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Mr. Gay Inglaterra da visibilidad al estigma en lo referente al VIH
06 Septiembre 2019
06 Septiembre 2019 06 Septiembre 2019Cuando Philip Dzwonkiewicz ganó el concurso Mr. Gay Inglaterra 2018, quiso usar su fama para hablar sobre el VIH. Tras muchos años luchando contra su estado serológico positivo, ya no quería seguir escondiéndose.
«Ahora vivo», señaló. «Vivo abiertamente y siento como que me he quitado un enorme peso de encima».
Al año siguiente, cuando participó en Mr. Gay Europa 2018, donde quedó finalista, volvió a utilizar la situación para hacer visible el VIH. «Lo que a mí todavía me sorprende es cómo la gente me dice: “No parece que tengas el VIH”. Eso demuestra los falsos mitos que a día de hoy aún existen», dijo.
Bailarín y actor, este londinense de corazón aceptó sin dudar la oportunidad de ser el protagonista de un documental. El vídeo, titulado Jus+ Like Me, muestra cómo el señor Dzwonkiewicz aceptó su estado serológico y cómo aquello afectó a sus relaciones con sus compañeros y su familia. Desde su lanzamiento, el vídeo ha ganado los Premios del Cine Europeo y el Festival Internacional de Cine Queen Palm de California, y quedó semifinalista en los Premios de Cine Independiente Británico y en el Festival ARFF de Berlín.
«Como sudafricano, era consciente de la realidad del sida. Sin embargo, lo que me sorprendió enormemente fue la gran cantidad de gente que, tras ver la película, alzó la voz para compartir su historia y hablar de su vida con el VIH», confesó Tom Falck, productor ejecutivo de la película. Para él, la historia del señor Dzwonkiewicz tenía un gran potencial, puesto que el ocultar su estado le costó una relación. Aun así, respeta a todos aquellos que optan por no revelar su estado serológico. «Para mí, la historia de Phil inspira, es auténtica. Empatizas con ella, resulta sencillo meterte en la piel del protagonista», apuntó.
La respuesta general ha sido muy positiva, pero los productores se dieron cuenta de que el estigma aún existe. «Los mensajes de odio que encontramos en las redes sociales validaron al 100 % lo que perseguíamos», explicó el señor Falck. «No podemos quedarnos atrás, ser meros espectadores, hemos de plantarle cara a las injusticias y la discriminación».
En la película el señor Dzwonkiewicz insiste en que su deseo es que el documental ayude a alguien «exactamente igual que yo» (just like me). Él, el señor Falck y el director Samuel Douek iniciaron una campaña, #JUSTLIKEME, para mantener el diálogo y concienciar. Esperan que anime a otros a seguir adelante y compartir sus historias.
El señor Dzwonkiewick explicó que llevaba años aconsejando de manera informal a amigos, pero que ahora formaba parte del grupo de apoyo a iguales de Positive East, una organización no gubernamental centrada en ofrecer servicios de apoyo al VIH. «Quiero aportar mi granito de arena y ayudar a la gente de la manera que sea», comentó. Su trabajo apoyando a sus iguales ha abierto los ojos a otras comunidades.
«La población con la que trato es muy diferente a mi círculo social, pero los viajes que las personas describen se asemejan mucho unos a otros», comparte el señor Dzwonkiewcz. Defiende con firmeza el apoyo mutuo entre iguales y recuerda cómo 56 Dean Street, la mayor clínica pública de Londres dedicada a la salud sexual, lo había ayudado a él durante todo el trayecto desde las pruebas hasta el tratamiento y la asimilación del mensaje indetectable = intransmisible. El señor Dzwonkiewick, al igual que el resto de las personas que siguen un tratamiento antirretrovírico diario, no puede transmitir el VIH puesto que el virus es indetectable en su sangre.
«Al estar allí rodeado de consejos, apoyo y asesoramiento, gané una enorme calidad de vida», admitió al referirse a 56 Dean Street.
«El VIH no me define», resaltó. «Soy como cualquier otra persona que trata de vivir su vida al máximo».
Jus+ Like Me
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La preparación, la proactividad y la velocidad son elementos clave para hacer frente a las emergencias humanitarias
15 Agosto 2019
15 Agosto 2019 15 Agosto 2019El ciclón Idai golpeó Mozambique y la zona este de Zimbabwe a mediados de marzo; sin duda, aquella catástrofe no pudo haberse producido en un momento peor. Un mes antes, Zimbabwe había hecho un llamamiento de emergencia para ayudar a los 5,3 millones de personas afectadas por la crisis económica que estaba teniendo lugar. Además, las escasas precipitaciones habían arruinado todas las cosechas. Las repentinas lluvias intensas y el viento lo convirtieron todo en un caos. Trescientas personas fallecieron, cientos y cientos desaparecieron y 40 000 lugareños perdieron sus casas. La inseguridad alimentaria, junto con la falta de servicios básicos, incluida la atención sanitaria, se disparó en la provincia de Manicaland, la más asolada por el ciclón.
Para Mumtaz Mia, directora nacional de ONUSIDA en Zimbabwe en ese momento, lo más urgente era garantizar que las personas que vivían con el VIH, entre ellas las mujeres embarazadas que estaban participando en programas para la prevención de la transmisión maternoinfantil del VIH, tuvieran acceso al tratamiento para el VIH.
«En Zimbabwe, donde las emergencias no son un fenómeno nuevo, las personas que vivían con el VIH fueron dejadas a su suerte cuando el temporal arrasó con sus medicamentos», dijo.
Para ella, la preparación es fundamental. «Para la respuesta al sida, debemos anticiparnos a cualquier trastorno que una situación de emergencia pueda ocasionar en los servicios».
Nacida en Malawi, la Sra. Mia se ha enfrentado a sequías e inundaciones a lo largo de toda la zona este y sur de África. También pasó un tiempo en Kenia sofocando el conflicto posterior a las elecciones y durante cinco años trabajó para ONUSIDA en Sudán del Sur antes de trasladarse para su misión en Zimbabwe.
Recuerda cómo la oficina nacional de ONUSIDA se reunió con el Gobierno, la sociedad civil, los donantes y otros interesados para establecer una acción inmediata. Enseguida todos ellos se encargaron de garantizar que las necesidades específicas del VIH quedaran también integradas en la respuesta a la emergencia. Ello implicaba coordinarse con los copatrocinadores de ONUSIDA, el ministerio de Salud y Atención a la Infancia y el Consejo nacional para el sida y el VIH con el fin de asegurar la distribución de la terapia antirretroviral y los preservativos, la ayuda alimentaria para las personas que vivían con el VIH y los partos seguros para las mujeres embarazadas. También instauraron medidas para evaluar y abordar las necesidades adicionales en materia de salud y VIH surgidas como consecuencia del desastre.
Casi 150 000 personas VIH-positivas residían en los distritos afectados por el ciclón, y alrededor de un 83 % de ellas estaban teniendo acceso a la terapia antirretroviral. Durante la crisis, la mayoría de estas personas tuvieron que interrumpir su tratamiento.
«Cuando no se cuenta con un plan y unas directrices claras respecto a la acción que se ha de emprender en situaciones de emergencia, se malgastan días y semanas muy valiosos tratando de ver qué hacer», señala la Sra. Mia.
Así mismo, considera que, para actuar más rápidamente en caso de emergencia, se debería disponer de planes de contingencia interinstitucionales en los que cada agencia tuviera asignadas sus funciones específicas. «Para orientar a las oficinas nacionales y sus directores, es fundamental utilizar pautas sencillas y claras con relación a las acciones que ONUSIDA requiere en situaciones de emergencia y el impacto que estas pueden tener sobre el VIH», explicaba. Además, continuó, «es importante destinar los recursos económicos, de manera que se pueda acceder al dinero y utilizarlo en el mismo momento».
Practica yoga para sobrellevar mejor los periodos de estrés y alaba a su marido, quien siempre le presta su apoyo. «Durante las épocas más caóticas, en casa tratamos de llevar una vida aparentemente normal», dice, aunque confiesa que a menudo no es nada fácil. En todo momento, Mia vive centrada en las personas que necesitan su ayuda. «Mi puerta siempre está abierta. Escucho sus historias y ello me da una perspectiva para seguir adelante». Por eso es por lo que, insiste, en momentos de necesidad no puedes fallarle a la gente. «La velocidad es esencial».
La directora nacional de ONUSIDA para la República Bolivariana de Venezuela, Regina López de Khalek, se muestra de acuerdo con ella. «Ante una emergencia humanitaria hay que actuar muy rápido para salvar vidas. Esto supone que hay que reinventar los quehaceres diarios y centrarse únicamente en la crisis», se reafirma.
En su caso, se ocupa del impacto que la crisis política y económica, que afecta a más del 80 % de la población, está teniendo en las personas que viven con el VIH o que están afectadas por el virus. La inflación ha explotado en la República Bolivariana de Venezuela y ha hecho que los alimentos básicos queden fuera del alcance de las personas. La escasez ha invadido todo el país, y la medicina no es una excepción. Desde mayo de 2019, el país está recibiendo «ayudas humanitarias» que facilitan la distribución de medicamentos y de pruebas rápidas para la sífilis y el VIH. Con la ayuda de organizaciones internacionales no gubernamentales, se han repartido en el país casi 60 toneladas de medicamentos que salvan vidas. ONUSIDA también se involucró con el país y trabajó para recibir fondos de emergencia de otras organizaciones socias.
Hace muy poco ONUSIDA, el Fondo de Población de las Naciones Unidas y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados han aunado esfuerzos para juntos ayudar a las personas afectadas por el estigma, la discriminación y la violencia sexual. Esto incluía distribuir kits para la profilaxis posexposición, ofrecer una respuesta médica urgente para las personas expuestas al VIH y facilitarles el acceso a los servicios sanitarios, e introducir pruebas del VIH en las unidades de maternidad, así como apoyar a la sociedad civil.
Para la Sra. López de Khalek, la diferencia se marca trabajando sobre el terreno con otras agencias de las Naciones Unidas y sus socios. Y es que, explica, «trabajar codo con codo no es solo lo lógico y coherente, sino que permite que la respuesta al sida ocupe un lugar relevante en una situación humanitaria».
Por ello, recomienda seguir las directrices elaboradas por el Grupo de trabajo en materia del VIH en situaciones humanitarias del Comité Permanente entre Organismos, pero sin pasar por alto el contexto local y nacional. «Conozco y comprendo bien la situación del país en el que estás —decía—, porque, aunque las emergencias podrían parecer iguales, cada crisis incorpora las particularidades del país en el que se produce». Y hay que ser proactivos. «Hay que actuar en consecuencia por adelantado, de manera que no sea solo reaccionar», apuntó. En su opinión, es vital establecer relaciones, colaborar y comprometerse con los demás. Hay que elaborar una respuesta integral para que, en caso de emergencia, tú y las personas a las que has ido a ayudar no quedéis atrás.
Simone Salem se hace eco de este mismo mensaje. «El principal activo que me ha ayudado a responder ante las emergencias siempre ha sido el número de contactos que he ido teniendo en todos los países, así como las buenas relaciones que mantengo con personas influyentes que han sido capaces de ayudarme», confesó la asesora de movilización comunitaria de ONUSIDA en las regiones de Oriente Medio y el Norte de África.
Añadió también que, cuando empiezas a actuar y prestas una ayuda concreta, las personas confían en ti y buscan tu apoyo.
La Sra. Salem describe su trabajo en Irak, Libia y la República Árabe Siria como una experiencia que te cambia la vida. «Cada vez que ayudo a una persona, me doy cuenta de la importancia que tiene mi trabajo y de lo importantísimo que es estar siempre alerta a las necesidades de la gente», piensa en voz alta la egipcia.
Recientemente ayudó a personas a migrar o huir de sus hogares para tener acceso a tratamiento y asesoramiento para el VIH. Con la ayuda de activistas y redes regionales, contribuyó a la evacuación de las lesbianas, los gais, los bisexuales y las personas transgénero (LGBT) que habían sido el blanco de la violencia.
En tiempos de crisis, admira la solidaridad que surge y se multiplica a todos los niveles. Por ejemplo, no hace mucho los tunecinos ofrecieron a los libios un excedente de tratamiento para el VIH. Lo mismo sucedió cuando el conflicto sirio. En esa ocasión, fueron los libaneses los que donaron medicamentos.
Con el tiempo, ha ido aprendiendo a cada vez tomar mejores decisiones. ¿Su secreto? «Escuchar lo que se dice, y también aquello que no se está diciendo, cuando se analizan situaciones complejas», explica la Sra. Salem.
Para ella no se trata de una cuestión de género, sino de personalidad, aunque sí cuenta que las mujeres y las personas vulnerables iban a ella porque pensaban que les brindaría más apoyo. Solo siente pesar cuando no puede ayudar a alguien. «Es muy duro».
Explica que escucha a la gente con el corazón. Le tocó el corazón cuando los jóvenes del colectivo LGBT se acercaron a ella para decirle que sus reconfortantes palabras les habían dado esperanzas.
«Aquello tuvo un enorme valor para mí y eso es justo lo que me hace seguir», confiesa la Sra. Salem. «Exijo y exijo hasta que la gente es tratada con justicia y compasión».
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Prevención del VIH y la violencia sexual y de género en las operaciones de paz y humanitarias
15 Agosto 2019
15 Agosto 2019 15 Agosto 2019Solo en África hay actualmente siete operaciones de paz y un enorme número de operaciones humanitarias. En todo el continente, 600 millones de personas viven en países afectados por la fragilidad, el conflicto y la violencia, y siete de cada diez mujeres en situación de conflicto y en poblaciones de refugiados están expuestas a la violencia sexual y de género. En determinados contextos, las mujeres que han sido víctimas de violencia tienen un 50 % más de posibilidades de vivir con el VIH.
El personal uniformado que trabaja en las operaciones para el mantenimiento de la paz se encuentra habitualmente expuesto a una gran cantidad de riesgos para la salud durante su jornada, debido al tipo de trabajo que realizan, los lugares a los que son enviados y las condiciones en las que a menudo tienen que ejercer. Por ello, la salud y el bienestar de este personal uniformado es motivo de preocupación. Y de igual importancia es el bienestar de todas las personas entre quienes desarrolla su trabajo.
Para proteger tanto a este personal desplegado, como a los civiles, la Unión Africana elaboró en noviembre de 2018 un nuevo código de conducta para prevenir y denunciar la violencia sexual y de género, también en las operaciones de paz.
«Necesitamos urgentemente una estrategia más general, concertada y armonizada para abordar las cuestiones referentes a la violencia sexual y de género y al VIH durante los conflictos y en situaciones humanitarias», apunta Bineta Diop, enviada especial de la Unión Africana para cuestiones de mujeres, paz y seguridad.
El nuevo código de conducta, explicado resumidamente en la política de la Unión Africana referente a la prevención y la respuesta a la explotación y el abuso sexual durante las operaciones de paz, prioriza la eliminación de todas las formas de violencia de género y sitúa las operaciones de paz al frente a la hora de garantizar la justicia y la protección de las poblaciones vulnerables. Ahora el reto está en poner en práctica el código de conducta.
«La Unión Africana tiene cero tolerancia respecto a la violencia sexual y de género, e insta a los Estados miembros a poner en marcha de manera inmediata políticas centradas en el sobreviviente y las cuales ofrezcan una amplia variedad de servicios de apoyo», señala Admore Kambudzi, directora del departamento de paz y seguridad de la Comisión de la Unión Africana.
En junio, la Comisión de la Unión Africana y la oficina de enlace de ONUSIDA con la Unión Africana, en colaboración con la oficina de las Naciones Unidas para la Unión Africana, convocaron la primera de una serie de reuniones dirigidas a formular recomendaciones prácticas para lograr una forma colectiva de abordar la violencia sexual y de género y el VIH en contextos frágiles.
Los participantes estuvieron de acuerdo en que es fundamental adoptar un enfoque centrado en los sobrevivientes respecto a la violencia sexual relacionada con los conflictos y que busque desarrollar la resiliencia de los sobrevivientes y proporcionarles apoyo psicosocial y de salud mental. Para lograr el éxito, será clave incluir a los hombres y a los varones jóvenes en la lucha para acabar con la violencia sexual y de género.
Los participantes también pidieron que se garantizaran la salud y el bienestar del personal uniformado de las operaciones de paz, tanto antes, como durante su servicio activo. Pronto se terminará un protocolo para integrar los programas relacionados con el VIH en las operaciones de paz de la Unión Africana y se reunirá a un equipo de expertos para trazar el mapa de la situación actual en los países afectados por la crisis, identificar los vacíos y los puntos fuertes, y proponer una forma de erradicar la violencia sexual y de género y la exposición al VIH.
«Insto a los socios a actuar para poner fin a la violencia sexual y de género y al VIH en los entornos frágiles dentro del contexto del tema de la Unión Africana para 2019, el año de los refugiados, retornados y desplazados internos», dice Clémence A. Habi Bare, director de la oficina de enlace de ONUSIDA con la Unión Africana.
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Redefiniendo los mensajes para la prevención del VIH dirigidos a la gente joven en América Latina
14 Agosto 2019
14 Agosto 2019 14 Agosto 2019Una docena de jóvenes procedentes de nueve países distintos de América Latina se reunieron en julio en la X Conferencia sobre la Ciencia del VIH de la Sociedad Internacional del Sida que se celebró en la Ciudad de México, México, con el fin de desarrollar una nueva estrategia de comunicación adaptada a los jóvenes gais y otros jóvenes que tienen sexo con hombres y referentes a la prevención del VIH.
Aunque era la primera vez que los 12 jóvenes se conocían en persona, ya habían mantenido varias reuniones virtuales en las que habían preparado el terreno para la conferencia, que había sido organizada por la Red de Jóvenes Positivos de América Latina (J+LAC), con el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), ONUSIDA y UNICEF.
Cada año en América Latina se producen 100 000 nuevas infecciones por el VIH, una cifra que no ha cambiado a lo largo de la década pasada. En 2018, la gente joven de edades comprendidas entre los 15 y los 24 años representó un quinto de todas las nuevas infecciones por VIH en la región. Los gais y otros hombres jóvenes que tienen relaciones sexuales con hombres, los trabajadores sexuales, los transgénero y los usuarios de drogas inyectables constituyen los grupos de población particularmente afectados.
«Necesitamos recordarle al mundo que no podemos hablar sobre prevención sin gente joven y hemos de hacer que la sociedad se dé cuenta de que nosotros, los jóvenes, estamos implicados y preocupados», señala Kenia Donaire, una hondureña que nació con el VIH.
ONUSIDA, OPS/OMS y UNICEF son fuertes defensores de la participación de los jóvenes, no solo como beneficiarios de los servicios, sino también como socios y líderes en el diseño, el desarrollo, la aplicación, la supervisión y la evaluación de políticas y programas.
«Demasiado a menudo los jóvenes no estáis en las mesas en las que se adoptan decisiones en cuanto a la creación de los programas que necesitáis para protegeros a vosotros mismos del VIH. Vosotros tenéis el potencial de servir como ejemplo para demostrar cómo la gente joven puede liderar, defender, crear demanda y proporcionar servicios a medida para poner fin a una epidemia que es la segunda causa de muerte entre los adolescentes. Necesitamos nuevas formas de comunicarnos, generar demanda y acercar los servicios a la gente joven más en riesgo de contraer el VIH», apunta Shannon Hader, directora ejecutiva adjunta del programa.
Las personas jóvenes que viven con el VIH en América Latina han estado trabajando juntas para diseñar una estrategia de comunicación para la prevención del VIH dirigida a los jóvenes gais y otros jóvenes que tienen sexo con hombres de la región. Además de viajar a la conferencia, trabajaron juntos para preparar el esquema de las campañas de comunicación ya existentes y de las iniciativas relacionadas con la prevención combinada del VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS). Asimismo, debatieron sobre cómo incorporar el complejo contenido científico en efectivos mensajes rotundos que llegaran a los jóvenes de su edad.
"Los hombres jóvenes que tienen relaciones sexuales con hombres y otros jóvenes vulnerables necesitan acceder a información sobre prevención del VIH de una manera que tenga sentido para ellos", dijo Maeve de Mello, asesora regional sobre prevención del VIH en la OPS. “Estamos muy contentos de apoyar a este talentoso grupo de jóvenes. Su experiencia personal y sus voces nos prepararán mejor para abordar este problema de salud pública de una manera que los adultos solos no pueden."
En la conferencia compartieron sus ideas y puntos de vista con destacados expertos en materia de salud y comunicaciones. También hablaron sobre estrategias digitales para así trasladar a los jóvenes convincentes mensajes para prevenir el VIH y acabar con el estigma y la discriminación.
«Aprender de los últimos avances y experiencias exitosas en la respuesta al VIH mientras de la mano de expertos digitales conseguíamos ver lo que sucede al otro lado de la pantalla, por ejemplo, con YouTube, fue una experiencia realmente enriquecedora», explica Horacio Barreda, uno de los coordinadores de la J+LAC. «Necesitamos una estrategia que se centre en las necesidades y afinidades de la gente joven, quienes viven sus vidas tanto en mundos virtuales como fuera de la red».
«Se trata de un gran comienzo para un importante viaje a través del cual, pensamos, llegaremos a la juventud de América Latina en toda su diversidad».
El grupo ahora planea acercar su estrategia y sus consejos a los interesados más importantes en la respuesta al VIH, incluyéndose aquí los ministerios de salud, las agencias de las Naciones Unidas y otros socios.
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Miedo a lo desconocido
12 Agosto 2019
12 Agosto 2019 12 Agosto 2019Cuando su marido llegó a casa con una prueba del VIH positiva, Jokapeci Tuberi Cati decidió que ella también quería hacerse la prueba.
«El miedo a lo desconocido, al estigma asociado al VIH y al rechazo me rondaban la cabeza antes de hacerme la prueba», recuerda.
Después de realizarse la prueba en Lami, Fiji suspiró y se dijo a sí misma, «hecho y concluido».
Sin embargo, tenía el presentimiento constante de que la prueba iba a dar positivo y empezó a pensar en un mecanismo de afrontamiento. Continuó imaginándose en la misma situación una y otra vez con una única pregunta: ¿cómo vivirá a partir de ahora?
«De hecho, no sucedió gran cosa», dijo Cati. Ella cuenta cómo un médico con mucha experiencia la trató con sumo cuidado cuando la informó de que su estado serológico era positivo.
Regresó a casa y decidió que ella y su marido sobrellevarían el diagnóstico juntos como una pareja. Nadie tenía por qué enterarse.
Con el tiempo, la joven Cati aprendió a afrontar su nuevo estado y juró aceptar su nueva vida. Ahora quería ayudar a la gente a comprender el problema para que nadie pasara por esa misma situación.
Pero primero debía contar a los demás que vivía con el VIH.
«Cuando decidí revelarles a mi familia y a mis amigos que era VIH positiva, recibí un apoyo inconmensurable», señala. Al volver la vista 20 años atrás, todavía no puede olvidar el cariño con el que reaccionó su gente.
Eso le dio valor para volverse mucho más proactiva y compartir su historia con un gran número de personas de todo el mundo. Ahora es directora de programas en la Red de Fiji de personas que viven con el VIH. A pesar de haber perdido a su marido, Cati se siente muy agradecida por haber averiguado su estado, puesto que con la medicación no transmitió el VIH a sus hijos.
«Es mejor saber que no saber, los beneficios son inmensos», resalta.
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El derecho a revelar tu propio estado serológico
02 Agosto 2019
02 Agosto 2019 02 Agosto 2019A los 17 años, mientras se preparaba para su bachillerato, Francine Nganhale no tenía preocupaciones. Movida por la curiosidad, siguió a sus compañeros de clase hasta el hospital local de Yaoundé, en Camerún, puesto que estos habían escuchado que se celebraba una campaña de concienciación sobre el VIH y se realizaban pruebas gratuitas.
«Fue la primera vez que me hice una prueba del VIH y no tenía ninguna expectativa», señala.
Cuando le entregaron los resultados, la prueba era inconclusa. Volvió a hacérsela y, al cuarto intento, dio positivo. «Las explicaciones que me fueron dando a lo largo del proceso despertaron mi interés y cada vez quería saber más», comenta.
La joven Nganhale se sintió aterrada y admite que en aquel momento no tenía ni idea de qué hacer. Una médico la acompañó durante todo el proceso y le dio mucha información sobre el VIH. De pronto cayó en la cuenta de que su hijo de 3 años, que a menudo estaba enfermo, nunca se había sometido a las pruebas del VIH. Entonces dio positivo y ambos empezaron su tratamiento.
Para ella, la parte más dura fue el momento de decírselo a su madre. De hecho, fue posponiendo el contárselo, pero cada vez estaba más aislada. Recuerda haber escuchado comentarios negativos por parte de su familia con relación a las personas que viven con el VIH. «Tomé la decisión de desafiarme a mí misma, de vivir una vida larga y sana, y de no dejar que nada me disuadiera de ello», señaló. Cuando la madre lo supo, le fue contando a otros el estado serológico de su hija. A pesar de ello, Nganhale continuó hacia adelante. No le guarda ningún rencor, ella se queda con que su madre cuidó económicamente de ella y de su hijo durante años.
Como trabajadora social, la joven Nganhale trabaja sobre todo con personas que viven con el VIH, conciencia al respecto y distribuye el tratamiento para el VIH.
Su marido también es trabajador social y se encarga de supervisar el quehacer de 106 asociaciones camerunianas para el VIH. Su experiencia se relaciona con la de su mujer. Charles Noussi era jugador de fútbol profesional en las Maldivas. Durante un chequeo médico rutinario, todos los jugadores del equipo fueron sometidos a una batería de pruebas. Al día siguiente, cuando él llegó para la sesión de entrenamiento, se chocó con el entrenador, quién le impidió entrenar con el resto.
«No tenía ni idea de lo que estaba sucediendo», cuenta. «Pero al tiempo me fui poco a poco dando cuenta de que casi toda la gente me estaba escondiendo algo». Quiso llegar al fondo de la cuestión y pidió ver al equipo médico responsable de las pruebas. Y ahí fue cuando finalmente alguien le comunicó su estado VIH positivo.
«De repente me dí cuenta de que yo era el último en enterarme», comenta el señor Noussi. Las noticias solo iban a peor. Tenía 48 horas para empaquetar mis cosas y salir del país. «¿Alcanzas a imaginar lo duro que fue para mí tener que abandonar la profesión que amaba y perder el buen sueldo que tenía, y todo solo por mi estado serológico?» «Aquello me partió el corazón».
Un patrocinador me ayudó a huir a Tailandia, donde pude acceder a los servicios sanitarios. «Hubo tanta gente ayudándome y reconfortándome», apuntó el señor Noussi. Rápidamente se unió a un grupo defensor del VIH. «Un año después, me dije a mí mismo que quizá ya había llegado el momento de aplicar lo que sabía y regresar a mi país natal», señaló. De nuevo, las mentalidades diferían en Camerún. Se enfrentó a la discriminación y, aunque estaba sano y se mostraba abierto con relación a su estado serológico, muchos de sus amigos y conocidos lo dejaron de lado.
«Gracias a Dios mi madre me ayudó muchísimo, no solo nutricionalmente, sino también social y psicológicamente», cuenta.
Dos décadas más tarde, considera que el estigma relacionado con el VIH se ha reducido en Camerún. El tratamiento para el VIH es gratuito, a diferencia de hace muchos años, cuando él tuvo que pagarse todo. Afirma que para él, sin duda, conocer tu estado serológico es fundamental.
Su mujer está de acuerdo. «No hay que decirle a una persona que no se preocupe, es normal preocuparse», dice ella. «Lo que es clave es tranquilizar a alguien asegurándole que es él o ella quien tiene el control de su vida».
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Trazando leyes y políticas para el VIH
31 Julio 2019
31 Julio 2019 31 Julio 2019ONUSIDA ha lanzado un nuevo sitio web que permite a las personas identificar leyes y políticas nacionales relacionadas con la respuesta al sida.
Al cubrir áreas tan diversas como la capacidad de un país para diagnosticar el VIH en bebés, la existencia de leyes que discriminen contra las personas transgénero y si se persigue a la gente por utilizar preservativos, el sitio web titulado Laws and Policies Analytics (análisis de leyes y políticas, en español) busca ofrecer una visión general de las leyes y las políticas relacionadas con la respuesta al VIH. También permite ver datos referentes a políticas junto a otros datos que hablan sobre la epidemia de VIH y la respuesta a ella.
«Debemos conocer mejor los entornos legales y políticos para orientar las respuestas a la epidemia de VIH de manera más efectiva. Esta nueva herramienta permite el acceso a datos con relación a leyes y políticas nacionales y, así mismo, permite el análisis conjunto de los datos referentes a la epidemia y a la respuesta. De esta forma, podemos estar mucho más informados para tomar decisiones», señaló Shannon Hader, directora ejecutiva adjunta del Programa.
Con la Declaración política de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida de 2016, los países se comprometieron a acelerar sus esfuerzos para aumentar significativamente la disponibilidad de datos de alta calidad en materia de VIH. La información utilizada en el nuevo sitio web se venía proporcionando desde el año 2017 y, últimamente, en 2019, a través del Instrumento de observación de los Compromisos y las Políticas Nacionales (ICPN), como parte del mecanismo de Monitoreo global del sida a través del cual los países informan de sus progresos respecto de los compromisos que adquirieron en la Declaración política de 2016.
Los datos fueron proporcionados por las autoridades nacionales, las organizaciones de la sociedad civil y otros socios no gubernamentales implicados en la respuesta al sida. Los datos con relación a las leyes y políticas relacionadas con el VIH recopilados de documentos oficiales externos complementan los datos proporcionados por el país. ONUSIDA valida minuciosamente todos los datos incluidos referentes a políticas para garantizar su precisión. Los datos se actualizarán anualmente.
El sitio web alberga datos de 140 países. Los usuarios pueden buscar por país o por región en un mapa interactivo o pueden seleccionar un tema específico.
Al poner a disposición de todo el mundo los datos referentes a las políticas, ONUSIDA busca promover la transparencia y el mayor uso de datos con relación a políticas al analizar la epidemia de sida y la respuesta al VIH en todos los países del mundo.
Para acceder al sitio web Laws and Policies Analytics, visita lawsandpolicies.unaids.org (en inglés).
Laws and Policies Analytics website
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Simplemente soy una adolescente normal que vive con el VIH
29 Julio 2019
29 Julio 2019 29 Julio 2019Aziwe tiene 19 años y vive con su madre, Phatiswa, en un poblado informal llamado Umlazi, cerca de Durban, en Sudáfrica. Ambas mujeres viven con el VIH y las dos están llenas de energía, amor, esperanza y optimismo respecto al futuro.
Aziwe no supo que era seropositiva hasta que cumplió casi 14 años. Ya llevaba cinco años en tratamiento, pero su madre había decidido no contarle que era seropositiva, incluso mientras se aseguraba de que su hija estuviese sana tomando su medicación a diario.
Cuando el médico le preguntó a ella directamente si quería saber por qué tenía que tomar medicinas de manera tan regular, Aziwe no lo dudó. Había crecido y sentía curiosidad. En el momento en que el médico le dijo que vivía con el VIH, Aziwe se derrumbó, y su madre, también.
Ahora, cinco años después, Aziwe es una adolescente feliz y segura que se expresa perfectamente al explicarle su historia familiar a Gunilla Carlsson, Directora ejecutiva adjunta de ONUSIDA, antes del lanzamiento del Informe mundial de ONUSIDA sobre el estado de la epidemia de sida .
Phatiswa vivía en Cabo del Este en 1999 pero, como muchas mujeres, se marchó para ganarse la vida como trabajadora doméstica en Durban. Es buena en su trabajo y lleva 19 años trabajando para la misma familia.
Al principio sus hijos tuvieron que quedarse en Cabo del Este, pero Aziwe era una niña muy enfermiza y unos años más tarde se fue a vivir con su madre. En 2009 se puso muy enferma, fue rápido al hospital y tuvo que permanecer ingresada dos semanas. Fue allí donde le hicieron las pruebas del VIH y descubrieron que el resultado era positivo. Phatiswa también dio positivo en las pruebas del virus.
Hoy las dos mujeres siguen su tratamiento y animan a otros de su comunidad a apoyar a los grupos para que sigan tomando sus medicinas y estén bien. Aziwe también planta cara al estigma y la discriminación que todavía rodean al VIH y ha hablado sobre lo que supone vivir con el VIH en un grupo de la iglesia. Para ella, aún hay mucha ignorancia con relación al virus y eso es algo que la entristece. Sin embargo, Phatiswa y ella se apoyan la una a la otra.
«Hay días en los que solo quiero llorar, pero entonces ella me habla como una madre. Cuento con una gran familia y grandes amigos que siempre están cuando los necesito».
Aziwe explica que ella valora tanto la vida porque ha perdido a muchos seres queridos debido al sida.
«Quiero vivir porque hay tantas cosas que quiero conseguir en vida, tanto para mi madre como para mí».
Como mucha gente joven, quiere viajar y sueña con ser presentadora de televisión. En el futuro desea formar su propia familia.
«Simplemente soy una adolescente normal que vive con el VIH», señala.
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Botsuana sitúa a la gente joven en el centro de su respuesta al sida
25 Julio 2019
25 Julio 2019 25 Julio 2019Si bien Botsuana ha realizado un enorme progreso al reducir el número de nuevas infecciones por el VIH, ha bajado en total en torno a un 36 % desde 2010, la gente joven continúa siendo muy vulnerable al virus. Las adolescentes y las mujeres jóvenes son las que más corren el riesgo de contraer tanto el VIH como otras infecciones de transmisión sexual. Asimismo, son muchas las que se enfrentan a embarazos no deseados.
En 2018, casi una de cada cuatro nuevas infecciones por el VIH en Botsuana se produjo entre mujeres jóvenes y adolescentes de entre 15 y 24 años. Menos de la mitad de las mujeres jóvenes y de las adolescentes afirman tener un conocimiento integral sobre el VIH.
Con el fin de conocer qué más se puede llevar a cabo para abordar las cuestiones que hacen a las jóvenes más vulnerables al VIH, la primera dama de Botsuana, Neo Masisi, realizó un retiro en el país durante el mes de julio para ver de cerca los desafíos a los que se enfrentan.
Las mujeres jóvenes que participaron en el retiro compartieron algunas de sus experiencias con la primera dama y con funcionarios del Ministerio de Sanidad.
«Vengo de una familia con una estructura familiar complicada y en la que reina la pobreza. Nunca me sentí querida en casa, así que buscaba ese amor fuera. Me eché novio y acabé convertida en una madre adolescente», señala Belinda.
Los debates mantenidos durante el retiro se integrarán en el marco para el desarrollo de un programa nacional insignia destinado a la gente joven.
«Hoy en día las personas jóvenes se enfrentan a numerosos desafíos y se ven obligadas a asumir demasiado con respecto al colegio, las cambiantes dinámicas familiares y las expectativas sociales. Se cuestionan sus normas, sus valores y su propia valía», comentó la señora Masisi. «Necesitamos tratarlos como líderes para que se sientan valorados».
El ministro de Sanidad, Alfred Madigele, anunció nuevas consultas con jóvenes para elaborar el marco.
A principios de este año, Gunilla Carlsson, Directora ejecutiva adjunta de ONUSIDA, nombró a la señora Masisi Embajadora especial de ONUSIDA para la capacitación y el compromiso de las personas jóvenes en Botsuana.
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Capacitando a las mujeres que viven con el VIH en Yibuti para que lleven una vida digna
25 Julio 2019
25 Julio 2019 25 Julio 2019Zarah Ali (nombre ficticio) recuerda cómo las cosas cambiaron para mejor. «En 2014 recibí un préstamo de 40 000 francos yibutianos (250 dólares estadounidenses) que empleé para desarrollar y mejorar mi negocio de ropa. También me formé en materia de iniciativa empresarial, y adquirí conocimientos de marketing y satisfacción del cliente. Importo prendas de Dubái y Somalia, y obtengo unos ingresos decentes que me permiten mantener a mi hijo de 25 años, a mi hija de 16, que sigue en la escuela secundaria, y a mi hijo adoptado de tres años. Soy capaz de pagar el alquiler, la electricidad y el agua y, asimismo, puedo permitirme comidas decentes».
El préstamo de la señora Ali procedía de un programa de generación de ingresos establecido por el Programa Mundial de Alimentos en colaboración con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, ONUSIDA y la red nacional de personas que viven con el VIH en Yibuti (RNDP+, por sus siglas en inglés). El programa apoya la capacitación a largo plazo de las mujeres que viven con el VIH en la ciudad de Yibuti y les proporciona unos ingresos regulares. Gracias a ello, consiguen una seguridad económica, pueden comprar comida y mejoran su acceso a los servicios de atención sanitaria. Las actividades dirigidas a generar ingresos, como las apoyadas por el programa, presentan un enorme potencial para ayudar a las personas que viven con el VIH a adherirse a la terapia antirretroviral y optimizar sus resultados en lo referente a la salud.
Los préstamos, que van desde los 141 hasta los 438 dólares estadounidenses por persona, se conceden para empezar o crear un negocio minorista. Las beneficiarias, seleccionadas de entre dos redes de personas que viven con el VIH afiliadas a RNDP+ (ARREY y Oui à la Vie - Yes to Life), aprenden también a llevar un negocio. El apoyo del Gobierno en forma de políticas y leyes valiosas ha resultado vital para el éxito del programa.
Dekah Mohammed (nombre ficticio) lleva una vida muy satisfactoria tras haber recibido una ayuda procedente del programa de generación de ingresos. La señora Mohammed, que perdió a su marido como consecuencia del sida, vive con seis hijos. Tras perder su trabajo en el sector de la hostelería debido a su salud, cada vez más débil, y al estigma y la discriminación, empezó su propio negocio de ropa y recibió un préstamo de 50 000 francos yibutianos (equivalente a 313 dólares estadounidenses) para ampliar su empresa. En diez meses devolvió el préstamo. Desde entonces su negocio ha seguido creciendo, ahora vende también muebles y aparatos electrónicos, y ha contratado a un empleado. «Ya no soy en absoluto una mujer desesperada. Gano lo suficiente para cuidar de mi familia y de quienes dependen de mí», señala.
El programa ha mejorado la calidad de vida de muchas mujeres yibutianas, al permitirles recuperar su dignidad y garantizar su seguridad económica. Capacita a las mujeres y a las chicas para que puedan protegerse del VIH, tomar decisiones sobre su salud, vivir libres de la violencia y ser económicamente independientes.
Basado en la creencia de que el capacitar a las mujeres que viven con el VIH y a sus hogares para que sean económicamente independientes fortalece la adherencia al tratamiento y conduce a vidas más plenas y dignas, el programa apoya la contribución estratégica más amplia del Programa Mundial de Alimentos con el fin de acabar con el sida como amenaza de salud pública para 2030.
