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ONUSIDA sigue apoyando la respuesta al brote de VIH en Pakistán
18 Junio 2019
18 Junio 2019 18 Junio 2019ONUSIDA sigue apoyando a Pakistán en su respuesta al brote de VIH en Larkana, durante el cual más de 800 personas han sido diagnosticadas recientemente con el virus. Más del 80 % de los nuevos casos se han registrado en niños y niñas menores de 15 años, principalmente en niños y niñas menores de 5 años. A fecha de 17 de junio, 396 personas habían sido remitidas a tratamiento.
En una rueda de prensa celebrada el 14 de junio, las autoridades expusieron los resultados de una investigación preliminar acerca del brote. Se llegó a la conclusión de que las prácticas deficientes de control de la infección, tales como la falta de esterilización y la reutilización de jeringas y goteros intravenosos, son los factores más importantes que explican el aumento de nuevas infecciones.
«Queda muchísimo trabajo por delante para mejorar el control de la infección y apoyar a los niños afectados y a sus familias», declaró el director regional de ONUSIDA, Eamonn Murphy, durante la rueda de prensa celebrada en Karachi (Pakistán). «ONUSIDA seguirá contribuyendo y coordinándose con las diferentes agencias de las Naciones Unidas y con otros socios para garantizar que el apoyo necesario se preste de manera efectiva y eficaz», añadió Murphy.
Además de mejorar los procedimientos de control de la infección, las investigaciones preliminares revelaron que la educación de la comunidad es un factor decisivo para la concienciación acerca de la prevención del VIH y para hacer frente al estigma y la discriminación. Las conclusiones de una breve valoración sobre los conocimientos relacionados con el VIH presentadas en la rueda de prensa indicaron que la información sobre el VIH es muy limitada entre las comunidades afectadas. Muchos padres y cuidadores obtuvieron información acerca del VIH por primera vez el día en el que diagnosticaron a sus hijos o a través de los medios de comunicación informando sobre el incremento de los casos. La falta de información adecuada provocó pánico y algunas familias de niños diagnosticados con VIH han sido rechazadas y marginadas.
En este contexto, ONUSIDA, en asociación con UNICEF, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la Organización Mundial de la Salud y el Instituto de Investigación y Formación del JSI, ha estado prestando su apoyo a los socios nacionales para elaborar un plan de respuesta comunitaria destinado a promover la educación sanitaria y reducir el estigma y la discriminación. El Programa de Control del SIDA de Sindh, junto con ONUSIDA y UNICEF, ha comenzado a formar a los profesionales sanitarios para la gestión de casos pediátricos y se han organizado sesiones de educación sanitaria con la participación de organizaciones dirigidas por la comunidad y líderes religiosos. También se están llevando a cabo sesiones de formación para los medios de comunicación locales sobre la información responsable sobre el VIH.
ONUSIDA está trabajando estrechamente con el gobierno federal y regional con el fin de facilitar apoyo técnico in situ para ayudar con la respuesta al brote de VIH y reducir el impacto de la crisis. El ministro de Sanidad de Sindh ha aumentado sus esfuerzos para prevenir prácticas sanitarias no autorizadas e informales y, como resultado, se han cerrado 900 clínicas y bancos de sangre no autorizados.
Las investigaciones preliminares han estado dirigidas por la Organización Mundial de la Salud en asociación con organizaciones como el Programa de Control del SIDA de Sindh, la Universidad Aga Khan, el Programa de Formación en Epidemiología de Campo y Laboratorio, la Universidad de Medicina Dow de Karachi, la Sociedad de Microbiología de Enfermedades Infecciosas y diferentes organismos de las Naciones Unidas, incluidos ONUSIDA, UNICEF y el UNFPA.
Con 20 000 nuevas infecciones por el VIH en 2017, Pakistán cuenta con la segunda epidemia de SIDA de más rápido crecimiento de la región de Asia y el Pacífico, y el virus afecta de forma desproporcionada a los más vulnerables y marginados, especialmente a los grupos de población clave. ONUSIDA continúa trabajando con el Gobierno y otros socios en Pakistán para reforzar la respuesta en el país.
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Resultados positivos en materia de salud, educación e igualdad de género para los jóvenes de Myanmar
14 Junio 2019
14 Junio 2019 14 Junio 2019Esta historia fue publicada por primera vez por la UNESCO
La juventud de Myanmar constituye más de la mitad del total de la población del país, siendo el grupo de edad comprendido entre los 5 y los 14 años el más numeroso. Esta población tan joven brinda un potencial extraordinario para mantener el impulso reciente del desarrollo del país, pero solo si se toman las medidas necesarias para hacer frente a los desafíos que impiden a los jóvenes tomar decisiones informadas sobre su salud y bienestar.
Según muestran las investigaciones, los jóvenes de Myanmar tienen una percepción limitada de la salud sexual y reproductiva. Sin ir más lejos, el 38 por ciento de los adolescentes admiten que no sabían que una mujer se puede quedar embarazada teniendo relaciones sexuales una sola vez y solo el 16,67 por ciento de los jóvenes de entre 15 y 24 años tienen un conocimiento adecuado acerca de la prevención del VIH.
Para abordar estos problemas, la UNESCO de Yangon, en colaboración con el Ministerio de Educación, celebró un seminario sobre estrategias políticas el 22 de marzo de 2019. Más de 50 representantes de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales se reunieron para intercambiar buenas prácticas e identificar los posibles puntos de acción para fortalecer las políticas, el contenido curricular y la enseñanza de la educación sexual en Myanmar.
El evento contó con el lanzamiento de la versión traducida al birmano de la edición revisada de 2018 de las Orientaciones técnicas internacionales sobre educación en sexualidad (ITGSE, por sus siglas en inglés), desarrolladas por la UNESCO en colaboración con la Organización Mundial de la Salud, UNICEF, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, ONUSIDA y ONU Mujeres. Las Orientaciones técnicas son una herramienta para ayudar a las autoridades de educación, salud y otras autoridades pertinentes en la elaboración y aplicación de programas y materiales de educación sexual.
Kabir Singh, asesor regional de sanidad y educación de la UNESCO, declaró que las Orientaciones técnicas de las Naciones Unidas abarcan una amplia serie de temas que van más allá de la salud sexual y reproductiva e incluyen habilidades más amplias para la vida, como la negociación del consentimiento y la seguridad personal.
«A pesar de que los jóvenes de Myanmar tienen dificultades para acceder a la información y a los servicios de salud sexual y reproductiva (SSR), la situación se ve exacerbada por las convenciones sociales y de género que impiden que la población infantil y juvenil, en particular las niñas y otros grupos vulnerables, alcancen una buena salud y bienestar», dijo.
«Es por esto por lo que es fundamental comenzar con los programas de educación integral sobre sexualidad en niños y niñas de entre 5 y 8 años, como se indica en las Orientaciones técnicas de las Naciones Unidas. Tenemos que ayudar a niños y niñas desde la más temprana edad a comprender la igualdad de género, las relaciones saludables y el respeto por ellos mismos y por los demás».
Educación sexual en Myanmar
El plan de estudios nacional de preparación para la vida activa en Myanmar, elaborado por el Ministerio de Educación en colaboración con UNICEF, ha formado parte del plan de estudios central de las escuelas de primaria desde 2006, y de las escuelas de secundaria como asignatura extracurricular obligatoria desde 2008. El plan de estudios del primer ciclo de secundaria (del 5.º al 8.º grado) abarca siete temas, entre ellos la salud reproductiva, el VIH y las infecciones de transmisión sexual, el consumo de drogas, la prevención de enfermedades y la nutrición.
Una evaluación de la preparación para la vida activa llevada a cabo en 2012 en centros de secundaria reveló que los conocimientos sobre la salud reproductiva eran escasos, y los autores sugirieron que la susceptibilidad cultural y la falta de formación de los docentes podrían ser factores influyentes. Un U-Report reciente de UNICEF, una herramienta de monitoreo social por SMS gratuita para la participación de los jóvenes de Myanmar, también puso de relieve que la mayoría de los encuestados aprendió todo lo que sabe sobre educación sexual a través de las redes sociales. Esta fuente es a menudo científicamente imprecisa o inapropiada para la edad.
En el seminario sobre políticas organizado por la UNESCO en 2019, los representantes del Gobierno de Myanmar acordaron examinar la preparación para la vida activa en el contexto de las Orientaciones técnicas de las Naciones Unidas, para garantizar que la educación sexual que se imparte sea integral y adaptada a la edad de los alumnos. Dichos representantes acordaron también que la educación integral sobre sexualidad debería reforzarse como parte de las reformas educativas actuales en el plan de educación básico y en el plan de estudios de los docentes antes de ejercer la docencia.
Min Jeong Kim, directora de la Oficina de proyectos de la UNESCO en Myanmar, acogió con beneplácito la estrecha relación de trabajo entre la UNESCO y el Ministerio de Educación para introducir la educación integral sobre sexualidad en el sistema educativo.
«El Ministerio de Educación ha demostrado un firme liderazgo en sus esfuerzos por combatir los retos a los que se enfrentan niños y jóvenes, tales como la desigualdad de género y la salud sexual y reproductiva. La UNESCO comparte este compromiso de influenciar positivamente la vida de los jóvenes y desea seguir trabajando en asociación con el equipo central del plan de estudios y las escuelas de formación de docentes para incluir el programa de educación integral sobre sexualidad en el nuevo plan de estudios para la formación de docentes», dijo Min Jeong Kim.
Los delegados en el seminario sobre políticas debatieron sobre diferentes formas de introducir un conocimiento integral sobre sexualidad y habilidades para la vida cotidiana relacionadas en las generaciones actuales y futuras de niños, niñas y jóvenes de Myanmar. El seminario constituyó una plataforma que sirvió de puente entre las principales partes interesadas tales como proveedores de servicios públicos, socios para el desarrollo y organizaciones no gubernamentales. El objetivo principal era el de iniciar un diálogo acerca de la educación integral sobre sexualidad, comprendiendo las deficiencias e identificando la mejor forma de implementarla completamente con miras al futuro.
Orientaciones técnicas sobre educación en sexualidad revisadas
Las Orientaciones técnicas internacionales originales publicadas en 2009 ponían la educación sobre sexualidad principalmente como parte de la respuesta al VIH. Sin embargo, aunque la prevención del VIH sigue siendo de crucial importancia, la evidencia y la práctica muestran que la educación sexual tiene una relevancia mucho más amplia que incluye otros temas, no solo los relacionados con la salud sexual y reproductiva de los jóvenes, sino también en lo que respecta al bienestar general y al desarrollo personal.
Las Orientaciones revisadas plantean la sexualidad desde un punto de vista positivo, considerando que la educación integral sobre sexualidad va más allá de la educación acerca de la reproducción, los riesgos y las enfermedades. Reafirma la posición de la educación sexual en el marco de los derechos humanos y la igualdad de género. Refleja la contribución de la educación sexual al cumplimiento de varios compromisos convenidos internacionalmente en relación con la salud sexual y reproductiva, así como el logro de los objetivos del Plan de Acción para la implementación de la Agenda de 2030 en relación con la salud y el bienestar, la educación de calidad e inclusiva, la igualdad de género y el empoderamiento de mujeres y niñas.
Partiendo de una revisión de la educación sobre sexualidad en todo el mundo y de las mejores prácticas en las distintas regiones, las Orientaciones demuestran que la educación sexual:
- Ayuda a los jóvenes a adoptar una actitud y un comportamiento responsables en lo que respecta a la salud sexual y reproductiva.
- Es esencial para combatir el abandono escolar de niñas y jóvenes debido a un matrimonio temprano o forzado, a un embarazo en la adolescencia y otros problemas relacionados con la salud sexual y reproductiva.
- Es necesaria, dado que en algunas partes del mundo dos de cada tres chicas declararon que no tenían idea de lo que les sucedía cuando empezaban a menstruar y el embarazo y las complicaciones relacionadas con el parto son la segunda causa de muerte entre las chicas de entre 15 y 19 años.
- No conlleva un incremento de la actividad sexual, de un comportamiento sexual de riesgo, ni de las tasas de infección por ETS o VIH. También muestra evidencias de que los programas basados únicamente en la abstinencia no previenen la iniciación sexual temprana, ni reducen la frecuencia de las relaciones sexuales, ni el número de parejas sexuales entre los jóvenes.
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Stepping up for China’s AIDS response
13 Junio 2019
13 Junio 2019 13 Junio 2019Zhou Kai lleva trabajando en la oficina de ONUSIDA casi 13 años e implicada desde hace más de 16 en la respuesta al sida. Antes de esta labor, trabajó diez años como profesora universitaria e investigadora en el ámbito de la salud pediátrica y adolescente.
Su experiencia muestra la evolución de la respuesta al sida de China a lo largo del tiempo. Trabajó en primer lugar como investigadora clínica en el Programa Integrado chino para el SIDA antes de unirse a ONUSIDA en 2006 para gestionar la coordinación de las nueve agencias patrocinadoras tras ONUSIDA en China.
«La estrategia de respuesta al sida en China era muy débil en aquella época», explica Zhou, quien empezó a trabajar en la prevención del VIH entre grupos de población clave. Como médico, proporcionó una sólida asistencia técnica para las pruebas y la prevención del VIH a sus homólogos en el país y reforzó la participación de la comunidad en programas de prevención.
En los años siguientes, la respuesta al sida en China fue mejorando de forma gradual. El gobierno chino deseaba compartir su experiencia y comenzó a trabajar en proyectos de desarrollo, también en el sector de la salud, con objeto de reforzar la colaboración entre China y África.
Una de las agendas para la cooperación entre China y África consiste en compartir las mejores prácticas entre China y los países africanos. En 2018, con la ayuda del Equipo de apoyo regional para África Oriental y Meridional de ONUSIDA y la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Zhou ayudó a preparar una visita para funcionarios de Uganda, Kenia y Tanzania a Pekín y Yuxi en la provincia de Yunnan, en el suroeste del país.
Durante la visita, los delegados visitaron una clínica de rehabilitación para drogadictos y se informaron sobre los programas de intercambio de agujas y jeringas y proyectos de terapias de sustitución de opioides que han reducido de forma notable las infecciones por VIH entre las personas que consumen drogas por vía inyectada.
Otra de las responsabilidades de Zhou es abogar por la producción local de medicamentos y productos de salud en África. «Creo que la producción local de productos farmacéuticos es esencial si África desea seguir avanzando en la respuesta al sida y la sanidad pública. No es un asunto meramente de salud, sino que está estrechamente relacionado con el desarrollo industrial de un país». Comenzó a trabajar en ello en 2014 y lo traspasó a su puesto actual de asesora estratégica y de políticas en 2018.
Gracias a sus esfuerzos se han organizado numerosas visitas bilaterales que se han traducido en la celebración de muchos acuerdos entre empresas farmacéuticas chinas y sus homólogas africanas.
La cooperación entre China y África también se ha impulsado a nivel nacional. La Mesa Redonda de la Cooperación China-África ha ascendido al Foro de Cooperación China-África (FCCA), llevando el diálogo académico a un foro multitemático a nivel nacional.
A medida que la Iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda atrae a más países, Zhou ve más oportunidades para la cooperación Sur-Sur. Espera asimismo expandir la cooperación en materia de salud pública a más países asiáticos con objeto de compartir los conocimientos y las experiencias entre ellos.
ONUSIDA ha firmado un acuerdo de asociación estratégico con China que refuerza la cooperación en torno a la Iniciativa de la Franja y la Ruta y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, incluida una ampliación de la producción local de medicamentos y productos de salud.
«El potencial de China para participar en la cooperación Sur-Sur es enorme y está avanzando en materia de respuesta al sida y salud pública», según Zhou, «la asociación también va a beneficiarse de la Iniciativa de la Franja y la Ruta».
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El liderazgo como un proceso influyente
11 Junio 2019
11 Junio 2019 11 Junio 2019Para poner fin a la epidemia de sida, es fundamental acelerar el proceso hacia la igualdad de género y la capacitación de la mujer. Y todo ello empieza en ONUSIDA.
En 2018 ONUSIDA lanzó su Plan de acción sobre la igualdad de género para el periodo 2018-2023, dirigido a mejorar la efectividad de ONUSIDA al promover el liderazgo de la mujer en la organización y garantizar que todo el personal, hombres y mujeres, fueran conscientes de las cuestiones de género que aumentan el riesgo de infección por VIH en las mujeres.
El primer informe anual de progreso en cuanto al Plan de acción sobre la igualdad de género para el periodo 2018-2023 refleja avances en la consecución de los objetivos, aunque muestra que queda mucho por hacer. «El Plan de acción sobre la igualdad de género de ONUSIDA es una herramienta para el cambio», afirmó Gunilla Carlsson, Directora ejecutiva adjunta de ONUSIDA. «Elaborado a partir del impresionante progreso alcanzado tan solo un año después de su puesta en marcha, resulta clave para mantener el impulso y, con el tiempo, cosechar logros».
De las 30 acciones identificadas para alcanzar los cuatro objetivos establecidos en el Plan de acción sobre la igualdad de género, ONUSIDA avanzó con éxito en veinte de ellas durante los primeros doce meses. «El Plan de acción sobre la igualdad de género importa porque trata de igualdad, equilibrio, justicia e imparcialidad», señaló Helene Badini, asesora regional de la comunidad en el equipo regional de apoyo en Dakar (Senegal).
El plan brinda oportunidades de formación y mecenazgo, e incluye objetivos obligatorios en materia de trabajo relacionados con la igualdad de género y un amplio apoyo de la organización. «Todo el mundo que trabaja en mi oficina tiene un objetivo formativo con relación al género, y yo me manifiesto en contra de la violencia de género», apuntaba Francoise Ndayishimiye, directora nacional de ONUSIDA en Gabón. «Asimismo, como miembro de ONU Plus (UN Plus), quiero estar conectada con otras mujeres VIH-positivas que trabajan en ONUSIDA con el fin de unir nuestras fuerzas y avanzar juntas», añadió.
En África occidental y central, la mayoría de los trabajadores de ONUSIDA son hombres y la mitad de los puestos de directores del país están ocupados por mujeres, quienes gestionan pequeños equipos en países pertenecientes a una región que lucha contra una de las epidemias de sida que más rápidamente crece en el mundo y que mayores desafíos plantea en cuanto a la seguridad y los desastres humanitarios y naturales. Maria Engel, consejera del programa regional en Dakar, considera que «contar con una red de mujeres compañeras de trabajo supone una herramienta única y poderosa para avanzar en el liderazgo de la mujer. Por eso es por lo que, desde mi papel actual, estoy facilitando la colaboración entre las alumnas del Programa de liderazgo para mujeres de África occidental y central».
El Plan de acción sobre la igualdad de género nos recuerda que la igualdad de género es un derecho humano y que es fundamental para el desempeño y la efectividad de ONUSIDA. Ya se reconoce sobremanera la importancia de avanzar en igualdad de género, incluyéndose aquí los pasos dados a través de la paridad de género.
El plan, inicialmente concebido para el personal, enseguida se traduce en una acción programada. En la República Democrática del Congo, por ejemplo, ONUSIDA ayuda a las mujeres que forman parte de las redes de la sociedad civil de personas que viven con el VIH a desarrollar sus destrezas y reducir la autodiscriminación y el autoestigma. Los miembros de la red viajaron a Nueva York en 2018 con el propósito de participar en la Comisión de la condición jurídica y social de la mujer para compartir sus experiencias. La mujer que está detrás de este trabajo es Natalie Marini Nyamungu, consejera en materia de derechos humanos e igualdad de género en la oficina de ONUSIDA en el país.
«Yo desarrollé destrezas que me permitieron crearme un entorno de trabajo positivo en cuyo centro estaban la igualdad y el respeto hacia la diversidad, y en el que no había cabida para la discriminación y el prejuicio», destacó Nyamungu. «También he ayudado a nuestras socias de la sociedad civil a desarrollar nuevas capacidades, recursos y la autoconfianza que necesiten para impulsar su liderazgo».
Apoyar el liderazgo de las mujeres es esencial para el Plan de acción sobre la igualdad de género. La experiencia del personal femenino en ONUSIDA ha convencido a muchos de que el liderazgo es un proceso de influencia, y no una mera posición en la jerarquía internacional.
Así lo resume Aminata Ouattara, oficial ejecutivo en el equipo de apoyo regional de ONUSIDA en Dakar.
«El Plan de acción sobre la igualdad de género de ONUSIDA ha logrado el mismo efecto que cuando nos subimos al transporte público. En vez de coger tu coche, el autobús se pelea con el tráfico por ti y tú llegas a tu destino mucho más rápido».
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Respuesta al brote de VIH en Larkana
11 Junio 2019
11 Junio 2019 11 Junio 2019Ahmed (nombre ficticio) cuenta su historia con preocupación: a su hijo Mukhtar, de tan solo cinco años, le acaban de diagnosticar el VIH. Ahmed, un profesional sanitario que trabaja en un hospital local de la ciudad de Ratodero, al sudeste de Pakistán, llevó a su hijo Mukhtar a hacerse la prueba del VIH cuando los medios de comunicación locales comenzaron a advertir del aumento de casos de VIH entre los niños que viven en su zona de la provincia de Sindh.
A finales de abril, siguiendo las advertencias de un médico de Ratodero de que varios niños a su cargo habían dado positivo en la prueba del VIH en un corto período de tiempo, los profesionales sanitarios ampliaron las pruebas de detección del virus en la localidad de Larkana. Tras más de seis semanas de pruebas, se han diagnosticado más de 750 casos recientes de VIH, de los cuales un 80 % de los casos confirmados pertenece a niños. El hijo de Ahmed es uno de ellos. Antes del brote, poco más de 1000 niños vivían con el VIH en todo el país. Aunque se están llevando a cabo ulteriores investigaciones para desvelar la causa del brote, los expertos señalan que las prácticas deficientes de control de la infección, tales como la falta de esterilización y la reutilización de jeringas y goteros, podrían ser un factor.
Mukhtar se sienta silencioso en el regazo de su padre, mientras Ahmed continúa contando su historia.
«Cuando se lo dije a mi mujer, empezó a hacerme preguntas: de dónde venía, por qué le había pasado esto a nuestro hijo y si iba a sobrevivir.» El miedo y la ansiedad se han extendido en la familia de Ahmed y en toda la provincia. Cada día cientos de padres hacen cola ante los centros de detección y acuden a hospitales y clínicas para hacerles las pruebas a sus hijos. Muchos de ellos saben muy poco del VIH.
Como respuesta inmediata al brote, el Programa de Control del SIDA de Sindh (SACP, por sus siglas en inglés) ha llevado a cabo una importante campaña ampliando los centros de pruebas del VIH y estableciendo un nuevo centro de pruebas en el Hospital de la Sede de Taluka en Ratodero. Estas medidas han permitido hacerle las pruebas de detección a más de 26 000 personas, en su mayoría niños. El ministro de Sanidad de Sindh ha intensificado sus esfuerzos para prevenir prácticas sanitarias no autorizadas e informales y, como resultado, se han cerrado 900 clínicas y bancos de sangre no autorizados.
Para garantizar el acceso inmediato al tratamiento del VIH, se ha establecido una nueva clínica de tratamiento antirretroviral para niños en Larkana y se han incorporado más profesionales de atención sanitaria. Estos esfuerzos están salvando vidas y 356 personas, entre ellas el hijo de Ahmed, ya están inscritas en los servicios de atención para el VIH y han empezado la terapia antirretroviral. «Tenía miedo, pero mi hijo recibió el tratamiento que necesitaba», dice Ahmed. «Ahora solo tenemos que asegurarnos de que el tratamiento antirretroviral seguirá estando disponible en nuestra localidad».
Las Naciones Unidas en Pakistán están trabajando estrechamente con el gobierno federal y regional con el fin de facilitar apoyo técnico in situ para ayudar a los socios locales de manera efectiva en su respuesta al brote de VIH y reducir el impacto de la crisis. Las Naciones Unidas, con la plena participación de la Organización Mundial de la Salud, UNICEF, ONUSIDA, UNFPA y otros organismos de la ONU, están prestando apoyo para la aplicación del «Plan de respuesta al brote de VIH de Sindh, mayo de 2019 - abril de 2020», que incluye medidas a corto y largo plazo para identificar las causas del brote de VIH, abordarlo y fortalecer la continuidad de los servicios de prevención, tratamiento, atención y apoyo relacionados con el VIH.
Un equipo integrado por el SACP y otros asociados nacionales con el apoyo de las Naciones Unidas fueron los primeros en responder a la crisis. Posteriormente, a petición del gobierno federal, se recurrió al apoyo y a la experiencia internacional para llevar a cabo una investigación epidemiológica que permitiera comprender la fuente, el alcance y la cadena de transmisión del VIH y formular directrices al respecto. La investigación, cuyos resultados preliminares se presentarán el 14 de junio, está dirigida por la OMS con el apoyo de la Universidad Aga Khan (AKU), el Programa de Epidemiología de Campo y Capacitación de Laboratorio (FELTP), ONUSIDA, UNICEF, la Universidad Médica Dow de Karachi y la Sociedad de Microbiología de Enfermedades Infecciosas de Pakistán.
Las Naciones Unidas también están prestando apoyo a los asociados nacionales para que elaboren un plan de respuesta comunitaria en el que participen las comunidades a todos los niveles con el fin de reducir el estigma y la discriminación existentes y promover la educación sanitaria. El SACP formará a los profesionales sanitarios para la gestión de casos pediátricos y organizará sesiones de sensibilización y educación sanitaria con la participación de organizaciones dirigidas por la comunidad y líderes religiosos. También se llevarán a cabo sesiones de formación para los medios de comunicación locales sobre la cobertura y la información responsable sobre el VIH. «Tenemos que asegurarnos de que se atajan las causas de raíz de este brote para evitar que se repitan tragedias como esta en el futuro», dice Ahmed.
Con 20 000 nuevas infecciones por el VIH en 2017, Pakistán cuenta con la segunda epidemia de SIDA de más rápido crecimiento de la región de Asia y el Pacífico, y el virus afecta de forma desproporcionada a los más vulnerables y marginados, especialmente a los grupos de población clave. ONUSIDA sigue abogando por una respuesta firme a la epidemia.
«Necesitamos un trabajo continuo con las partes interesadas nacionales e internacionales para abordar de forma eficaz las graves deficiencias en la prevención de nuevas infecciones por el VIH y garantizar la salud y el bienestar de todas las personas que viven con el VIH en Pakistán, de modo que el país no quede al margen de los esfuerzos por acabar con el SIDA», afirma María Elena F. Borromeo, directora nacional de ONUSIDA en Pakistán.
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Un vínculo de intimidad, libre de VIH
06 Junio 2019
06 Junio 2019 06 Junio 2019«Pensaba que nunca podría volver a ser feliz», dijo Mei Zi, con VIH y madre de un enérgico niño. Ella llama a su hijo «Ángel de la calma», puesto que él no habla mucho. Mei Zi dice que el «Ángel de la calma» es un regalo de Dios.
Mei Zi conoció a su marido dos años después de saber que vivía con VIH. Después de la boda, ella se fue a vivir con su marido a Pekín (China), donde él trabajaba. Recuerda haber recibido como regado de su marido una chaqueta roja cuando se bajó del tren en Pekín. Todavía lo recuerda con emoción aunque haya pasado mucho tiempo.
Poco después de casarse Mei Zi se quedó embarazada. Aunque el doctor le aconsejó que podía tomar medicamentos para asegurar que su bebé naciese libre de VIH, ella tomó la dolorosa decisión de terminar con su embarazo. Tanto ella como su marido vivían con el VIH, y ella, además, con hepatitis C.
Mei Zi descartó de su mente la idea de tener hijos, pero cinco años más tarde una prueba de embarazo dio positivo.
Mei Zi fue tratada como cualquier otra mujer embarazada en el hospital. Decidió tomar el tratamiento para que su bebé no llegase a infectarse del VIH y para tratar su hepatitis después del nacimiento del bebé.
Por causa de la hepatitis, Mei Zi tuvo un parto por cesárea en la semana 34 de su embarazo. Tenía miedo de la intervención quirúrgica, pero estaba ansiosa de ver a su bebé.
«Cuando se abrió la puerta del quirófano empecé a llorar», dijo Mei Zi. «Sentí como si fuese la puerta entre la vida y la muerte.» Cuando el doctor le presentó al recién nacido, ella no podía creer que fuese verdad –un niño sano, libre de VIH.
La Red de mujeres contra el SIDA en China (WNAC) está luchando para que cada vez más mujeres viviendo con VIH y hepatitis C sean conscientes de que pueden tener niños sanos y recibir ayuda para conseguirlo.
WNAC se fundó en 2009 con la ayuda de ONUSIDA y está formada por 27 organizaciones de comunidades de mujeres a lo largo de 12 provincias en China. Es una plataforma que reúne y defiende a mujeres viviendo con VIH y asegura que estas reciban la ayuda y el apoyo que necesitan para acceder a un cuidado sanitario adecuado y que puedan dar a luz a bebés libres del virus.
Mei Zi alcanzó su sueño de tener un bebé sano, pero no fue de casualidad. Esto fue posible gracias al apoyo que recibió de su profesional de la salud, del WNAC, de las organizaciones en red y de muchos otros grupos de comunidades.
El «Ángel de la calma» tiene ahora cuatro años y medio, y está lleno de energía y con ganas de descubrir el mundo.
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Mujeres jóvenes exigen responsabilidades en Women Deliver
05 Junio 2019
05 Junio 2019 05 Junio 2019Han transcurrido 25 años desde la innovadora Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, celebrada en El Cairo (Egipto) en 1994. Desde entonces, se ha logrado un significativo progreso en el ámbito de la salud sexual y reproductiva, y los derechos de mujeres jóvenes y adolescentes. El acceso voluntario a los métodos anticonceptivos modernos ha aumentado un 25 % desde 1994 y tanto la calidad de la salud sexual como la de los servicios relacionados con el VIH también han mejorado enormemente.
Entonces, ¿por qué se infectan con el VIH unas 7000 niñas y jóvenes cada semana? Y ¿por qué, en África subsahariana, la probabilidad de que las chicas entre 15–19 años se infecten con el VIH es tres veces mayor que entre los chicos de la misma edad?
«No podemos esperar otros 25 años. Tenemos que impulsar las responsabilidades para lograr avanzar lo suficiente a la hora de abordar el déficit gubernamental actual relativo a la prestación de servicios de salud sexual y reproductiva y las obligaciones por los derechos de las mujeres y las niñas», explica Gogontlejang Phaladi, del proyecto Pillar of Hope en Botsuana.
Sus comentarios marcaron el rumbo en un evento organizado por la Coalición global para la prevención del VIH durante la conferencia de Women Deliver en Vancouver (Canadá). El evento, convocado de forma conjunta por ONUSIDA y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), y celebrado el 3 de junio, se centró en los motivos por los cuales no se está prestando atención a las adolescentes y mujeres jóvenes y en por qué siguen llevándose la peor parte en relación con la salud sexual y reproductiva y el VIH.
«Estamos haciendo frente a una crisis en la prevención del VIH», según Shannon Hader, subdirector general de ONUSIDA. «Si bien el objetivo era reducir las nuevas infecciones por VIH entre mujeres adolescentes y jóvenes a menos de 100 000, se estima que en 2017 se produjeron 340 000 nuevos casos de VIH. Nos queda mucho trabajo por delante».
Los ponentes en el evento debatieron la importancia crítica de la implicación de los jóvenes como líderes del cambio. «Tenemos que hacer un llamamiento a los legisladores, a los líderes tradicionales y religiosos, incluso a los padres», afirmó Monica Geingos, Primera Dama de Namibia. «No debemos deciros qué decir. Las generaciones anteriores fueron avergonzadas y silenciadas. Nunca bajéis vuestras voces». También añadió que la falta de progreso para mujeres y niñas se ve impulsada por la discriminación de género, la violencia y la denegación de las libertades fundamentales.
UNFPA’s Regional Director for Eastern and Southern Africa, Julitta Onabanjo, also stressed that more needs to be done. «Veo aquí una generación de mujeres jóvenes guerreras para llevar adelante el programa, de manera que en 2030 todos los jóvenes puedan dar lo mejor de sí y nada los detenga», afirmó, al tiempo que señaló que las recomendaciones del evento deberían hacerse llegar a la reunión que se celebrará en Nairobi (Kenia) más adelante en 2019.
Un problema importante que impide a las mujeres y las niñas acceder a los servicios relacionados con el VIH es que en muchos países los jóvenes deben ser mayores de 18 años para poder acceder a los servicios sanitarios, incluida la salud sexual y reproductiva y los servicios relacionados con el VIH, sin permiso de sus progenitores. ONUSIDA estima que 78 países tienen alguna forma de leyes o políticas restrictivas que impiden a los jóvenes acceder a los servicios de salud sexual sin el consentimiento de sus progenitores.
Como parte de los esfuerzos para eliminar esas barreras y lograr un acceso a tiempo y efectivo a la prevención, la detección y la atención del VIH para los jóvenes, durante la reunión Generation Now: Our Health, Our Rights, dirigida por jóvenes y previa a la conferencia del 2 de junio, ONUSIDA se comprometió a abordar las leyes relativas al consentimiento paterno, y su implementación, en cinco países de África oriental y del sur: Lesoto, Malawi, Namibia, Uganda y Zambia. Esto incluye trabajar con los jóvenes para garantizar que sean ellos los que dirijan el cambio y crear juntos los servicios de calidad que desean y necesitan para tener un futuro brillante y sano.
Los participantes estuvieron de acuerdo en que, para avanzar, es esencial invertir en organizaciones comunitarias, así como llevar a cabo pequeños proyectos que funcionan a nivel nacional. Nyasha Sithole, de Athena Network, afirmó «La gente riega las hojas, pero no las raíces. Tenemos que alejarnos del papel y el lápiz para aplicar las medidas en el terreno».
ONUSIDA es uno de los convocantes de la Coalición global para la prevención del VIH, la cual trabaja con países con una elevada incidencia del VIH con el fin de acelerar el acceso a los servicios de prevención combinada del VIH. La coalición busca asegurar la responsabilidad de la prestación de servicios de prevención del VIH a gran escala para lograr los objetivos de la Declaración política de las Naciones Unidas para poner fin al sida de 2016, incluida una reducción del 75 % en las infecciones por VIH hasta menos de 500 000 nuevas infecciones en 2020. El trabajo de la coalición incluye un enfoque particular en las mujeres jóvenes y sus parejas masculinas.
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Chisináu firma la Declaración de París
04 Junio 2019
04 Junio 2019 04 Junio 2019Ruslan Codreanu, el alcalde en funciones de Chisináu (República de Moldavia), firmó el día 31 de mayo la Declaración de París para poner fin a la epidemia de sida en las ciudades. Codreanu se comprometió a que su ciudad alcanzara los objetivos 90-90-90 para 2020, de modo que el 90 % de las personas que viven con el VIH conozca su estado serológico, que el 90 % de las personas que conocen su estado seropositivo reciba tratamiento antirretrovírico y que el 90 % de las personas en tratamiento presente supresión de la carga vírica. La ciudad se centrará de manera especial en conseguir llegar a los grupos más marginales y vulnerables de la sociedad y acabar con el estigma y la discriminación.
«Conseguir el 90-90-90 será difícil, pero nunca es demasiado tarde para empezar a hacer los cambios que sean necesarios para mejorar la vida y la salud de la gente. Hoy, las autoridades de la ciudad se comprometen a aumentar de manera significativa la cobertura de los residentes de Chisináu con servicios relacionados con la prevención del VIH, las pruebas y el tratamiento, con el fin de erradicar la epidemia de sida y de concentrar los esfuerzos en los programas para los grupos de población clave», señaló el señor Codreanu.
Asimismo, anunció que esperaba que el ayuntamiento de la ciudad adoptara pronto un nuevo programa municipal para el control del VIH de cara a 2019-2020. El programa irá sobre todo orientado a pruebas del VIH y tratamientos adicionales para alrededor de 750 personas que viven con el VIH y a la puesta en marcha de servicios de prevención del VIH para los grupos de población clave.
«Chisináu ha de actuar con celeridad, no solo para alcanzar el objetivo de 90-90-90, sino también para acabar con la discriminación hacia la gente que vive con el VIH y los grupos de población clave, pues esta continua siendo una barrera importante. Pero nuestra ciudad no está sola en esta lucha. Chisináu cuenta con el apoyo de un equipo de líderes regionales y nacionales que están dispuestos a compartir su pericia en este ámbito», apuntó Svetlana Plamadeala, directora regional de ONUSIDA para la República de Moldavia.
Chisináu ya presta su apoyo a distintos programas para la prevención del VIH dirigidos a grupos de población clave, entre los que se incluyen los de reducción del daño y las terapias de sustitución de opiáceos para las personas que se inyectan drogas, las pruebas del VIH rápidas y la distribución de condones tanto para los trabajadores sexuales y sus clientes como entre los homosexuales y los varones que mantienen relaciones sexuales con otros varones. Sin embargo, la idea es que, al adoptar el nuevo programa local de control del VIH, impulsemos significativamente la calidad, la cobertura y el impacto de los programas.
Chisináu es la séptima ciudad en Europa del Este y Asia Central que se ha adherido a la Declaración de París, la cual desde 2014 ha sido firmada por más de 300 ciudades en todo el mundo.
La firma de la Declaración de París en Chisináu es el resultado más reciente de una larga historia de eficaz cooperación entre las organizaciones nacionales, estatales y no gubernamentales, las redes regionales que representan a los grupos de población clave y las organizaciones internas.
Según los cálculos del Gobierno, en Chisináu hay unas 3200 personas que viven con el VIH.
«Hoy somos testigos de lo que se puede conseguir mediante la voluntad política. Para nosotros es de suma importancia que la Declaración de París no se quede en otra exposición declarativa. Ha de ir seguida de la adopción de un programa del sida regional, con objetivos específicos y medibles, y con un presupuesto», afirmó Ruslan Poverga, director general de la Association Positive Initiative.
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Cambiando la vida de los transgénero en Malawi
03 Junio 2019
03 Junio 2019 03 Junio 2019El colectivo de lesbianas, intersexuales, transgéneros y otras opciones (LITE, por sus siglas en inglés) nació en el año 2016 como un grupo de apoyo para la población lesbiana, gay, bisexual, transgénero e intersexual (LGTBI) residente en Lilongwe, Malawi. «En los desafíos a los que se enfrentaban las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales había tanto en común que me llevó a crear una organización no gubernamental que se ocupara de estas cuestiones», señala Lawrence Phriri Chipili, director ejecutivo de LITE y hombre transgénero.
Desde su formación en 2016 y su registro formal en 2017, LITE ha transitado por importantes plataformas nacionales, entre las que se incluyen el grupo de trabajo técnico de la Comisión nacional sobre el SIDA de Malawi que guía la respuesta multisectorial al sida.
En mayo de 2019, LITE, junto con otros colectivos LGTBI de Malawi, colaboró en la creación del Foro de la diversidad, con el fin de alcanzar juntos el objetivo común de garantizar que se fomenten, protejan y respeten los derechos LGTBI en Malawi. LITE es también vicepresidente del Foro trans de Sudáfrica, el cual aglutina 18 organizaciones transgénero de la Comunidad del África Meridional para el Desarrollo. En 2019, LITE y el señor Chipili fueron reconocidos por la Campaña de Derechos Humanos por ser unos de sus innovadores globales.
La organización no ha conseguido ninguno de estos reconocimientos fácilmente. Gracias a su formación académica en económicas, el señor Chipili ha presionado para obtener pruebas que apoyen la defensa de la organización.
«Cuando estábamos formando el colectivo, decidimos que precisábamos un conocimiento base de las necesidades que tenían las personas transgénero de Malawi tanto en las áreas rurales como en las urbanas », señala. «No queríamos basar nuestros supuestos en el pequeño grupo de personas que viven en Lilongwe. Llevamos a cabo una evaluación de las necesidades con las comunidades y percibimos los ingentes desafíos a los que se enfrentan en lo relacionado con los servicios de salud, educación, empleo, asistencia jurídica y el disfrute de la seguridad».
El estudio ha ayudado a nuestra organización a diseñar su estrategia de defensa, la cual implica hacer visibles los problemas que afectan a la población transgénero en las esferas públicas y políticas.
La organización también emplea políticas y leyes para dar forma a su defensa. En 2015, el Gobierno de Malawi reconoció el acceso a la sanidad y la seguridad de las personas LGTBI. Sin embargo, de acuerdo con el señor Chipili, estas recomendaciones no se llevaron a la práctica. Así, partiendo de estas recomendaciones, LITE diseña su estrategia para generar un estudio que se comprometa estratégicamente con el Gobierno.
Nadie conoce estos desafíos mejor que el señor Chipili. Fue expulsado de su casa, del colegio y de la universidad. Su resiliencia y determinación parecen haberse hecho más fuertes con las experiencias vividas.
«Arriesgo mi vida; y arriesgo la vida de las personas de mi círculo más próximo, pero esto son problemas que experimentamos a diario y, por tanto, hemos de hablar sobre ellos. El discurso del odio hacia mi comunidad hiere mi alma, pero también me motiva, pues la gente desconoce el impacto que tienen sus palabras. Mi misión es trabajar codo con codo con estas personas y ayudarlas a entenderlo», dice.
El señor Chipili reconoce que, si bien la comunidad LGTBI ha emprendido una lucha solitaria para hacerse más visible, el papel desempeñado por los socios, incluido ONUSIDA, ha sido determinante. «ONUSIDA nos ha ayudado a comprender dónde están nuestros espacios en las políticas de la organización y a trazar el camino que debemos seguir», apunta. «Ha defendido nuestra inclusión en las plataformas nacionales y nos ha ayudado a crear un compromiso estratégico con el Gobierno, siempre en línea con nuestro objetivo de no dejar excluido a nadie».
Para el señor Chipili y su organización el trabajo acaba de comenzar. «Precisamos más apoyo técnico y necesitamos más recursos humanos y económicos. Uno de los principales problemas es que la planificación y la financiación mundiales destinadas a la población transgénero son limitadas. Muchos recursos se conceden a organizaciones que trabajan con hombres que tienen relaciones sexuales con hombres y con mujeres trabajadoras sexuales», denuncia. «La población transgénero suele ser invisible y, sin embargo, estamos experimentando muchísimo odio y estigmatización, lo que incluso nos pone más en riesgo de infección del VIH», dice.
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La relación poco conocida entre el cáncer de cuello uterino y el VIH
31 Mayo 2019
31 Mayo 2019 31 Mayo 2019El cáncer de cuello uterino es el cáncer más común entre las mujeres que viven con el VIH. Las probabilidades de que una mujer que vive con el VIH desarrolle cáncer de cuello uterino invasivo es hasta cinco veces más alta que la de una mujer que no vive con él. El riesgo general de que una mujer contraiga el VIH se multiplica por dos si tiene la infección por el virus del papiloma humano (VPH).
Entonces, ¿qué se puede hacer? Esta es una de las preguntas que se tratarán en una serie de eventos sobre el cáncer de cuello uterino que se celebrarán en la conferencia Women Deliver de 2019, que tendrá lugar del 3 al 6 de junio en Vancouver (Canadá).
Como sucede con el VIH, el cáncer de cuello uterino es una enfermedad de género y en la que se producen otras desigualdades. Estas dos enfermedades interconectadas ponen claramente de manifiesto la relación entre la desigualdad y la injusticia social y sanitaria. El 90% de las 311 000 muertes al año por cáncer de cuello uterino de todo el mundo se produce en países de rentas bajas y medias. Los países del África subsahariana son los que tienen la mayor incidencia, y también los que tienen la mayor incidencia de VIH. En Zambia, las tasas de cáncer de cuello uterino son casi diez veces más altas que en Australia, por ejemplo, y las mujeres tienen diez veces más probabilidades de fallecer de cáncer de cuello uterino en África oriental y del sur que en Europa occidental.
El cáncer de cuello uterino puede prevenirse y curarse si se diagnostica y trata a tiempo. Existen métodos eficaces para la prevención primaria del cáncer de cuello uterino, entre los que cabe destacar la vacuna para el VPH, pero no están disponibles para todo el mundo. En la actualidad, tan solo el 10% de las niñas de los países de rentas bajas y medias tienen acceso a la vacuna para el VPH; un porcentaje muy bajo comparado con el 90% de los países de rentas altas.
Los servicios se están ampliando y, en las zonas donde se han introducido programas a una escala suficiente, los esfuerzos para prevenir y tratar el cáncer de cuello uterino están dando resultados espectaculares. Gracias a la implementación exitosa de un enfoque combinado de vacunación, pruebas de detección y tratamiento temprano del VPH a gran escala, Australia está a punto de convertirse en el primer país del mundo en eliminar el cáncer de cuello uterino. En Escocia (Reino Unido), donde el programa de vacunación se introdujo hace unos diez años, se ha producido una reducción del 90% en la incidencia de células precancerosas, lo que ha conducido a una disminución drástica de las lesiones precancerosas de cérvix. Se trata de logros extraordinarios, y deberían ser universales.
“Salvar la vida de una mujer asegurándonos de que disponga de tratamiento antirretrovírico para el VIH y que, al final, muera de cáncer de cuello uterino es inaceptable”, afirmaba Shannon Hader, directora ejecutiva adjunta del Programa de ONUSIDA. “ONUSIDA centra su atención en derribar barreras y tender puentes entre los programas para el VIH y para el cáncer de cuello uterino porque sabemos que las sinergias salvan vidas”.
Aunque las mujeres que viven con el VIH corren más riesgo de desarrollar cáncer de cuello uterino, no se les realizan pruebas ni se las procura tratamiento de forma regular, incluso pese a la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de que se lleven a cabo inspecciones visuales sencillas y de bajo coste o métodos de tratamiento temprano simples y eficaces.
De acuerdo a estudios recientes a gran escala, en Malaui y Zambia a tan solo entre el 19 y el 27% de las mujeres de 30 a 49 años que viven con el VIH se les han realizado pruebas de detección del cáncer de cuello uterino.
Integrar los servicios de pruebas y de tratamiento del cáncer de cuello uterino en los servicios para el VIH y de salud sexual y reproductiva constituye una inversión inteligente. Las plataformas para el VIH son puntos de acceso que ya están preparados para los servicios para el cáncer de cuello uterino de bajo coste y para una cobertura sanitaria más amplia para las jóvenes y adolescentes.
Una importante lección de la respuesta al sida es que la sociedad civil y las comunidades tienen que situarse en un lugar central. Las redes de mujeres que viven con el VIH y los movimientos juveniles y en defensa de los derechos de la mujer son aliados formidables. Han luchado por una respuesta al sida basada en los derechos humanos, la justicia social y la salud y los derechos sexuales y reproductivos, y pueden movilizar, defender y crear una demanda de servicios. La sociedad civil también debe contribuir para que nos mantengamos en el buen camino para poner fin al estigma y la discriminación, incluyendo aquellos que se producen en entornos sanitarios. Las comunidades, por su parte, pueden proporcionar servicios directos para el VIH, el cáncer de cuello uterino y otras enfermedades.
La responsabilidad compartida y el liderazgo y responsabilidad de las naciones resultan fundamentales. Si los gobiernos, comunidades, donantes, sector privado, innovadores e investigadores aúnan esfuerzos, es posible crear importantes sinergias y salvar vidas.
ONUSIDA está trabajando con los colaboradores para garantizar que las políticas se fundamenten en las evidencias, que se establezcan objetivos ambiciosos y que se disponga de los recursos humanos y financieros adecuados. ONUSIDA está utilizando las plataformas políticas y programáticas de la Acción Acelerada como parte de la iniciativa para ampliar la prevención y el tratamiento del cáncer de cuello uterino y el VIH.
ONUSIDA está colaborando con iniciativas como el llamamiento global a la acción para la eliminación del cáncer de cuello uterino de la OMS, y forma parte de una renovada Colaboración para Poner fin al Sida y al Cáncer de Cuello Uterino junto con el Plan de Emergencia del Presidente de los Estados Unidos para el Alivio del Sida y el Instituto George W. Bush.
“¡Ya es hora de hacer que el sida y el cáncer de cuello uterino pasen a la historia!”, concluía la Dra. Hader.
