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La importancia de mantener el impulso en la respuesta mundial al sida

24 Abril 2019

Durante una visita a Sudáfrica, el Director Ejecutivo de ONUSIDA, Michel Sidibé, ha advertido que la respuesta al sida se encuentra en un punto de inflexión, en el que los avances logrados hasta la fecha podrían revertirse fácilmente si no se toman medidas urgentes para alcanzar los objetivos previstos para 2020 y otras metas prometedoras en la década siguiente.

En una reunión con el Ministro de Sanidad de Sudáfrica, Aaron Motsoaledi, Michel Sidibé felicitó al país por el progreso que se había logrado hasta el momento y alentó al gobierno a que acelere la actuación para conseguir objetivos prometedores que sitúen la respuesta al VIH en un senda sostenible para poner fin a la epidemia de sida en el año 2030. El Director Ejecutivo de ONUSIDA afirmó que había llegado el momento de aprovechar al máximo el poder de las comunidades para cerrar las brechas que aún quedan pendientes en lo que respecta a los objetivos 90–90–90 relacionados con el tratamiento. 

En una reunión con la Primera Dama de Sudáfrica, Tshepo Motsepe, Michel Sidibé la animó a utilizar su voz y su capacidad de divulgación para empoderar a las personas que carecen de visibilidad y acceso a los servicios. En particular, hizo hincapié en la importancia de poner al alcance de las jóvenes la vacuna contra el virus del papiloma humano para prevenir el cáncer de cuello de útero. 

Tshepo Motsepe expresó su voluntad de participar en cuestiones nacionales e internacionales en favor del desarrollo social. «La salud no solo es la ausencia de enfermedades», afirmó. «Algunos se dirigen a mí como la Primera Dama, otros, como la esposa del Presidente, pero, me llamen como me llamen, soy una trabajadora social para Sudáfrica».

Michel Sidibé también se reunió con el anterior Presidente de Sudáfrica, Kgalema Motlanthe, y le instó a mantener a la gente alerta sobre los graves riesgos de perder el impulso en la respuesta al sida y, en especial, sobre la necesidad de que un mayor número de hombres se sometan a las pruebas del VIH y al tratamiento continuado. 

Kgalema Motlanthe, miembro de los Paladines para una generación libre de sida en África, expresó su agradecimiento por los esfuerzos realizados por Michel Sidibé a lo largo de su trayectoria, incluso como Director Ejecutivo de ONUSIDA. Además, señaló que este ha identificado y propugnado en repetidas ocasiones varias medidas fundamentales para avanzar en la respuesta al sida.

«Siempre ha actuado en el momento oportuno», afirmó.  

Durante su visita a Johannesburgo, Michel Sidibé se dirigió a los directores de las delegaciones nacionales de ONUSIDA en África oriental y meridional. Les recordó el propósito principal: atender las necesidades de las personas que viven con el VIH y de las que corren el riesgo de contraerlo. Recalcó que, como organización de la salud, ONUSIDA desempeña un papel único en la defensa de los derechos de la población que está en una situación vulnerable, se compromete firmemente con la sociedad civil e insiste en que nadie debería ser discriminado por cómo vive o por a quién ama. 

«ONUSIDA no es una organización impulsada por la logística o los recursos», declaró. «Es una organización que pone a las personas en el centro».

«Especialmente en África oriental y meridional, la respuesta al sida brinda una serie de lecciones y planteamientos para garantizar la sostenibilidad a través del liderazgo político, la movilización de recursos y la participación comunitaria», añadió.

«Con el apoyo de la gente, se puede cambiar mucho el mundo».

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Se necesita actuación urgente para combatir el VIH en Haut Mbomou (República Centroafricana)

15 Abril 2019

En la frontera entre Sudán del Sur y la República Democrática del Congo, Haut Mbomou es la provincia más afectada por el VIH de toda la República Centroafricana, con una prevalencia del 11.9 % frente a la media nacional de 4 %.

Aunque en un principio se salvó del conflicto que tuvo lugar en el país entre 2013 y 2014, Haut Mbomou es, desde 2018, víctima de los enfrentamientos de grupos armados rivales, de la inseguridad constante y del desplazamiento de población a gran escala. Más de 47 000 personas han abandonado la provincia debido a la inseguridad y a la violencia, y ahora se suman a los 3500 refugiados procedentes de Sudán del Sur y de la República Democrática del Congo.

Un Equipo de Tareas formado por el Ministerio de Salud de la República Centroafricana, el Consejo Nacional sobre el Sida, la Organización Mundial de la Salud, la Delegación del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y ONUSIDA visitaron Haut Mbomou del 8 al 12 de abril tras recibir avisos alarmantes acerca del permanente desabastecimiento de medicamentos, la deficiente atención de las personas seropositivas y los obstáculos para acceder a los servicios sanitarios y del VIH a causa de la inseguridad en el país. A 1000 km de la capital, Bangui, esta provincia es una de las que cuenta con menos recursos sanitarios y sociales. De hecho, la mitad de los centros de salud permanecen cerrados por falta de personal o por el deterioro de las instalaciones.

En las ciudades de Obo y Zemio, el equipo se reunió con las autoridades locales, proveedores sanitarios, líderes religiosos y comunitarios, desplazados internos, refugiados y personas que viven con el VIH. «Este Equipo de Tareas reúne el alcance de la experiencia nacional, así como el de las Naciones Unidas, para ofrecer soluciones prácticas a los retos sanitarios y del VIH en esta provincia, que vive una seria situación», dijo Patrick Eba, Director Nacional de ONUSIDA de la República Centroafricana.

El equipo señaló los efectos de la inseguridad sobre la población, así como sobre el acceso a la sanidad y a otros servicios. Las rutas de suministro principales permanecen cerradas y la violencia en las zonas periféricas de la ciudad limita en gran medida el acceso a los medicamentos, alimentos y a otros bienes esenciales.

El Hospital de Distrito de Obo, el mayor centro de atención sanitaria en toda la provincia, carece de los equipos de pruebas de laboratorio básicos, entre los que se incluyen los equipos para la seguridad hematológica o la detección de tuberculosis. El acceso a los medicamentos antirretrovíricos es muy restringido porque se agotan de forma regular. La falta de pruebas de medición del recuento de linfocitos CD4, de carga vírica y otras de tipo biológico para aquellos que se someten a la terapia antirretrovírica reduce la calidad de la atención que se ofrece a la población inmigrante y a los refugiados. Al equipo también le preocupaba la ausencia de esfuerzos por prevenir el VIH y por concienciar a la población. Un ejemplo de ello es la indisponibilidad de preservativos.

«¿Cómo podemos vivir con dignidad cuando nos enfrentamos constantemente a la falta de tratamiento antirretrovírico y no recibimos un buen trato por parte del personal sanitario? Muchas personas en tratamiento sufren infecciones oportunistas, pero en el hospital no pueden ofrecernos nada», lamentaba una mujer de mediana edad con aspecto frágil que vive con el VIH en Obo, y que también se manifestó con valentía en contra de la discriminación.

El acceso a los alimentos se está convirtiendo en un problema cada vez mayor, ya que, por una parte, la inseguridad reduce la producción agrícola y piscícola, y la caza; y, por otra, frena el apoyo nutricional proporcionado por agencias humanitarias. Para las personas que viven con el VIH, cuya situación es vulnerable, como el de los refugiados o personas desplazadas, esto es fundamental para asegurar la observancia y la eficacia de los antirretrovíricos.

En Zemio, el equipo habló con algunos miembros de los grupos comunitarios creados por Médicos Sin Fronteras en el marco de un novedoso programa que tiene como objetivo facilitar el acceso a los medicamentos antirretrovíricos. Los dirigentes de los grupos recogen y distribuyen estos medicamentos entre las personas que viven lejos de los hospitales. Los miembros señalaron que el bloqueo de carreteras, la inseguridad y las extorsiones de los grupos armados son algunos de los obstáculos a los que se enfrentan. Además, se entabló un diálogo con las comunidades y los dirigentes de los principales grupos armados de Zemio con el fin de enfatizar la necesidad de facilitar el acceso a los centros de salud.

El equipo indicó la compleja naturaleza de los obstáculos a los que se debe enfrentar la respuesta al VIH en una situación como la que vive la República Centroafricana, que se caracteriza por la inseguridad, el desplazamiento de población y el colapso de los sistemas de atención sanitaria. El gobierno, las Naciones Unidas y otras instituciones necesitan dirigir su atención y actuar urgentemente ante estos obstáculos para abordar los nuevos y graves retos sanitarios y los relativos al VIH. «Es muy importante afrontar estos retos para demostrar que no dejamos estas poblaciones olvidadas», dijo Wilfrid Sylvain Nambei, Ministro Coordinador para el Consejo Nacional sobre el Sida. «Si hay una actuación rápida después de que este equipo cumpla con su tarea, se fortalecerá la confianza en el gobierno y en sus asociados. Asimismo, será de gran ayuda en nuestra labor de consolidación de la paz, reconciliación y reconstrucción para no dejar a nadie al margen».

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Côte d’Ivoire indica su voluntad renovada a la hora de enfrentar el problema sobre las tasas de usuario por los servicios para el VIH

16 Abril 2019

El gobierno de Côte d’Ivoire ha señalado su compromiso para eliminar las tasas de acceso a los servicios de pruebas y tratamiento del VIH, y declara que aplicará estrictamente las decisiones anunciadas previamente para evitar que las personas que viven con el VIH o que esté afectada tenga que pagar tasas.

Un comunicado del Ministerio de Salud ha recordado a todos los proveedores de servicios que los ciudadanos no debería pagar por el acceso a los servicios de las pruebas del VIH y del tratamiento. La directiva se aplica a todos los servicios para las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, a todos los servicios de pruebas del VIH, a las pruebas para la supresión de la carga vírica y a la prescripción de medicamentos antirretrovíricos para las personas que viven con el VIH.

A su vez, recuerda a los proveedores de servicios que los niños menores de 15 años deberían tener acceso gratuito a los servicios sanitarios y las mujeres jóvenes de entre 15 y 24años, a los servicios de atención primaria, a las pruebas del VIH y a los servicios de planificación familiar.

En muchos países, la cuestión de las tasas de usuario ha sido identificada como una de las mayores barreras a la hora de realizar las pruebas del VIH, de tratar a las personas que viven con el VIH y de mantener el tratamiento y la atención de los mismos. 

El compromiso renovado de Côte d’Ivoire para enfrentar el problema de las tasas de usuario siguió con un debate entre el Presidente de Côte d’Ivoire, Alassane Ouattara, y el anterior Presidente de Botsuana, Festus Mogae, que visitó el país en marzo en calidad de Presidente del grupo Paladines de una Generación Libre de sida en África.

Tras los debates, el gobierno también anunció su intención de aumentar la financiación nacional para la respuesta al sida en 10 millones de dólares estadounidenses en los próximos presupuestos.

Durante su encuentro con el Presidente, Mogae felicitó al señor Ouattara y a la Primera Dama, Dominique Ouattara, por su compromiso personal para acabar con la epidemia de sida como una amenaza para la salud pública en 2030. La señora Ouattara es la Embajadora Especial de ONUSIDA para la Erradicación de la Transmisión Maternoinfantil y para el Fomento del Tratamiento Pediátrico contra el VIH.

Al final de su mandato, Mogae destacó la importancia de acelerar la respuesta a la epidemia. «No podemos ser complacientes y dejar que las grandes mejoras que hemos hecho hasta ahora se pierdan. Si nos detenemos ahora, perderemos todo lo que hemos invertido y conseguido hasta el momento. El país entero debe estar movilizado para garantizar que nadie se quede al margen», afirmó.

En 2017, había 500 000 personas que viven con el VIH en Côte d’Ivoire y solo un 46% de estas tenían acceso al tratamiento. 

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Los supervivientes de las inundaciones provocadas por el ciclón Idai desean volver a casa

18 Abril 2019

El pueblo de Bangula, situado en el distrito de Nsanje, en el sur de Malawi, se encuentra a 5 duros kilómetros a pie de la frontera con Mozambique.

Este trayecto lo han realizado aproximadamente 2000 mozambiqueños desde que se les desplazó hace un mes, a causa de las inundaciones causadas por el ciclón Idai. Este pueblo es también el hogar temporal de, aproximadamente, 3500 malauíes procedentes de pueblos vecinos, los cuales también fueron desplazados.

Al ser predominantemente una comunidad agrícola a pequeña escala, sus viviendas, pertenencias y medios de subsistencia fueron arrastrados por las inundaciones. Por lo tanto, los miembros de esta comunidad se encuentran actualmente en Bangula, mientras que esperan a que la tierra se seque y puedan volver a su hogar para poder empezar a reconstruir sus vidas.

La respuesta de emergencia para ayudar a las 81000 personas afectadas por las inundaciones en el distrito está siendo coordinada por el Gobierno de Malaui, las Naciones Unidas, asociados para el desarrollo y organizaciones no gubernamentales.

Al llegar al pueblo, se entrega a los cabezas de familia colchonetas y sábanas para dormir y harina de maíz para cocinar.

Las mujeres y los niños se alojan en 21 tiendas situadas en la parte de atrás del pueblo, mientras que los demás duermen en casetas industriales, más concretamente bajo techos de hojalata.

En una visita al campamento, Michel Sidibé, Director Ejecutivo de ONUSIDA, supo que, a pesar de que se facilitan algunos servicios, no hay suficientes refugios para todo el mundo y no hay luz durante las noches, lo que empeora la vulnerabilidad y debilidad del grupo, especialmente de las mujeres y los niños.

Es bien sabido que la violencia sexual y de género contra las mujeres y los niños se intensifica en situaciones de emergencia como esta en Bangula. También se habló de una nutrición inadecuada y de una carencia de acceso al agua limpia y a la higiene, así como de actos de discriminación y estigma social.

La pequeña clínica situada en el pueblo se centra principalmente en casos de atención sanitaria primaria y ofrece servicios de atención prenatal y postnatal, asesoramiento y pruebas del VIH, recambios del tratamiento contra el VIH y respaldo psicosocial.

Durante su visita, Michel Sidibé habló con un grupo de personas que viven con el VIH y que habían ido al pueblo buscando refugio. Explicaron que, cuando se produjeron las inundaciones, intentaron mantener su tratamiento contra el VIH a salvo del agua.

«Las inundaciones destruyeron mi casa. Sin embargo, fui capaz de alcanzar una bolsa de plástico en la que metí mis antirretrovíricos, ya que son una de mis posesiones más preciadas», explicó Sophia Naphazi, quien reside en el pueblo de Jambo, situado también en el distrito de Nsanje.

Elizabeth Kutenti, otra mujer que vive con el VIH, aclaró que sus pastillas estaban a salvo ya que las había guardado en el tejado. «Son mi vida», declaró Kutenti.

La ayuda que estas personas necesitan para volver a sus hogares es muy fácil de prestar. «Necesitamos tres cosas: una sábana de plástico para cubrir lo que queda de nuestras casas; semillas de maíz para plantar y una azada. Con esto, podemos volver a casa», afirmó William Moses.

«La capacidad de resistencia que he presenciado hoy es simplemente increíble», resaltó Michel Sidibé. «El mensaje más importante que he escuchado es uno de esperanza».

Atupele Austin Muluzi, Ministro de Salud y Población de Malaui, acompañó a Michel Sidibé. Muluzi agradeció a los organismos de la ONU y a los departamentos gubernamentales por su apoyo en la coordinación de la respuesta de emergencia.

«Necesitamos un apoyo constante para que todas las personas que se encuentran aquí obtengan la ayuda que necesitan con el fin de que puedan volver a sus hogares y llevar una vida digna», señaló el Ministro.

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Las mujeres toman la iniciativa para reducir el impacto del VIH y la violencia de género en Oriente Medio y África del Norte

23 Abril 2019

Según los datos de la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente una de cada tres mujeres en todo el mundo ha sido víctima de la violencia. En algunas regiones, las que han sufrido violencia ejercida por parejas sentimentales son 1,5 veces más propensas a contraer el VIH que aquellas que no la han sufrido. En las poblaciones marginadas, como las trabajadoras sexuales o las mujeres transgénero, se relaciona la elevada prevalencia de la violencia con las altas tasas de infección por el virus.

En la región de Oriente Medio y África del Norte (MENA, por sus siglas en inglés), ONUSIDA calcula que alrededor de 220 000 personas viven con el VIH. Además, se incrementaron las nuevas infecciones en un 12 % entre 2010 y 2017, así como lo hicieron las muertes relacionadas con el sida en un 11 % durante el mismo período. El estigma y la discriminación que se asocian al VIH están dificultando el progreso de varios países en la lucha contra la epidemia, además de los altos niveles de violencia de género, que se encuentra estrechamente relacionada con normas y estereotipos de género muy perjudiciales.

En 2018, se puso en marcha el proyecto LEARN MENA con el fin de ofrecer a las mujeres una plataforma en la que compartir experiencias y analizar la relación entre la violencia de género y el VIH en la región. Este se encuadra en el proyecto de investigación Action Linking Initiatives in Violence against Women and VIH Everywhere (ALIV(H)E), que recopila pruebas sobre las medidas que funcionan en la prevención de la violencia y conciencia a las mujeres para que comprendan y se enfrenten a esta relación entre la violencia y el virus.

Gracias a los diálogos comunitarios que dirige MENA-Rosa, una red regional de mujeres seropositivas o que se encuentran afectadas por el VIH, se ha logrado que las mujeres comprendan mejor las causas fundamentales de la relación entre la violencia de género y el VIH. Estos diálogos han puesto de relieve el hecho de que la desigualdad de género es la principal causa de la violencia y del mayor riesgo de infección por el VIH. Por ejemplo, muchas mujeres revelaron que no habían ido nunca a la escuela , así como otras comentaron que habían contraído matrimonio a una edad temprana o que este había sido forzoso. Desgraciadamente, muchas mujeres se infectan por el VIH como consecuencia de la violencia sexual, incluso dentro de su propio matrimonio.

«La violencia está en todas partes. Con el tiempo, a medida que vas creciendo, llega a verse como algo normal», afirmó una participante argelina. 

Las participantes expusieron múltiples formas de violencia en diferentes entornos, entre ellos los centros de atención sanitaria, en los que se les impidió el acceso a servicios como los de prevención y de tratamiento del VIH.

Hasta la fecha, se ha puesto en marcha el proyecto en siete países: Argelia, Egipto, Jordania, Líbano, Marruecos, Sudán y Túnez.

Los resultados del proyecto están siendo de gran ayuda para que las mujeres afectadas y que viven con el VIH aboguen por una respuesta más eficaz a la epidemia en la región y por medidas que reduzcan los efectos de la violencia. Los diálogos han dado voz a las mujeres que se encuentran marginadas y han alentado a los responsables de la toma de decisiones y a los asociados a elaborar respuestas comunitarias más sólidas a nivel nacional. ONUSIDA apoya a los países para que apliquen las recomendaciones y los planes de acción que se han elaborado a partir del proyecto.

«Las dirigentes de MENA-Rosa se han concienciado de la necesidad de denunciar la violencia contra nosotras en vez de esconderla a lo largo de este doloroso proceso», afirmó Rita Wahab, Coordinadora Regional de MENA-Rosa. «Este empoderamiento permitirá que todas las mujeres conozcan y sean conscientes de sus derechos. Nuestras mediadoras seguirán en este camino para exponer la relación entre la violencia contra las mujeres y el VIH. La igualdad de género empieza en casa, crece en sociedad y florece en el entorno legal propicio».

LEARN MENA se ha puesto en marcha gracias a ONUSIDA, Frontline AIDS y MENA-Rosa, con el apoyo financiero de USAID. Salamander Trust, creador principal del proyecto ALIV(H)E, ofrece el apoyo técnico adicional.

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Ampliación de los servicios libres de estigma social para las mujeres en Egipto

11 Abril 2019

Cuando la familia y los amigos de Salma Karim (nombre ficticio) descubrieron que vivía con el VIH, la echaron de su propia casa. Sin tener donde ir, se vio forzada a dejar atrás a sus dos hijos pequeños. Esta historia no es insólita en Egipto. Una de cada cinco personas que viven con el VIH informan que los propietarios, la familia o los vecinos les forzaron a dejar sus hogares.

Los altos niveles de discriminación y estigma social son uno de los factores clave que impulsan nuevas infecciones por el VIH en el país, los cuales se duplicaron entre 2010 y 2016. Con frecuencia, las mujeres y las adolescentes son las más vulnerables. Las normas sociales, la desigualdad de género, la dependencia económica, la discriminación legal y las prácticas perjudiciales las afectan de manera desproporcionada. De esta manera, las hacen más vulnerables al VIH y, en caso de infección por el VIH, tienen que enfrentarse a niveles más altos de discriminación y estigma social.

En 2016, ONUSIDA aunó esfuerzos con el Ministerio de Salud y Población de Egipto para elaborar una respuesta transformativa de género en la epidemia del VIH. Con la financiación del gobierno neerlandés, se lanzó un proyecto piloto denominado Mejora de la Salud Sexual y Reproductiva de las Mujeres Afectadas y que Viven con el VIH. Tres años más tarde, este proyecto ha alcanzado el doble de sus beneficiarios previstos gracias a servicios de salud sexual y reproductiva libres de estigma social.

«Perdí a mi primer hijo porque no sabía que tenía el VIH», explica Nour Tarek (nombre ficticio). Guiza fue uno de los emplazamientos en los que este proyecto piloto se llevó a cabo, en el que Tarek recibió el respaldo necesario para conseguir sus derechos reproductivos libres de discriminación. «Realicé un seguimiento con el médico en el hospital y me quedé embarazada de nuevo».

Gracias al medicamento antirretrovírico que recibió durante el embarazo, su hija Mona (nombre ficticio) nació seronegativa. «Tengo que realizarle de nuevo las pruebas hasta que se haga mayor para asegurarme de que está completamente bien», explicó Nour Tarek. 

Tras comprobar su éxito, se está ampliando el proyecto piloto hasta alcanzar un tercio de las gobernaciones del país. El objetivo es ofrecer servicios de salud sexual y reproductiva y del VIH de alta calidad para las 1300 mujeres que viven con el VIH y las 3000 que tienen un alto riesgo de contraerlo. El centrarse en la creación de medios de acción de profesionales de la salud y organizaciones de la sociedad civil será clave para evitar una futura discriminación y estigma social, que, de acuerdo a los informes, llevan a una de cada cuatro personas que viven con el VIH en Egipto a no revelar su estado serológico cuando solicitan atención.

Durante su visita a El Cairo, el 9 de abril, el Director Ejecutivo de ONUSIDA, Michel Sidibé y el Embajador de los Países Bajos, Laurens Westhoff, debatieron sobre la ampliación de este proyecto. Implementados a través de un subsidio neerlandés de tres años, estos servicios ampliados complementarán los esfuerzos nacionales para alcanzar la ambiciosa Estrategia Nacional del Sida 2018-2022 de Egipto y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

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Malawi pone en marcha una sala de control sanitario

12 Abril 2019

Malawi se ha convertido en el último país en poner en marcha una sala de control sanitario, una plataforma de software diseñada para ayudar al gobierno en la toma de decisiones informadas sobre políticas y programas relacionados con la salud, entre ellos los relativos al VIH.

Esta novedosa herramienta refuerza los sistemas nacionales de información mediante la visualización en tiempo real de la información procedente de múltiples bases de datos. Además, permitirá que los jefes y los directores mejoren los programas de salud para conseguir los objetivos 90–90–90, según los cuales el 90 % de las personas que viven con el VIH conocerá su estado serológico; el 90 % de las personas que conocen su estado tendrá acceso al tratamiento y el 90 % de las personas en tratamiento suprimirá la carga vírica para el año 2020.

Malawi está consiguiendo grandes avances en la respuesta al VIH. En 2017, el 90 % de las personas que viven con el VIH conocía su estado, el 71 % tuvo acceso al tratamiento y el 61 % suprimió la carga vírica. Alrededor de 1 millón de personas viven con el VIH en el país, pero las nuevas infecciones se han reducido en un 40 % desde el año 2010. Sin embargo, el número de infecciones entre las mujeres jóvenes y las adolescentes de entre 15 y 24 años sigue siendo elevado y representa más de una de cada cuatro nuevas infecciones cada año.

En el discurso de la presentación de la sala de control sanitario en la capital, Lilongüe, el Presidente de Malawi, Arthur Peter Mutharika, declaró que se trataba de una herramienta muy importante para seguir adelante.

«La sala de control sanitario demuestra el compromiso del gobierno en cuanto a la rendición de cuentas y a la transparencia», dijo Peter Mutharika. «Espero que la sala nos permita averiguar los puntos en los que debemos centrarnos para avanzar aún más en nuestro intento por mejorar la salud de la población».

El Director Ejecutivo de ONUSIDA, Michel Sidibé, afirmó que la iniciativa fortalecerá el sector sanitario del país.

«La sala de control sanitario supone un avance importante, ya que comparte datos en tiempo real para fomentar la comprensión de la epidemia de VIH del país y otros problemas sanitarios», alegó Michel Sidibé en la presentación. «Orientará la respuesta de Malawi y ayudará a los funcionarios a cerrar las brechas, lo que garantizará que nadie se queda al margen mientras el país se encamina a poner fin a la epidemia de sida para 2030».

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El consentimiento paterno es necesario en la mayoría de los países del mundo

15 Abril 2019

Aunque el propósito de las leyes sobre la edad de consentimiento en relación con los servicios médicos es proteger a los niños, en la práctica, favorecen lo contrario, ya que alejan a los adolescentes de los servicios que necesitan para mantenerse sanos.

Las leyes sobre la edad de consentimiento para servicios médicos requieren que los menores de 18 años obtengan un permiso de sus padres o de un tutor legal antes de acceder a los servicios de salud sexual y reproductiva, a las pruebas y al tratamiento para el VIH, a la profilaxis previa a la exposición y otros servicios sanitarios. Estas leyes afectan especialmente a las adolescentes, cuya sexualidad tiende a estar estigmatizada y que sufren las cargas físicas y sociales de los embarazos no deseados.

En 2017, 78 de los 110 países que presentaron informes manifestaron que requieren el consentimiento paterno para los menores de 18 años a la hora de acceder a las pruebas del VIH, y 61 de 109 países precisan este consentimiento para el tratamiento contra el VIH. Además, en 68 de 108 países es necesario para acceder a los servicios de salud sexual y reproductiva.

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Hay que transmitir conocimiento a los jóvenes para que se mantengan sanos

22 Abril 2019

La educación integral sobre sexualidad juega un papel central en preparar a los adolescentes y a los jóvenes para llevar una vida segura, productiva y gratificante, y es un componente importante del paquete de prevención del VIH para los jóvenes. Esto proporciona oportunidades para aprender y adquirir un conocimiento sobre sexualidad y cuestiones de salud sexual y reproductiva que sea completo, preciso, basado en pruebas y adecuado para su edad.

Se ha demostrado que la educación integral sobre sexualidad―definida como un programa que basa el proceso de enseñanza y aprendizaje en los aspectos cognitivos, emocionales, físicos y sociales de la sexualidad - contribuye al retraso en el inicio de las relaciones sexuales y a la disminución en la frecuencia de las mismas, a la disminución del número de parejas sexuales, a la reducción de la toma de riesgos y al aumento del uso del preservativo y de otros métodos anticonceptivos entre los jóvenes.

A pesar de la importancia de la educación integral sobre sexualidad, el acceso a la misma dista de ser universal.

 

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Se concreta el plan de recuperación de Liberia

27 Marzo 2019

La epidemia de VIH sigue teniendo graves repercusiones sobre la salud pública y a nivel humanitario en África occidental y central, una región que corre el riesgo de quedarse atrás en la respuesta mundial para poner fin a esta epidemia. En julio de 2017, la Unión Africana aprobó un plan regional de recuperación para este territorio, que tiene por objetivo acelerar el acceso al tratamiento del VIH y acortar distancias entre las distintas regiones africanas. Se han adoptado estos planes en 18 países en África occidental y central, entre los que se incluye Liberia.

Se calcula que en 2017, 40 000 personas vivían con el VIH en Liberia, entre ellas unos 3000 niños de 0 a 14 años. Apenas uno de cada tres adultos de 15 a 49 años afectados tiene acceso a los medicamentos que les permitirían encontrarse bien y evitar que transmitan el virus a otras personas. En el caso de los niños, la situación es aún más difícil, ya que solo el 18 % recibe el tratamiento necesario.

Sin embargo, hay indicios alentadores de que Liberia está intensificando la respuesta a la epidemia de VIH y adoptando programas y políticas de prácticas óptimas para garantizar la prestación y utilización de los servicios de prevención, pruebas y tratamiento del VIH. Bajo la dirección del Ministerio de Salud y la Comisión Nacional sobre el Sida de Liberia, se ha desarrollado un plan de Acción Acelerada para 2019-2020 en el que se determinan los programas de gran repercusión a la hora de acelerar la respuesta, la necesidad urgente de reajustar los existentes y los obstáculos que deben superarse para garantizar una prestación de servicios de mayor calidad. También reconoce que se deben reforzar las medidas de prevención, así como también ha de reducirse el estigma social y la discriminación asociados al virus.

El plan de recuperación de Liberia tiene como finalidad triplicar las cifras relativas a las pruebas y al tratamiento, por lo que se actúa rápidamente con las personas que dan positivo. Se guía por medio de un enfoque basado en la población local, con una inclinación en la prestación de servicios hacia los tres condados que presentan una mayor necesidad de realización de pruebas, servicios de atención y tratamiento, así como áreas urbanas y otros lugares. Los servicios están orientados a los adultos de 15 a 49 años, especialmente a las mujeres embarazadas y a los grupos de mayor riesgo, como los hombres homosexuales y hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, trabajadores sexuales, usuarios de drogas inyectables, reclusos y mineros. Asimismo, son una prioridad los niños expuestos al virus durante el embarazo y la lactancia.

El plan también tiene como misión hacer frente a la escasa utilización de los servicios por parte de los hombres.  

«Nos encontramos diseñando medidas que propicien que los hombres quieran realizarse las pruebas y conocer su estado. De las personas que se han sometido a las pruebas hasta ahora, el 80% son mujeres», afirmó Theodosia Kolle, la Presidenta de la Comisión Nacional de Sida de Liberia. «El estigma social sigue siendo un gran obstáculo en Liberia».

ONUSIDA desempeñó un papel muy importante en la elaboración del plan de recuperación, fomentando la participación de los interesados y garantizando que se tuvo en cuenta a la gente que vive con HIV, a la sociedad civil y a los miembros de grupos de población claves a la hora de concebir el proyecto. Alrededor de 70 personas participaron en un taller especial de dos días en marzo para elaborar las medidas políticas y programáticas más necesarias para mejorar la prestación de servicios, promover la movilización comunitaria, aumentar la financiación, permitir un uso más eficiente de los recursos existentes y mejorar el sistema de supervisión y evaluación.

El taller también supuso una oportunidad para aprobar el informe del Monitoreo Global del Sida 2019 para Liberia. Es la recopilación de datos más extensa del mundo sobre la epidemiología del VIH, alcance de los programas y financiación y, además, publica la información más fiable y actualizada sobre la epidemia de VIH, lo que resulta de vital importancia para dar una respuesta eficaz al sida.

«Gracias al trabajo en equipo podemos alcanzar los objetivos de Acción Acelerada para 2020 siempre y cuando establezcamos prioridades e implementemos programas de alto impacto», afirmó Miriam Chipimo, Directora Nacional de ONUSIDA de Liberia.

Los objetivos 90–90–90 para 2020, que se incluyen en el proyecto de Acción Acelerada, son que el 90 % de todas las personas que viven con el VIH conozcan su estado serológico, que el 90 % de las personas que viven con el VIH tengan acceso al tratamiento antirretrovírico y que el 90 % de las personas que reciben tratamiento consigan la supresión viral.

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