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La 51.ª Conferencia Mundial de La Unión sobre Salud Pulmonar comienza hoy justo cuando todo lo conseguido respecto a la reducción de muertes por tuberculosis peligra como consecuencia de la COVID-19

20 Octubre 2020

La 51.ª Conferencia Mundial de La Unión sobre Salud Pulmonar comienza hoy en torno al tema de la «Prevención avanzada». Debido a la pandemia de la COVID-19, la conferencia se celebrará virtualmente por primera vez en sus 100 años de historia. En el encuentro se hablará de la últimas tecnologías para la tuberculosis (TB), la contaminación del aire y el control del tabaco. Asimismo, habrá sesiones especiales dedicadas a la COVID-19 y su convergencia con otras enfermedades pulmonares e infecciosas. Entre los ponentes está Su Alteza Imperial la Princesa Heredera Akishino de Japón; el presidente Bill Clinton; Shannon Hader, Directora Ejecutiva Adjunta de ONUSIDA y Divya Sojan, enfermera y superviviente de tuberculosis, entre otros.

De acuerdo con el Informe mundial sobre la tuberculosis de 2020 elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde el año 2010 ha habido una alentadora reducción de un 63 % en el número de muertes por tuberculosis entre personas que viven con el VIH. De esta forma, el mundo se estaría aproximando al objetivo mundial de la reducción de un 75 % adoptado en el año 2016 en la Declaración política de las Naciones Unidas para poner fin al sida. Sin embargo, el informe también refleja que la tuberculosis sigue siendo la principal causa de muerte entre las personas que viven con el VIH, como se observa en las más de 200 000 muertes que se produjeron en el año 2019, un 30 % de todas las muertes relacionadas con el sida.

El informe constata que menos de la mitad de las 815 000 personas que se calcula que vivían en 2019 con el VIH y que desarrollaron tuberculosis fueron diagnosticadas y comunicadas a los programas nacionales como receptoras de tratamiento para ambas enfermedades. El resto bien no consta en los programas, bien no recibió ni el diagnóstico ni el tratamiento adecuado, o posiblemente los tratamientos se comunicaron de forma errónea. Sin embargo, una vez diagnosticadas, al menos el 90 % de las personas con tuberculosis conocía su estado serológico en más de 80 países y territorios, y el 88 % de las personas que vivían con el VIH y estaban en tratamiento para la tuberculosis recibía también una terapia antirretrovírica que salvaba vidas.

La tuberculosis es una enfermedad que tiene cura y se puede prevenir. La OMS lleva desde el año 2004 recomendando un tratamiento preventivo de la tuberculosis para los nuevos diagnósticos del VIH. Dicho tratamiento prevendría el desarrollo de la tuberculosis y salvaría vidas. Hasta hace poco, el tratamiento ha sido, lamentablemente, inadecuado. Sin embargo, gracias a la combinación de la defensa de estos tratamientos, el compromiso político, la mayor disponibilidad de opciones de tratamiento más breves en el tiempo y aceptables, la financiación adecuada y el compromiso de las comunidades, se ha producido un impresionante aumento en el número de personas que viven con el VIH y han recibido un tratamiento preventivo para la tuberculosis.

En el año 2019, la OMS anunció que 3,5 millones de personas que vivían con el VIH comenzaron un tratamiento preventivo para la tuberculosis, en comparación con los 1,8 millones de personas registradas en en 2018. El total para 2018 y 2019 (5,3 millones) ya representa el 88 % del objetivo de los 6 millones fijado para el año 2022 en la Declaración política de las Naciones Unidas sobre la tuberculosis, lo que sugiere que este objetivo podría alcanzarse antes de lo previsto.

«Tardamos décadas en despejar las dudas de los sanitarios y de la comunidad, en movilizar la financiación necesaria para el tratamiento preventivo de la tuberculosis y en invertir en investigación para lograr pautas de tratamiento más breves, eficaces y aceptable», apunta Shannon Hader, Directora Ejecutiva Adjunta de ONUSIDA. «Ahora debemos elevar el objetivo, y aumentar tanto el acceso a los mejores tratamientos preventivos para la tuberculosis como su uso por parte de quienes más lo necesitan».

La COVID-19 ya está alterando los servicios relacionados con la tuberculosis y el VIH, y se suma al doble estigma que hace que las personas no accedan a los servicios. Además, los confinamientos para evitar la propagación del virus suponen un obstáculo más que impide que la gente vaya a realizarse las pruebas de detección y a recoger sus tratamientos para la tuberculosis y el VIH. Al tiempo, la pandemia está obligando a desviar recursos humanos, económicos y de laboratoio que antes se dedicaban a la lucha contra la tuberculosis y el VIH.

Se calcula (documento en inglés) que en todo el mundo un confinamiento de tres meses y una recuperación prolongada de diez meses de duración llevarían a 6,3 millones más de personas que enfermarían de tuberculosis y a 1,4 millones más de muertes relacionadas con la tuberculosis en los próximos cinco años. Ello daría como resultado un retroceso de, al menos, entre cinco y ocho años en la lucha contra la tuberculosis. Como consecuencia, y debido a la pandemia de la COVID-19, la incidencia de la tuberculosis y las muertes relacionadas con ella volverían en el año 2021 a niveles no vistos desde 2013 y 2016 respectivamente.

«Ahora más que nunca, las comunidades del VIH y de la tuberculosis han de aunar esfuerzos y pedir conjuntamente una inversión en tratamientos más breves y preventivos. Deberían instar al mundo a llevar a cabo un mejor control de la infección, respaldados por la protección de los derechos socioeconómicos y humanos que todas las personas necesitan», apunta Shannon Hader, Directora Ejecutiva Adjunta de ONUSIDA. «Para hacer frente y vencer a la COVID-19, la tuberculosis, el VIH y otras pandemias futuras, debe haber solidaridad mundial. Solo juntos podemos desarrollar y distribuir justamente una prevención combinada, incluyéndose en ella vacunas y tratamientos para todos, es decir, ese acceso universal que prioriza a quienes más lo necesitan».

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El impacto de la COVID-19 en los tratamientos para el VIH es menos acusado de lo que se temía

16 Octubre 2020

Aunque los últimos datos recabados han demostrado que la pandemia de la COVID-19 ha tenido un importante impacto en los servicios relacionados con las pruebas del VIH, la enfermedad del nuevo coronavirus ha afectado a los tratamientos para el VIH menos de lo que inicialmente se temía.

En agosto del año 2020, ONUSIDA, la Organización Mundial de la Salud y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia llevaron a cabo un ejercicio de recogida de datos para identificar las interrupciones nacionales, regionales y mundiales en los servicios rutinarios del VIH causadas por la COVID-19, y recabaron datos con relación al tratamiento en 85 países, de los cuales 22 proporcionaron datos de un número de meses suficiente como para permitir la identificación de tendencias.

Tendencias con relación a las personas actualmente en tratamiento por meses, expresadas como una ratio respecto a enero de 2020 (Países en los que, a finales del año 2019, había entre 1400 y 36 000 personas que vivían con el VIH)

Para medir el impacto de la COVID-19 en los servicios relacionados con el tratamiento para el VIH, se calculó la ratio con relación a enero. Por ejemplo, si el número de personas en abril fuera el mismo que en enero, la ratio sería 1. Si se observara un descenso, la ratio sería inferior a 1.

Solo cinco países comunicaron descensos mensuales en el número de personas en tratamiento a partir de abril. Entre ellos estaban Zimbabwe en junio, Perú y Guyana en julio, la República Dominicana en abril y Sierra Leona desde mayo hasta julio. Los 18 países restantes no mostraron un descenso y algunos incluso reflejaron un incremento estable y continuo (por ejemplo, Kenya, Ucrania, Togo y Tayikistán).

Tendencias con relación a las personas actualmente en tratamiento por meses, expresadas como una ratio respecto a enero de 2020 (Países en los que, a finales del año 2019, había entre 60 000 y 200 000 personas que vivían con el VIH)

Uno de los problemas con que nos topamos a la hora de interpretar las tendencias en cuanto al número de personas actualmente en tratamiento es que en muchos países hay una pérdida de seguimiento de tres meses. Esto significa que las personas que en abril abandonaron el tratamiento constan como población sin tratamiento en el mes de julio.

De entre los 22 países con datos de tendencia respecto al número de personas que iniciaron tratamiento, todos los países excepto Jamaica mostraron descensos durante un mes o más respecto al mes de enero. Únicamente alrededor de ocho de esos países reflejaron un repunte en el número de personas que iniciaron tratamiento entre enero y julio.

Tendencias con relación a las personas actualmente en tratamiento por meses, expresadas como una ratio respecto a enero de 2020 (Países en los que, a finales del año 2019, había entre 1400 y 36 000 personas que vivían con el VIH)

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Un chatbot que responde a las preguntas de los más jóvenes con relación al VIH, la salud y las relaciones

15 Octubre 2020

La red social VKontakte ha lanzado un chatbot llamado Eli que responde a todas las preguntas referentes al crecimiento, el amor, las relaciones y la salud sexual, incluyéndose aquí el tratamiento y la prevención del VIH. Dicha iniciativa se suma a los recursos en materia de salud ya disponibles para los más jóvenes en Europa oriental y Asia central.

Creado por el Instituto de la UNESCO para la Utilización de las Tecnologías de la Información en la Educación (ITIE), Eli contesta a preguntas sobre seis temas distintos: psicología, fisiología, sexo, relaciones, familia y salud. Su base de conocimientos fue creada por un equipo editorial en colaboración con sanitarios y psicólogos, y para ello se emplearon materiales elaborados por la UNESCO, ONUSIDA y otras agencias de las Naciones Unidas en materia de salud sexual y reproductiva; psicología; bienestar y tratamiento, pruebas y prevención del VIH.

Un gran porcentaje de la base de conocimientos de Eli consiste en cuestiones de tratamiento, pruebas y prevención del VIH. En un diálogo con un usuario, Eli explica por qué la gente joven que mantiene relaciones sexuales debería realizarse las pruebas del VIH, habla de los test disponibles en el mercado, y de dónde y cómo pueden realizarse. Asimismo, argumenta por qué es fundamental iniciar la terapia antirretrovírica de inmediato cuando los resultados arrojados por el test revelan que la persona es seropositiva. Eli ayuda a superar los miedos y despejar las dudas, y motiva y anima a los usuarios a buscar ayuda médica.

«El uso de estas modernas e innovadoras tecnologías de la información constituye un elemento indispensable para lograr una educación en cuanto al VIH exitosa y, por tanto, una prevención eficaz entre los más jóvenes. A día de hoy la UNESCO sigue siendo líder en esta área», señaló Alexander Goliusov, director en funciones del equipo de apoyo regional de ONUSIDA para Europa oriental y Asia central.

Para desarrollar el chatbot, se emplearon tecnologías de aprendizaje automático. Los usuarios pueden plantearle a Eli sus preguntas o pueden escoger una de las dudas sugeridas. La respuesta se proporciona mediante inteligencia artificial. Eli, teniendo en cuenta posibles conexiones, por ejemplo, al hablar sobre infecciones de transmisión sexual, dará información sobre los síntomas y los métodos diagnósticos, y también detallará al usuario qué hacer si su pareja se niega a usar protección.

El lenguaje utilizado por Eli combina el dominio del tema con el profundo respeto hacia el usuario; su discurso es lo más neutro posible en cuanto a género y sus palabras carecen de estigma.

«Eli es un asistente irreemplazable para todos aquellos que están creciendo y descubriendo nuevos sentimientos y relaciones, pues necesitan información fiable alejada de etiquetas y estereotipos. Eli representa otro paso importante en cuanto a la puesta en marcha de la estrategia mundial de ONUSIDA para capacitar a las chicas y a los chicos, con el objeto de que puedan aumentar sus conocimientos respecto a la salud, y logren forjar relaciones sanas, respetuosas y gratificantes», explica Tigran Yepoyan, director de TIC y educación sanitaria en el ITIE de la UNESCO.

La primera semana tras su lanzamiento, más de 4000 personas se unieron al grupo Eli de VKontakte y Eli respondió a las más de 150 000 preguntas de 10 000 usuarios. Las personas también compartieron su feedback: «Un tema muy actual e importante» «Eli aprende y comparte sus conocimientos con nosotros» «A por ello, Bot» «Es genial, gente» «Me gustaría darle las gracias a los creadores de este proyecto. Están haciendo un gran trabajo».

Eli ya está disponible y se han elaborado también unas instrucciones para los jóvenes que nunca hayan usado un servicio así.

Eli servirá como prototipo para la creación de chatbots similares en ruso y en los idiomas nacionales de Kazajstán y Kirguistán este mismo año. Asimismo, el objetivo de cara al futuro es desarrollar chatbots en los idiomas de otros países de Europa oriental y Asia central a partir de Eli.

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La COVID-19 está impactando las pruebas del VIH en la mayoría de los países

13 Octubre 2020

Los datos mensuales comunicados rutinariamente a ONUSIDA referentes a las interrupciones en los servicios relacionados con las pruebas del VIH y el tratamiento reflejan un descenso significativo en dichos servicios en casi todos los países con datos disponibles.

Desde el comienzo de la pandemia de la COVID-19, ONUSIDA, la Organización Mundial de la Salud y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia se han encargado de recoger datos procedentes de distintos países a través de una plataforma online (https://hivservicestracking.unaids.org) para identificar las interrupciones nacionales, regionales y mundiales en los servicios del VIH causadas por la COVID-19.

Cincuenta y seis países comunicaron a través de la plataforma los datos obtenidos durante al menos un mes, de las pruebas del VIH entre enero y julio de 2020, y otros 17 países proporcionaron un volumen de datos suficiente como para calcular las tendencias con el paso del tiempo. Para medir el impacto de la COVID-19 en los servicios relacionados con las pruebas del VIH, se calculó la ratio referente a enero. Por ejemplo, si el número de pruebas en abril fue el mismo que en enero, la ratio sería 1. Si se observara un descenso, la ratio sería menor de 1.

En todos los países excepto en Ruanda se han detectado disminuciones grandes y sostenidas en el tiempo en los servicios relacionados con las pruebas del VIH. En la mayoría de los países se aprecia una reducción en los servicios a partir de abril. Cinco países, Myanmar, Mozambique, Madagascar, Ruanda y Armenia, han vuelto a los niveles de pruebas de detección previos a la COVID-19, mientras que en otros países, como Guyana y Perú, el número de pruebas realizadas para el VIH sigue siendo bajo.

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Los jóvenes de China se convierten en los protagonistas de la prevención del VIH

13 Octubre 2020

«En mi época no había ninguna enfermedad así. El sida ha aparecido por culpa de estudiantes como vosotros, que estáis todo el día haciendo el bobo y perdiendo el tiempo», gritó un señor mayor a un grupo de estudiantes que estaban hablando a la gente sobre la prevención del VIH en el precioso lago del Oeste de China. «¡Aprended a comportaros! No necesitamos escuchar vuestra basura».

En el año 2020, casi tres años después, Zhao Honghui, líder del grupo y estudiante de tercer año de Medicina en la Universidad de Zhejiang, sigue teniendo grabadas en su cabeza cada una de aquellas palabras, aunque sabía que él no había hecho nada malo. «Me quedé con ganas de responderle a ese hombre que, en realidad, las nuevas infecciones por el VIH entre los adultos también estaban aumentando», señala. «Y que el odio y la negación no son nunca una solución al VIH».

Hace bien poco, el Sr. Zhao tuvo la oportunidad de decir lo que siempre había querido decir, y habló sobre todas sus experiencias, buenas y malas, como voluntario para lograr la prevención del VIH. Y lo hizo de forma online y en directo ante más de 71 000 personas de todos los rincones de China.

Él y otros cinco jóvenes voluntarios en la respuesta al VIH participaron en un diálogo online en materia de juventud y VIH organizado por ONUSIDA y Tencent, una empresa tecnológica china. Fue uno de los actos de entre toda una serie de diálogos entre jóvenes organizados por las Naciones Unidas en China y Tencent para celebrar el Día Internacional de la Juventud y el 75.º aniversario de las Naciones Unidas. El objetivo del programa era que los jóvenes chinos pudieran alzar la voz y expresar su opinión con relación a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

En China, según las estadísticas del Gobierno, las nuevas infecciones por el VIH entre los jóvenes de 15-24 años no han parado de crecer en los últimos años. Al invitar a jóvenes voluntarios a compartir sus historias, ONUSIDA busca que su diálogo logre concienciar a los jóvenes sobre los riesgos de la infección por el VIH. Asimismo, con estos actos se quiere enseñar a los más jóvenes a protegerse tanto a sí mismos como a los demás, y se pretende que cada vez un mayor número se comprometa a trabajar por la prevención del VIH.

Mei Junyan, estudiante de segundo curso de la Universidad Tecnológica del Sur de China, compartió su experiencia como educador de iguales en los ámbitos de la educación sexual y la prevención del VIH. Sun Yinghui, de la Universidad de Zhongshan, contó a los espectadores que su equipo de investigación médica había estudiado el impacto de la COVID-19 en las personas que viven con el VIH y explicó cómo se podían abordar los desafíos a los que se enfrentaba el mundo. «Veo el futuro con esperanza porque el diálogo me ha hecho darme cuenta de que no estoy sola en esta batalla», explica la Sra. Sun. «Se trata de un diálogo tremendamente inspirador para todas las personas que, como yo, estamos entregadas a la prevención del VIH», insistió el Sr. Mei.

Además, pudieron conversar e interactuar con otros ponentes invitados. Huang Xiaoming, actor y embajador de buena voluntad de ONUSIDA en China, confesó que ser voluntario no era una tarea sencilla. Hao Yang, director de la Asociación china para el control y la prevención de las enfermedades de transmisión sexual y el sida, animó a todos los participantes a seguir adelante con su gran labor. Comentó que la educación entre iguales complementa la educación impartida por los centros educativos, y animó a todos los estudiantes a realizar más voluntariado.  

Uno de los invitados especiales fue Andy Liu (nombre ficticio). Contrajo el VIH hace cinco años, cuando tan solo tenía 21. Ahora mismo, tras iniciar y adherirse a una terapia antirretrovírica, su carga vírica es indetectable y se ha convertido en voluntario para ayudar a otras personas que viven con el VIH. Sin embargo, y desgraciadamente, siente que todavía tiene que desconectar su cámara para ocultar su identidad, ya que el estigma contra las personas que viven con el VIH no ha desaparecido en China. Al final del diálogo hubo un momento realmente conmovedor, cuando el Sr. Huang le dijo al Sr. Liu que soñaba con el día en que pudiera mostrar su rostro sin miedo. Él se mostraba convencido de que ese día llegaría pronto y de que entonces podría continuar dirigiéndose a las personas que viven con el VIH y defendiéndolas del estigma y la discriminación.

El Sr. Zhao hizo público otro de sus deseos: que esos diálogos entre jóvenes se convirtieran en un acontecimiento anual en el que los jóvenes voluntarios en el ámbito del VIH pudieran intercambiar sus ideas. «Este diálogo resulta muy útil para nosotros, ya que nos permite conocer lo que están haciendo otros voluntarios y podemos aprender unos de otros. Quiero dar las gracias a ONUSIDA por proporcionarnos esta plataforma, y deseo de corazón que se convierta en un acontecimiento periódico».

Amakobe Sande, directora regional de ONUSIDA en China, subrayó el firme compromiso de ONUSIDA para con los más jóvenes, y manifestó que tanto ONUSIDA como el Gobierno chino y las organizaciones socias basadas en la comunidad están al servicio de la juventud. «Ojalá que los jóvenes que han participado en el diálogo de hoy logren inspirar cada vez a más personas y que cada vez seamos más los que aunamos nuestras fuerzas. Juntos podemos conseguir una generación sin VIH. Juntos podemos poner fin al sida como amenaza para la salud pública».

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ONUSIDA lamenta la muerte de Guillermo Soberón

14 Octubre 2020

ONUSIDA lamenta la muerte del Dr. Guillermo Soberon Acevedo el 12 de octubre a la edad de 94 años. Deja una larga lista de logros en los sectores de educación y salud en su país de origen, México. Fue el arquitecto de la salud pública moderna en México y se desempeñó como Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México en tiempos difíciles, de 1973 a 1981.

Bajo su liderazgo como Ministro de Salud de 1982 a 1988 aseguró el derecho constitucional a la salud de todos los mexicanos y creó el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, que hoy se ha vuelto vital para las personas con el nuevo coronavirus. También estableció el Instituto Nacional de Salud Pública y creó alrededor de 800 centros de salud y hospitales generales.

El Dr. Soberon dirigió la respuesta al sida en México a principios de la década de 1980 desde el Ministerio de Salud e inició debates públicos sobre campañas de prevención que incluían el uso de la palabra “condón”, enfrentando con orgullo a los grupos fundamentalistas del país. También es conocido por encabezar la respuesta de salud de México al terremoto de 1985.

Cuando dirigió la Comisión Nacional de Bioética de 2004 a 2009, su trabajo incluía el derecho a la salud y el papel de la homofobia como factor limitante para respuestas sanitarias eficaces.

Fue un gran amigo de ONUSIDA. Su visión de acoger la iniciativa SIDALAC, financiada por el Banco Mundial, que se convirtió en un proyecto regional colaborativo de ONUSIDA – tan pronto como el Programa Conjunto comenzó a operar –, permitió el florecimiento de un programa que contribuyó a fortalecer la respuesta al sida en América Latina y el Caribe. El Dr. Soberon también fue miembro del Comité de Derechos Humanos de ONUSIDA al inicio de su funcionamiento.

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Las lecciones aprendidas del proyecto Ashodaya de profilaxis previa a la exposición en la India

07 Octubre 2020

El proyecto de demostración Ashodaya relacionado con la profilaxis previa a la exposición (PPrE) para trabajadoras sexuales en el sur de la India ha enseñado al mundo de qué manera se pueden fortalecer la profilaxis previa a la exposición y los programas para la prevención del VIH, y cómo se ha de acelerar su implementación mas allá de los proyectos piloto.

Si bien la profilaxis previa a la exposición ha demostrado ser extremadamente eficaz (se logra una protección de casi un 100 % cuando se administra como se pauta), lo cierto es que desarrollar un programa exitoso de profilaxis previa a la exposición es todo un reto. Todos los esfuerzos para prevenir al VIH entre los trabajadores sexuales tradicionalmente se han centrado en el uso de los preservativos y, aunque sí ha habido un determinado número de buenos programas que han contribuido al descenso de las nuevas infecciones por el VIH en la región Asia-Pacífico, los trabajadores sexuales continúan concentrando una carga desproporcionada de la infección. En el año 2019, el 9 % de las 300 000 nuevas infecciones que se calculan por el VIH en la región de Asia-Pacífico se produjo entre los trabajadores sexuales, y en todo el mundo el riesgo relativo de la infección por el VIH es 30 veces superior entre los trabajadores sexuales que entre la población general.

La profilaxis previa a la exposición es una novedad relativamente reciente entre la opciones disponibles para la prevención del VIH. Consiste en que una persona seronegativa tome medicamentos antirretrovíricos antes de una posible exposición al VIH. Pese a que, desde 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda este tratamiento profiláctico a todas las personas que corren un riesgo real de contraer el VIH, la profilaxis previa a la exposición sigue siendo inaccesible para la mayoría de los grupos de población clave, incluyéndose aquí los trabajadores sexuales y sus parejas, en la región Asia-Pacífico. Son muy pocas las pruebas que existen del uso de la profilaxis previa a la exposición entre mujeres, sobre todo entre trabajadoras sexuales, en Asia y el Pacífico.

El proyecto de demostración Ashodaya sobre la profilaxis previa a la exposición fue una de las dos iniciativas lanzadas y lideradas por la comunidad para proporcionar profilaxis previa a la exposición a todas las trabajadoras sexuales. Este proyecto en concreto fue promovido por la fundación Bill & Melinda Gates (el otro fue dirigido por el comité de Calcuta Durbar Mahila Samanwaya). Los trabajadores sexuales de la India estaban muy preocupados por el hecho de que, si bien el uso de preservativos era elevado, algunos trabajadores sexuales seguían infectándose del VIH.

«Nuestro proyecto demuestra que la profilaxis previa a la exposición liderada por la comunidad se puede integrar de forma muy eficaz en los servicios ya existentes para los cuidados y la prevención del VIH que se ponen a disposición de los trabajadores sexuales y que se traducen en una elevada retención y adherencia. Los legisladores encargados de elaborar las políticas han de consultarnos, escucharnos y confiar en nosotros, puesto que somos quienes sabemos lo que nos funciona y cómo hacer que funcione. Tenemos la obligación de hacer que la profilaxis previa a la exposición esté disponible como una herramienta más de prevención, de una forma segura y sostenible, y luchamos por ello», apunta Bhagya Lakshmi, secretaria de Ashodaya Samithi.

El proyecto de demostración de la profilaxis previa a la exposición, que comenzó en abril de 2016 y terminó en enero de 2018, obtuvo muy buenos resultados. Se comunicó un alto nivel de continuación de la profilaxis previa a la exposición, y un 99 % de los 647 participantes finalizó los 16 meses de seguimiento. En el caso de las mujeres, es fundamental administrar la profilaxis previa a la exposición a diario para mantener la protección. Aunque la adherencia fue solo de un 70 % al tercer mes, esta volvió a aumentar hasta un 90 % al sexto mes, y en el último mes del proyecto se logró una adherencia del 98 %. Esa adherencia comunicada por las propias usuarias se comprobó luego con un análisis sanguíneo que se realizó a un subgrupo de las participantes al tercer y sexto mes.

El proyecto no solo ayudó a acabar con algunos de los temores más comunes que tiene la gente respecto a la profilaxis previa a la exposición, sino que también mostró todos sus beneficios en cuanto a salvar las brechas en materia de prevención. Por su parte, el uso del preservativo, lejos de reducirse, se mantuvo estable. El uso del preservativo con clientes ocasionales se situaba en torno al 98 %, mientras que el porcentaje bajaba cuando los clientes eran ya conocidos (87-96 %) o cuando se trataba de relaciones sexuales con parejas habituales (63 %). No aumentaron las infecciones de transmisión sexual sintomáticas, y tampoco se vio ningún caso que contrajera el VIH durante el periodo de seguimiento posterior.

Son distintos los factores que contribuyeron al éxito del proyecto Ashodaya de profilaxis previa a la exposición, entre ellos:

  • Integrar plenamente la profilaxis previa a la exposición en una variedad de servicios sanitarios existentes previamente, así como su alcance y la gran movilización de la comunidad. Mediante este enfoque se reconocía que la profilaxis previa a la exposición no es únicamente un medicamento ni un servicio aislado, sino que forma parte del paquete para la salud y la prevención, en el cual se incluyen también los servicios para la salud sexual y reproductiva.
  • Las comunidades, encargadas de liderar el camino: planificación, puesta en marcha y supervisión. 
  • Preparar la comunidad para tener la certeza de su pleno compromiso y total implicación. Un proceso intensivo para preparar e implicar a la comunidad, de tal manera que las trabajadoras sexuales puedan tomar decisiones informadas respecto a su participación.
  • Dirigirse a tiempo a los grupos excluidos. Aceptar que muchos miembros de la comunidad serían descartados. La comunidad había sido informada de que no todos los miembros podrían optar a una profilaxis previa a la exposición dentro del marco del proyecto de demostración, dado el número limitado de plazas y el objetivo del proyecto.
  • Priorizar el compromiso continuado por encima de una adherencia perfecta. El recurrir a la red de la que ya disponía Ashodaya de trabajadoras para llegar a iguales permitió estrategias de apoyo a la adherencia individualizadas para satisfacer de la mejor manera posible las necesidades de los usuarios de la profilaxis previa a la exposición, tanto a la hora de incrementar el apoyo cuando se reduce la adherencia, como en el momento de derivar al paquete integral de Ashodaya de servicios sociales y sanitarios que van más allá de la profilaxis previa a la exposición.

«No seremos capaces de detener las nuevas nuevas infecciones por el VIH en Asia y el Pacífico si continuamos trabajando como siempre», insiste Eamonn Murphy, director del equipo regional de apoyo de ONUSIDA para Asia y el Pacífico. «La profilaxis previa a la exposición responde a una necesidad no satisfecha y amplía las opciones de prevención para las personas que corren un mayor riesgo de contraer el VIH. Necesitamos incrementar la profilaxis previa a la exposición e incluirla cada vez más como una intervención adicional para lograr una prevención eficaz del VIH. Los principios del proyecto de demostración Ashodaya relacionados con la profilaxis previa a la exposición constituyen un modelo aplicable no solo para la India, sino para toda la región en su conjunto. Las grandes lecciones que hemos aprendido con el proyecto son cruciales para saber cómo han de seguir avanzando los programas de prevención».

El proyecto Ashodaya relacionado con la profilaxis previa a la exposición implica un proceso plenamente liderado por la comunidad: son los miembros de la comunidad quienes se encargan desde su conceptualización hasta su planificación, pasando por su puesta en marcha y supervisión. El proyecto piloto concluyó en el año 2018 y en ese momento se llevó a cabo un análisis de los resultados que se completó con el apoyo de ONUSIDA en la India y la OMS. Desde entonces, Ashodaya ha estado formando a todo un grupo de miembros de la comunidad para que defiendan la profilaxis previa a la exposición en alianza con la Red india de trabajadores sexuales y siempre con el respaldo de AVAC. Ashodaya, con el gran apoyo de ONUSIDA, la OMS, el Comité Durbar Mahila Samanwaya y la red india de trabajadores sexuales continúa defendiendo la profilaxis previa a la exposición con la Organización Nacional del Control del Sida de la India (NACO, por sus siglas en inglés). Ashodaya está también explorando las oportunidades para abrir franquicias sociales en la comunidad y ocuparse de las campañas de marketing de la profilaxis previa a la exposición, con el objetivo de lograr incluso un mayor acceso al tratamiento. NACO se ha encargado de elaborar un borrador de políticas y directrices nacionales en materia de profilaxis previa a la exposición. La comunidad espera ansiosa la reactivación de los servicios para la profilaxis previa a la exposición.

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Las comunidades confesionales debaten la forma de seguir avanzando en la respuesta al VIH

06 Octubre 2020

Más de mil creyentes que trabajan en el ámbito del VIH se han reunido recientemente en una convención interconfesional online en materia de VIH a la que acordaron poner por nombre Resiliencia y Renovación: la Fe en la Respuesta al VIH.

«Hoy más que nunca, es importantísimo que las comunidades y los líderes confesionales alcen la voz con fuerza para lograr que se escuche a las personas. Es decir, en esta era de la COVID-19, debemos darnos cuenta de que la llamada a la acción para actuar contra la COVID-19 y la llamada a la acción para actuar contra el VIH han de ser complementarias y sinérgicas, nunca pueden oponerse la una a la otra. Confiamos plenamente en los socios confesionales, para que ellos sean las voces fuertes y verdaderas que apoyen a todas las personas que están viviendo con el VIH», señaló Shannon Hader, Directora Ejecutiva Adjunta de ONUSIDA.

Durante la reunión de tres días, los participantes vieron de qué manera mediante la acción conjunta se pueden abordar algunos de los desafíos y de las nuevas cuestiones que van surgiendo referentes a la consecución de los objetivos del VIH para 2020 y 2030. Se invitó a todos los creyentes a firmar la declaración online para el compromiso con la respuesta al VIH: Nuestra Promesa para la Acción - Resiliencia y Renovación: La fe en la respuesta al VIH

Durante el encuentro también tuvo lugar el lanzamiento de la campaña 13 millones, dirigida a implicar a los líderes confesionales, las personas y las comunidades, para promover el acceso a los servicios sanitarios entre los 13 millones de niños, mujeres y hombres que viven con el VIH y que aún no están siguiendo una terapia antirretrovírica.

Winnie Byanyima, Directora Ejecutiva de ONUSIDA, recordó a los participantes que estas casi cuatro décadas de respuesta al VIH nos han enseñado que la solidaridad mundial es fundamental para vencer a la pandemia de la COVID-19. Al igual que sucede con el VIH, esta nueva pandemia no es solo una enfermedad. Desgraciadamente, tiene también implicaciones sociales, económicas, éticas y políticas respecto a la sociedad y, por consiguiente, solo un enfoque multisectorial, en el que se incluya la colaboración de las comunidades confesionales, ayudará al mundo a salir adelante y superar el virus. 

Jessie Milan Jr., Director Ejecutivo de AIDS United, puso de manifiesto la cada vez mayor vulnerabilidad que presentan las comunidades marginadas a ambas epidemias. Las injusticias raciales han agravado aún más el sufrimiento. «Cuando nuestra fe en los sistemas y en la sociedad se ve sacudida, nuestra comunidad confesional se antoja incluso aún más necesaria», señala.

Thabo Makgoba, arzobispo de Sudáfrica, insiste en que las instituciones religiosas están ayudando a personas vulnerables, sobre todo dentro del propio país; están ocupándose de un grandísimo porcentaje de los servicios que se prestan y, además, están cooperando de forma muy activa con las agencias gubernamentales. Por ello, se atrevió a proponer que el 5 % de la financiación mundial para el VIH se canalizara a través de iniciativas confesionales.

Katy Godfrey, del Plan de emergencia del Presidente de los Estados Unidos para paliar los efectos del SIDA (PERFAR, por sus siglas en inglés) compartió sus experiencias con relación a la provisión de servicios para el VIH a 15,7 millones de personas, en estrecha colaboración con los Gobiernos y las comunidades confesionales. Reiteró que los servicios únicamente pueden ser eficaces cuando se apoyan en un proceso de aprendizaje que escucha las necesidades de la sociedad y trabaja codo con codo con ella, que responde y presta los cuidados adecuados centrados en los usuarios y que no niega la atención a los cuidadores.

Se compartieron las buenas prácticas llevadas a cabo por los grupos confesionales para garantizar el suministro de los servicios para el VIH durante la COVID-19. El encuentro supuso también una gran oportunidad de aprendizaje para los grupos confesionales, ya que pudieron conocer de primera mano las últimas novedades relacionadas con la ciencia, la investigación y la información de la que se dispone y que se presentó en la Conferencia internacional sobre el sida del año 2020. Las distintas experiencias narradas por personas muy comprometidas con la respuesta al VIH permitieron abrir debates y aprender los unos de los otros. Las canciones, las oraciones y las peticiones realizadas por los más pequeños desafiaron la escasa participación en la respuesta al VIH que actualmente se observa por parte de niños y adolescentes.

Los representantes de los grupos de la comunidad desempeñaron un papel importantísimo en el encuentro.

También participaron en él nueve mujeres con discapacidad procedentes de la BOLD Hearts Network (la red nigeriana de corazones de mujeres bonitas y sobresalientes con discapacidad). Ndifreke Andrew-Essien, coordinadora de la BOLD Hearts Network, no se cansó de repetir que «fue maravilloso escuchar y ver cómo las personas con discapacidad que viven con el VIH estaban creando una resiliencia aún mayor e inspirando a muchas otras personas. Sacamos mucho, y todo muy bueno, del encuentro. Esperamos que también en el futuro nuestros compañeros con problemas de audición puedan participar con servicios de interpretación en lengua de signos».

«Me impresionaron particularmente las buenísimas prácticas compartidas por Kenya, especialmente las que tenían que ver con la conexión entre iguales que habían logrado la supresión vírica. El emplear la celebración como estrategia, en lugar de solo recurrir al castigo, es algo que me inspiró sobremanera», apunta Aarti Parab, una de las seis adolescentes que viven con el VIH y que pudo disfrutar del encuentro.

Un consorcio de organizaciones de diferentes tradiciones confesionales y de personas que viven con el VIH en todo el mundo prepararon esta reunión, la cual tuvo lugar del 22 al 24 de septiembre con el gran apoyo de la iniciativa conjunta de fe de ONUSIDA/PEPFAR.

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Las organizaciones de Tanzania basadas en la comunidad prestan todo su apoyo a las mujeres que consumen drogas

05 Octubre 2020

Las comunidades basadas en la comunidad situadas en Dar es Salam, en la República Unida de Tanzania, con el respaldo de ONUSIDA, están apoyando incansablemente a las mujeres que consumen drogas y sus familias para que logren sobrevivir a esta situación tan complicada.

«Antes de la pandemia, la vida era sencilla y mejor. En la playa solía realizar distintos trabajos, como limpiar pescado, ayudar a las personas a cargar y descargar los barcos, y me pagaban por ello y así sacaba algo de dinero. Ayudaba a mi hija a lavar su ropa, la acompañaba al colegio y le preparaba la comida. Llevábamos una vida sencilla», recuerda Doroth Hassan mientras se sienta en la oficina de SALVAGE, una organización hermana de la Red tanzana de personas que consumen drogas (TanPUD, por sus siglas en inglés), ubicada en Kigamboni, Dar es Salam.

Antes, a través del trabajo sexual y de los distintos oficios informales que desempeñaba, como todo lo que hacía en la playa, la Sra. Hassan ganaba lo necesario para que tanto su hija como ella pudieran llegar bien a fin de mes. Sin embargo, para ellas todo se ha vuelto un auténtico desafío desde la aparición de la pandemia de COVID-19.

«Nuestra vida ha cambiado. Vivo con miedo y preocupación. La gente para la que trabajaba antes ahora no quiere pagar, con la excusa siempre de que no tienen dinero debido al coronavirus. Todo, absolutamente todo, ha cambiado. La vida se ha vuelto muy dura. Los clientes han desaparecido, se han evaporado. Y los  poquísimos que siguen viniendo nos engañan; quieren el mismo sexo por menos», explica la Sra. Hassan.

No es la única en su situación. La mayoría de las mujeres que consumen drogas en Dar es Salam sobreviven de la misma forma que la Sra. Hassan, gracias al trabajo sexual, al mercadeo u a otros trabajos del sector informal. Viven en campamentos para personas que consumen drogas o en refugios casuales y masificados.

Gracias a la ayuda prestada por ONUSIDA y otros socios, organizaciones basadas en la comunidad como TaNPUD y SALVAGE han sido capaces de aliviar el dolor de las mujeres residentes en los campamentos y refugios de Dar es Salam.

«TaNPUD se ocupó de concienciar a la población, mientras que SALVAGE se esforzó por proporcionarnos cubos, jabón y comida, además de otros materiales de higiene, tanto a nosotras como a otras muchas mujeres de la comunidad. TaNPUD está siempre defendiendo nuestro derecho a la salud», enfatizó Olive Kiranda elogiando la gran labor de las organizaciones. Ella misma había consumido drogas y actualmente está siguiendo una terapia de sustitución de opiáceos.

La Sra. Kinanda también hace voluntariado en la clínica Medication-Assisted Treatment (MAT), en Temeke, donde vive. En este centro, se ocupa de informar a la gente respecto a la prevención de la tuberculosis (TB) y, asimismo, recoge muestras de pacientes para hacer las pruebas de detección de esta enfermedad. Sin embargo, desde que surgió la COVID-19, sus tareas han cambiado por completo.

«Como educadora de iguales, he adquirido conocimientos sobre la prevención de la enfermedad del coronavirus, y estoy capacitada para educar y concienciar. Junto con otras personas que consumen drogas, yo también recibí ayuda; por ejemplo, con relación a las mascarillas», señala la Sra. Kinanda. A ella también le proporcionaron información y apoyo desde otras organizaciones locales basadas en la comunidad. Por ejemplo, recibió y agradeció donaciones tanto de la comunidad como de clientes con los que trabaja en la clínica MAT de Temeke.

Sabe bien que a ella misma le brindaron el mismo apoyo.

«TaNPUD está alzando la voz en nuestro hombre, y SALVAGE, como organización hermana de TaNPUD, se está dedicando a apoyar a las mujeres. Han conseguido que tengamos al acceso al cuidado y el tratamiento a través de otros servicios, y también nos están proporcionando alojamiento, alimentos y productos de higiene, lo cual nos es de enorme ayuda», insiste.

Dicha ayuda, brindada con el apoyo económico y material de ONUSIDA, contribuirá a aliviar algunas de las consecuencias de esta pandemia mundial, aun cuando los efectos de la COVID-19 están tardando muchísimo en desaparecer en la República Unida de Tanzania.

Happy Assan, coordinadora de TaNPUD, destaca que el apoyo prestado ha llegado hasta ahora a 55 familias de mujeres que consumen drogas en Dar es Salam.

«Con la ayuda logramos cubrir las necesidades tanto de alimentación como de higiene. Del mismo modo, se consigue que las mujeres puedan permanecer en sus hogares en vez de tener que salir, por ejemplo, a desempeñar el trabajo sexual. Igualmente, se las dota de la capacidad que necesitan para negociar sexo con menores riesgos. El apoyo reduce el miedo y la preocupación respecto a poder satisfacer las necesidades básicas de las familias con niños», detalla la Sra. Assan.

Muchas de las personas que consumen drogas viven con el VIH o corren un alto riesgo de contraer el virus, y su calidad de vida depende del acceso seguro al tratamiento y la atención, incluyéndose aquí los servicios relacionados con la reducción del daño. A pesar del apoyo con que cuentan en la comunidad, algunos de los servicios de los que dependen las mujeres que consumen drogas se han visto alterados.

«Se han interrumpido los servicios para la reducción del daño; hay menos. Ya no se distribuyen preservativos ni otros productos de primera necesidad; únicamente se cuenta con agujas y jeringas. Al menos SALVAGE nos está ayudando a conseguir productos sanitarios. En los hospitales no se ofrece ningún otro apoyo; únicamente están los tratamientos para el VIH», lamenta la Sra. Hassan.

La Sra. Hassan y la Sra. Kinanda coinciden en que se han enfrentado a un mayor estigma durante la pandemia. En algunos casos, la discriminación se debió a las consecuencias no intencionadas del apoyo que recibieron, ya que, por ejemplo, se les proporcionaron mascarillas faciales de un determinado color, lo que hizo que quien las llevara fuera identificado en su comunidad como persona que consume drogas. También se apunta a que el estigma y la discriminación en los hospitales fue muy elevado, lo que dificultó todavía más el acceso a los servicios. Sin embargo, la mayor complejidad viene causada por las pérdidas económicas derivadas de la pandemia.

Como bien resume la Sra. Kinanda, «si no hay clientes, no hay dinero. Económicamente, es muy duro, porque mis clientes dicen que no tienen dinero puesto que el coronavirus ha hecho mella en su trabajo. Yo continúo concienciando y educando a la comunidad y a mi propia familia. Estoy teniendo problemas de dinero, lo estoy pasando mal, ¿pero qué otra opción tengo aparte de seguir adelante?».

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Lanzamiento en Europa oriental y Asia central de un nuevo programa de pruebas para detectar casos recientes de VIH

25 Septiembre 2020

ONUSIDA ha dado a conocer en siete países de Europa oriental y Asia central un nuevo proyecto con el que se pretende ayudar a los países a incorporar en sus sistemas nacionales de detección del VIH pruebas que permitan detectar si el contagio por el virus ha sido reciente.  

Este test para determinar el momento de la transmisión se basa en una prueba de laboratorio que detecta si la infección es reciente (menos de seis meses) o no. El objetivo de la incorporación de esta prueba al sistema nacional de detección de casos de VIH es ayudar a valorar cómo se está transmitiendo el VIH, describir los comportamientos que están favoreciendo la transmisión del virus, optimizar la recogida de datos relacionados con el VIH y aumentar la información disponible sobre los factores de riesgo.

Según muchos países de Europa oriental y Asia central, a pesar del gran progreso alcanzado con relación a la vigilancia epidemiológica, la prevención y el tratamiento del VIH, un gran número de los nuevos diagnósticos de VIH sigue llegando tarde. En Armenia, por ejemplo, de acuerdo con los datos nacionales, casi el 66 % de todos los nuevos diagnósticos de infección por el VIH en 2019 se hicieron en la fase en que el conteo de CD4 era inferior a 350 células/mm3 (en Kirguistán el porcentaje era de un 53 %, mientras que en Tayikistán se situaba en un 56 %).

«En la región, el tiempo medio que transcurre desde la infección hasta el momento en que una persona accede por primera vez al sistema de atención sanitaria oscila entre los cinco y los siete años», apunta Lev Zohrabyan, asesor del equipo de información estratégica de ONUSIDA. «En ese intervalo de pocos años una persona podría estar poniendo en riesgo su propia salud y la de su pareja. Además, las medidas de prevención a menudo se basan en datos de transmisión obsoletos».

Al determinar las infecciones recientes entre los nuevos casos diagnosticados de personas que viven con el VIH, los países pueden identificar las áreas geográficas y subpoblaciones en que hay transmisión del VIH. De esta manera pueden terminar de forma efectiva con la transmisión del VIH elaborando políticas fundamentadas en pruebas, orientando los recursos al lugar adecuado y midiendo el impacto de los programas para la prevención del VIH.

«Tendemos a comprender la situación como fue entonces, sabemos lo que sucedió hace cinco años. Este test nos permite identificar y caracterizar los casos que ocurrieron hace, como máximo, seis meses. Gracias a este nuevo sistema, podemos conocer mejor dónde se produjeron los últimos casos de infección por el VIH», señala Meerim Sarybaeva, directora de ONUSIDA en Kirguistán.

Tras llevar a cabo un estudio multinacional, la prueba ha sido minuciosamente evaluada y comentada por socios nacionales, con el fin de, entre todos, dar con la mejor forma de incorporar estos test en los sistemas nacionales de detección para situar en el tiempo el momento en que se contrajo el VIH. La tecnología innovadora ha sido transferida a los expertos de los diferentes países mediante exhaustivos programas de formación proporcionados por ONUSIDA y dirigidos a epidemiólogos y expertos de laboratorio.

Este enfoque innovador se está integrando dentro de la vigilancia rutinaria del VIH en varios países de Europa oriental y Asia central en el marco del Programa de Cooperación Regional de ONUSIDA para prestar asistencia técnica en materia de VIH y otras enfermedades infecciosas, financiado por el Gobierno de la Federación de Rusia. La finalidad de este Programa de Cooperación Regional es fortalecer los sistemas sanitarios, garantizar una mejor vigilancia epidemiológica del VIH y promover el mayor alcance de los programas para la prevención del VIH entre los grupos de población clave de mayor riesgo en Armenia, Belarús, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán.

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