabajadores de la clínica. Siempre le estaban dando ánimos y, gracias a ello, no solo fue capaz de apreciar mejoras en su salud, sino también en su nivel de confianza.
Antes de ir a NAPPA, Nati había tenido dificultades emocionales y mentales relacionadas con su reciente diagnóstico de VIH. Como resultado de ello, a menudo faltaba a sus citas médicas, ya que le resultaba difícil aceptar su nueva realidad como VIH-positivo.
«Desde el primer instante en que mi pareja y yo pisamos el suelo de las clínicas NAPPA, tanto en Out Right Namibia como en Okuryangava, se nos ha tratado muy bien y todo el personal ha hecho un gran esfuerzo por hacernos sentir seguros. He participado en sesiones de asesoramiento para asegurarme de que estoy haciendo las cosas bien, y también voy a mis revisiones para comprobar que la medicación no esté teniendo efectos secundarios en el cuerpo y tener la tranquilidad de que sigo estando sano. Los profesionales de las clínicas constatan también que entendemos cómo debemos cuidar de nosotros mismos y que seguimos pautas de salud sexual responsables», explicó Markus.
«Cada vez que visitamos la clínica de Okuryangava, la hermana Fungai Bhera (enfermera graduada con experiencia) dedica siempre un tiempo a hablar sobre cómo nos hemos encontrado. Para otros quizá esto sea una cosa menor, pero para mí significa mucho que se preocupe por nosotros, y me tranquiliza el saber que estoy cuidado y en buenas manos», comentaba Van Den Berg.
Continuó hablando al respecto y señaló: «La comunidad LGBTI en Namibia nunca ha recibido un apoyo adecuado por parte de los líderes nacionales. Como consecuencia de ello, todavía hay muchas personas LGTBI que se sienten discriminadas y presas del terror respecto de sus comunidades, puesto que no disfrutamos de los mismos derechos legales». De ahí que llevemos vidas secretas, que a veces incluso llevemos una doble vida. Pienso que precisamente son estas vidas secretas las que contribuyen a que las personas LGBTI en Namibia se encuentren en situaciones en las que son mucho más vulnerables a infectarse con el VIH u otras enfermedades de transmisión sexual.
Mayor acceso a los servicios para los grupos de población clave
En 2018, un total de 523 grupos de población clave lograron acceder a los servicios de salud sexual y reproductiva en los dos sitios. Hablamos de 233 trabajadores sexuales, 188 hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, 70 conductores de camión y 32 mujeres que tienen relaciones sexuales con mujeres. Fueron 10 los acontecimientos de alto alcance celebrados en distintos locales nocturnos de Windhoek.
El completo paquete de servicios proporcionado en los dos sitios incluía: pruebas del VIH y asesoramiento, y quienes daban positivo recibían inmediatamente tratamiento; servicios de profilaxis preexposición, pues quienes daban negativo en la prueba también eran asesorados e informados con relación a los servicios de profilaxis previa a la exposición y quienes estaban de acuerdo iniciaban la terapia; servicios de planificación familiar, incluyéndose aquí el suministro de preservativos; la detección y el tratamiento de las enfermedades de trasmisión sexual; y sesiones informativas con relación a la salud sexual y reproductiva, al VIH y a la violencia de género.
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Impulsando el éxito de la reducción de daños en Burundi
25 Junio 2019
25 Junio 2019 25 Junio 2019Esta historia fue publicada por primera vez por la OMS
Lograr servicios para la reducción de daños que pueden salvar la vida de personas que consumen drogas en Burundi fue el objetivo de un reciente viaje de aprendizaje a Kenia, apoyado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Un equipo formado por médicos y defensores de la salud burundeses se desplazaron al condado de Mombasa con el fin de aprender las buenas prácticas de uno de los pioneros en cuanto a la reducción de daños en el continente africano.
Guiados por una organización de Burundi sin ánimo de lucro, Jeunesse au Clair Medical (JCM), el equipo impulsará un paquete integral de intervenciones para la reducción de daños en el país. Como en muchos otros países de África, el consumo de drogas inyectables a menudo no se reconoce y, en consecuencia, no se implementa una respuesta de salud pública.
El consumo de drogas está ampliamente criminalizado y estigmatizado, y las complejidades que lo rodean no se comprenden. La OMS define la reducción de daños como una respuesta de salud pública basada en la evidencia que incluye la prestación de programas de intercambio de agujas y jeringas, terapias de sustitución de opiáceos y acceso a pruebas y tratamientos de VIH, tuberculosis (TB), y hepatitis vírica B y C.
El equipo burundés integrado por médicos, un consejero y un coordinador nacional de una red de personas que consumían drogas visitaron el Reach Out Center Trust en Mombasa, con el deseo de conocer mejor la experiencia keniana e informar para el desarrollo de un programa en Burundi. Observaron el funcionamiento de los programas relacionados con las terapias de sustitución de opiáceos y aprendieron acerca de la labor de promoción con personas influyentes de allí, lo que supone un claro ejemplo de aprendizaje Sur-Sur.
La respuesta de Kenia para minimizar los efectos adversos del consumo de drogas, aunque no está exenta de retos, ha cosechado grandes éxitos gracias a la promoción a nivel de la comunidad y a la incorporación de importantes personas influyentes, lo que ha facilitado la aceptación de la reducción de daños. Este enfoque multinivel incluye la colaboración entre el Gobierno y la sociedad civil, e implica tanto a quienes velan por el cumplimiento de la ley como a las redes de personas consumidoras de drogas.
En una visita al Cuerpo de inspectores de Mombasa encargado de las infracciones relacionadas con las drogas, el equipo aprendió de primera mano junto al Inspector jefe, la importancia del compromiso policial. Este también destacó el impacto negativo que el consumo de drogas ejerce en los jóvenes e insistió en la necesidad de obtener estrategias que funcionen. Actualmente Mombasa cuenta con 100 agentes de policía formados en reducción de daños, cuyo trabajo se centra en apoyar y no en castigar.
Además de contar con la labor policial, el involucrar a otras personas influyentes clave, como los líderes espirituales y del pueblo, responsables del Gobierno e incluso personas que consumían drogas, garantiza que los programas relacionados con la reducción de daños sean eficaces y sostenibles.
La promoción no fue el único punto de la agenda. El equipo de Burundi también vio en la práctica cómo funcionaban las clínicas kenianas y cómo se dispensaba la metadona; conversaron con otros compañeros educadores y responsables de proyección exterior, y se formaron en la recogida de datos para la monitorización de programas. Un aprendizaje importante si quieren recabar pruebas para conseguir el apoyo del Gobierno y de donantes.
Si bien Kenia nos lleva muchos años en su camino hacia la reducción de daños, con aportaciones locales, sus enseñanzas se pueden adaptar a otros contextos.
«La carga causada por las drogas requiere una intervención desde la base, y la educación ha de estar en manos de gente preparada para evitar la mala información», apuntó el doctor Egide, trabajador sanitario de la organización JCM.
Este grupo está llevando a la práctica sus aprendizajes y pronto incluirá a redes de personas consumidoras de drogas con el fin de entender mejor sus necesidades y proporcionar información de cara a las próximas iniciativas para la reducción de daños.
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Una voz poderosa para la respuesta al sida
25 Junio 2019
25 Junio 2019 25 Junio 2019En septiembre de 2018, durante la cumbre en Pekín del Foro para la cooperación entre China y África (FOCAC), la primera dama de China, la profesora universitaria Peng Liyuan, y sus compañeras primeras damas de África iluminaron un lazo rojo en el centro de la sala de reuniones, para lanzar oficialmente la Iniciativa conjunta de la reunión temática de China y África sobre la prevención y el control del VIH/sida.
La cumbre del FOCAC de 2018 juntó a más de 20 jefes de Estado y primeras damas de África con el fin de hablar sobre una cooperación más estrecha entre China y los países africanos, también en las cuestiones relacionadas con la salud. Durante la reunión temática, la profesora Peng anunció una campaña de tres años de duración para prevenir el VIH entre adolescentes que comenzaría en 2019, así como un programa para el fomento de la salud en la comunidad que incluía a China, varios países africanos y organizaciones internacionales, entre ellas, ONUSIDA.
A lo largo de más de diez años, la profesora Peng ha mostrado un especial interés por reducir el impacto del VIH entre niños y adolescentes, sobre todo entre los niños huérfanos por el sida. En 2016, presentó el campamento de verano para niños de China y África, el cual reunió a niños que viven con el VIH, o que están afectados por el virus, procedentes de China, Ghana, Sudáfrica y Zimbabue. Durante el campamento, la primera dama contribuyó a lanzar la versión china de El niño más valiente que conozco, un libro que ayuda a los niños a entender las cuestiones en torno al VIH y a reducir el estigma y la discriminación a los que se enfrentan los pequeños afectados por el virus.
En 2015, la profesora Peng asistió a una reunión de la Organización de primeras damas africanas contra el VIH/sida (OAFLA, por sus siglas en inglés) en Johannesburgo, Sudáfrica, en la que destacó la importancia de cuatro cuestiones clave para poner fin al sida para 2030: acceso universal al tratamiento del VIH; información y educación públicas; oportunidades educativas para adolescentes y desarrollo económico para erradicar la pobreza.
Junto con los embajadores nacionales del lazo rojo, la profesora Peng lleva muchos años visitando comunidades de toda China, incluidos colegios y universidades, con el objeto de concienciar con respecto a la prevención del VIH y reducir el estigma y la discriminación asociados al virus.
Como la aclamada soprano que es, la profesora Peng ha resultado ser una voz poderosa para todos aquellos que viven con el VIH o están afectados por el virus.
Desde 2011 es Embajadora de buena voluntad de la Organización Mundial de la Salud para la tuberculosis y el VIH/sida. En 2017, ONUSIDA le otorgó una distinción como reconocimiento a sus logros destacados en la respuesta al sida.
«Un corazón compasivo es nuestra mejor arma contra el sida», señaló al recibir el premio. «Podemos salvar vidas si pasamos a la acción. Tenemos que conseguirlo y lo conseguiremos».
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Las comunidades virtuales impulsan los servicios relacionados con el VIH en China
21 Junio 2019
21 Junio 2019 21 Junio 2019Según los cálculos del país, aproximadamente 1,25 millones de personas viven con el VIH en China, de las cuales casi 400 000 desconocen su estado. La epidemia de China se concentra en los grupos de población clave con mayor riesgo de VIH, entre los que se incluyen los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. Precisamente por ello es fundamental llegar a las comunidades en las que socializan, incluidos los espacios virtuales como las aplicaciones de citas gais.
Danlan Public Welfare es una organización no gubernamental que aboga por los derechos de lesbianas, gais, bisexuales y personas transgénero. También está detrás de la aplicación de citas gay más grande en China, Blued, que actualmente cuenta con más de 28 millones de usuarios. Esta ha incorporado mensajes para la prevención del VIH impulsados por la comunidad, e incluye hechos básicos sobre el virus, así como información referente a la prevención, las pruebas y las opciones de tratamiento. Del mismo modo, la aplicación indica cómo y dónde contactar con los servicios relacionados con el VIH y ofrece concursos interactivos que evalúan lo que los usuarios conocen acerca del VIH.
Al igual que esta poderosa herramienta virtual, Danlan también lleva a cabo proyectos de alto impacto relacionados con las pruebas rápidas para la detección del VIH, junto con los centros municipales para el control de la enfermedad y la prevención. Las personas pueden realizarse una prueba del VIH gratuita y obtener sus resultados en tan solo 10 o 15 minutos.
Puesto que la aplicación para citas Blued es cada vez más famosa en todo el mundo, Danlan está extendiendo su programa de prevención del VIH a los países del cinturón y de la ruta de la seda. Desde marzo de 2019, los usuarios en Indonesia han tenido acceso al centro de ayuda Blued. Este servicio se presta en cooperación con una organización de la sociedad civil llamada VictoryPlus, la cual permite a los usuarios publicar sus preocupaciones en cuanto a cuestiones referentes al VIH y obtener una respuesta inmediata. El programa «Te cuidamos» de Blued ofrece también información virtual sobre servicios cercanos relacionados con el VIH.
En Tailandia, Danlan trabajó junto con una organización civil denominada Impulse para defender los programas de prevención del VIH y suministrar servicios relacionados con las pruebas del VIH. Asimismo, Danlan ha colaborado con la Universidad Mahidol en la investigación relacionada con los comportamientos de riesgo vinculados al VIH.
En abril de 2019, el director ejecutivo de Danlan, Geng Le, recibió un reconocimiento por su destacado modelo innovador que le fue otorgado por la Confederación Sindical de Chaoyang. Se calcula que las organizaciones comunitarias como Danlan son las responsables de la detección del 30 % de los nuevos casos de VIH en la ciudad.
«Estamos haciendo todo lo posible por utilizar la ciencia y la tecnología para mejorar las vidas de las comunidades lesbianas, gais, bisexuales y transgénero, y también su salud», apunta Geng Le. «Consideramos que toda la gente joven debería ser capaz de llevar una vida digna, libre de estigma y discriminación y amar a quien quieran, sin importar su procedencia, su orientación sexual o su estado serológico».
Ahora mismo, Blued es más que solo una aplicación para citas. Se trata de un recurso de atención sanitaria virtual que proporciona bienestar a la comunidad LGBT.
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Botsuana entra en una nueva fase en la respuesta al sida
20 Junio 2019
20 Junio 2019 20 Junio 2019Botsuana ha reafirmado su compromiso para poner fin a la epidemia de sida como amenaza para la salud pública para el año 2030 con el reciente lanzamiento de dos nuevas estrategias a cinco años.
El tercer Marco estratégico nacional para el VIH/sida y la Estrategia multisectorial para la prevención de enfermedades no transmisibles guiará hasta 2023 la respuesta estratégica del Gobierno para mejorar los resultados sanitarios para la población del país.
Botsuana ha avanzado significativamente en su respuesta a la epidemia del VIH en los últimos años. De las aproximadamente 380 000 personas que vivían con el VIH en 2017, 320 000 tienen acceso a tratamiento para estar bien.
De hecho, este país fue el primero de África oriental y meridional en proporcionar un tratamiento gratuito y universal a las personas que viven con el VIH. Botsuana ha adoptado la estrategia Opción B+, la cual ofrece a las mujeres que viven con el VIH un tratamiento de por vida, así como la estrategia «test-and-treat» (pruebas y tratamiento), por medio de la cual se proporciona tratamiento inmediato a las personas que dan positivo en las pruebas del VIH.
Durante una visita de dos días al país, que tuvo lugar del 13 al 14 de junio, la Directora ejecutiva adjunta de ONUSIDA, Gunilla Carlsson, asistió a la presentación que hizo el presidente del país de las nuevas estrategias sanitarias.
«Como país, necesitamos renovar nuestro enfoque y volver a dar prioridad en nuestro programa a la respuesta al VIH, con el fin de lograr los objetivos para 2020 y conseguir que el sida deje de ser una amenaza para la salud pública para 2030. Además, las enfermedades no transmisibles se han convertido en una nueva epidemia que amenaza nuestra salud como nación, así como nuestro programa de desarrollo nacional», apuntó el presidente Mokgweetsi Masisi durante el acto para dar a conocer la estrategia.
Durante su visita, la Sra. Carlsson también nombró a la primera dama de Botsuana, la Sra. Neo Masisi, Embajadora especial para la capacitación y el compromiso de la gente joven en Botsuana. Desde este cargo, la Sra. Masisi se ocupará de defender las necesidades de la juventud, su promoción y sus derechos, así como enfatizará su papel como agentes del cambio, de manera especial el de las mujeres jóvenes y niñas.
«Quisiera agradecer a ONUSIDA la confianza que ha depositado en mí al encargarme esta misión. Mi papel como primera dama me ayudará a poner fin a la epidemia de sida entre la gente joven y a añadir valor al trabajo que ya estoy realizando», señalo la Sra. Masisi.
En una reunión celebrada entre la Sra. Carlsson y los miembros de la sociedad civil en Botsuana, los participantes mostraron su preocupación sobre la complacencia, especialmente entre la gente joven, a la adherencia al tratamiento y a la prevención del VIH.
Tras la histórica decisión del Tribunal Superior de Botsuana de descriminalizar las relaciones entre personas del mismo sexo, los miembros de la comunidad de LGBTI expresaron esperanza, pero también advirtieron de que se necesita seguir trabajando para abordar las cuestiones relacionadas con el estigma y la discriminación, especialmente en las comunidades y en los centros de atención sanitaria.
«El principal desafío al que se enfrenta Botsuana en su respuesta al sida es la complacencia. Si el país consigue superar este reto, mostrará a todo el mundo que sí se puede lograr», remarcó Gunilla Carlsson, Directora ejecutiva adjunta de ONUSIDA.
Durante su estancia en el país, la señora Carlsson también visitó Ramotswa, una pequeña localidad fuera de Gaborone, para comprobar cómo las comunidades están aunando esfuerzos para acelerar la respuesta al sida. Asimismo, se acercó al centro clínico Tebelope, en Gaborone, el cual proporciona servicios sanitarios integrados y relacionados con el VIH a un gran abanico de población, entre la que se incluyen mujeres trabajadoras sexuales, hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, chicas adolescentes y mujeres jóvenes.
