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Movilización para ayudar a las trabajadoras sexuales transgénero en Guyana y Suriname durante la crisis de la COVID-19
02 Junio 2020
02 Junio 2020 02 Junio 2020Twinkle Paule es una activista transgénero que emigró de Guyana a los Estados Unidos de América hace dos años. Cuando la crisis por la COVID-19 empezó a agravarse más y más, no pudo evitar pensar en sus «hermanas» allí en su país y en la cercana región de Suriname. Para muchas de ellas, el trabajo sexual era su única opción para sobrevivir. Sabía que el toque de queda las privaría de sus ingresos. Y le preocupaba que alguna se metiera en problemas legales si se veía forzada a trabajar por la noche.
Tras contactar con personas de allí, sus peores sospechas se confirmaron. Hizo una donación personal, pero era más que consciente de que aquella cantidad no era suficiente.
«Yo misma vine de esas calles, sabía que teníamos que movilizarnos para cuidar de nuestra comunidad. Conocía más que de sobra lo que era estar en casa y deberle dinero al casero, y que te desalojen por no poder pagar el alquiler», relata la Srta. Paule.
Colaboró con las activistas neoyorquinas Cora Colt y Ceyenne Doroshow, fundadoras de Gais y lesbianas en una sociedad transgénero (GLITS Inc), para lanzar la campaña de GoFundMe . Desde que la dieran a conocer el pasado 12 de mayo, ya han recaudado el dinero suficiente como para cubrir las ayudas al alquiler durante un mes de seis trabajadoras sexuales transgénero. Dicha cantidad se ha enviado a Guyana Trans United (GTU, por sus siglas en inglés), la organización para la que trabajó como educadora de iguales cuando en el año 2015 abandonó el trabajo sexual.
El hecho de que ahora pueda utilizar su posición de influencia para movilizar la ayuda de emergencia supone ya de por sí un éxito increíble. Cuando emigró, se halló a sí misma al borde del suicidio. Se sentía abrumada por el peso emocional de la exclusión y la injusticia.
Tras obtener una respuesta favorable a su petición de asilo, ahora es estudiante de comunicación a tiempo completo en el Borough of Manhattan Community College. Terminó la educación secundaria el año pasado, algo que no había sido capaz de hacer en Guyana. Mientras estudiaba, trabajó como oficial de proyección exterior para GMHC (Gay Men's Health Crisis, el centro para la crisis de salud de los hombres gais).
Adoptó a la perfección un papel defensor, al dirigirse el año pasado al ayuntamiento de la ciudad para que abolieran el artículo 240.37 del Código Penal del Estado de Nueva York, una ley que se utilizaba para ir en contra de las mujeres transgénero. Rápidamente se dio cuenta de que formaba parte de la misma tradición que las leyes del vagabundeo de las que ella misma había sido víctima en Guyana y contra las que después había luchado.
La Srta. Paule sabía bien todo lo que habían cambiado sus expectativas de vida gracias a la emigración.
«Se ve bien lo distinto que es todo cuando alguien tiene la oportunidad y las herramientas necesarias para tomar otras decisiones en su vida. Yo me di cuenta de que lo que a mí me faltaba eran los recursos y la capacidad de adentrarme en un entorno sin tener que preocuparme por la discriminación y la violencia. No digo que aquí todo sea perfecto, pero en mi día a día no me enfrento al mismo nivel de injusticia. Pude acceder a un tratamiento hormonal. Y, para mí, lo más importante es que conseguí volver al colegio», reflexiona en voz alta.
Su madre falleció cuando era tan solo una niña, su padre se marchó con una nueva familia y a ella la criaron unos familiares. Nunca hubo dinero suficiente para su educación. Algunos fines de semana limpiaba en una iglesia para ganar algo de dinero.
Sin embargo, la pobreza no era el único desafío al que se enfrentaba. Recuerda que, desde muy pequeña, se sentía diferente. No sabía ponerle un nombre a lo que sentía, pero instintivamente sabía que no sería aceptada. En el colegio se esforzaba por pasar desapercibida. Un día su corazón estuvo a punto de hacerse pedazos cuando un compañero dijo que parecía un antihombre, un término peyorativo del guyanés para referirse a los hombres gais.
Durante años escuchó una y otra vez a los adultos de su familia decir que, si resultaba ser gay, deberían echarla de casa; y así fue a los 16 años. Un pariente la vio «bailar como una chica» en una fiesta y se quedó sin hogar al que volver.
La Srta. Paule buscó refugio junto a otras mujeres transgénero y, como ellas, recurrió al trabajo sexual para sobrevivir. El creciente movimiento regional para abordar las necesidades de las comunidades vulnerables y marginadas ejerció un enorme impacto en su vida. Gracias a la recién formada Guyana Sex Work Coalition (coalición para el trabajo sexual en Guyana), aprendió a mantener sexo seguro y logró acceder a los productos necesarios para mantener relaciones sexuales seguras. Cuando algunas de sus compañeras empezaron a asistir a encuentros y congresos, descubrieron que sí había una palabra para definir lo que sentían. No eran antihombres: eran transgénero.
A pesar de ello, la vida en la calle era brutal. Si eran asaltadas o violadas, no podían denunciar el delito.
«La policía directamente te dirá: “¿Para qué vienes aquí si sabes de sobra que la prostitución y la sodomía van contra la ley?”», rememora.
Cuenta que, incluso, en alguna ocasión despiadados agentes de policía las amenazaban con extorsionarles y quedarse con todo su dinero.
Una vez, la policía la encerró a ella y a otras mujeres transgénero junto a hombres en la comisaría, y les tiraron preservativos a la celda, una luz verde para los otros detenidos. Por aquel entonces era solo una adolescente.
Otro día acompañó a una amiga a la comisaría para denunciar un caso de violencia doméstica. Y entonces, fue el policía quien le espetó a ella: «Tú estás implicada en un delito de sodomía y te encerraré por ello».
En 2014, un grupo de transexuales fue arrestado por dedicarse al trabajo sexual en Suriname. Entre otras humillaciones, tuvieron que soportar cómo un guarda de la prisión las obligaba a desnudarse y ponerse de cuclillas fuera de la celda, en presencia de los demás detenidos.
Hace siete años, una de sus amigas fue asesinada y su cuerpo fue arrojado detrás de una iglesia. No hubo investigación alguna.
Un trauma tras otro acaba pesando.
Incluso cuando no sucede nada, hay ya un temor constante. ¿Me echarán del taxi? ¿Me insultará la gente por la calle? ¿Me juzgarán por lo que llevo puesto?
«Las chicas se lo toman como que lo que les sucede es culpa suya», relata la Srta. Paule. «Incluso yo misma he sentido en ocasiones que la gente tenía derecho a hacerme cosas porque yo no me comportaba según las normas sociales».
Aun cuando se adentró en el mundo de la defensa de los derechos, no lo acababa de ver del todo. Intentó suicidarse una vez y comenzó a beber y fumar antes de empezar a trabajar. Hace dos años se desmoronó, pero ahora se moviliza en servicio de la comunidad.
La Srta. Paule valora sobremanera el trabajo de organizaciones como la Sociedad contra la discriminación por la orientación sexual y la GTU, ya que considera que, gracias a ella, se ha avanzado en el diálogo en torno a la inclusión en Guyana.
«Lo que todavía falta es mayor seguridad y equidad para la comunidad», insiste. «Necesitamos una respuesta estatal que diga: “Se ha de cuidar de estas personas”. La comunidad transgénero no tiene trabajo, sufrimos acoso desde la etapa escolar y somos víctimas de la brutalidad policial. Todo eso está mal. Necesitamos ya mismo una acción sólida y robusta por parte de nuestros representantes políticos».
Nuestra acción
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Las organizaciones de la comunidad caribeña llaman a la acción decisiva para poner fin a los abusos homófobos y al ciberacoso
29 Mayo 2020
29 Mayo 2020 29 Mayo 2020Ulysease Roca Terry fue un diseñador de moda gay beliceño que vivió con el VIH. Acababa de perder a su madre y batallaba contra una fuerte depresión. Aunque entonces aún no había pandemia, se atravesaba un momento complicado.
Fue arrestado en abril por incumplir las leyes que imponían el toque de queda por la crisis de la COVID-19. Estando bajo custodia policial, fue víctima de ataques homófobos y acoso por parte de un agente de la policía. Incluso en las redes sociales se colgó un vídeo de los abusos. Denunció, además, que, mientras estuvo detenido, fue agredido físicamente. Días más tarde murió.
Este mes en las Bahamas estuvo circulando por las redes sociales un vídeo en el que se veía cómo una mujer disconforme con el género era golpeada por tres hombres que, a la vez, le arrojaban insultos homófobos. Uno de los hombres le rompió un trozo de madera en la cabeza. Los otros la abofetearon y le dieron puñetazos. Cuando el vídeo circuló online, algunos se burlaron de la víctima.
Mientras los países del Caribe centran sus esfuerzos en combatir la COVID-19, las organizaciones de la comunidad han alzado sus voces contra los abusos emocionales, físicos y verbales que forman parte de la vida en la región de muchas personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI). Asimismo, han hecho saltar las alarmas y han avisado de que esta crueldad cada vez es más habitual online.
Caleb Orozco, del Movimiento Belice Unido para la Promoción y Defensa (UNIBAM, por sus siglas en inglés), habló sobre el caso del Sr. Roca Terry con una mezcla de dolor y rebeldía. El Sr. Orozco está muy habituado a las batallas duras. Fue el litigante que, con gran éxito, en 2016 desafió la ley de Belice que prohibía el sexo consensuado entre personas del mismo sexo.
«La policía no puede erosionar la confianza de la población en su papel como garantes del cumplimiento de la ley demostrando desprecio por la dignidad y los derechos de las personas que forman parte de los grupos más vulnerables: las personas con problemas de salud mental, quienes viven con el VIH y los individuos con distinta orientación sexual», manifestó el Sr. Orozco. «Es responsabilidad de la policía imponer y hacer cumplir el toque de queda de una manera que sea razonable. El burlarse de la gente no ayuda a construir esa confianza pública en la policía como garante y protectora de los ciudadanos de a pie».
UNIBAM solicita una investigación transparente. Pide que se revise el informe de la autopsia y solicita que se tomen medidas para mejorar el trato que la policía da a los miembros de las comunidades vulnerables y marginadas, sobre todo en el contexto de las restricciones por la COVID-19.
En Belice se ha abierto un debate en torno a una Ley de igualdad de oportunidades. De acuerdo con una encuesta de opinión pública llevada a cabo por ONUSIDA en el año 2013, Belice se sitúa entre los países caribeños más tolerantes. Un 75 % de los participantes estaba de acuerdo en que las personas no deberían ser tratadas de forma diferente por su orientación sexual. Este incidente recuerda que, a pesar de los avances conseguidos en el campo de las actitudes sociales y la ley, hay aún por delante grandes desafíos relacionados con los prejuicios y el abuso de poder.
La Organización de las Bahamas para las cuestiones relacionadas con la comunidad LGBTI ha considerado que el ataque que circula por las redes sociales es un delito de odio y que, por consiguiente, se ha de perseguir a los culpables.
«En todo el mundo, este tipo de delitos de odio (el tener como blanco a una persona y tratarla con violencia extrema por ser quien es) es considerado uno de los modos de comportamiento humano más condenables que se puedan imaginar», declara Rights Bahamas.
Alexus D’Marco, directora ejecutiva de la Organización de las Bahamas para las cuestiones relacionadas con la comunidad LGBTI, insiste en la necesidad de un diálogo y una acción mayores para abordar las actitudes sociales.
«¿Qué dice de nosotros como pueblo el que tantos consideren este comportamiento fuente de humor y diversión? ¿Qué vamos a pensar cuando muchas de las culpables son mujeres que deberían ponerse en pie juntas en señal de solidaridad para oponerse al sinfín de injusticias de las que todas son víctimas como miembros de un género oprimido en esta sociedad?», se plantea la Sra. D’Marco.
Las Bahamas son el único país del Caribe que, mediante una ley del parlamento, ha descriminalizado el sexo consentido entre adultos del mismo sexo. Sin embargo, aún queda mucho por hacer para que las actitudes sociales vayan en consonancia con la ley. Los defensores insisten en que la legislación referente a los delitos de odio se debe aplicar y hacer cumplir de inmediato.
Tanto en las Bahamas como en Belice, las entidades estatales se han unido a la sociedad civil para denunciar los ataques. La Comisión nacional del sida, la oficina del Enviado especial para mujeres y niños y el Ministerio de Desarrollo Humano, Transformación Social y Alivio de la Pobreza han pedido también que el caso del Sr. Roca Terry sea investigado en profundidad. En las Bahamas, el Ministerio de Servicios Sociales y Desarrollo Urbano ha solicitado el enjuiciamiento rápido por parte del Gobierno y la sociedad de los casos de violencia de género como señal de la tolerancia cero.
«Aparte de seguir adelante con la reforma legislativa y los programas para los grupos de población clave, debemos continuar insistiendo en el diálogo social y el orden público, para crear sociedades caribeñas más pacíficas e inclusivas en el Caribe», señaló James Guwani, director de ONUSIDA para el Caribe.
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«Lo que más me preocupa es conseguir mi medicación antirretroviral»: El VIH y la COVID-19 en América Latina
28 Mayo 2020
28 Mayo 2020 28 Mayo 2020Desde el comienzo de la pandemia de la COVID-19, Marcela Alcina, del Movimiento Latinoamericano y del Caribe de Mujeres Positivas (MLCM+), ha recibido más de 20 llamadas al día en las que le pedían tanto ayuda para comida o medicinas como consejos para afrontar el confinamiento.
Yesenia Rodríguez (no es su verdadero nombre) hizo una de esas llamadas. Colombiana de nacimiento, vivió durante más de 24 años en la República Bolivariana de Venezuela, pero, debido a la crisis humanitaria del país, tuvo que regresar a Cali, Colombia, hace seis meses para acceder a su tratamiento para el VIH.
«Somos ocho: mis cuatro hijos, mi marido, mis dos nietos y yo», me cuenta.
La Sra. Rodríguez no tiene trabajo y necesita ayuda para alimentar a su familia y acceder a su medicación antirretroviral. «Volví a Cali solo para enfrentarme a otra nueva crisis. Lo que más me preocupa es conseguir mi medicación antirretroviral, pero no tengo acceso a la atención sanitaria en Colombia», explica. «Está siendo extremadamente duro tanto para mí como para mi pareja, ya que ambos vivimos con el VIH. Mis hijos y mi esposo están desempleados. Y los niños no aguantan el hambre igual que los adultos».
A la Sra. Rodríguez la pusieron en contacto con Yani Valencia, de la Organización Lila Mujeres, parte de la red MLCM+. Recibió un paquete de alimentos para ella y para su familia, y actualmente la están poniendo en contacto con alguien que pueda garantizar su acceso a la terapia antirretroviral. «Estuve a punto de desmayarme cuando me trajeron toda esta comida, me hizo extremadamente feliz».
ONUSIDA está recomendando que, especialmente durante la pandemia de la COVID-19, las personas que viven con el VIH tengan a mano los suministros médicos necesarios. Las pautas para el tratamiento del VIH elaboradas por la Organización Mundial de la Salud recomiendan ahora la dispensación multimensual de tres o más meses de medicamentos para el VIH para la mayoría de las personas con visitas rutinarias. Sin embargo, según una encuesta reciente llevada a cabo por ONUSIDA en América Latina y el Caribe con relación a las necesidades de la comunidad de las personas que viven con el VIH en el contexto de la pandemia de la COVID-19, solo una de cada diez personas afirmaron haber recibido un suministro de tres meses de su terapia antirretroviral.
«Hemos conocido a personas que no pueden acceder a la atención sanitaria. Un compañero nuestro en Colombia cogió prestada la motocicleta de un vecino para repartir medicamentos. Nos damos cuenta de que a las comunidades se nos pasa por alto muy a menudo, cuando debemos ser también parte de la respuesta. No podíamos esperar más, necesitábamos hacer algo ya», insiste la Sra. Alcina.
Las comunidades han desempeñado y continúan desempeñando un papel clave en la respuesta al sida a nivel local, nacional e internacional. Y ahora las comunidades están desempeñando un papel enorme en la lucha contra la COVID-19. MLCM+ ha desarrollado una red de 850 voluntarios que trabajan en 17 países de la región y cuyo objetivo es extender la solidaridad durante la pandemia de la COVID-19, manteniendo el foco en las personas que viven con el VIH.
«Estamos distribuyendo comida y productos de limpieza, hacemos mascarillas que después distribuiremos junto con la terapia antirretroviral, estamos enseñando a las personas métodos de prevención, repartimos preservativos y ayudamos a las mujeres a encontrar refugio en los casos de violencia doméstica», cuenta la Sra. Alcina.
MLCM+ está trabajando en toda la región junto con ONUSIDA, ONU Mujeres, el Fondo de Población de las Naciones Unidas y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Juntas, todas las organizaciones están ofreciendo apoyo técnico o financiero.
«ONUSIDA nos proporciona recursos, especialistas y webinars formativos». Por otro lado, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura nos ayuda económicamente. De esta forma, entre todos estamos lanzando un mecanismo que pretende reforzar las acciones del Gobierno, nunca reemplazarlas», detalla la Sra. Alcina.
«Observamos cómo las desigualdades se han hecho mucho más evidentes durante la pandemia de la COVID-19. La desigualdad y, sobre todo, la desigualdad de género, se ve exacerbada en tiempos de crisis. Las mujeres que viven con el VIH han de estar en el centro de las respuestas tanto al VIH como a la COVID-19, no podemos dejarlas atrás», insistió César Núñez, director del Equipo de apoyo regional de ONUSIDA para América Latina y el Caribe.
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Pia Wurtzbach habla sobre cómo está contribuyendo con la respuesta a la COVID-19
27 Mayo 2020
27 Mayo 2020 27 Mayo 2020Pia Wurtzbach, Miss Universo 2015 y Embajadora de Buena Voluntad de ONUSIDA para Asia y el Pacífico, lleva mucho tiempo defendiendo la respuesta al sida en Filipinas y el resto de la región. Sin embargo, últimamente su trabajo se ha centrado en apoyar la respuesta a la COVID-19. Para ello, ha concentrado sus esfuerzos en recaudar dinero para distribuir 25 000 mascarillas en los hospitales de Manila, y ha apoyado las campañas realizadas en las redes sociales para evitar los contagios tanto de la COVID-19 como del VIH.
ONUSIDA ha conversado con la Srta. Wurtzbach para conocer mejor su misión en este desafiante momento.
¿De qué manera organizó la campaña para donar mascarillas a las instalaciones sanitarias de Manila?
De entrada, encargué 5000 mascarillas que pagué con mi propio dinero para tener referencias de un proveedor con garantías. Encontré uno, pedí las mascarillas y después las repartí entre cuatro hospitales. Una vez que estuve lista y que me sentí segura, empecé la campaña para recaudar fondos. Recurrí al sector privado de Filipinas y eché mano también de mi propia red de contactos. Hasta la fecha, hemos conseguido donar mascarillas a 30 hospitales de Metro Manila. Intentamos hacer llegar mascarillas a otros hospitales de fuera de la capital, pero, debido al confinamiento, aún no ha sido posible. He logrado, además, donar comidas a la unidad de cuidados intensivos de uno de los hospitales en Metro Manila. Las enfermeras y los médicos que trabajan en dicha unidad están viviendo en el hospital y no van a sus casas. Con las donaciones siento que les estoy prestando mi apoyo.
¿Cómo continúa apoyando la respuesta al VIH en su papel como Embajadora de Buena Voluntad de ONUSIDA?
A diario estoy en contacto con LoveYourself, la organización de la sociedad civil de la que soy voluntaria para Filipinas. Nos ponemos al día de lo que está pasando y supervisamos las necesidades de las personas que viven con el VIH. También aprovecho mis perfiles en las redes sociales para colgar información relacionada con la prevención del VIH y la COVID-19, y consejos para mantenerse sano. Asimismo, mantengo a mis seguidores informados de los servicios proporcionados por LoveYourself para apoyar a las personas que viven con el VIH durante esta pandemia de la COVID-19. Por ejemplo, el acercar a casa de quien lo necesite su medicación antirretroviral.
¿Qué preguntas le están planteando las personas que viven con el VIH o los grupos de población clave con respecto al VIH y la COVID-19?
Lo que más me están preguntando tiene que ver con cómo acceder a las medicinas. Muchas personas también desean saber si va a haber un suministro suficiente de la medicación. Es fantástico que haya organizaciones como LoveYourself en Filipinas que ayuden a las personas que viven con el VIH a acceder a sus medicamentos. Estoy verdaderamente impresionada por la actitud de Vinn (Ronivin Garcia Pagtakhan), fundador de LoveYourself. Lleva todo este tiempo utilizando su propio coche para llevar las medicinas a los hogares de las personas, estén donde estén. Sin duda, es un superhéroe de la vida moderna.
¿Cómo ha mantenido su motivación para continuar adelante con el trabajo en este momento que nos ha puesto a todos a prueba?
Me siento afortunada, porque a mi alrededor en este ámbito tengo infinidad de amigos y amigas que también son enfermeros y enfermeras. Quizá sorprenda si digo que mi maquilladora es enfermera, y que muchos de los fotógrafos que me acompañan también son enfermeros. En Filipinas, hay infinidad de personal de enfermería que, por un motivo u otro, acaba dedicándose a otra cosa. Pero siguen vinculados al ámbito sanitario y conocen a mucha gente de ese sector. Y sé mucho gracias a ellos. Me han contado muchas historias, historias reales, sobre cómo están los hospitales y el ambiente que se respira en ellos.
Al escuchar todo eso, sentía la necesidad de hacer algo. Tengo suerte, yo he podido permanecer todo el tiempo a salvo en casa. Así que una y otra vez le daba vueltas a lo mismo: ¿qué puedo hacer para sentirme útil? Por eso empecé la campaña para recaudar fondos. Los sanitarios que están en primera línea me enviaron mensajes para darme las gracias e incluso me hicieron llegar un vídeo. Y cuando veo a toda esa gente que está al pie del cañón, pero que saca tiempo para darme las gracias, aún quiero ayudar más y más.
La campaña de financiación dio a mi vida una misión y un propósito. Eso es lo que le digo a la gente. Si estás en casa y tienes seguidores en Instagram, o si eres una influencer o una persona famosa, si eres alguien conocido en tu colegio, utilízalo. Haz uso de esa fama. ¡Es el momento! No podemos sentarnos y quedarnos de brazos cruzados hasta que toda esta tormenta pase. La solución ha de venir de nosotros mismos.
¿Qué echa en falta de su vida anterior a esta pandemia de la COVID-19?
Me da la sensación de que no valoraba las pequeñas cosas. Las daba por sentadas. No apreciaba el valor de los pequeños recorridos de ida y vuelta al trabajo, de los viajes, de mi ajetreada vida profesional. Antes del confinamiento recuerdo estar quemadísima por el exceso de trabajo. No tenía ni un solo día ni fin de semana libre. Trabajaba de lunes a domingo. Me había dicho a mí misma que necesitaba algo de tiempo para mí, para estar sola. Y, de repente, empezó todo esto. Estoy aprovechando para reflexionar y pensar en todo aquello que realmente es importante para mí.
Lo echo todo de menos. Extraño el salir a andar, el tráfico, el ver a gente. Estoy realmente convencida de que este confinamiento nos está brindando el tiempo que necesitamos para meditar y darle vueltas a lo que realmente es importante en nuestra vida. Pienso que, cuando acabemos la cuarentena y el aislamiento, sabremos bien a qué dar prioridad.
¿Cómo pasa el tiempo libre ahora en casa, confinada?
Bueno, pues, lo bueno de este confinamiento es que dispongo de más tiempo para mí. Todos los días subo a mi azotea a entrenar. Extiendo allí mi esterilla de yoga y dedico unas cuantas horas a practicar ejercicio y tomar algo de sol. Me fijo una rutina para cada día. Soy de la opinión de que, con una rutina, los días parecen seguir una dirección. Cuando me despierto por la mañana, miro el correo electrónico y trato de sacar algo de trabajo adelante. Por las tardes entreno. Y por las noches cocino algo, me pongo la televisión o veo Netflix. Así que divido mi día entre el trabajo, la luz del sol y «mi tiempo». Creo que he conseguido un buen equilibrio. Me siento productiva y me cuido.
¿Qué hará una vez que haya alcanzado su objetivo de donar 25 000 mascarillas?
Aún no es nada seguro, pero mi equipo y yo estamos viendo la manera de ayudar a las personas que necesitan algún tipo de apoyo económico. Queremos prestarles nuestra ayuda y donarles alimentos. Además de todo ello, me gustaría también centrarme en utilizar mis redes sociales para transmitir a la gente mensajes con relación a la salud mental. Me encantaría ofrecer consejos para ayudar a controlar o gestionar la ansiedad. La gente está en casa con sus teléfonos, por lo que podrían leer algo que los ayudara a gestionar su estrés.
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«Si a la gente se le pide que se aísle, hemos de tener la certeza de que cuentan con alimentos y medicación»
26 Mayo 2020
26 Mayo 2020 26 Mayo 2020Cuando las tiendas y los mercados de productos no esenciales cerraron en Senegal en respuesta al brote de la COVID-19 en el país, y se prohibieron, además, los movimientos entre regiones, muchas personas que trabajaban en el sector informal, entre ellas mucha gente que vive con el VIH, perdieron todos sus ingresos. El hambre comenzó a acercarse a muchos de forma tremendamente peligrosa.
En tan solo unos días, la Red nacional de asociaciones de personas que viven con el VIH en Senegal (RNP+, por sus siglas en inglés) se movilizó y dio a conocer a todos sus miembros las opciones de ayudas para alimentos que el Gobierno había puesto a disposición de un millón de hogares. Al mismo tiempo, empezó a asesorar a las personas, con el fin de evitar los contagios de la enfermedad del coronavirus.
«Si a la gente se le pide que se aísle, hemos de tener la certeza de que cuentan con alimentos y medicación». Las comunidades de personas que viven con el VIH se ayudan unas a otras a cuidarse, a aislarse, a acceder a la medicación cuando se necesita y a cuidar de las familias de los otros», explica Soukèye Ndiaye, presidenta de RNP+.
Los líderes de las comunidades y las organizaciones no gubernamentales están desempeñando un papel muy activo en Senegal, donde se encargan de proporcionar información clara y precisa para evitar el pánico, y se enfrentan al estigma y la discriminación, tanto contra el VIH como contra la COVID-19. RNP+ se ocupa de monitorizar la respuesta a la COVID-19 a medida que esta se desarrolla, se fija en cómo esta está afectando a los más vulnerables y llama la atención del Gobierno y los proveedores de servicios con relación a los problemas urgentes.
Su actuación conjunta con la Alianza nacional de comunidades para la salud y ENDA Santé permitió a RNP+ distribuir más de 200 lotes de alimentos y productos de higiene a las familias más pobres que viven con el VIH. La Oficina regional de ONUSIDA en el país ha dado también un paso al frente para proporcionar una cantidad económica capaz de garantizar que el programa Una familia-Un kit siga prestando ayuda a las personas que más lo necesitan.
RNP+ está defendiendo asimismo la posibilidad de financiar a las personas que viven con el VIH con el fin de facilitarles el viajar a los centros sanitarios, ya que se han incrementado los gastos relacionados con los transportes. Asimismo, trata incansablemente de conseguir un apoyo económico para aumentar el alcance del trabajo de los sanitarios de la comunidad, quienes están contribuyendo sobremanera al suministro de la terapia antirretroviral.
Durante la pandemia de la COVID-19, resulta vital garantizar la continuidad del tratamiento del VIH distribuyendo suministros multimensuales de terapia antirretroviral. Aunque RNP+ ha instado al Gobierno para que todas las personas que viven con el VIH dispongan de reposiciones multimensuales, la debilidad de la cadena de suministro, incluyéndose aquí la valoración inadecuada por parte de algunas clínicas de las necesidades de suministros de terapia antirretroviral y la irregularidad de los suministros a nivel central, han hecho que no todas las personas estén recibiendo los medicamentos que necesitan. ONUSIDA le está prestando su apoyo al Gobierno para seguir los pedidos de medicinas antirretrovirales y reforzar la cadena de suministro.
El papel de las comunidades, principalmente de las comunidades de los más vulnerables, es vital en esta era de la COVID-19 que estamos viviendo. «La historia de la epidemia del VIH nos ha dejado claro que la respuesta a una epidemia solo es efectiva si las comunidades afectadas están plenamente integradas en la respuesta, desde su planificación hasta su puesta en marcha y supervisión. Solo así será una respuesta basada en las realidades y las necesidades de todos», apunta Demba Kona, directora regional de ONUSIDA para Senegal.
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«Estamos juntos en esto»: Uganda Young Positives responde a la COVID-19
25 Mayo 2020
25 Mayo 2020 25 Mayo 2020Kuraish Mubiru se despierta de madrugada cada día para reponer los medicamentos de la terapia antirretroviral en distintas instalaciones sanitarias y después repartirlos entre sus compañeros y otros miembros de la comunidad que viven con el VIH. Esa lleva siendo su rutina desde hace siete semanas.
El Sr. Mubiru es el director ejecutivo de Uganda Young Positives (UYP), una organización basada en la comunidad que reúne a las personas que viven con el VIH, sobre todo en el sector informal. Con más de 50 000 miembros registrados, UYP se centra en aumentar el alcance para sus miembros de los servicios para la prevención, el cuidado y el apoyo relacionados con el VIH.
Cuando Yoweri Museveni, presidente de Uganda, se dirigió por primera vez a la nación el pasado 18 de marzo para informarla de la pandemia mundial de COVID-19, entre las medidas que dio a conocer estaban las de prohibir los encuentros sociales, decretar el cierre de la mayoría de los negocios, y cancelar el transporte público. Desde ese mismo momento, las personas que viven con el VIH y tuberculosis han tenido dificultades para acceder tanto a sus cuidados médicos rutinarios como a la reposición de sus medicamentos.
Como consecuencia de las medidas, el Sr. Mubiru empezó a recibir llamadas de gente joven cuyos medios de subsistencia y tratamiento del VIH dependían de las instalaciones que se habían cerrado. Se empezaba a sentir el impacto de las restricciones. La gente joven dejaba de ser capaz de acudir a su centro de atención sanitaria para recibir atención y tratamiento y, además, ni tan siquiera podía permitirse adquirir comida.
Si bien distintos centros sanitarios y organizaciones de la sociedad civil trabajaron juntos para acercar a las personas sus medicinas antirretrovirales, un buen número de personas, como informan los grupos de apoyo de la comunidad y los centros sanitarios, no han recibido sus medicamentos como consecuencia del miedo al estigma y la discriminación por parte de la comunidad y de los miembros de su familia.
«Puso a prueba a la comunidad y a nuestra resiliencia, pues nuestros iguales nos necesitaban más que nunca», apuntó el Sr. Mubiru. «Nos vimos obligados a salir de nuestra zona de confort; tuvimos que actuar y pensar rápido para no perder debido a la COVID-19 todo lo que habíamos ganado en la respuesta nacional al VIH».
El Sr. Mubiru se unió como voluntario para ayudar a sus compañeros a acceder al tratamiento para el VIH poniendo a su disposición su propio coche. Al principio utilizó sus propios recursos para repostar el coche y comprar comida, pero enseguida se quedó sin dinero.
Cuando todo comenzó, uno de los mayores desafíos era ser capaz de repostar el coche para continuar reponiendo los medicamentos. Sin embargo, al endurecerse las restricciones sobre el transporte privado, el Sr. Mubiru no pudo continuar haciendo repartos. Gracias al apoyo de ONUSIDA, del Instituto de Enfermedades Infecciosas y del Ministerio de Salud, obtuvo un permiso que lo autorizaba a seguir prestando apoyo a su comunidad.
Durante uno de sus repartos diarios, la policía incautó el coche del Sr. Mubiru durante más de cuatro horas y le hicieron esperar. Fue necesaria la intervención de un alto cargo policial para que el Sr. Mubiru pudiera recuperar tanto su coche como su libertad. En otras muchas ocasiones la policía lo había parado para preguntarle a dónde iba y, debido a esas pausas, a veces llegaba a casa después del toque de queda, que estaba fijado a las 19:00 horas.
Pese a todo, su decisión de apoyar a la comunidad es inquebrantable. Sabe bien que no todo el mundo se sentiría cómodo teniendo que acudir a su centro sanitario más cercano para reponer sus antirretrovirales, pues eso los obligaría a revelar a las autoridades locales por qué tienen permiso para moverse. Y muchos tampoco querrían ver un coche de la organización de la comunidad, que sería fácilmente reconocible, aparcado a la puerta de su casa.
«Casos como estos me empujan a salir de la cama cada mañana. Seguimos estando juntos en esto. La COVID-19 terminará y nuestra vida seguirá», confiesa.
De media, entrega a sus compañeros ocho repuestos de antirretrovirales al día. A pesar de las largas distancias que debe recorrer y de los lugares de tan difícil acceso a los que tiene que llegar, la comida es uno de sus mayores desafíos ahora mismo, puesto que el hambre compromete la adherencia de las personas a su medicación. El estigma y la no revelación del estado serológico hacen que para las personas también sea todo un reto el acceder a su tratamiento para el VIH en un centro cercano.
«El brote de la COVID-19 está teniendo un mayor impacto en las personas que viven con el VIH», recalcó Karusa Kiragu, directora de ONUSIDA en Uganda. «Tenemos que garantizar que no se ponga en riesgo la adherencia al tratamiento para el VIH. Y esto es algo que se puede conseguir mediante la dispensación multimensual de la terapia antirretroviral, apoyada por una fuerte y sólida respuesta liderada por la comunidad».
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Modelizando el extremo: muertes relacionadas con la COVID-19 y el sida
25 Mayo 2020
25 Mayo 2020 25 Mayo 2020Kimberly Marsh, asesora superior en materia de modelización y epidemiología, lleva seis años trabajando en ONUSIDA. Colabora con los países ayudándolos a estimar el impacto mundial y regional de la epidemia del VIH.
¿Qué más nos puede contar sobre el último informe de modelización? Examina las distintas situaciones posibles en la era de la COVID-19 en el África subsahariana, ¿no es así?
Los modelos se centraban en las posibles interrupciones que podrían sufrir los servicios del VIH como consecuencia de la pandemia de la COVID-19. Dichas alteraciones podrían afectar negativamente a la incidencia del VIH (el número de nuevas infecciones por el VIH) y al número de muertes relacionadas con el sida, excesivas respecto a las que podríamos haber visto de no haberse producido la pandemia de la enfermedad del coronavirus.
Se trata de una cuestión que nos importa especialmente, porque sabemos que más de dos tercios de las personas que viven con el VIH en todo el mundo habitan las regiones del África subsahariana. Así, en 2018, hablamos de 25,7 millones de personas que viven con el VIH, 1,1 millones de nuevas infecciones y alrededor de 470 000 muertes relacionadas con el sida. Entre quienes viven con el VIH en estas zonas, el 64 % de las personas siguen una terapia antirretroviral que salva vidas y que, además, evita futuras nuevas infecciones por el VIH.
Por ello, es realmente importante que seamos capaces de garantizar su acceso a los servicios. En los modelos, nos fijamos en las interrupciones de los servicios: un parón total de todos los servicios relacionados con el VIH durante tres y seis meses. Y estudiamos el impacto que ello tendría en un año y en cinco años. Eso sí, no hay que olvidar que hablamos de escenarios y que son escenarios extremos. No esperamos que esto suceda de hecho, pero nos ayuda a responder a dos grandes preguntas. Primero, ¿qué servicios relacionados con el VIH son los más importantes para evitar futuras muertes y acabar con las nuevas infecciones por el VIH? Y segundo, ¿qué podría pasar si no mitigamos o abordamos estas interrupciones?
Y de todo este ingente trabajo, ¿qué dos conclusiones clave se extraen?
El trabajo de modelización predijo que, si los tratamientos del VIH se interrumpían durante seis meses, en el África subsahariana se producirían 500 000 muertes más. Así que, cuando nos fijamos en las estimaciones de ONUSIDA para las muertes relacionadas con el sida a lo largo del tiempo, nos situaríamos de nuevo alrededor de 2008, cuando hubo casi un millón de muertes.
No cabe duda de que el tratamiento para el VIH es fundamental. Ahora mismo, lo más importante que los países pueden hacer para evitar el aumento de muertes y de la incidencia del VIH es garantizar que las personas que necesitan tratamiento para el VIH dispongan de las dosis necesarias para tres y seis meses. Todos los países deberían trabajar para asegurar que las cadenas logísticas de suministro les proporcionen las medicinas suficientes que tienen que distribuir, de manera que todas las personas tengan la medicación necesaria y que la puedan seguir tomando en los próximos meses.
Lo segundo que cabe decir es que estamos ante proyecciones y que, por tanto, todavía tenemos tiempo de garantizar que las personas reciban los tratamientos que necesitan para el VIH.
Evitemos lo que este modelo predice que podría pasar, y consigamos la medicación para las personas que viven con el VIH.
¿Qué puede decirnos sobre la prevención del VIH? ¿Influye realmente la disponibilidad de los preservativos?
Nuestros modelos demostraron que, con respecto a los servicios de prevención, la disponibilidad de los preservativos influye en los resultados. Es importante aclarar que lo fundamental es, ante todo, un plan de tratamiento, pero que hay cosas como el acceso a los preservativos que son importantes. Detectamos que, al año, habría un aumento relativo de un 20-30 % en la incidencia del VIH si los preservativos dejaran de estar disponibles durante seis meses. Se trata, en definitiva, de algo en lo que deberíamos centrarnos.
¿Nos cuenta algo más sobre el impacto que tiene en sus escenarios la transmisión maternoinfantil del VIH?
En nuestros escenarios, observamos a lo que podría llevar tanto la interrupción de los servicios relacionados con las pruebas del VIH como el hecho de que las mujeres no dispusieran de la medicación necesaria para no transmitirles el VIH a sus hijos. Y lo que los distintos modelos hallaron es que, al retirar estas medicinas (las cuales han tenido un impacto extremadamente importante a la hora de reducir las nuevas infecciones por el VIH en los últimos 5 a 10 años), se observan incrementos de hasta un 162 % en el número de nuevas infecciones del VIH entre niños en determinados países de todo el mundo. Es fundamental mantener la prevención de la transmisión maternoinfantil dentro de los servicios relacionados con el VIH.
Antes ha afirmado que se trata de un escenario extremo, no de una profecía. Aun así, ¿sigue creyendo en la modelización?
Los modelos son esenciales para explorar cuestiones que los países normalmente plantean a ONUSIDA y a la Organización Mundial de la Salud en cuanto al desarrollo de enfoques estratégicos para responder al VIH en sus territorios. Los modelos no son perfectos, pero tienen mucho que decirnos. Además, en esta situación concreta que se nos plantea ahora, ponen de manifiesto algunas de las estrategias realmente importantes para los próximos meses en los que la COVID-19 golpeará, o podría golpear, al África subsahariana.
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Un hueco en la foto para las personas transgénero
14 Mayo 2020
14 Mayo 2020 14 Mayo 2020La ayuda de emergencia no es la especialidad de Humsafar Trust, pero la COVID-19 ha cambiado su propósito.
Unos días después de que las medidas de confinamiento se hicieran efectivas en la India, los equipos de Humsafar Trust recibieron llamadas desesperadas de personas que no tenían ni un sitio para vivir ni ningún ingreso, explica Vivek Anand, director ejecutivo de Humsafar Trust, una organización no gubernamental basada en la comunidad para personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI), y con sede en Bombay. En aquel momento se convocó a los equipos a una reunión urgente para decidir qué hacer. «Tras mucho pensar y evaluar las necesidades, todos estuvimos de acuerdo en empezar por proporcionar alimentos a la gente».
Recaudaron dinero de entre ellos mismos, y compraron comida y otros productos básicos.
Después fueron a sus comunidades y les dijeron que Humsafar Trust había iniciado un fondo de ayuda para la COVID-19. En solo tres días más de 700 personas pidieron ayuda. «Gracias a lo aportado por las comunidades, los aliados, las empresas y algunas agencias donantes, hemos ayudado a más de 2000 personas ofreciéndoles comida, acceso a la atención sanitaria (por ejemplo, a los medicamentos para el VIH) y una prestación económica. También hemos solicitado apoyo al Gobierno», apunta el Sr. Anand, sonriendo en su pequeño despacho en casa mientras el aire acondicionado le regala soplos de frescura.
Siente que, durante la respuesta a la pandemia, no se está prestando atención a la comunidad LGBTI. «El 70 % de nuestra comunidad procede de un nivel socioeconómico más bajo y carece de ahorros», apuntó.
El grueso de la ayuda de Humsafar Trust va dirigida a las personas transgénero, quienes, para él, han sido las más golpeadas por la pandemia. «Esta gente no solo sobrevive normalmente con ingresos muy bajos, sino que, además, muchos de ellos no tienen papeles, por lo que son invisibles para los Gobiernos y no reciben su ayuda», explica el señor Anand.
El confinamiento se ha traducido en un problema económico y ha dado lugar a un enorme estrés mental. El Sr. Anand cuenta cómo un miembro de su equipo transgénero en Humsafar Trust no puede presentarse a sí misma durante las sesiones que realizan online porque vive con sus padres y ellos piensan que es un chico. Otras personas están siendo obligadas a contraer matrimonio, mientras que muchas son víctimas de abusos y malos tratos.
A la puerta de la frutería para intentar tener más cobertura, Shreya Reddy confiesa que siempre quiso ser mujer. Nació chico, fue el blanco de muchas burlas, pero nunca se rindió. A los 13 huyó y se unió a una comunidad hijra, la cual estaba formada principalmente por personas transgénero. Cuatro años más tarde, comenzó el proceso para cambiar de género gracias al dinero que había ido ganando como trabajadora sexual. Tras un tiempo, revela la joven Reddy, se dio cuenta de que, para tener éxito, debía estudiar. Su grado en trabajo social y el pasado que cargaba a sus espaldas la llevaron a Hamsafar Trust, donde ahora ejerce como educadora de iguales y trabajadora social. La COVID-19 la ha hecho retroceder por una serie de motivos.
«Está siendo horrible, no puedo acceder a mis hormonas, he perdido peso y tengo hemorragias», relata. Añade que, como consecuencia del confinamiento, nadie puede seguir sus controles con el ginecólogo. «Y mi comunidad es incapaz de entender las normas y el lenguaje científico. Fundamentalmente porque mucha gente, al igual que yo, está luchando una barbaridad porque no pueden pagar el alquiler ni acceder a los productos básicos», afirma la Srta. Reddy.
Hablando cada vez más rápido, sigue diciendo: «Las personas no están educadas ni preparadas para esto, tienen miedo y hay mucha desconfianza».
Pero Shreya Reddy se ha vuelto aún mejor persona y reconoce estar dedicada en cuerpo y alma al trabajo social. Una de las personas transgénero con las que colabora, cuando se le acabaron los ingresos, llegó a decirle: «Lo mejor es que me muera». «Me capacito a mí misma hablando con la gente», insiste. «Somos todos una población tan vulnerable y tan pobre que necesitamos ayuda».
De acuerdo con el último informe de OutRight Action International, Vulnerability amplified: the impact of the COVID-19 pandemic on LGBTIQ people, (vulnerabilidad amplificada: el impacto de la pandemia de la COVID-19 en la comunidad LGBTIQ), los desafíos a los que se enfrentan las personas LGBTI en todo el mundo como resultado del virus y las medidas de contención se multiplican en comparación con los de la población general. Jessica Stern, directora ejecutiva de OutRight, se atreve a pronunciar: «Para nosotros la situación es calamitosa. Me temo, y me da terror, que muchas personas LGBTI van a perder sus vidas debido a la enorme vulnerabilidad a la que estamos haciendo frente».
Apuntando con el dedo a los vendedores del mercado que están tras ella, la Srta. Reddy dice: «Los he ayudado a elaborar las mascarillas y los desinfectantes. Yo ayudo a todo el mundo, pero me asusta el futuro».
El Sr. Anand se hizo eco de ese mismo sentir. Ha tenido que prolongar el fondo de ayuda hasta agosto.
«Cada día estamos ante un nuevo desafío», suspira. Sus equipos, a menudo muy activos, no pueden todos trabajar online. Señala, además, que cada vez más personas viven de modo clandestino, lo que dificulta aún más llegar a ellas.
Al echar la vista atrás y volver a su juventud, recuerda que tuvo un desarrollo tardío. «No conocía a ningún gay», explica. Cuando su relación secreta de nueve años llegó a su fin, no tenía a nadie con quien hablar. Se sentía completamente solo y abandonado. «A partir de ahí, Humsafar Trust se convirtió en mi hogar y en mi familia». Suscribe que nunca juzgaría a nadie en estos tiempos tan convulsos, y reitera que su primer y principal objetivo es ayudar a los demás.
Lo que de verdad pretende es que la comunidad transgénero forme parte de esta historia. «Darles voz, ponerles cara, incluir en la foto a todas y cada una de las personas de esta comunidad», concluye.
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Homenaje a Charles Domingo Noubissi
01 Mayo 2020
01 Mayo 2020 01 Mayo 2020«El baobab ha caído», fue el post sobre un fondo negro que Francine Nganhale publicó en Facebook el 30 de abril de 2020.
Su marido, Charles Domingo Noubissi, había fallecido.
Para muchos parecía imposible, porque el Sr. Noubissi tenía un espíritu tremendamente luchador. A pesar de sus problemas de salud, rara vez faltaba a una reunión para defender la respuesta al sida.
Como presidente de la junta de directores de la Red de asociaciones de personas que viven con el VIH en Camerún, se convirtió en un pilar de la respuesta al sida no solo en su país, sino en toda la región.
Lo echaremos enormemente de menos. Desde aquí le agradecemos su liderazgo y compromiso a lo largo de todos estos años. No hay palabras para agradecerle su papel como referente en la respuesta al sida liderada por la comunidad.
ONUSIDA tuvo el gran placer de entrevistar a Charles Noubissi y a su mujer en el año 2019, y ambos demostraron ser dos personas muy orgullosas de vivir con el VIH. Esta es su historia:
Region/country
Feature Story
Unidos por una vacuna universal contra el COVID-19
14 Mayo 2020
14 Mayo 2020 14 Mayo 2020La humanidad hoy, en toda su fragilidad, está buscando una vacuna efectiva y segura contra el COVID-19. Es nuestra mejor esperanza de poner fin a esta terrible pandemia mundial.
Instamos a los ministros de Salud de la Asamblea Mundial de la Salud a movilizarse urgentemente en favor de una vacuna universal contra esta enfermedad. Los Gobiernos y los socios internacionales deben unirse para crear una garantía mundial que asegure que, cuando se desarrolle una vacuna segura y eficaz, se produzca rápidamente a gran escala y se ponga a disposición de todas las personas, en todos los países, de forma gratuita. Lo mismo se aplica a todos los tratamientos, diagnósticos y otras tecnologías para frenar el COVID-19.
Reconocemos que muchos países y organizaciones internacionales están avanzando hacia este objetivo, cooperando multilateralmente en la investigación y el desarrollo, la financiación y el acceso, incluidos los celebrados 8000 millones de dólares prometidos el 4 de mayo. Gracias a los incansables esfuerzos de los sectores público y privado y a los miles de millones de dólares de investigaciones financiadas con fondos públicos, muchas vacunas candidatas están avanzando con una rapidez sin precedentes y varias ya han iniciado la fase de los ensayos clínicos.
Nuestro mundo solo estará seguro cuando todos y todas podamos beneficiarnos de los avances de la ciencia y acceder a una vacuna, algo que supone un gran desafío político. La Asamblea Mundial de la Salud debe forjar un acuerdo mundial que asegure el acceso rápido y universal a vacunas y tratamientos de calidad garantizada en los que la necesidad se priorice por encima de la capacidad de pago.
Ya es hora de que los ministros de Salud renueven los compromisos que contrajeron en el momento de la fundación de la Organización Mundial de la Salud, en el que todos los Estados aceptaron proporcionar "el más alto nivel posible de salud como derecho fundamental de todo ser humano".
Ahora NO es el momento de permitir que los intereses de las empresas y Gobiernos más ricos se antepongan a la necesidad universal de salvar vidas ni de dejar esta tarea tan importante y ética a merced de las fuerzas del mercado. El acceso a las vacunas y a los tratamientos como bienes públicos mundiales va en beneficio de toda la humanidad y no podemos permitirnos que los monopolios, la competencia feroz y el nacionalismo miope se interpongan en nuestro camino.
Debemos tener siempre presente la advertencia que reza que quien olvida su pasado está condenado a repetirlo. Tenemos que aprender las dolorosas lecciones de una historia de acceso desigual en el tratamiento de enfermedades como el VIH y el ébola, pero también debemos recordar las victorias pioneras de los movimientos de salud, incluidos los y las activistas y defensores de la prevención contra el sida que lucharon por el acceso a medicamentos asequibles para todo el mundo.
Por ello, exigimos un acuerdo global sobre las vacunas, diagnósticos y tratamientos para el COVID-19 implementado bajo el liderazgo de la Organización Mundial de la Salud que, aplicando ambas lecciones aprendidas:
- Garantice el intercambio obligatorio en todo el mundo de los conocimientos, datos y tecnologías relacionados con el COVID-19, además de la creación de patentes conjuntas y de libre acceso del COVID-19 para todos los países. Se debe empoderar y permitir a los países hacer pleno uso de las salvaguardias y flexibilidades acordadas en la Declaración de Doha relativa al Acuerdo sobre los ADPIC y la salud pública para proteger el acceso universal a los medicamentos.
- Establezca un plan global y justo de fabricación y distribución rápida (totalmente financiado por las naciones ricas) para la vacuna y todos los productos y tecnologías en relación con el COVID-19 que garantice precios de coste reales transparentes y se suministre según la necesidad. Es necesario comenzar a adoptar medidas urgentes que fomenten la capacidad mundial para fabricar miles de millones de dosis de vacunas y formar, contratar, pagar y proteger a los millones de trabajadores y trabajadoras de la salud que se necesitan para suministrarlas.
- Garantice que las vacunas, diagnósticos, pruebas y tratamientos para el COVID-19 se proporcionen gratuitamente a toda la población mundial. Hay que dar prioridad al acceso de los trabajadores y trabajadoras de primera línea, de las personas más vulnerables y de los países pobres con menor capacidad para salvar vidas.
En esta misión, no podemos dejar a nadie atrás. La OMS debe establecer una gobernanza democrática transparente que incluya a personas expertas independientes y a organizaciones socias de la sociedad civil, ambos elementos esenciales para consolidar la rendición de cuentas de este acuerdo.
Al hacerlo, también reconocemos la urgente necesidad de reformar y fortalecer los sistemas de salud pública en todo el mundo, eliminando las barreras para que tanto las personas ricas como las más pobres puedan acceder a la atención médica, las tecnologías y los medicamentos que necesitan, gratuitamente y en todo momento.
Solo una vacuna universal, que tenga los valores de la igualdad y la solidaridad en su epicentro, puede proteger a toda la humanidad y hacer que nuestras sociedades vuelvan a funcionar de forma segura. Por todo ello, ha llegado la hora de crear un valiente acuerdo internacional.
Firman:
Nana Addo Dankwa Akufo-Addo – President of the Republic of Ghana
Imran Khan - Prime Minister of the Islamic Republic of Pakistan
Cyril Ramaphosa - President of the Republic of South Africa and Chairperson of the African Union
Macky Sall - President of the Republic of Senegal
Karen Koning Abuzayd - Commissioner of the Independent International Commission of Inquiry for Syria, Under Secretary-General as UNRWA Commissioner-General (2005-2010)
Maria Elena Agüero - Secretary General, World Leadership Alliance-Club de Madrid
Esko Aho - Prime Minister of Finland (1991-1995)¹
Dr. Shamshad Akhtar - Former UN Under-Secretary-General and Executive Secretary of the Economic and Social Commission for Asia and the Pacific
Rashid Alimov - Secretary General, Shanghai Cooperation Organization (2016-2019), Minister of Foreign Affairs of Tajikistan (1992-1994)²
Amat Alsoswa - Former Yemen’s Minister for Human Rights, Former United Nations Assistant Secretary General, UNDP Assistant Administrator and Regional Director/ Arab States Bureau
Philip Alston - John Norton Pomeroy Professor of Law, New York University School of Law and Former UN Special Rapporteur on extreme poverty and human rights
Baroness Valerie Amos - United Nations Undersecretary General for Humanitarian Affairs and Emergency Relief Coordinator (2010-2015)
Rosalia Arteaga Serrano - President of Ecuador (1997)²
Maria Eugenia Brizuela de Avila - Minister of Foreign Affairs of Salvador (1999-2004)
Shaukat Aziz - Prime Minister of Pakistan (2004-2007), former VP of the Citibank²
Jan Peter Balkenende - Prime Minister of The Netherlands (2002-2010)¹
Joyce Banda - President of the Republic of Malawi (2012-2014) and Champion for an AIDS- Free Generation¹
Nelson Barbosa - Professor, FGV and the University of Brasilia, and former Finance Minister of Brazil
José Manuel Barroso - Prime Minister of Portugal (2002-2004), President of the European Commission (2004-2014)¹
Carol Bellamy - Former Executive Director, UNICEF (1995-2005)
Valdis Birkavs - Prime Minister of Latvia (1993-1994)¹
Irina Bokova - Director-General of UNESCO (2009-2017)
Gordon Brown - Prime Minister of the United Kingdom (2007-2010)
Sharan Burrow - General Secretary of the International Trade Union Confederation (ITUC)*
Winnie Byanyima - Executive Director of UNAIDS and UN Under-Secretary General
Kathy Calvin - Former Chief Executive Officer of the United Nations Foundation
Kim Campbell - Prime Minister of Canada (1993)¹
Fernando Henrique Cardoso - President of Brazil (1995-2003)¹
Gina Casar - Senior Advisor to the Executive Director, World Food Programme
Hikmet Cetin - Minister of Foreign Affairs of Turkey (1991-1994), former Speaker of the Parliament²
Ha-Joon Chang - Director, Centre of Development Studies, University of Cambridge
Judy Cheng-Hopkins - Former Assistant Secretary-General, Peacebuilding Support, United Nations
Laura Chinchilla - President of Costa Rica (2010-2014)¹
Joaquim Chissano - President of the Republic of Mozambique (1986-2005) and Champion for an AIDS- Free Generation¹
Helen Clark - Prime Minister of New Zealand (1999-2008), UNDP Administrator (2009-2017)¹²
Emil Constantinescu - President of Romania (1996-2000)²
Radhika Coomaraswamy - former UN Under Secretary General and The Special Representative on Children and Armed Conflict
Ertharin Cousin - Executive Director of the United Nations World Food Programme (2012-2017)
Paula A. Cox - Premier of Bermuda (2010-2012)
Herman De Croo - Minister of State of Belgium; Honorary Speaker of the House²
Olivier De Schutter - Special Rapporteur on extreme poverty and human rights
Danny Dorling - Professor of Human Geography at Oxford University
Ruth Dreifuss - President of Switzerland (1999) and Federal Councillor (1993-2002)
Diane Elson - Emeritus Professor University of Essex, Member of UN Committee for Development Policy
Maria Fernanda Espinosa - President of the United Nations General Assembly (2018-2019), Minister of Foreign Affairs of Ecuador (2007-2009, 2017-2018) and Member of the Political Advisory Panel of UHC2030
Moussa Faki - Chairperson of the African Union Commission
Christiana Figueres - Executive Secretary of UNFCCC (2010-2016)
Vigdís Finnbogadóttir - President of Iceland (1980-1996)¹
Louise Fréchette - UN Deputy Secretary-General (1998-2006)
Sakiko Fukuda-Parr - Director of the Julien J. Studley Graduate Programs in International Affairs and Professor of International Affairs at The New School
Patrick Gaspard - Former United States Ambassador to South Africa, President of the Open Society Foundations
Jayati Ghosh - Professor of Economics at Jawaharlal Nehru University
Felipe González - President of the Government of Spain (1982-1996)¹
Rebeca Grynspan - Vice President of Costa Rica (1994-1998), Ibero-American Secretary General
Alfred Gusenbauer - Chancellor of Austria (2007-2008)¹
Tarja Halonen - President of Finland 2000-2012, BoT Member NGIC*
Han Seung-Soo - Prime Minister of the Republic of Korea (2008-2009)¹
Noeleen Heyzer - Member of the UN Secretary-General's High Level Advisory Board on Medication²
Mladen Ivanic - President of Bosnia and Herzegovina (2014-2018)²
Devaki Jain - Feminist economist, Honorary Fellow at St Anne’s College, Oxford and member of the erstwhile South Commission (1987-90)
Arjun Jayadev - Professor of Economics at Azim Premji University
Rob Johnson - President of the Institute for New Economic Thinking
Ellen Johnson Sirleaf - President of the Republic of Liberia (2006-2018)¹
Mehdi Jomaa - Prime Minister of Tunisia (2014-2015)¹
Anthony T. Jones - Vice-President and Executive Director of Gorbachev Foundation of North America (GFNA)¹
Ivo Josipovic - President of Croatia (2010-2015)²
Naila Kabeer - Professor of Gender and International Development at the London School of Economics
Michel Kazatchkine - Special Advisor to the Joint United Nations Programme on AIDS (UNAIDS) in Eastern Europe and Central Asia, and Senior Fellow, Global Health Center, the Graduate Institute of International and Development Studies, Geneva
Kerry Kennedy - President Robert F. Kennedy Human Rights, BoT Member NGIC*
Rima Khalaf - President of the Global Organization against Racial Discrimination and Segregation, and Executive Secretary of the United Nations Economic and Social Commission for Western Asia (2010-2017)
Jakaya Mrisho Kikwete - President of Tanzania (2005-2015)*
Horst Köhler - President of Germany (2004-2010)¹
Jadranka Kosor - Prime Minister of Croatia (2009-2011)²
Bernard Kouchner - Minister of Health of France (1992-1993, 1997-1999, 2001-2002), Minister of Foreign affairs of France (2007-2010); founder of Médecins sans frontiers / Doctors Without Borders (MSF) and Médecins du Monde / Doctors of the World (MdM)
Chandrika Kumaratunga - President of Sri Lanka (1994-2005)¹
Aleksander Kwaśniewski - President of Poland (1995-2005)¹²
Rachel Kyte CMG - Dean of The Fletcher School of Law and Diplomacy, Tufts University
Luis Alberto Lacalle Herrera - President of Uruguay (1990-1995)¹
Ricardo Lagos - President of Chile (2000-2006)¹
Zlatko Lagumdzija - Prime Minister of Bosnia and Herzegovina (2001-2002)¹²
Laura Liswood - Secretary General of the Council of Women World Leaders
Nora Lustig - President Emerita of the Latin American and Caribbean Economic Association, Professor of Latin American Economics, Tulane University
Jessie Rose Mabutas - Executive Board Member, African Capacity Building Foundation, Expert Member, Accreditation Panel of the UN Adaptation Fund, and Executive Board Member, Section on African Public Administration of the American Society for Public Administration
Graça Machel - Founder, The Graça Machel Trust and Foundation for Community Development
Susana Malcorra - Minister of Foreign Affairs of Argentina (2015-2017)
Isabel Saint Malo - Vice President of Panama (2014-2019)
Purnima Mane - Global expert on gender, HIV and sexual and reproductive health issues, President of Pathfinder International (2012-2016)
Retno Lestari Priansari Marsudi - Minister for Foreign Affairs of the Republic of Indonesia*
Mariana Mazzucato - Professor at University College London and Founding Director of the UCL Institute for Innovation and Public Purpose (IIPP)
Mary McAleese - President of Ireland (1997-2011)
Rexhep Meidani - President of Albania (1997-2002)¹²
Carlos Mesa - President of Bolivia (2003-2005)¹
Branko Milanovic - Visiting Presidential Professor at the Graduate Center City University of New York
Aïchatou Mindaoudou - United Nations' Special Representative for Côte d'Ivoire and Head of the United Nations Operation in Côte d'Ivoire (2013-2017)
Festus Mogae - President of the Republic of Botswana (1998-2008) and Champion for an AIDS- Free Generation¹
Mario Monti - Prime Minister of Italy (2011-2013)¹
Mireya Moscoso - President of Panama (1999-2004)*
Kgalema Motlanthe - President of the Republic of South Africa (2008-2009) and Champion for an AIDS- Free Generation
Rovshan Muradov - Secretary General, Nizami Ganjavi International Center
Cristina Narbona - First Vice President of the Spaniard Senate and former Minister of the Environment of Spain
Bujar Nishani - President of Albania (2012-2017)²
Dr. John Nkengasong - Director of African Centres for Disease Control and Prevention
Olusegun Obasanjo - President of the Federal Republic of Nigeria (1999-2007) and Champion for an AIDS- Free Generation¹
Djoomart Otorbayev - Prime Minister of Kyrgyzstan (2014-2015)²
Roza Otunbayeva - President of Kyrgyzstan (2010-2011)¹
Ana Palacio - Minister of Foreign Affairs of Spain (2002-2004)
Dr. David Pan - Executive Dean, Steve Scwarcman College, Tsinghua University China²
Flavia Pansieri - Deputy High Commissioner for Human Rights (2013-2015)
Elsa Papademetriou - former Vice President of the Hellenic Republic (2007-2009)²
Andres Pastrana - President of Colombia (1998-2002)¹
Muhammad Ali Pate - Global Director, Health, Nutrition and Population Global Practice of the World Bank and Director of Global Financing Facility for Women, Children and Adolescents
Kate Pickett - Professor of Epidemiology at the University of York
Thomas Piketty - Professor of Economics at the Paris School of Economics and a co-director of the World Inequality Database
Rosen Plevneliev - President of Bulgaria (2012-2017)²
Hifikepunye Pohamba - President of the Republic of Namibia (2005-2015) and Champion for an AIDS- Free Generation
Karin Sham Pòo - Deputy Executive Director of UNICEF (1987-2004)
Achal Prabhala - Coordinator of the AccessIBSA project
Dainius Puras - Special Rapporteur on the right of everyone to the enjoyment of the highest attainable standard of physical and mental health
Iveta Radicova - Prime Minister of Slovakia (2010-2012)¹
José Manuel Ramos-Horta - President of Timor Leste (2007-2012)¹
J.V.R. Prasada Rao - Special Envoy to the Secretary General of the UN on AIDS (2012-2017) and Health Secretary of the Government of India (2002-2004)
Geeta Rao Gupta - Executive Director of the 3D Program for Girls and Women and Senior Fellow at the United Nations Foundation
Oscar Ribas - Prime Minister of Andorra (1982-84; 1990-94)¹²
Mary Robinson - President of Ireland (1990-1997), UN High Commissioner for Human Rights, Chair of the Elders
Dani Rodrik - President-Elect of the International Economic Association, Professor of International Political Economy, Harvard University
Petre Roman - Prime Minister of Romania (1989-1991)¹
Juan Manuel Santos - President of Colombia (2010-2018), 2016 Nobel Peace Prize Laureate, Member of the Elders and Conservation International Arnhold Distinguished Fellow
Kailash Satyarthi - Nobel Peace Prize Laureate (2014) and Child Rights Activist
Ismail Serageldin - Co-Chair Nizami Ganjavi International Center, Senior VP of the World Bank (1992-2000)²
Fatiha Serour - Africa Group for Justice & Accountability
Michel Sidibé - Minister of Health and Social Affairs of Mali
Mari Simonen - Former Assistant Secretary General of the UN and Deputy Executive Director of UNFPA
Pierre Somse - Minister of Health and Population of Central Africa Republic
Vera Songwe - Under-Secretary-General of the United Nations and Executive Secretary, United Nations Economic Commission for Africa
Michael Spence - Nobel Laureate for Economic Sciences (2001), William R. Berkley Professor in Economics & Business, NYU
Joseph E. Stiglitz - a Nobel laureate in economics and University Professor at Columbia University
Eka Tkeshelashvili - Deputy Prime Minister of Georgia (2010-2012)²
Aminata Touré - Prime Minister of Senegal (2013-2014)¹
Danilo Türk - President of Slovenia (2007-2012)¹
Cassam Uteem - President of Mauritius (1992-2002)¹
Marianna V. Vardinoyannis - Goodwill Ambassador of UNESCO²
Ann Veneman - Executive Director of UNICEF (2005-2010)
Chema Vera - Executive Director (Interim) of Oxfam International
Melanne Verveer - United States Ambassador-at-Large for Global Women's Issues (2009-2013), Executive Director of the Georgetown Institute for Women, Peace and Security at Georgetown University
Vaira Vike-Freiberga - President of Latvia (1999-2007), Co-Chair Nizami Ganjavi International Center
Filip Vujanovic - President of Montenegro (2003-2018)²
Margot Wallström - Minister of Foreign Affairs of Sweden (2014-2019)
Richard Wilkinson - Emeritus Professor of Social Epidemiology, University of Nottingham Medical School
Jelta Wong - Minister for Health and HIV/AIDS, Papua New Guinea*
Kateryna Yushchenko - First Lady of Ukraine (2005-2010)²
Viktor Yushchenko - President of Ukraine (2005-2010)²
José Luis Rodríguez Zapatero - President of the Government of Spain (2004-2011)¹
Valdis Zatlers - President of Latvia (2007-2011)²
Ernesto Zedillo - President of Mexico (1994-2000)¹
Gabriel Zucman - Professor of Economics at UC Berkeley
¹ Member of WLA Club de Madrid
² Member of Nizami Ganjavi International Center (NGIC)
* Signatory to the letter after 14 May, and before the 18 May World Health Assembly
