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Día Internacional de la Mujer: entrevista con Purnima Mane

08 Marzo 2007

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Purnima es una científica social de renombre y una experta en cuestiones de género relacionadas con la salud a nivel internacional, especialmente en lo referente al sida. Purnima trabajó durante más de 12 años como profesora adjunta en el Instituto Tata de Ciencias Sociales, de Mumbai, India, antes de unirse al Programa Mundial sobre el Sida de la Organización Mundial de la Salud en Ginebra, en 1994. En el seno del ONUSIDA dirigió trabajos sobre cuestiones de género y sida y dirigió la Oficina Ejecutiva hasta 1999. Tras haber trabajado para el Consejo de la Población en Nueva York en 1999 y para el Fondo Mundial para la Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, Purnima regresó al ONUSIDA en 2004 como Directora de Política, Documentación de Pruebas y Asociaciones. Es co-autora y editora de cuatro libros, incluyendo uno de los primeros que tratan de los aspectos sociales y culturales del sida en la India, además de ser editora fundadora de la publicación Cultura, Salud y Sexualidad. En el Día Internacional de la Mujer, Purnima nos recuerda que las mujeres están más expuestas al VIH y que la violencia contra la mujer aumenta su vulnerabilidad.

Hoy es el Día Internacional de la Mujer. ¿Podría decirnos cómo y por qué las mujeres están siendo especialmente afectadas por la epidemia de sida?

Las mujeres representan prácticamente la mitad de las personas que viven con el VIH. Según los últimos datos disponibles, 17,7 millones de mujeres adultas viven actualmente con el VIH. Esta cifra es mayor que nunca y las tendencias indican que irá en aumento. El VIH infecta a 7000 mujeres cada día. La expresión “feminización de la epidemia” se queda muy corta para reflejar la gravedad de la situación... Tras más de 25 años de epidemia, la desigualdad entre los sexos sigue siendo una de las principales causas de la propagación del VIH. En general, las iniciativas actuales contra el sida aún no abordan los factores sociales, culturales y económicos que hacen que las mujeres sean más vulnerables al VIH y que las consecuencias de la epidemia las afecten excesivamente. Las mujeres y las niñas tienen menos acceso a la educación y a la información acerca del VIH, no suelen gozar de igualdad en el matrimonio y en las relaciones sexuales y siguen siendo las principales personas que ofrecen asistencia a los miembros de las familias y comunidades que padecen enfermedades relacionadas con el sida. Cuando son infectadas por el VIH, las mujeres tienen más probabilidades de verse privadas de tratamiento y sufrir discriminación. Para ser más eficaz, la respuesta al sida debe hacer frente a los factores que siguen poniendo en peligro a las mujeres.

En su opinión, ¿cuál sería la intervención prioritaria para reducir el riesgo que corren las mujeres ante el VIH?

Evidentemente ninguna solución sería suficiente, pero si tuviera que elegir alguna, diría que la educación tiene una importancia fundamental. Mandar a todas las chicas a la escuela y asegurarse de que acaben la educación secundaria tiene que ser una prioridad colectiva. Con cada año adicional de educación, las chicas adquieren aptitudes básicas para la vida y un potencial más alto para asegurar sus ingresos. Las chicas que terminan la educación secundaria saben más acerca del VIH, sobre la prevención de la infección y sobre qué hacer si piensan que podrían estar infectadas. Asimismo, tienden a tener menos parejas sexuales y a utilizar preservativos. Al brindar a las mujeres más opciones económicas y mayor independencia, la educación les ofrece conocimientos vitales, aptitudes y oportunidades. Esto significa que pueden tomar decisiones con fundamento acerca de retrasar el matrimonio y la maternidad, traer al mundo niños más sanos y evitar comportamientos de riesgo, así como conocer mejor sus derechos.

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El lema del Día de la Mujer de este año es Poner fin a la impunidad de la violencia contra las mujeres.¿Podría contarnos algo más sobre esta iniciativa?

La violencia contra las mujeres sigue siendo un fenómeno común y frecuentemente ignorado, que priva a las mujeres de todo el mundo de su salud, su bienestar y sus vidas. La violencia de género y el riesgo de infectarse por el VIH están interrelacionados en muchos lugares.

Las formas más corrientes de violencia contra las mujeres son cometidas por sus parejas sentimentales. Un sorprendente porcentaje de entre el 40% y el 60% de las mujeres encuestadas en Bangladesh, Etiopía, Perú, Samoa, Tailandia y Tanzanía confesaron haber sufrido abusos físicos o sexuales por parte de sus parejas. Las leyes para proteger de este tipo de agresiones a las mujeres o bien brillan por su ausencia, o bien son demasiado débiles o muy poco respetadas para tener alguna influencia. Las normas sociales de muchos países consideran la violencia de género como un asunto privado e incluso normal, lo cual niega a millones de mujeres la esperanza de ser amparadas por la ley. Sin embargo, no hay nada natural o inevitable en la violencia de género. La actitud puede y debe cambiar.

¿De qué manera aumenta la violencia contra las mujeres el riesgo de infección por el VIH?

La violencia contra las mujeres se asocia a menudo a un riesgo acentuado de infección por el VIH. Los estudios realizados en Sudáfrica y Tanzanía muestran que las mujeres que han sido víctimas de la violencia tienen hasta tres veces más posibilidades de ser infectadas por el VIH que las que no lo han sido.

La violencia, e incluso el miedo a la violencia, también impide a muchas mujeres y niñas descubrir o revelar su situación serológica o acceder a los servicios esenciales relacionados con el sida. En Camboya, el miedo a la violencia doméstica parece ser uno de los motivos por los que un número sorprendentemente bajo de mujeres han acudido a los servicios de orientación y pruebas del VIH en centros de atención prenatal. En un dispensario de Zambia, cerca de un 60% de las mujeres que podían acceder al tratamiento gratuito con antirretrovíricos decidieron rechazarlo, en parte porque temían ser agredidas o abandonadas si revelaban su estado a sus parejas. El miedo a la violencia también impide a las mujeres que pidan protección o unas relaciones sexuales más seguras.

¿Qué se está haciendo para ayudar a reducir la violencia contra las mujeres?

Se están poniendo en marcha iniciativas prometedoras. Algunas, como Stepping Stones (‘Subir peldaños’), actualmente en curso en más de treinta países, y Men as partners (‘Los hombres como compañeros’) en Sudáfrica, utilizan talleres dentro de las comunidades para desafiar los estereotipos asociados a los sexos y para reestructurar las relaciones de poder. Otras, como el Centro de Recuperación para Víctimas de la Violencia de Género en Kenya y el Centro de Crisis para la Mujer en Camboya, ofrecen alojamiento, asistencia médica y orientación e incluso servicios o remisiones a especialistas en asuntos relacionados con el VIH, a mujeres que han sufrido violencia doméstica y abusos sexuales. Iniciativas similares necesitan ser ampliadas, respaldadas e incorporadas a las estrategias nacionales contra el sida. Los gobiernos de todo el mundo se comprometieron a acabar con la violencia contra las mujeres. Es hora de hacer algo más.

¿Cuáles son las medidas inmediatas que podrían ayudar a reducir la violencia contra las mujeres y el riesgo que éstas corren ante el VIH?

Los gobiernos deben aprobar y aplicar leyes que prevengan la violencia contra las mujeres. Al mismo tiempo, deben desarrollar estrategias y propuestas para apoyar a las víctimas de la violencia y asegurar que los defensores de la ley – los funcionarios, la policía, el sistema jurídico, los proveedores de asistencia, los servicios sociales, etc. – la aplican. También debemos desarrollar y financiar programas dentro de las comunidades para ayudar a cambiar las normas sociales que consienten la violencia contra las mujeres y perpetúan su aceptabilidad. Esto implica educar a las mujeres, a los hombres, a los jóvenes y a los líderes de las comunidades acerca de los derechos de la mujer y la necesidad de cambiar las normas machistas.

Del mismo modo, tenemos que trabajar para ampliar el acceso de las mujeres a los servicios que ofrecen apoyo y recursos económicos, para que puedan escapar y recuperarse de las relaciones abusivas que amenazan sus vidas.

Es importante que los planes nacionales contra el sida cuenten con estrategias para reducir la violencia contra las mujeres y unan los esfuerzos realizados para prevenir la violencia con las principales acciones de prevención del VIH y los servicios que ofrecen tratamiento.




Enlaces:

Ver el documental “Las mujeres son 2… Encontrando soluciones” (en inglés)

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Expertos internacionales se reúnen para hablar sobre la circuncisión masculina

07 Marzo 2007

Expertos de todo el mundo se reúnen esta semana en Montreux, Suiza, para estudiar los resultados de unas pruebas recientes que establecen que la circuncisión masculina reduce en cerca de un 60% el riesgo de que un hombre se infecte por el VIH al practicar el coito vaginal. Los resultados, anunciados en diciembre de 2006 y detallados en publicaciones recientes en la revista médica The Lancet, despertaron el interés y el debate en el mundo del VIH. ¿Es realmente la circuncisión masculina un avance tan importante como afirman sus partidarios?

La Dra. Kim Dickson, del Departamento del VIH de la Organización Mundial de la Salud, es una figura reconocida y respetada en el campo de la salud reproductiva y el VIH. Actualmente coordina el grupo de trabajo OMS/ONUSIDA sobre la circuncisión masculina y la prevención del VIH, así como el Equipo de Trabajo Interinstitucional sobre la circuncisión masculina y la prevención del VIH. Kim Dickson ha aceptado amablemente a hablarnos sobre la reunión y lo que se espera conseguir.

 

Unaids.org: Dra. Dickson, usted coordina el grupo de trabajo OMS/ONUSIDA sobre la circuncisión masculina y la prevención del VIH. ¿Podría explicarnos por qué la OMS y el ONUSIDA han convocado esta reunión sobre la circuncisión masculina?

KD: Cuando los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos decidieron en diciembre de 2006 dar por finalizadas las pruebas que estaban financiando en Kenya y Uganda sobre la circuncisión masculina y el VIH, quedó claro que necesitábamos valorar esta práctica como una posible intervención de salud pública en la respuesta al sida. Las pruebas, tal como se detalla en The Lancet, confirmaron los resultados obtenidos en diversos estudios de observación que se habían realizado previamente, los cuales ya sugerían que la circuncisión masculina reducía significativamente el riesgo de que los hombres se infectaran por el VIH durante el coito vaginal.

Era muy importante que la Organización Mundial de la Salud y el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA estudiaran los resultados de estas investigaciones y consideraran lo que significaban para las políticas de prevención y los programas nacionales del VIH. Se decidió convocar una reunión para juntar a las partes interesadas con el fin de que analicen y debatan los problemas que pueden surgir con la circuncisión masculina, y si es posible, dar orientaciones y recomendaciones a los Estados Miembros y a otros interesados.

 

Unaids.org: ¿Cuántos participantes acudirán a la reunión y qué o a quién representan?

KD: Hemos invitado a los investigadores que participaron en las pruebas para que presenten la metodología que utilizaron y los resultados que obtuvieron. También hemos invitado a otros científicos de diferentes disciplinas como las ciencias sociales, los derechos humanos y las comunicaciones para que puedan realizar preguntas a los investigadores. También contaremos con la presencia de 16 representantes de los Estados Miembros y 11 de la sociedad civil, incluidos los defensores de la salud de la mujer y un representante de la Red Mundial de Personas que Viven con el VIH/SIDA, quienes presentarán su propia valoración de los resultados y hablarán sobre los problemas que surgen en sus países y en el contexto de sus actividades.

Hemos intentado invitar a personas que representen posiciones diferentes. Por último, pero no por ello menos importante, también su unirán a nosotros ocho organismos de financiación y seis asociados en la ejecución. En total, esperamos unos 80 participantes en Montreux. No es necesario mencionar que probablemente los debates serán intensos, ya que tocarán cuestiones muy delicadas.

 

Unaids.org: ¿Cuáles cree que serán los resultados de la reunión?

KD: Ya hay un primer resultado: el debate que va a celebrarse esta semana. Es la primera vez que una gama tan diversa de partes interesadas intercambia opiniones y estudia las consecuencias de la circuncisión masculina como un método de prevención adicional en la respuesta al sida. En este momento, no podemos adelantar cuales serán los resultados. Puede que finalicemos la reunión con más interrogantes de los que teníamos al empezar, aunque espero que al menos se resuelvan algunas cuestiones y seamos capaces de poner en práctica algunas recomendaciones.

También se identificará que pasos hay que dar para seguir avanzando. En cualquier caso, se elaborará un informe sobre la reunión que publicaremos poco después.

Finalmente, me gustaría recalcar una y otra vez que nuestro objetivo es examinar la circuncisión masculina como un método de prevención adicional que debe siempre formar parte de un conjunto de medidas más amplio que incluya, entre otros elementos, el uso del preservativo masculino y femenino de manera sistemática y correcta, la demora en la iniciación sexual y la reducción del número de parejas sexuales. En la reunión se debatirá cómo podemos fortalecer las comunicaciones para no socavar otros métodos de prevención si queremos ampliar los servicios de circuncisión masculina.

Si las Naciones Unidas deciden seguir avanzando y orientar a los países para que consideren la circuncisión masculina como una intervención de salud pública para la prevención del VIH, siempre promoverá esta práctica como una intervención adicional a las medidas para prevenir el VIH, y nunca como una alternativa. Las personas deben comprender que la circuncisión masculina no ofrece protección total y se les debe animar a que utilicen más de una de las opciones de prevención a las que pueden acceder.




Enlaces:

Lea la serie de tres partes sobre la circuncisión masculina:

Parte 1 – Circuncisión masculina: contexto, criterios y cultura
Parte 2 – Circuncisión masculina y VIH: aquí y ahora
Parte 3 - Avanzando: Políticas y acción de las Naciones Unidas sobre la circuncisión masculina

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EL ONUSIDA publica las “Directrices prácticas para intensificar la prevención del VIH"

06 Marzo 2007

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Fotografía: ONUSIDA/K.Hesse

El ONUSIDA publicó las Directrices prácticas para intensificar la prevención del VIH: hacia el acceso universal para ayudar a los responsables de formular las políticas y a los expertos en planificación a fortalecer la respuesta de prevención del VIH en sus países.

El desarrollo de las directrices reconoce que el acceso universal no sólo supone mantener y aumentar el acceso a los tratamientos antirretrovíricos para aquellos que lo necesitan, sino también asegurar que todos, y especialmente los más vulnerables al VIH, son capaces de evitar la transmisión, y que descienda así el número de nuevas personas infectadas, estimado en 4,3 (entre 3,6 y 6,6) millones en 2006.

Las directrices hacen un llamamiento a las autoridades nacionales del sida, en conformidad con los Tres Unos, para conferir liderazgo en la coordinación y el fortalecimiento de los esfuerzos nacionales de prevención del VIH. Para ello, se anima a los países a que "conozcan su epidemia” mediante la identificación de los patrones de comportamiento y las condiciones sociales que más se asocian con la transmisión del VIH y que socavan la posibilidad de las personas más expuestas de que puedan acceder y utilizar la información y los servicios del VIH. El conocimiento de su epidemia proporciona a los países las bases para “conocer su respuesta”, reconocer las organizaciones y las comunidades que pueden, o que podrían, contribuir a la respuesta, y evaluar críticamente hasta qué punto la respuesta existente cubre las necesidades de las personas más expuestas a la infección por el VIH.

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Fotografía: ONUSIDA/G.Pirozzi

El Dr. Peter Piot, Director Ejecutivo del ONUSIDA, declaró que “animamos a los países a que conozcan su epidemia porque a lo largo de los últimos veinticinco años si algo hemos aprendido es que la epidemia continúa evolucionando. Es importante que cada país lleve la cuenta de dónde, entre quiénes y porqué aparecen nuevos casos de infección por el VIH. Entender esto les permitirá revisar, planificar, combinar y priorizar sus respuestas nacionales para así cubrir estas necesidades".

El ONUSIDA clasifica la epidemia de VIH en tres niveles: bajo, concentrado y generalizado. Cuando el fin es de planificación, las directrices proponen un escenario adicional: el hiperendémico. El escenario hiperendémico se refiere a aquellas regiones, tales como en los países de alta prevalencia del sur de África, donde el VIH circula entre la población general a través de redes de contactos sexuales (especialmente en las relaciones heterosexuales con múltiples parejas, con un uso del preservativo bajo e inconsistente) y donde la prevalencia excede el 15% de la población adulta. Dentro de un mismo país o región pueden existir escenarios diferentes y la epidemia puede evolucionar de un escenario a otro según la respuesta, la dinámica subyacente y los factores impulsores de la epidemia.

Para ayudar a que los países prioricen su respuesta, las directrices ofrecen una síntesis de medidas esenciales de prevención comprobada que los países pueden utilizar para “diseñar sus propios planes de prevención” en función de los escenarios de la epidemia, y para satisfacer las necesidades de las poblaciones clave de mayor riesgo de infección por el VIH.

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Fotografía: ONUSIDA/L.Gubb

Para combinar y priorizar la respuesta nacional se necesita que cada país establezca metas de prevención  realistas, ambiciosas y definidas en función de su epidemia. Esto incluye determinar objetivos, definir resultados así como procesos y productos de forma que los servicios para la prevención del VIH estén a disposición de las personas en los lugares donde más se necesiten. Las directrices destacan la necesidad de utilizar constantemente información estratégica, tal como encuestas sobre el patrón de comportamiento, para medir y mantener un seguimiento que demuestre si se están cumpliendo los objetivos fijados.

La Dra. Purnima Mane, Directora de Política, Documentación de Pruebas y Asociaciones del ONUSIDA, dijo que "la intención fundamental que subyace bajo estas directrices tiene como fin que los países animen a sus líderes y a sus comunidades a conocer sus epidemias y a ofrecer una respuesta de prevención que satisfaga sus necesidades prioritarias. Asegurar la cobertura adecuada de las poblaciones clave de mayor riesgo es esencial para alcanzar el sexto Objetivo de Desarrollo del Milenio, así como también lo es actuar urgentemente para combatir los problemas asociados a la epidemia, tales como el estigma relacionado con el VIH, la violación de los derechos humanos y la igualdad entre los sexos”.

Las Directrices prácticas del ONUSIDA para intensificar la prevención del VIH: hacia un acceso universal, se desarrollaron con el asesoramiento de los copatrocinadores del ONUSIDA, asociados en colaboración internacionales, líderes de gobierno y de la sociedad civil, y varios expertos, tomando como base el “Documento de posición política del ONUSIDA: Intensificación de la prevención del VIH” y el “Plan de acción del ONUSIDA para intensificar la prevención del VIH”.



Enlaces:

Directrices prácticas para intensificar la prevención del VIH: hacia el acceso universal (pdf, 2.04MB)
Intensificación de la prevención del VIH: Documento de posición de política del ONUSIDDA (pdf, 3.68MB)
Más información sobre Unidos para la prevención del VIH

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Avanzando: Políticas y acción de las Naciones Unidas sobre la circuncisión masculina (Parte 3)

02 Marzo 2007

En la última parte de la serie especial sobre la circuncisión masculina y su relación con la prevención de la infección por el VIH, www.unaids.org habla sobre las acciones que las Naciones Unidas pondrán en práctica en una entrevista especial con la Dra. Catherine Hankins,  Asesora Científica Principal del ONUSIDA.

 


Del 6 al 8 de marzo de 2007, un grupo de expertos en salud pública de la Organización Mundial de la Salud, el ONUSIDA y otras organizaciones asociadas, se reunirán en Montreux, Suiza, para debatir el delicado tema de la circuncisión masculina y su relación con la prevención del VIH. También definirán una serie de orientaciones, que las Naciones Unidas ofrecerán en un futuro a los países, sobre las implicaciones políticas y de planificación de los últimos resultados de las investigaciones
La Dra. Catherine Hankins, Asesora Científica Principal del ONUSIDA, da un anticipo de los diferentes temas que pueden surgir en la consulta y una visión sobre los posibles resultados y acciones de las Naciones Unidas.

 
Unaids.org: Dra. Hankins, lleva muchos años estudiando el tema de la circuncisión masculina y su relación con el VIH. ¿De qué manera corroboran los descubrimientos actuales la afirmación científica de que hay una relación entre la circuncisión y la reducción de infecciones por el VIH?

CH: Durante muchos años, los investigadores y los científicos se habían dado cuenta de que en algunas partes de África subsahariana donde la circuncisión es común, así como en algunos países del oeste de África, los niveles de infección por el VIH eran mucho más bajos que en el sur de África, donde la circuncisión es poco frecuente.  Antes de disponer de los datos de estas tres pruebas, diferentes estudios de observación ya habían indicado que la circuncisión masculina reducía considerablemente el riesgo de infección por el VIH. Los últimos resultados indican que la circuncisión masculina reduce el riesgo de infectarse por el VIH entre un 50 y un 60%.

Actualmente los investigadores de la Universidad Johns Hopkins están realizando otra prueba en Uganda para estudiar si la  circuncisión masculina puede tener un efecto en el riesgo de que la mujer se contagie por el VIH, y se espera tener los resultados para el 2008. 

 
Unaids.org: ¿Qué está haciendo la Organización de las Naciones Unidas después de que las últimas pruebas demostraran que la circuncisión masculina reduce el riesgo de infección por el VIH?


CH: Aunque estos resultados demuestran que la circuncisión masculina reduce el riesgo de que los hombres se infecten por el VIH, los organismos de las Naciones Unidas que se ocupan de este tema subrayan que esta práctica no ofrece una protección total y, por lo tanto, es absolutamente necesario que hombres y mujeres comprendan que los hombres circuncidados pueden infectarse por el virus e infectar a sus parejas sexuales.

La próxima semana, la Organización Mundial de la Salud, la Secretaría del ONUSIDA y sus asociados estudiarán detalladamente los resultados de las pruebas en una consulta en la que definirán una serie de recomendaciones para promover la circuncisión masculina. Estas tendrán que tener en cuenta una serie de temas clave, entre los que se encuentran las consideraciones culturales y de derechos humanos; el riesgo de complicaciones en la intervención debido al entorno donde se practica; la posibilidad de que la circuncisión masculina socave los comportamientos y estrategias de prevención existentes para reducir el riesgo de infectarse por el VIH o que, por el contrario, actúe en sinergia con ellos; y las implicaciones financieras y de recursos humanos en diferentes entornos de prestación de servicios.

Para apoyar a los países e instituciones que decidan incrementar los servicios de circuncisión, estamos desarrollando con nuestros asociados orientaciones técnicas para abordar la circuncisión masculina de manera ética, clínica y respetando los derechos humanos. También estamos elaborando orientaciones sobre la formación, los entornos normalizados y los procedimientos certificados.
 

Unaids.org: ¿Cuáles serán las principales cuestiones sobre el fomento de la práctica de la circuncisión masculina que se debatirán durante la consulta?


CH: Al promover la circuncisión masculina como una intervención de sanidad pública surgen una serie de temas delicados. La circuncisión en adultos tiene un mayor riesgo de efectos adversos que en niños, y solo deben practicarla profesionales de la atención de salud con un equipo y condiciones higiénicas adecuadas, y con el asesoramiento previo y seguimiento posterior a la intervención. Es absolutamente necesario que se haga una distinción entre las intervenciones de circuncisión masculina, que suponen mejoras para la salud, y la ablación femenina, a la que las Naciones Unidas se oponen rotundamente ya que no mejora la salud y sí puede tener graves consecuencias para mujeres y niñas.

También debemos tener presentes las cuestiones culturales: en culturas y tradiciones religiosas donde la circuncisión masculina es inaceptable, la promoción de esta práctica puede ser un desafío. Es completamente necesario que hagamos comprender a hombres y mujeres que la circuncisión masculina no es una panacea: no ofrece una protección total y no significa que las personas puedan dejar de tomar precauciones, como el uso del preservativo masculino o femenino, el retraso del inicio sexual, la abstención de las relaciones sexuales con penetración y la reducción del número de parejas sexuales. Debemos seguir fomentando la prevención combinada y asegurarnos de que la circuncisión se percibe como un beneficio adicional que se debe combinar con otras estrategias para evitar el contagio por el VIH. No queremos que se deposite una gran confianza en los beneficios y se adopten comportamientos de riesgo.

Si las Naciones Unidas siguen adelante y aconsejan a los países que incluyan la circuncisión masculina como una intervención de salud pública para la prevención del VIH, se promoverá como una intervención “adicional”, no como una alternativa.

Una comunicación efectiva sobre la circuncisión será esencial y supondrá una oportunidad para reforzar los mensajes sobre la necesidad de acercarse a la prevención de manera global y animar a que las personas utilicen más de una de las opciones de prevención de las que disponen.
 

Unaids.org: ¿Formará la circuncisión masculina parte de la respuesta de prevención del VIH en todos los lugares?


Los países con alta prevalencia del VIH y donde la circuncisión masculina es prácticamente inexistente, deberían ser los primeros en considerar el papel que esta intervención puede desempeñar en los programas de prevención del VIH. Otros países pueden decidir procurar servicios para la circuncisión a grupos específicos de la población, quienes se podrían beneficiar de la protección adicional que la circuncisión puede ofrecer.

Las Naciones Unidas y sus asociados son completamente conscientes de que la circuncisión masculina puede hacer surgir problemas culturales y religiosos, y por lo tanto, nunca debe ser impuesta y, si se promueve, se deben respetar las culturas de los lugares donde tradicionalmente no se practica.
 

Unaids.org: ¿Qué riesgos comporta la circuncisión masculina?

CH: Como todos los tipos de operaciones quirúrgicas, no está exenta de riesgos. La circuncisión realizada por personas no cualificadas, en condiciones antihigiénicas y con un equipo deteriorado puede suponer complicaciones graves, inmediatas y a largo plazo, que pueden llevar incluso a la muerte. En aquellos lugares donde los profesionales tienen una formación y un equipo adecuados para realizar esta práctica con seguridad, la tasa de complicaciones postoperatorias es inferior a un 5% y la mayoría de estas complicaciones se solucionan simplemente con cuidados postoperatorios apropiados.

También se ha registrado algún caso raro de complicación grave, como la amputación del pene o el fallecimiento en entornos tradicionales. Es difícil ofrecer cifras generales, en parte porque hay pocos estudios bien documentados sobre las tasas de complicaciones en los países de ingresos medianos y bajos.  

Unaids.org: ¿Existe una necesidad real de mejorar las prácticas de circuncisión?


CH: Por supuesto. Hay que actuar en muchas regiones y asegurarnos de que tanto los proveedores de atención de salud como el público tengan información actualizada sobre los riesgos y los beneficios. Muchos hombres y jóvenes que quieren someterse a esta intervención no tienen acceso a servicios de circuncisión seguros ni a cuidados postoperatorios. Independientemente de los beneficios en la prevención del VIH, es cada vez más importante hacer que esta práctica sea más segura. Allí donde la circuncisión es legal, las autoridades deben asegurarse de que los médicos tengan una formación adecuada y la autorización para realizar esta operación. Asimismo, es necesario supervisar que las intervenciones se ejecutan con seguridad y asegurarse de que los médicos no cualificados no continúan con esta práctica.
 

Unaids.org: ¿Puede la circuncisión masculina originar problemas de derechos humanos?


CH: Sí, al igual que todas la intervenciones médicas. En consonancia con los principios éticos y de derechos humanos aceptados internacionalmente, el ONUSIDA y la OMS defienden que ninguna intervención quirúrgica ha de realizarse si comporta efectos negativos para la salud o la integridad del organismo y no se espera ninguna mejora en la salud. Tampoco se debe realizar sin consentimiento informado del paciente, o de sus padres o tutores si el niño no puede dar este consentimiento. La circuncisión masculina implica la extirpación de una parte del cuerpo y por lo tanto debe realizarse bajo las siguientes condiciones: a) los pacientes deben estar perfectamente informados de los riesgos y los beneficios de la intervención; b) los pacientes deben dar su consentimiento informado; c) la intervención solo puede practicarse en condiciones higiénicas adecuadas, por médicos capacitados para ello, con un equipo adecuado y con un seguimiento postoperatorio apropiado.
 

Unaids.org: ¿Qué efecto se espera que pueda tener la circuncisión masculina en la epidemia de VIH si se empieza a practicar en lugares donde actualmente no se hace?

Un grupo de expertos internacionales ha llevado a cabo un ejercicio de modelización matemática sobre el impacto de la incidencia del VIH en un programa de circuncisión masculina universal realizado en África subsahariana. Este modelo asume que el programa funcionó, como lo hizo en Orange Farm, y que todos los hombres iban a ser circuncidados en 10 años. Prevé que en 20 años se evitarán 5,7 millones de infecciones y 3 millones de muertes de hombres y mujeres, y aunque todavía hay muchas incógnitas sobre el ejercicio, predice que la circuncisión masculina ofrecerá beneficios significativos, similares a los de una vacuna parcialmente eficaz. Pero también es importante señalar que el modelo también muestra que la circuncisión masculina por si sola no puede eliminar la epidemia de VIH en África subsahariana.
 

Unaids.org: ¿Puede la circuncisión masculina eliminar el riesgo de infección por el VIH?


CH: No, la circuncisión masculina por sí sola no evita la infección por el VIH. Tampoco evita que los hombres que han sido circuncidados infecten a sus parejas sexuales. La circuncisión debe verse como uno de los métodos para reducir el riesgo del VIH (entre los que se encuentran la abstención de las relaciones sexuales con penetración, el retraso del inicio sexual, la reducción del número de parejas sexuales y el uso sistemático del preservativo masculino o femenino). La circuncisión masculina reduce el riesgo de infección por el VIH durante el coito vaginal, pero se desconoce si puede tener un efecto en otras vías de contagio sexual: puede que el riesgo que corre la pareja receptora en el coito anal no sea menor y, si este es un varón, tampoco correrá un riesgo menor si está circuncidado.

Tampoco se sabe si la circuncisión masculina reduce el riesgo de infección por el VIH para la pareja activa. La circuncisión masculina no tiene ningún efecto en el caso del contagio por consumo de drogas inyectables.

 

Unaids.org: Tras estas consideraciones, ¿es probable que las Naciones Unidas recomienden a los hombres adultos que se sometan a la circuncisión como forma de protegerse del VIH?

CH: Esto es lo que se debatirá en la consulta, y los asociados esperan ofrecer información sobre los debates y los posibles siguientes pasos al final de las reuniones de la semana.

Para la dirección y acción en el futuro, las Naciones Unidas y sus asociados subrayarán en todos los casos que la circuncisión no ofrece una protección total frente al VIH. Por lo tanto, nunca debe remplazar a otros métodos de prevención eficaces, como el uso del preservativo masculino o femenino de manera sistemática y correcta, la reducción del número de parejas sexuales, la demora en la iniciación sexual y la abstención de las relaciones sexuales con penetración.

Es muy importante señalar que si los hombres circuncidados son VIH-positivos, todavía pueden infectar a sus parejas sexuales si no utilizan preservativos durante el coito sexual con penetración.


 

Enlaces:

Leer parte 1 - Circuncisión masculina: contexto, criterios y cultura
Leer parte 2 - Circuncisión masculina y VIH: aquí y ahora
Leer más sobre la reunión de expertos internacionales sobre la circuncisión masculina

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El legado de una estrella del rock ayuda a los niños que viven con el VIH

01 Marzo 2007

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”Estará aplaudiendo donde quiera que esté”, dijo emocionada María Lucía Araujo sobre cuál sería la reacción de su hijo Cazuza al ver la fundación para niños "Viva Cazuza", creada en su nombre.

 

Cazuza, uno de los solistas del Brasil más famosos, murió en 1990 a la edad de 32 años por causa de una enfermedad relacionada con el sida en Río de Janeiro. Actualmente, 65 niños que viven con el VIH reciben apoyo por parte de la Sociedade Viva Cazuza, una organización sin ánimo de lucro dedicada a ayudar a los niños que viven con el VIH y financiada gracias a los derechos de autor de sus canciones.


En febrero de 1989, Cazuza se convirtió en la primera celebridad brasileña que anunció públicamente que era seropositivo. El primer octubre tras su muerte, María Lucía Araujo creó la fundación.

Cuando se enteró del diagnóstico de su hijo, María Lucía Araujo no sabía nada sobre el VIH o el sida. “Cuando me dijo por primera vez que era seropositivo pensé que se recuperaría ese mismo año”, declaró ella. La muerte de su hijo cambió su vida. Casada con un hombre adinerado, no necesitaba trabajar, pero tenía que hacer algo. "Me habría vuelto loca", dijo. "No habría podido dormir si no hubiera hecho nada".

Así que creó la fundación, la primera de este tipo en Río. Desde que se inauguró, la organización ha ayudado a 67 niños. Como la disponibilidad de los medicamentos antirretrovíricos ha mejorado, también lo ha hecho la salud de los niños. “Los niños van a las escuelas locales y llevan una vida activa, igual que cualquier otro niño de la zona", declaró Lucía Araujo.

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El ONUSIDA calcula que en el mundo hay alrededor de 2,3 millones de niños menores de quince años infectados por el VIH y, según un informe reciente de UNICEF, unos 15,2 millones de niños menores de dieciocho años han perdido a uno o a ambos padres por causa del sida.

“Es realmente necesario ayudar a los niños que viven con el VIH en Brasil", dijo Dr. Laurent Zessler, coordinador nacional del ONUSIDA en Brasil. “Debemos asegurarnos de que estos niños no son víctimas de la discriminación. Los niños que viven con el VIH son capaces de ir a la escuela y de llevar vidas plenas y activas. No deberíamos permitir que el VIH les prive de su infancia", añadió.

“Desde que murió mi hijo, la naturaleza del virus ha cambiado notablemente; ya no es una enfermedad de varones homosexuales, ahora cada vez más mujeres están siendo afectadas. Muchas veces no tienen ni idea de que son seropositivas y se lo contagian a sus hijos sin saberlo”, declaró María Lucía.

Los niños acuden al centro a través de muchas vías diferentes. Uno de los 24 niños que viven actualmente en la casa es Danielle, de 15 años, que llegó hace diez años con su hermana, después de que su madre muriera y que su padre fuera incapaz de sobrellevar la situación. Durante su estancia ha forjado una buena relación con su padre y espera poder vivir con él de nuevo algún día.

José, un niño paraguayo, fue encontrado con tres años abandonado y muy enfermo en un hospital de la frontera de Paraguay. Ahora José, con nueve años, quiere ser director de cine.

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La organización apoya también a jóvenes adultos que ya se han ido de la fundación. Una vez por semana, la clínica de la fundación está abierta para que los adultos seropositivos recojan sus medicamentos antirretrovíricos. Como en el caso de todos los brasileños seropositivos, estos medicamentos son pagados por el gobierno y suministrados de forma gratuita.

Además del apoyo material, Sociedade Viva Cazuza ofrece también una página Web en la que la gente puede realizar consultas a los expertos sobre temas relacionados con el sida. Los expertos reciben alrededor de 12.000 preguntas al mes.

A María Lucía le sorprende que se sigan haciendo preguntas veinte años después de que el sida llegara por primera vez en Brasil. “Las preguntas más frecuentes siguen siendo: ¿Cómo puedo contraer la enfermedad?, ¿Cómo puedo evitar contagiarme?”, declaró. “No es como el cáncer, donde los expertos aún no están seguros de qué lo provoca o de cómo prevenirlo. Prevenir el sida es sencillo: usa un preservativo”.

María Lucía se ha convertido en una destacada portavoz en asuntos relacionados con el sida gracias a sus apariciones regulares en televisión. Considera que la herencia de su hijo no son solo “sus bellas canciones”, sino también la fundación, así como su actitud abierta ante el VIH y su aparición en público a medida que la enfermedad avanzaba. "Hizo mucho por educar a la gente y ayudar a reducir la discriminación de las personas que viven con el VIH", declaró.


Fotografías: ONUSIDA/J. Spaul


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Circuncisión masculina y VIH: aquí y ahora (Parte 2)

28 Febrero 2007

En la segunda parte de un especial de tres series sobre la circuncisión masculina y su relación con la reducción de la infección por el VIH, www.unaids.org  analiza los resultados de investigaciones actuales.

 


Es un tema que aparece constantemente en los titulares, alimenta debates y discusiones y hace que algunos hombres que oyen hablar sobre él hagan una mueca de dolor y crucen las piernas.  La circuncisión masculina y su relación con el VIH es uno de los temas más recurrentes de los últimos años en la respuesta al sida. Los resultados de las últimas investigaciones pueden desembocar en un cambio en la manera en la que se practicará y se implantará esta intervención en el futuro en relación con la prevención del VIH.

Dentro del círculo científico, la relación entre la circuncisión masculina y la infección por el VIH no es nada nuevo. Durante años, los investigadores del sida han observado que en muchas tribus africanas que circuncidaban a niños y a jóvenes, las tasas del VIH eran más bajas que en aquellas que no lo hacían, y que en los países islámicos africanos, donde la circuncisión es prácticamente universal, se daban menos casos de sida que en los países cristianos. Actualmente, las pruebas realizadas en Kenya, Uganda y Sudáfrica han demostrado que la circuncisión reduce significativamente el riesgo de que un hombre contraiga el VIH. En estos lugares, los hombres circuncidados tienen de un 50 a un 60% menos de posibilidades de infectarse por el VIH al mantener una relación sexual.


Resultados de las investigaciones

La primera prueba de investigación se realizó en 2005. Se trató de un estudio en Sudáfrica, apoyado por la Agence national de recherches sur le sida (agencia nacional francesa de investigación sobre el sida) y se conoció como el “Orange Farm Intervention Trial”, que se dio por finalizado antes de tiempo ante la evidencia de que entre los hombres que habían sido asignados al azar para ser circuncidados había un 60% menos de infecciones por el VIH que entre los hombres que habían sido asignados para controlar al grupo.

En diciembre de 2006, bajo la recomendación del Data and Safety Monitoring Board (DSMB), los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (NIH) dieron por concluidos dos estudios similares en Uganda y Kenya debido a que los resultados provisionales mostraban que la circuncisión tenía un efecto significativo en la prevención de la infección por el VIH en los hombres.

Las pruebas que un grupo de investigadores de la Universidad de Nairobi, la Universidad de Illinois en Chicago, la Universidad de Manitoba y RTI Internacional llevaron a cabo en Kisumu (Kenya) a 2784 hombres de edades comprendidas entre los 18 y los 24 años mostraron que había un 53% menos de infecciones por el VIH entre hombres circuncidados que entre los que no lo estaban.

En Uganda, las pruebas que realizaron unos investigadores de la Universidad de Makerere, el Uganda Virus Research Institute, la Universidad Johns Hopkins y la Universidad Columbia de Nueva York a 4996 hombres de edades comprendidas entre los 15 y los 49 años, confirmaron que la circuncisión reducía en un 51% el riesgo de infectarse por el VIH.

El Dr. Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, declaró que el instituto daba por finalizadas dos pruebas y ofrecía la posibilidad de circuncidarse a todos los hombres que habían participado en ellas. Las pruebas comenzaron en 2005 y tenían que haber continuado hasta mediados de 2007.

La biología

La circuncisión masculina consiste en una intervención quirúrgica para extirpar el prepucio, la piel que cubre el glande. Diferentes estudios muestran que la extirpación del prepucio ofrece una serie de beneficios para la salud: disminuye, por ejemplo, las infecciones del tracto urinario en los bebés que se circuncidan y reduce el riesgo de algunas inflamaciones y problemas de salud asociados al prepucio.

Los científicos afirman que la circuncisión masculina probablemente reduce el riesgo de infección por el VIH porque elimina el tejido del prepucio, que es especialmente vulnerable al virus, y porque la zona bajo el prepucio se araña o se daña con facilidad cuando se mantienen relaciones sexuales. “Los hombres que no están circuncidados son más vulnerables a las enfermedades de transmisión sexual, lo que aumenta el riesgo de contraer el VIH porque los gérmenes pueden crecer en la zona húmeda y oscura que está bajo el prepucio”, explica la Dra. Catherine Hankins, Asesora Científica Principal del ONUSIDA.

No es una panacea universal

Los resultados de las pruebas en Sudáfrica, Uganda y Kenya indican que, en algunos lugares, la circuncisión en adultos puede pasar a formar parte de las estrategias de prevención del VIH en hombres. “Las pruebas indican que la circuncisión masculina puede disminuir el riesgo de que un individuo se infecte por el VIH y la tasa de propagación del VIH en la comunidad,” afirmó el Dr. Fauci.
Sin embargo, los expertos, incluidos los de los organismos de las Naciones Unidas que trabajan en este ámbito, advierten de que la circuncisión no es una panacea ya que no ofrece protección total contra la infección por el VIH, sino que solo disminuye las posibilidades de que un hombre contraiga el virus.

La circuncisión “no es un remedio milagroso, sino una intervención potencialmente importante”, dijo el Dr. Kevin M. De Cock, director del departamento del sida de la Organización Mundial de la Salud.

 “Tanto hombres como mujeres deben entender que los hombres circuncidados todavía pueden ser infectados por el VIH y pueden infectar a sus parejas sexuales”, señaló la Dra. Hankins.

 “La circuncisión masculina nunca debe reemplazar a otros métodos de prevención y debe considerarse como un elemento más de las medidas de prevención, entre las que se encuentran el uso adecuado y sistemático del preservativo masculino o femenino, la reducción del número de parejas sexuales, el retraso de la iniciación sexual y la abstención de las relaciones sexuales con penetración”, añadió.

Seguridad, higiene y comunicación

Para asegurar que las intervenciones se realizan en condiciones seguras e higiénicas, la circuncisión solo puede ser practicada por médicos que tengan una formación adecuada, en centros de salud y bajo las condiciones de consentimiento informado, confidencialidad, asesoramiento y seguridad. “Si hay que fomentar la circuncisión masculina, debe hacerse de una manera culturalmente apropiada y las personas deben recibir información adecuada sobre la prevención del VIH para evitar que adquieran un falso sentido de seguridad y adopten comportamientos de riesgo”, afirmó la Dra. Hankins.

Esta y otras consideraciones relacionadas con la respuesta al sida, incluidos los hechos de que la circuncisión sea una intervención bastante cara, que hay que seguir investigando para averiguar si la circuncisión masculina reduce el riesgo de que la mujer contraiga el VIH y que con esta práctica surgen diferentes cuestiones éticas y de derechos humanos, estarán presentes en la consulta de las Naciones Unidas sobre la circuncisión masculina que se celebrará en Ginebra a partir del 5 de marzo.

En ella, la Organización Mundial de la Salud, la Secretaría del ONUSIDA y sus asociados recibirán los resultados de las pruebas y, si lo consideran apropiado, definirán un conjunto de recomendaciones para ampliar o fomentar esta práctica. “La circuncisión masculina es un tema complicado porque a veces hace que surjan debates sobre temas delicados de cultura, tradición, religión, etnicidad, derechos humanos y género. La consulta será una ocasión excepcional para avanzar en el diálogo y las políticas sobre este tema dentro de las Naciones Unidas”, añadió la Dra. Hankins.



Enlaces:

Leer parte 1 – Circuncisión masculina: contexto, criterios y cultura 
Leer parte 3 – Avanzando: Políticas y acción de las Naciones Unidas sobre la circuncisión masculina

Feature Story

Circuncisión masculina: contexto, criterios y cultura (parte 1)

26 Febrero 2007

La relación entre la circuncisión masculina y la infección por el VIH aparece en titulares y alimenta debates en todo el mundo. En la primera parte de un total de tres series sobre este tema, www.unaids.org estudia en profundidad las causas históricas, tradicionales y sociales que subyacen a esta práctica.

La circuncisión masculina es una de las intervenciones quirúrgicas más antiguas y comunes. Tradicionalmente se ha considerado una marca de identidad cultural o religiosa.
Los pueblos semitas, incluidos los egipcios y los que profesaban la fe judía, ya practicaban la circuncisión, cuyas primeras representaciones, encontradas en un templo egipcio, datan del año 2300 a.C.

En el siglo XIX, se produjeron avances en el procedimiento quirúrgico y, con el aumento de la movilidad de personas durante el siglo XX, la intervención se abrió paso por razones sanitarias y sociales en culturas que anteriormente no la practicaban.

Según las estimaciones actuales, cerca de un 30% de los hombres de todo el mundo, lo que representa un total de aproximadamente 670 millones, están circuncidados.  De este número, un 68% profesa la fe islámica, menos de un 1% la fe judía y un 13% son americanos que no son ni musulmanes ni judíos. 

 “Con el descubrimiento reciente de que la circuncisión masculina reduce significativamente el riesgo de que un hombre contraiga el VIH, se está volviendo a prestar interés a esta práctica y el mundo quiere saber lo que puede significar para la prevención del VIH”, afirmó la Dra. Catherine Hankins, Asesora Científica Principal del ONUSIDA. “Observando qué factores determinan la circuncisión masculina y cómo se acepta en las sociedades donde tradicionalmente se practica, se puede conseguir una visión adecuada de cómo utilizar los últimos descubrimientos y seguir avanzando.”


Práctica religiosa

En la religión judía, los bebés son tradicionalmente circuncindados cuando tienen ocho días de vida, a no ser que haya una contraindicación médica. El libro sagrado de los judíos, el Torah, habla de un pacto entre Abraham y Dios, y el signo visible de este pacto es la circuncisión de todos los hombres judíos. En el Torah está escrito: “Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros” (Génesis 17:10). Los judíos siguen practicando la circuncisión prácticamente de manera universal.

El Islam es el mayor grupo religioso que practica la circuncisión. Al igual que en el judaísmo, los islámicos confirman así su relación con Dios. También la llaman “tahera”, que significa purificación. Con la expansión mundial del Islam desde el siglo VII d.C., la práctica fue adoptada por pueblos en los que previamente no se realizaba.

No hay una edad determinada para la circuncisión en el Islam, aunque el profeta Mahoma recomendó que se hiciera a una edad temprana y circuncindó a sus hijos cuando tenían siete días. Muchos musulmanes celebran el rito en el séptimo día, pero pueden hacerlo en cualquier momento entre el nacimiento y la pubertad.

El cristianismo copto en Egipto y el cristianismo ortodoxo etíope, dos de las formas de cristianismo más antiguas, mantienen muchos de los rasgos del cristianismo inicial, incluida la circuncisión masculina, mientras que en otras iglesias cristianas no se contempla. 

En el Nuevo Testamento, San Pablo escribió: “porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo ni la incircuncisión” (Gálatas 5:6), y una bula papal expedida por la Iglesia Católica Romana afirmaba que la circuncisión era innecesaria: “Manda, pues, absolutamente a todos los que se glorían del nombre cristiano que han de cesar de hacer la circuncisión en cualquier tiempo, antes o después del bautismo, porque ora se ponga en ella la esperanza, ora no, no puede en absoluto observarse sin pérdida de la salvación eterna”.

En África subsahariana, se celebraron diferentes debates centrados en la circuncisión masculina que no llegaron a un consenso claro sobre la compatibilidad de esta práctica con las creencias cristianas. Algunas iglesias cristianas en Sudáfrica se oponen, ya que lo consideran un ritual pagano, mientras que en otras, como en la iglesia Nomiya en Kenya, los miembros tienen que estar circuncidados. Los participantes en debates en Zambia y Malawi mencionaron creencias similares, como por ejemplo la idea de que los cristianos deben practicar la circuncisión ya que Jesús fue circuncidado y la Biblia enseña la práctica.


Etnicidad

La circuncisión se ha practicado por motivos no religiosos durante miles de años en África subsahariana y entre muchos grupos étnicos de todo el mundo, como por ejemplo los aborígenes australasianos, los aztecas y los mayas en las Américas, los habitantes de Filipinas, del este de Indonesia y de varias islas del Pacífico, incluidas las islas Fiji y la Polinesia.

En la mayoría de estas culturas, la circuncisión es una parte integral del rito de paso a la edad adulta, aunque puede que originalmente fuera una prueba de valor y resistencia. “La circuncisión también está asociada a factores como la masculinidad, la cohesión social entre muchachos de la misma edad que son circuncidados a la vez, la identidad y espiritualidad”, explicó la Dra. Hankins.

El etnógrafo Arnold Van Gennep, en su libro de 1909 Los ritos de paso, describe diferentes ritos de iniciación presentes en muchos rituales de circuncisión. Estos incluyen tres fases: separación de la sociedad, un periodo durante el cual el neófito se transforma y finalmente la reintegración tras adoptar un nuevo papel social.

 “La explicación psicológica de este proceso es que la ambigüedad en la identidad social origina tensiones, y hay que hacer una reclasificación simbólica cuando los individuos se acercan a la etapa de transición y pasan de ser definidos como niños a ser definidos como adultos. Esto se ve apoyado por el hecho de que muchos rituales dan significados específicos a la circuncisión que justifican su propósito dentro de este contexto”, afirmó la Dra. Hankins.

La tradición tiene una importancia primordial para muchos grupos étnicos. En el estado de Bende, en el sur de Nigeria, el 43% de los hombres que pertenecen a grupos étnicos afirman que el motivo para circuncidarse es mantener la tradición. En aquellos lugares donde la circuncisión es habitual, se discrimina a aquellos hombres que no se han sometido a la intervención. Para las tribus Lunda y Luvale en Zambia, o Bagisu, en Uganda, es inaceptable no hacerlo, hasta tal punto que son frecuentes las circuncisiones forzadas. Entre los Xhosa, en Sudáfrica, los hombres que no han sido circuncidados pueden ser duramente castigados, intimidados y golpeados.


La circuncisión como expresión social

Cada vez es más normal que la circuncisión se realice por motivos sociales. “El deseo de ser como los demás es una motivación importante para la circuncisión en lugares donde la mayoría de los chicos se han sometido a la intervención”, explica la Dra. Hankins.

Una encuesta llevada a cabo en Denver (Estados Unidos), donde la circuncisión se realiza normalmente poco después de los nacimientos, muestra que los padres de los niños recién nacidos señalaban las razones sociales como el factor que les empujó a realizar esta práctica (por ejemplo, el deseo que el niño no sea diferente al padre).

En Filipinas, donde la circuncisión es prácticamente universal y se suele practicar entre los 10 y los 14 años, se realizó una encuesta en la que dos tercios de los encuestados afirmaron que decidieron someterse a la intervención simplemente para “no ser un no circuncidado”, y un 41% porque es “parte de la tradición”. Las cuestiones sociales también eran la principal causa para someterse a esta operación en Corea del Sur, donde un 61% de los hombres que participaron en un estudio pensaban que les ridiculizarían si no estuvieran circuncindados.

El deseo de “formar parte de” es probablemente el principal factor de la alta tasa de circuncisiones en hombres adultos que emigran a Israel desde países que no tienen esta tradición (especialmente de la antigua Unión Soviética).

En un número significativo de países, los factores socioeconómicos también influyen en el aumento del número de circuncisiones, especialmente donde recientemente se está adoptando esta práctica, como por ejemplo en los países industrializados de habla inglesa. Cuando la circuncisión masculina se empezó a realizar en el Reino Unido a finales del siglo XIX y principios del XX, era más común entre las clases altas de la sociedad. En los Estados Unidos, entre 1988 y 2000, se realizó un estudio sobre 4,7 millones de circuncisiones en recién nacidos que también mostró que el aumento de esta práctica podía deberse a los seguros privados y a mejoras socioeconómicas.


Mejoras en la salud y en las relaciones sexuales

Recientemente, la circuncisión se ha difundido por el mundo industrializado debido a que mejora la higiene personal y disminuye el riesgo de contraer infecciones.

En un estudio sobre los bebés recién nacidos en los Estados Unidos en 1983, las madres declararon que la higiene era el factor que determinó que decidieran circuncidar a sus hijos. En Ghana, la circuncisión masculina se considera parte de la higiene del recién nacido. Un 23% de 110 chicos circuncidados en Filipinas y en Corea del Sur también aludieron a la mejora en la higiene y nombraron dos motivos para ser circuncidados: “mejorar la higiene del pene” y prevenir enfermedades como el cáncer de pene y las enfermedades de transmisión sexual y el VIH (71% y 78% respectivamente). En la provincia de Nyanza, en Kenya, el 96% de los hombres sin circuncidar y el 97% de las mujeres afirmaron que, con independencia de sus preferencias, pensaban que a los hombres circuncidados les resultaba más fácil mantener la higiene.

La mejora en las relaciones sexuales también puede motivar la circuncisión. En una encuestas realizada a jóvenes de Filipinas, el 11% afirmó que decidía someterse a esta intervención porque las mujeres preferían mantener relaciones sexuales con hombres circuncidados, y el 18% de los hombres que participaron en un estudio realizado en Corea del Sur apuntó que la circuncisión podía aumentar el placer sexual. En la misma línea, la mayoría de las mujeres en Nyanza cree que el sexo es más placentero con hombres circuncidados aunque es probable que la mayoría nunca haya mantenido relaciones sexuales con ellos. En el noroeste de Tanzanía, los jóvenes asociaban la circuncisión con un mayor placer sexual tanto para el hombre como para la mujer, y en el distrito de Westonaria, en Sudáfrica, cerca de la mitad de los hombres afirmó que las mujeres preferían que su pareja estuviera circuncidada.
 

Se prevé un aumento en la demanda

Las estimaciones mundiales en 2006 sugieren que cerca de un 30% de los hombres, aproximadamente 670 millones, están circuncidados.

Debido a que recientemente se ha descubierto que los hombres circuncidados tienen menos riesgos de ser infectados por el VIH, se prevé que el número de hombres que solicitará someterse a una intervención segura y asequible aumentará con rapidez.

“Ya que se ha demostrado que la circuncisión reduce el riesgo de contraer el VIH, ahora se debe tener cuidado y asegurarse de que los hombres y las mujeres comprendan que la intervención no ofrece protección completa contra la infección”, afirmó la Dra. Hankins, quien también subrayó que estos temas serán debatidos en la Consulta Internacional “Circuncisión masculina y sida: Investigación en prevención - Implicaciones políticas y programas” que se celebrará en Montreux del 6 al 8 de marzo de 2007.

 “La circuncisión masculina debe considerarse como un elemento más de las medidas de prevención del VIH, entre las que se encuentran el uso del preservativo masculino o femenino de manera sistemática y correcta, la reducción del número de parejas sexuales, la demora en la iniciación sexual y la abstención de las relaciones sexuales con penetración. De la misma manera que el tratamiento de combinación es la mejor estrategia para tratar el VIH, la prevención combinada es la mejor estrategia para evitar la infección o el contagio por el VIH”, añadió.

 “También hay que actuar en muchos países para que las prácticas de circuncisión sean más seguras y para que los proveedores de atención de salud y el público tengan información actualizada sobre los riesgos y los beneficios de la circuncisión masculina.”



Enlaces:

Leer parte 2 – Circuncisión masculina y VIH: aquí y ahora
Leer parte 3 – Avanzando: Políticas y acción de las Naciones Unidas sobre la circuncisión masculina

Feature Story

Male circumcision and HIV: a web special series

23 Febrero 2007

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Male circumcision is one of the world’s oldest surgical practices; carvings depicting circumcisions have been found in ancient Egyptian temples dating as far back as 2300 BC.

In recent months, the issue of male circumcision and its links to the transmission of HIV has hit the headlines and sparked debates across the world. Trials in Kenya, Uganda and South Africa have now all shown that male circumcision significantly reduces a man’s risk of acquiring HIV.

As UNAIDS, the World Health Organization and other partners prepare to look at how to take these findings forward, in terms of UN guidance to countries on policy and programming, at a consultation to be held in Geneva from 5-8 March 2007, www.unaids.org takes an in-depth look at the issue of male circumcision in a special three-part series. Where did male circumcision originate, who practices it and why? These questions and others relating to the history and determinants of male circumcision will be considered in part one of the series – ‘Male Circumcision: context, criteria and culture’, published on Monday 26 February. On Wednesday 28 February, part two –‘Male circumcision and HIV: The here and now’ will summarize current research findings on male circumcision and HIV acquisition. Part three, to be published on Friday 2 March will discuss future action and developments from the United Nations and feature a special interview with UNAIDS Chief Scientific Adviser, Dr Catherine Hankins.


Male Circumcision: context, criteria and culture (Part 1)
Male Circumcision and HIV: the here and now (Part 2)
Moving forwards: UN policy and action on male circumcision (Part 3) 

Feature Story

El VIH y los refugiados

23 Febrero 2007

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De acuerdo con la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, “un refugiado es una persona que, debido a fundados temores de ser perseguido por razones de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país”. Los conflictos, la persecución y la violencia afectan a millones de personas en todo el mundo, y los fuerzan a desarraigarse y buscar refugio en otro país.

A finales de 2005, había alrededor de 8,4 millones de refugiados en todo el mundo. De estos, aproximadamente el 30% estaban en África subsahariana; el 29% en Asia central y sudoriental, África del Norte y Oriente Medio; y el 23% en Europa.

El desplazamiento de personas fuera de su país de origen tiene un gran efecto tanto en sus vidas como en las de las comunidades de acogida.

Los conflictos y los desplazamientos hacen que las mujeres y niñas sean aún más vulnerables al riesgo de contraer el VIH. Como los refugiados tienen que luchar para satisfacer sus necesidades básicas, tales como alimentos, agua y refugio, las mujeres y las niñas son forzadas a cambiar servicios sexuales a cambio de dinero, alimentos y protección.

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“Las mujeres y las niñas se ven desproporcionadamente afectadas por el desplazamiento; necesitan una atención especial en cuestiones relacionadas con el VIH, ser protegidas frente a la violencia y la explotación,” dijo la Dra. Purnima Mane, Directora de Política, Documentación de Pruebas y Asociaciones del ONUSIDA.

Entre otros problemas, los refugiados normalmente no pueden acceder a los programas y a las instalaciones destinadas a la prevención del VIH. El acceso a la atención y el apoyo básicos relacionados con el VIH tampoco recibe la atención adecuada. A pesar de las mejoras en la disponibilidad de la terapia antirretrovírica en países con ingresos bajos y medianos, son muy pocos los refugiados que realmente reciben este tipo de atención.

 “Abogamos porque los refugiados tengan acceso a los servicios del VIH de la misma manera que el resto de la población local. Algunos países del sur de África proporcionan  fármacos antirretrovíricos gratuitos tanto a los refugiados como a la población de acogida a través de los servicios del gobierno," dijo el Dr. Paul Spiegel, Director de la Unidad del VIH del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Muchos países receptores ya se encuentran colapsados por el impacto del VIH, y muchas veces son incapaces de proveer los servicios relacionados con el VIH que los refugiados necesitan y a los que tienen derecho según el derecho internacional de los refugiados y los Derechos Humanos, o no están dispuestos a proveerlos.  

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Para reducir el riesgo de infección por el VIH y mejorar el acceso a la prevención relacionada con el virus, así como el tratamiento, atención y apoyo a los refugiados, el ONUSIDA, en colaboración con uno de sus copatrocinadores, el ACNUR, ha desarrollado un informe sobre la nueva política que se centra especialmente en las acciones que se necesitan para prevenir el VIH y mitigar su efecto en refugiados y sus comunidades de acogida.

En este informe también se describen las fases de emergencia y los períodos posteriores a ellas, y se propone además a los gobiernos, a la sociedad civil y a los colaboradores internacionales que pongan en marcha determinadas acciones con el fin de asegurar que se aplican los derechos de los refugiados y los derechos humanos, y que las necesidades de los refugiados están incluidas en las políticas y en los programas nacionales del VIH.


Fotografías: UNAIDS

Leer el informe sobre política del VIH y los refugiados (en inglés)

Feature Story

El ONUSIDA en los países

21 Febrero 2007

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En el año 2005 y a principios de 2006, el panorama de la respuesta al sida cambió de manera espectacular. El pesimismo global acerca de la incontrolada propagación de la enfermedad en los países en desarrollo reculó ante los admirables esfuerzos encaminados a ampliar el acceso al tratamiento. Vimos cómo el trabajo que se llevó a cabo para la prevención del VIH dio sus frutos en un número cada vez mayor de países de las regiones más afectadas, donde se registraron caídas de los índices del VIH, especialmente entre los jóvenes.

La sociedad mundial respondió a los llamamientos urgentes aumentando enormemente los recursos económicos disponibles para combatir la enfermedad.

Mientras millones de personas seguían muriendo cada año, estos avances aumentaron las esperanzas en que había una luz al final del túnel. Aunque uno o dos años antes fueran impensables, ahora se vislumbraban las posibilidades de suministrar el acceso a la prevención del VIH, a su tratamiento y a los servicios de atención y apoyo a todos los que lo necesitaran.

Durante este período de tiempo, el ONUSIDA centró su trabajo de apoyo a los países en dos aspectos. El primero de ellos era mejorar las bases de la respuesta al sida mediante el aumento de la complejidad y de los recursos y la implicación de nuevos agentes. Esto consistió en ayudar a los países a poner en práctica tres principios fundamentales, los “Tres Unos” : un marco de acción nacional contra el sida, una autoridad coordinadora y un sistema de seguimiento y evaluación.

Poner en práctica este objetivo fue posible gracias al Equipo Mundial Especial sobre el Mejoramiento de la Coordinación del sida entre Instituciones Multilaterales y Donantes Internacionales, un debate internacional de alto nivel sobre cómo aumentar la eficiencia y coordinar mejor el apoyo externo a los programas nacionales contra el sida.

La segunda prioridad del trabajo de apoyo a los países fue obtener el compromiso político de ampliar considerablemente los servicios de prevención, tratamiento, atención y apoyo. Mediante el proceso para alcanzar el acceso universal, los países y las regiones evaluaron el estado actual de la epidemia, identificaron las barreras que impedían la ampliación de los servicios y empezaron a diseñar hojas de ruta para desarrollar los servicios básicos.

Mientras tanto, el núcleo del trabajo de la Secretaría y los copatrocinadores del ONUSIDA siguió siendo el mismo, suministrando ayuda técnica para el lanzamiento de los programas de tratamiento antirretrovírico, proporcionando materiales clave para la prevención, tales como preservativos, capacitación de profesores y educadores inter pares para los jóvenes, y diseñando reformas políticas para hacer frente al estigma y la discriminación de las personas que viven con el VIH.

Asimismo, este período conoció un mayor énfasis sobre la importancia de comprender las dimensiones regionales de la epidemia de sida, tanto la propagación de la enfermedad de diferentes maneras y en diversas partes del mundo, como el mejor modo de compartir las lecciones aprendidas en países similares. 

Esta publicación revisa el trabajo del ONUSIDA en los países durante el año 2005 y principios de 2006 en el marco de los esfuerzos regionales y mundiales para alcanzar el acceso universal. Más que describir cada esfuerzo que emprendió el ONUSIDA en diversos países, este informe trata de los centros de trabajo más importantes y los pone de manifiesto mediante ejemplos de países concretos.


Enlaces:

Descargar el informe completo  (pdf, 1.53 Mb)
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