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Reducción del daño en Myanmar para las mujeres que se inyectan drogas

06 Febrero 2019

En el pueblo minero al norte de Myanmar donde vive Hla Hla (nombre ficticio), encontrar drogas resulta sencillo. Hla Hla comenzó a consumirlas cuando era una adolescente. Años después, un amigo asistente social la acompañó a un centro de salud de día, donde descubrió que vivía con el VIH. Al principio le daba miedo contárselo a su marido y a su familia, le preocupaba lo que podrían pensar.

La historia de Hla Hla es una entre tantas. De acuerdo a las estadísticas del gobierno, en el estado birmano de Kachin, donde se calcula que viven 21 000 personas que se inyectan drogas, se estima que dos de cada cinco personas viven con el VIH.

El estado de Kachin lleva mucho tiempo viéndose afectado por los problemas socioeconómicos, el conflicto, el cultivo de opio y el consumo de drogas. Recibe a trabajadores migratorios provenientes de otras partes de Myanmar y los países colindantes que acuden a trabajar en las minas de jade y de ámbar.

Durante más de una década, se han llevado a cabo programas de reducción del daño, incluyendo programas de intercambio de agujas y jeringuillas y terapias de sustitución de opiáceos, y recientemente el Gobierno ha reafirmado su compromiso y apoyo a la reducción del daño. Sin embargo, los últimos operativos policiales provocaron un aumento en el número de arrestos de personas que consumen drogas, lo que limita el acceso a los servicios e incrementa el estigma y la discriminación.

En el estado de Kachin, así como en la zona septentrional del estado de Shan y en la región Sagaing, el Proyecto Bandera para el VIH/Sida de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) se centra en prestar apoyo a los programas de reducción del daño para facilitar servicios de prevención y tratamiento del VIH a las personas que se inyectan drogas. ONUSIDA proporciona orientación técnica al proyecto, cuya implementación corre a cargo de Community Partners International.

Uno de los objetivos del proyecto es abordar la falta de servicios de reducción del daño para las mujeres que se inyectan drogas, o son parejas sexuales de hombres que lo hacen, que se adapten específicamente a sus necesidades. Las mujeres de la región que se inyectan drogas suelen preferir mantenerse en el anonimato, y es posible que se sientan más cómodas si los trabajadores sanitarios que las atienden son, a su vez, mujeres. Médicos del Mundo, una de las organizaciones que participan en la implementación, diseñó una iniciativa para aumentar el acceso de las mujeres al servicio reservando su centro de día exclusivamente para ellas un día a la semana. El paquete de servicios específico para mujeres incluye servicios de salud sexual y reproductiva, asesoramiento sobre violencia de género y planificación familiar, además de servicios de reducción del daño prestados por personal femenino.

Hla Hla atiende al público en el centro de día, y disfruta charlando con los demás. Aunque al principio le asustaba revelar su estado a su marido, lo hizo cuando él le dijo que quería tener un hijo con ella. Después de la incredulidad, llegó la aceptación, y él también se hizo la prueba del VIH.

“El centro de día me ha ayudado muchísimo. Ahora, gracias al tratamiento antirretrovírico, estoy sana y puedo trabajar. Además, me siento muy feliz de que mi marido sea seronegativo. Tengo más conocimientos sobre salud y puedo compartirlos con mi familia y amigos”, explica Hla Hla.

Además de proporcionar servicios de prevención y tratamiento del VIH para mujeres que se inyectan drogas, el Proyecto Bandera para el VIH/Sida de la USAID también apoya iniciativas como los comités locales para el sida, que procuran una plataforma para la concienciación de la comunidad sobre los riesgos que entraña el consumo de drogas para la salud y sobre la importancia de los programas de reducción del daño.

Saw Yu Htwe es madre de tres hijos y miembro de un comité local para el sida. Cuando uno de sus hijos comenzó a consumir drogas, se dio cuenta de que las personas que consumen drogas necesitan la comprensión y el apoyo de sus familias y comunidades. Está decidida a ayudar a las personas que consumen drogas creando para ellos un entorno mejor, donde se puedan abordar sus necesidades sanitarias y socioeconómicas.

“La gente nos pregunta por qué ayudamos a las personas que consumen drogas porque creen que no se lo merecen. Las personas que consumen drogas también son humanos. Si nosotros, como comunidad, no cambiamos nuestra forma de pensar y nuestra actitud hacia ellos, la región y el país no podrán desarrollarse”, afirma Saw Yu Htwe.

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Es el momento de marcar un antes y un después en el cáncer de cuello uterino

04 Febrero 2019

Con la vacuna para el virus del papiloma humano, el cáncer de cuello uterino se puede prevenir. Además, si se detecta y trata pronto, puede curarse. Entonces, ¿por qué tantas mujeres siguen desarrollándolo y falleciendo por su causa?

En 2018, se calcula que hubo 570 000 nuevos casos de cáncer de cuello uterino y que, en todo el mundo, causó la muerte de 311 000 mujeres. Tal y como ocurre con el VIH, el cáncer de cuello uterino es una enfermedad a la que contribuyen significativamente las desigualdades sociales, económicas y políticas. La mayor incidencia, el 80% de los casos y el 90% de las defunciones relacionadas, se produce en los países de ingresos más bajos.

Si no se amplían urgentemente los esfuerzos de prevención, realización de pruebas y tratamiento del cáncer de cuello uterino, los expertos estiman que para 2040 la tasa de muertes podría incrementarse en un 50% respecto a 2018.

El VIH y el cáncer de cuello uterino están estrechamente relacionados. El cáncer de cuello uterino es el cáncer más común entre las mujeres que viven con el VIH. Dichas mujeres tienen hasta cinco veces más probabilidades de desarrollar un cáncer de cuello uterino invasivo que el resto. En el África subsahariana, este tipo de cáncer es el que provoca la muerte de más mujeres.

Pese a que los riesgos que afrontan en relación al cáncer de cuello uterino son mayores, muchas mujeres que viven con el VIH carecen de acceso a pruebas o tratamiento regulares. En 2016, un estudio realizado en Malaui mostró que tan solo se les había realizado pruebas del cáncer de cuello uterino al 19% de las mujeres de 30 a 49 años que vivían con el VIH. De acuerdo a la investigación, solo se habían realizado pruebas de detección de la enfermedad al 2% de las mujeres más pobres que vivían con el VIH.

“Es inaceptable que en el mundo estén muriendo mujeres a causa del cáncer de cuello uterino porque no tienen acceso a vacunas, pruebas y tratamientos que salvan vidas”, denunciaba Ani Shakarishvili, asesora especial de ONUSIDA. “Salvamos la vida de una mujer asegurándonos de que disponga de tratamiento antirretrovírico para el VIH y, al final, muere de cáncer de cuello uterino. Los servicios tienen que estar integrados y disponibles para todo el mundo, sin excepción”. 

Coordinar las pruebas del cáncer de cuello uterino y los servicios para el VIH es rentable y salva vidas. ONUSIDA está trabajando junto con el Plan de Emergencia del Presidente de los Estados Unidos para el Alivio del Sida y el Instituto George W. Bush para incorporar las pruebas y la asistencia para el cáncer de cuello uterino en las clínicas donde las mujeres ya acceden a los servicios para el VIH de ocho países del África subsahariana. El objetivo de esta colaboración es el de reducir la incidencia del cáncer de cuello uterino en un 95%.

La Organización Mundial de la Salud anunció recientemente que acelerará sus esfuerzos mundiales por eliminar el cáncer de cuello uterino como problema global de salud pública, y que seguirá desempeñando un papel fundamental, que incluye el desarrollo de una estrategia general para dicha eliminación, iniciativa que ONUSIDA celebró encarecidamente. 

“Al igual que en la respuesta mundial al sida, debemos abordar la prevención y tratamiento del cáncer como una oportunidad para alcanzar una amplia coalición que reclame su derecho humano, fundamental y universal a la salud”, añadió la Sra. Shakarishvili.

El 4 de febrero, Día Mundial contra el Cáncer, ONUSIDA reafirmará su apoyo al llamamiento global a la acción para eliminar el cáncer de cuello uterino y abordar las desigualdades mediante la concienciación y el incremento del acceso a la prevención, detección y tratamiento para las niñas y mujeres en riesgo, incluidas las niñas y mujeres que viven con el VIH.

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Con el apoyo de ONUSIDA, todo el mundo cuenta

28 Enero 2019

Durante cinco semanas de 2018, equipos de hasta diez personas de cada una de las 120 clínicas y hospitales de Lesoto examinaron cuidadosamente más de 180 000 registros de personas a quienes se les había diagnosticado VIH y que estaban recibiendo asistencia. El objetivo: contar el número de personas que viven con el VIH que estaban bajo tratamiento en junio de 2018.

A lo largo de extenuantes jornadas, los equipos fueron poniendo pegatinas verdes (para indicar un tratamiento en activo) o de otros colores (señalando que una persona había interrumpido el tratamiento, había sido trasladada o había fallecido) a cerca del 80% de los informes de todos los pacientes del país. A continuación, el número total de personas que se había comprobado que estaban en tratamiento activo se comparó centro a centro con el total que se había presentado anteriormente al Ministerio de Salud de Lesoto y a otros colaboradores, incluido el Plan de Emergencia del Presidente de los Estados Unidos para el Alivio del Sida. Todo ello para confirmar que los informes del país cuadraran.

“Junto con nuestro equipo, hemos revisado el estado del tratamiento de más de 5000 personas en la Senkatana Clinic de Maseru, en Lesoto, uno de los centros de tratamiento más antiguos y concurridos del país. Tras dos días revisando el papeleo, descubrimos que la cifra de personas en tratamiento superaba en alrededor de un 30% la que la clínica había facilitado en junio de 2018 al Ministerio de Salud”, explica Motselisi Lehloma, funcionaria del Ministerio de Salud. En términos generales, en los 120 centros visitados se encontró que las cifras de que se informa al Ministerio de Salud eran un 3% inferiores a lo que hubieran debido.

Desde principios de 2017, ONUSIDA y otros colaboradores internacionales han apoyado a más de 15 países, principalmente del África subsahariana, para verificar la exactitud del número que se comunicaba de personas que estaban bajo tratamiento en esos momentos. Gracias a la revisión de los registros de los pacientes y los procedimientos de recopilación, cómputo y realización de informes en relación al número de pacientes en tratamiento, estas labores también han servido para que los centros mejoraran la precisión de los datos notificados a través de sus sistemas de información sanitaria.

“Los esfuerzos que ha asumido Lesoto para auditar y validar las cifras ponen de manifiesto su compromiso con monitorizar de forma precisa los efectos del programa”, afirma Kim Marsh, asesora principal de epidemiología y monitorización de ONUSIDA. Gracias a dichos esfuerzos, así como los esfuerzos de muchos otros países de la región, ONUSIDA y otras partes interesadas pueden confiar en las exactitud de las cifras de los tratamientos, lo que permite supervisar los avances hacia los objetivos 90-90-90. Las deficiencias menores se abordaron mediante reuniones informativas con el personal médico e informes por escrito, mientras que los problemas más graves y sistemáticos se pusieron en conocimiento del ministerio y de los colaboradores a cargo de la implementación para que adoptaran las medidas correctivas necesarias.

Lesoto tiene una de las mayores tasas de incidencia del VIH del mundo. En 2017, en el país había 320 000 personas viviendo con el VIH, lo que equivale a una prevalencia del VIH del 23,8%.

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Reflexión del fundador de un hogar sobre los 15 años que llevan combinando el tratamiento, asistencia y prevención del VIH con la fe

27 Enero 2019

La última mañana de la Jornada Mundial de la Juventud 2019 de Panamá, el papa Francisco visitará la Casa Hogar El Buen Samaritano. El hogar, que toma su nombre de la parábola bíblica, se encuentra a las afueras de la ciudad de Panamá, y ofrece asistencia integral para ayudar a las personas que viven con el VIH a recuperarse y reintegrarse en la sociedad.

La necesidad es el único requisito de acceso. La política del centro es recibir con los brazos abiertos a cualquier persona, independientemente de su género, edad, religión, ocupación, orientación sexual, capacidades o procedencia.

Ayer, mientras los voluntarios se afanaban de un lado para otro para tener todo a punto para la llegada de Su Santidad, el padre Domingo Escobar, fundador y director de El Buen Samaritano, se tomó un momento para reflexionar sobre la evolución del centro.

Comenzó siendo una iniciativa pastoral de la parroquia de Santa María del Camino. Las personas que viven con el VIH, muchas de ellas sin hogar, podían acudir a la iglesia en búsqueda de resguardo, consejo y alimento. La idea de que los más marginados necesitaban un apoyo más estructurado comenzó a tomar forma y, hace 15 años, se fundaba la Fundación Casa Hogar El Buen Samaritano de acuerdo a la visión más amplia de ayudar a construir una sociedad sin discriminación, prejuicios y estigmatización.

“Creo que es necesario poner en valor la dignidad del ser humano y respetar a los demás, ya que, como dice la Biblia, todos somos el templo del Espíritu Santo, todos y cada uno de nosotros...”, explicaba el padre Escobar. 

Desde sus inicios, El Buen Samaritano ha atendido a más de 300 residentes. La clave reside en combinar el tratamiento médico con la asistencia espiritual. Al reforzar su fe, los pacientes acrecientan su optimismo, su “entusiasmo” a la hora de tomar las medicinas y su confianza en que el tratamiento vaya a resultar eficaz. De acuerdo al director de El Buen Samaritano, los factores que más socavan el cumplimiento del tratamiento son la falta de apoyo y el miedo a los prejuicios.

“Por culpa del temor al rechazo y la discriminación, se lo guardan para sí mismos y no lo comparten con su familia ni con los demás”, afirmaba.

En respuesta directa a este desafío, una rama de la fundación evolucionó específicamente para atender a las personas VIH-positivas que viven con sus familias y que cuentan con recursos limitados. Además de alimentos y medicinas, El Buen Samaritano proporciona sensibilización y formación a los miembros de la familia, fortaleciendo su capacidad para procurar apoyo emocional a sus seres queridos.

Así mismo, la fundación ha ido más allá de la asistencia y el tratamiento del VIH y fomenta la prevención mediante seminarios y medidas dirigidas a los niños, los jóvenes, incluidos aquellos que están en riesgo, y los adultos. El año pasado, llegaron a más de 4500 personas con sus programas de prevención. Su programa Joven, Infórmate promueve una “educación sexual con valores” en los institutos.

ONUSIDA lleva años colaborando con El Buen Samaritano, ayudando en las negociaciones para el suministro de los medicamentos antirretrovíricos del Ministerio de Salud y cooperando en la lucha por la visibilidad y la concienciación.

La labor del padre Domingo con las personas de Panamá que viven con el VIH y se encuentran desamparadas da cuenta del increíble potencial de las comunidades religiosas para tender puentes no solo en lo tocante al tratamiento y la asistencia, sino también en relación a la prevención y a la eliminación del estigma y la discriminación.

La contribución de la fundación a la comunidad, el país y la respuesta al sida es sumamente valiosa. Se calcula que en Panamá viven con el VIH 25 000 personas. El país ha logrado grandes avances en cuanto al tratamiento y la reducción de la mortalidad. Al término de 2017, tres cuartas partes (el 76%) de las personas diagnosticadas en Panamá estaban bajo tratamiento, y hubo menos de 1000 muertes asociadas al sida. Sin embargo, las aproximadamente 1600 nuevas infecciones de ese mismo año dejan patente la necesidad de iniciativas sólidas para la prevención. Según el padre Escobar, para afrontar este desafío todo el mundo tiene que arrimar el hombro.

“Es necesario que comprendamos e interioricemos que la tarea de la prevención es un reto transversal”, exponía el cura. “Tiene que estar presente en la familia, en las políticas públicas, en la infancia, entre los jóvenes y en la labor pastoral. Es problema de todos, y todos podemos aportar algo”.

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She Conquers en Sudáfrica

24 Enero 2019

Cuando Selokela Molamodi tenía cuatro años, su maestra preguntó a la clase qué les gustaría ser de mayores. Mientras sus compañeros proponían profesiones más convencionales, como enfermeros, médicos o abogados, la Sra. Molamodi respondió con determinación y arrojo “Quiero ser ministra de Educación”.

Su pasión por la educación y la audacia que la caracteriza han mantenido a la Sra. Molamodi, que a día de hoy cuenta 19 años, en el buen camino. Fue delegada tanto en la primaria como en la secundaria y se graduó el año pasado siendo la primera de su clase. Armada con una confianza inquebrantable y los principios básicos de la transparencia, la honestidad y la humildad, la Sra. Molamodi ha esquivado el destino que otras muchas jóvenes sudafricanas comparten: la infección por el VIH, el embarazo no deseado y el abandono de la educación secundaria.

Afirma que tuvo que enfrentarse a las mismas crudas realidades que otras jóvenes, como las dificultades financieras, el crimen, la violencia, la presión de los demás, la tentación de hombres mayores y adinerados que se “ocupen” de ellas y el abuso de drogas y alcohol. Según explica, seguir estudiando hizo que no perdiera el norte.

“Sigue habiendo muchas ideas erróneas sobre el VIH entre los jóvenes. No se habla abiertamente de sexo. A los jóvenes se les da información sobre salud sexual y reproductiva, pero no sobre cómo tomar decisiones en relación al sexo”.

Selokela Molamodi

“Sigue habiendo muchas ideas erróneas sobre el VIH entre los jóvenes. No se habla abiertamente de sexo. A los jóvenes se les da información sobre salud sexual y reproductiva, pero no sobre cómo tomar decisiones en relación al sexo”, asegura.

En Sudáfrica, 1500 mujeres jóvenes y adolescentes entre 15 y 24 años contraen el VIH cada semana. Dicha cifra representa el 29% de todas las nuevas infecciones por el VIH del país durante 2017. Las investigaciones muestran que los hombres mayores, generalmente de cinco a ocho años, son los principales responsables de la transmisión del virus entre las jóvenes. Hacia el ecuador de los 20, ellas son quienes lo contagian a los hombres de su misma edad.

“Las jóvenes creen que durante la juventud hay que tener muchas parejas sexuales, porque eso es lo que significa ser libre. Después, al llegar a los veintitantos, dejan atrás esa forma de vida y sientan la cabeza. Lo que las chicas no entienden es que no tienen control alguno sobre esas relaciones sexuales, que su consentimiento no cuenta”, expone.

Para establecer un diálogo sobre este y muchos otros problemas a los que hacen frente las jóvenes, durante su último año de instituto, la Sra. Molamodi puso en marcha la iniciativa You for You.

“Yo lo llamo movimiento, no organización”, puntualiza la Sra. Molamodi. “Se trata de aceptarse y de quererse a uno mismo por lo que es. Aunque seamos parte de una comunidad, de un colectivo, lo primero es que nos queramos a nosotros mismos como individuos”, explica.

La Sra. Molamodi, junto con dos amigas con quienes inició el movimiento, lleva a cabo sesiones individuales de asesoramiento con otras jóvenes sobre aspectos como la autoestima, la positividad corporal, la salud sexual y reproductiva y el abuso de drogas y alcohol. También ha organizado dos eventos con el objetivo de empoderar a las jóvenes como líderes “para que, juntas, podamos crecer y alzarnos contra la discriminación”.

Considera que DREAMS, la iniciativa dirigida por el Plan de Emergencia del Presidente de los Estados Unidos para el Alivio del Sida, es como la matriarca de una familia formada por jóvenes como ella. En Sudáfrica, DREAMS trabaja en estrecha colaboración con She Conquers, una campaña nacional gubernamental destinada al empoderamiento de las mujeres jóvenes y adolescentes para que tomen las riendas de su propia salud.

“Sí, está bien permitir a las chicas acceder a servicios de prevención y tratamiento del VIH y de planificación familiar libres de discriminación, pero también tienen que tener en cuenta nuestras opiniones. Necesitamos educación e información, y que nos enseñen que nuestros actos tienen consecuencias de las que depende que nuestras vidas sean mejores o peores”.

Selokela Molamodi

“DREAMS/She Conquers nos ha facilitado un espacio para que las mujeres jóvenes podamos hablar con naturalidad con otras jóvenes de las cosas que nos afectan. Nos da voz y nos abre las puertas del conocimiento. Por ejemplo, la mayoría de las chicas que yo conozco se han hecho las pruebas del VIH, pero ninguna de ellas había hablado nunca del tema hasta que DREAMS/She Conquers vino al instituto”, relata.

“Estas son la clase de iniciativas que incrementan la eficacia de lo que ONUSIDA está tratando de lograr”, afirma la Sra. Molamodi. “Sí, está bien permitir a las chicas acceder a servicios de prevención y tratamiento del VIH y de planificación familiar libres de discriminación, pero también tienen que tener en cuenta nuestras opiniones. Necesitamos educación e información, y que nos enseñen que nuestros actos tienen consecuencias de las que depende que nuestras vidas sean mejores o peores”.

A la Sra. Molamodi le gustaría que hubiera más charlas sobre prevención del VIH y salud sexual y reproductiva, así como de orientación laboral, empoderamiento y emprendimiento.

Cuando la preguntamos sobre las ambiciones que alberga para You for You, responde “Quiero ayudar a crecer a un continente de mujeres jóvenes que tengan la confianza suficiente para hablar, que sean capaces de defenderse y de empoderarse las unas a las otras. Si alguien me dice 'Yo no me rendí', entonces sé que mi esfuerzo no fue en vano, que fui la razón de que alguien no se rindiera”.

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Pruebas en saliva para la detección del VIH para los hombres gais y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres de la República Democrática Popular Lao

17 Enero 2019

En la República Democrática Popular Lao, tan solo un tercio de los gais y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres conoce su estado serológico, y esto se debe, en buena medida, a que el estigma y la discriminación siguen obstaculizando el acceso a las pruebas del VIH en los hospitales públicos y en las clínicas. Los complicados protocolos, un tratamiento irregular prestado por personal sanitario que, en ocasiones, está cargado de prejuicios y la falta de confidencialidad en relación a los resultados son aspectos que afectan significativamente a las pruebas del VIH.

“A muchos de nuestros amigos les asusta hacerse la prueba del  VIH porque encuentran intimidante, e incluso hostil, el procedimiento”, afirma Phoulikhan Siphabouddy, un cooperante de la organización no gubernamental LaoPHA de Laos.

Para resolver este problema, ONUSIDA ha prestado su apoyo al Gobierno y a LaoPHA para la realización de pruebas piloto en saliva en tres provincias.

La mayoría de las personas dan por sentado que para realizar las pruebas es necesaria una muestra de sangre. Sin embargo, en las pruebas en saliva se detectan anticuerpos contra el VIH, no el virus en sí. Dicha prueba consiste en frotar suavemente las encías superiores e inferiores de la persona con un bastoncillo que, a continuación, se introduce en un tubo de ensayo que contiene el reactivo. El resultado está listo en 20 minutos.

Miembros de la propia comunidad, los denominados “educadores inter pares”, forman a los voluntarios sobre cómo se realizan las pruebas en saliva. Estas pruebas son rápidas, sencillas y pueden realizarse en cualquier lugar.

Según el Ministerio de Salud, alrededor del 82% de las personas a las que se accedió aceptaron realizarse la prueba del VIH mediante el análisis de la saliva, frente al 17% de quienes fueron remitidos a las clínicas.

“Este nuevo enfoque supera con creces, en más del 200%, los objetivos de Laos en cuanto a las pruebas del VIH”, exponía Bounpheng Philavong, director del Centro para el VIH/Sida e ITS de Laos.

Tanto el Sr. Philavong como LaoPHA están convencidos de que la prestación de servicios por la propia comunidad facilita un entorno propicio y sin discriminación que posibilita el acceso de los grupos de población clave a los servicios para el VIH. Los enlaces a la asistencia y el apoyo para las personas que viven con el VIH también han mejorado y las personas a quienes se les diagnostica como seropositivos cuentan con la ayuda de los voluntarios de la comunidad, que les remiten a clínicas de confianza.

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Atravesar ríos y selvas para llegar a los pueblos indígenas de las zonas más remotas de Brasil

10 Enero 2019

La trabajadora sanitaria indígena Jijuké Hukanaru Karajá trabaja como enfermera en el distrito sanitario indígena de Araguaia, que toma su nombre de uno de los principales ríos de Brasil, situado en la cuenca oriental del Amazonas. Lleva muchos años trabajando con los pueblos indígenas, yendo y viniendo de las ciudades a los pueblos brasileños para proporcionar servicios sanitarios fundamentales. La Sra. Karajá se siente muy orgullosa de formar parte del sistema sanitario indígena de Brasil, tal y como hiciera su padre.

“He trabajado en la ciudad y en mi pueblo indígena, con mi propia gente, y es sumamente gratificante poder ayudarles de esta forma”, afirma.

La Sra. Karajá cree que el hecho de ser indígena facilita la comunicación al minimizar el choque cultural. Aunque la prevalencia del VIH y la sífilis sigue siendo baja entre los pueblos indígenas de Brasil, teme que la creciente interacción con las ciudades cercanas cambie ese hecho.

Los servicios sanitarios indígenas, establecidos en 2010, atienden a todas y cada una de las comunidades indígenas, por remoto que sea su emplazamiento. Un equipo formado por 800 médicos, enfermeros, técnicos de atención sanitaria, psicólogos, asesores y personal sanitario indígena trabajan sin descanso y cubriendo enormes distancias. Realizan pruebas de detección del VIH, la sífilis y otras infecciones de transmisión sexual. De acuerdo a la Sra. Karajá, las comunidades indígenas los reciben con los brazos abiertos.

“Las pruebas siempre se realizan después de una serie de charlas y talleres sobre la prevención del VIH y otras infecciones de transmisión sexual que se llevan a cabo en los pueblos, por lo que todo el proceso fluye con naturalidad”, explica. Si el resultado a la prueba del VIH de alguien es positivo, puede contar con asesoramiento inmediato. Cabe destacar que, en el contexto de este sistema único, los esfuerzos de la respuesta al VIH también incorporan las creencias culturales.

Hace una década, un innovador proyecto iniciado por Adele Benzaken que, por aquel entonces, era investigadora en Fundação Alfredo da Matta de Manaos, recibió financiación de la Fundación Bill y Melinda Gates para realizar pruebas a más de 46 000 indígenas en sus propias comunidades. Las actividades se centraron principalmente en los estados de Amazonas y Roraima, dos zonas selváticas y remotas donde viven más de la mitad de los pueblos indígenas de Brasil. Las prioridades incluían poner fin a la violencia de género y evitar que los niños nacieran con sífilis congénita y VIH.

“Antes del proyecto, esta población indígena apenas tenía acceso a cualquier clase de diagnóstico, tratamiento o prevención”, rememora la Sra. Benzaken, quien hoy en día dirige el Departamento Nacional de ITS, Sida y Hepatitis Vírica del Ministerio de Salud de Brasil. “Eran vulnerables y no tenían acceso a los programas”.

En 2012, las pruebas rápidas se establecieron como política pública tanto para la población general como para la población indígena de Brasil. En cinco años, la distribución de pruebas rápidas del VIH a los 34 distritos sanitarios indígenas en funcionamiento prácticamente se triplicó hasta alcanzar las 152 000 en 2017 y, ese mismo año, la distribución de pruebas rápidas de la sífilis ascendió a más del doble, por encima de 65 000.

Los trabajadores sanitarios viajan en barco, por carretera y a pie por territorios inmensos para concienciar y hablar sobre los métodos de prevención, como los preservativos.

En Brasil viven cerca de 900 000 indígenas, y sus territorios representan más del 12% del país. En total, el país cuenta con 305 grupos étnicos que hablan 274 idiomas diferentes. De ellos, el más numeroso es el de los ticuna.

Vinicios Ancelmo Lizardo (o Pureenco, en su nombre indígena original de Avaí) trabaja como sanitario sobre todo en el estado de Amazonas. “Para ayudar a mi pueblo tengo que hacerles comprender la verdadera importancia que la salud tiene para ellos”, menciona. Antes de explicar en su propio idioma la prevención del VIH a un grupo de ticunas, les habla sobre el amor, el sexo y la libertad y, mientras les enseña cómo se debe utilizar un preservativo masculino (con la ayuda de un consolador auténtico), les hace reír.

El Sr. Lizardo admite que sortear las barreras culturales y tender puentes entre la ciencia y la tradición representa todo un desafío. Sin embargo, sabe muy bien que el aislamiento de la mayoría de las comunidades indígenas no puede continuar, y es por ello que hay que evitar que queden excluidas.

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Irlanda contribuye a servicios para el VIH destinados a las personas más vulnerables de la República Unida de Tanzania

14 Diciembre 2018

Irlanda se ha comprometido a donar a ONUSIDA 400 000 euros para que preste servicios para el VIH a los grupos de población más vulnerables de la República Unida de Tanzania, cuya primera partida, de 200 000 euros, ya se ha recibido.  

“A través de nuestros programas de desarrollo, Irlanda apoya a los más marginados de la sociedad para que puedan acceder a servicios clave y vivir con dignidad. Estamos encantados de colaborar con ONUSIDA para mejorar la difícil situación de las poblaciones más necesitadas de servicios inmediatos para el VIH”, afirmaba Paul Sherlock, embajador de Irlanda en la República Unida de Tanzania.

ONUSIDA trabajará en estrecha colaboración con el Ministerio de Salud, la Benjamin Mkapa Foundation y las organizaciones civiles para abordar los problemas que impiden el acceso de las poblaciones más vulnerables a la prevención, tratamiento y asistencia en relación al VIH en el momento adecuado. El apoyo que prestará ONUSIDA incluye reunir a las partes interesadas, proporcionar indicaciones técnicas y orientación estratégica y garantizar la participación y representación.

El estigma y la discriminación, la desigualdad y la violencia contra las mujeres y las niñas y las leyes punitivas y criminalizantes que afectan a las poblaciones vulnerables siguen contándose entre los mayores obstáculos para lograr una respuesta efectiva al VIH en el país.

El proyecto, de 18 meses de duración, ayudará a los receptores dotándoles de conocimientos jurídicos básicos, concienciando sobre el derecho a la salud y abordando el estigma y la discriminación asociados al VIH.

Irlanda, un colaborador consolidado de ONUSIDA, aportó al programa 2,56 millones de dólares de financiación directa en 2018.

“ONUSIDA e Irlanda comparten el objetivo de garantizar que la respuesta al sida no excluya a nadie. Los fondos provenientes de Irlanda nos brindan una conveniente ocasión de proporcionar a las poblaciones más vulnerables de la República Unida de Tanzania la oportunidad de vivir con dignidad y buena salud”, apuntaba Leopold Zekeng, director nacional de ONUSIDA en la República Unida de Tanzania.

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La primera dama de Botsuana aboga por revitalizar la prevención del VIH entre las adolescentes y las jóvenes

27 Diciembre 2018

Aunque Botsuana ha logrado excelentes progresos en relación a los objetivos de tratamiento 90-90-90, los datos muestran que entre 2010 y 2017 se ha producido un incremento del 4% en las nuevas infecciones por el VIH, de 13 000 a 14 000. Mientras tanto, en África del Sur y África Oriental, ha habido un descenso generalizado del 30% en las nuevas infecciones por el VIH.

Las adolescentes y las jóvenes corren un especial riesgo de infección por el VIH, así como de un embarazo no deseado o de sufrir violencia sexual o de género. En 2017, se produjeron 1500 nuevas infecciones por el VIH entre las adolescentes de entre 10 y 19 años, en comparación con las menos de 500 nuevas infecciones que hubo entre los adolescentes de la misma edad.

Es por ello que Noe Masisi, primera dama de Botsuana, ha alzado su voz para reclamar mejores resultados sanitarios para las adolescentes y las jóvenes. En un esfuerzo por impulsar intervenciones de alto impacto que sean adecuadas a la edad y con perspectiva de género, la Sra. Masisi mantiene conversaciones con las adolescentes y jóvenes para conocer sus experiencias.

El 9 de diciembre de 2018, tras el Día Mundial del Sida, la primera dama organizó un evento al que asistieron 100 mujeres jóvenes y adolescentes para sacar a la luz los problemas a los que se enfrentan en su día a día, como los embarazos no deseados, la violencia de género o los obstáculos para hacer valer sus derechos de salud sexual y reproductiva, y cómo se relaciona esto con el VIH. “Me preocupa que los jóvenes, al no haber conocido una vida sin VIH, sean más vulnerables a los problemas sociales”, exponía la Sra. Masisi.

Durante las conversaciones, Richard Matlhare, un representante de la National AIDS Coordinating Agency, hizo hincapié en que “el marco estratégico nacional a cinco años de Botsuana para el VIH/sida proporciona un cambio de paradigma, una estrategia específica para un sector centrada expresamente en las adolescentes y las jóvenes, así como en sus compañeros”.

Los participantes a las conversaciones también asistieron al preestreno de la película panafricana Faces, dirigida por Joseph Adesunloye y protagonizada por la actriz sudafricana Terry Pheto, que interpreta a Aisha, una mujer que tiene que hacer frente a la infección por el VIH y la violencia de género.

La Srta. Pheto, que también asistió a las conversaciones, habló sobre su rol como actriz e influencer y su intención de “no limitarse a entretener, sino además educar a las adolescentes y los jóvenes, tanto mujeres como hombres, sobre el VIH y la violencia de género” y añadió lo “cerca que están de mi corazón y de mi hogar” los proyectos como estos.

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La necesidad de ampliar los programas relativos al VIH para los grupos de población clave en África occidental y central

12 Diciembre 2018

Los grupos de población clave, que son los hombres homosexuales y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, trabajadores sexuales, personas transgénero, personas que se inyectan drogas, reclusos y otras personas encarceladas y migrantes, y sus parejas sexuales representan el 40% de las nuevas infecciones por el VIH en África occidental y central.

Sin embargo, los grupos de población clave no tienen acceso suficiente a los servicios de prevención del VIH, de tratamiento y atención. Los sistemas sanitarios débiles, el estigma y la discriminación, la violencia sexual y de género y la falta de políticas de apoyo son algunas de las barreras a las que se enfrentan las poblaciones clave.

Si bien en África occidental y central existen programas de alta calidad para los grupos de población clave, las oportunidades de aprender unos de otros y de fortalecer la capacidad Sur-Sur son limitadas. El seguimiento de los compromisos contraídos por todas las partes interesadas, incluidos los gobiernos, también es un problema. En noviembre se celebraron tres reuniones regionales para abordar esas limitaciones.

La Organización de Salud de África Occidental, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y ENDA Santé, una organización de la sociedad civil, en colaboración con ONUSIDA, se reunieron en Dakar, Senegal. La reunión congregó a representantes de comisiones o programas nacionales relacionados con el sida de 14 países de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO) y a miembros del grupo de expertos en los grupos de población clave de África para trazar el proceso de elaboración de una estrategia regional sobre el VIH y la tuberculosis y la salud y los derechos sexuales y reproductivos de los grupos de población clave, cuya finalización está prevista para principios de 2020.

En 2015, bajo el liderazgo de la Organización de la Salud de África Occidental (OSAO) y en colaboración con ONUSIDA y USAID, los ministros de salud, los jefes de las comisiones nacionales del sida, los fiscales públicos y los inspectores generales de policía de los Estados miembros de la CEDEAO firmaron  la Declaración de Dakar sobre la consideración de las poblaciones clave en la respuesta al VIH y el sida en los Estados miembros de la CEDEAO. El objetivo de la declaración es tener más en cuenta a los grupos de población clave en lo que se refiere a la respuesta al VIH en las áreas principales de la CEDEAO, incluyendo el fortalecimiento de la información estratégica, los sistemas de salud y los servicios comunitarios, y la lucha contra el estigma y la discriminación.

En noviembre, la OSAO, el ONUSIDA y la USAID encargaron un examen de los progresos conseguidos en relación con la declaración y organizaron un seminario regional sobre él, al que asistieron representantes de 13 países. La declaración ha generado un impulso significativo, junto con una serie de logros, innovaciones y buenas prácticas a nivel del país.

Poner Fin al Sida en África Occidental, un acuerdo de cooperación de cinco años financiado por USAID y dirigido por FHI 360 y sus principales asociados, la Universidad Johns Hopkins y ENDA Santé, facilitó la celebración de la cuarta reunión regional de grupos de población clave en África Occidental, en asociación con el Gobierno del Togo y sus asociados.

La reunión fue una oportunidad esencial para reunir a miembros de grupos de población clave, funcionarios, donantes, académicos y representantes de los asociados en la ejecución y los organismos de las Naciones Unidas, a fin de compartir las lecciones aprendidas y las prácticas prometedoras derivadas de la ejecución, las investigaciones pertinentes y novedosas y la información pragmática, así como para crear redes y plataformas de intercambio técnico. Los delegados de los países también elaboraron planes de acción nacionales para mejorar la calidad, la eficiencia y la escala de los programas relacionados con el VIH para los grupos de población clave.

"Cuanto más multisectorial, multidisciplinaria e inclusiva sea la respuesta al VIH, más impactantes serán los resultados que obtendremos", afirmó Vincent Palokinam Pitche, Coordinador de la Secretaría Permanente de la Comisión Nacional del Sida en Togo.

"Es necesario apoyar la recopilación y el análisis de información estratégica para orientar los esfuerzos encaminados a facilitar el acceso de las poblaciones clave a los servicios de prevención, atención y tratamiento, a intensificar los servicios basados en datos empíricos y en los derechos y a invertir en programas que favorezcan un entorno jurídico y social propicio", afirmó Christian Mouala, Director Nacional del ONUSIDA en Togo.

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