Feature Story

«Hay que seguir adelante, siempre adelante»

25 Febrero 2021

Malohat Sharipova, en la fotografía de arriba, es docente en una escuela de educación primaria en Qurghonteppa, Tayikistán; sin embargo, en su tiempo libre trabaja como agente de extensión para AFIF, una organización no gubernamental que ayuda las personas que viven con el VIH, a las personas con tuberculosis y a los grupos de población clave.

AFIF colabora con las clínicas de sida regionales y proporciona agentes de extensión que trabajan con personas que viven con el VIH o están afectadas por él y, además, las apoyan. Durante la pandemia de COVID-19, los agentes de extensión de AFIF han abastecido a las personas que viven con el VIH con tres meses de medicamentos antirretrovirales, comida y equipamiento de protección personal; incluidos antisépticos, mascarillas y guantes.

Los agentes de extensión están cualificados para realizar pruebas de detección de la tuberculosis y de la hepatitis a las personas que viven con el VIH y a las personas que se inyectan drogas. «Se requiere formular de 10 a 12 preguntas sobre el VIH y la tuberculosis elaboradas por especialistas para determinar la necesidad de un diagnóstico más profundo. Si una persona presenta síntomas, es aconsejable que se someta a las pruebas oportunas, ya sea en el centro médico más cercano o por medio de un kit para realizar la prueba de autodiagnóstico, que notros mismos proporcionamos», señaló Ikran Ibragimov, director de AFIF.

La labor de AFIF se ve apoyada por el Ministerio de Salud de Tayikistán y es gestionada a través del Programa de Cooperación Regional de ONUSIDA para la Asistencia Técnica del VIH y otras Enfermedades Infecciosas de la Comunidad de Estados Independientes, fundado por la Federación de Rusia. Desde el inicio del proyecto en 2019, al rededor de 7500 personas se han sometido a pruebas comunitarias.

La Sra. Sharipova tiene cuatro hijos: dos hijas que están casadas y que ya no viven con ella, un hijo mayor que trabaja en otra ciudad y su hijo menor, que estudia su último año de secundaria.

«En 2010, mi marido fue ingresado en el hospital. Antes de eso, llevaba mucho tiempo quejándose de dolor abdominal. Intenté convencerle de que acudiese al médico, pero no lo hizo. Lo hospitalizaron cuando empeoró, le diagnosticaron cirrosis hepática y murió poco después.  Me llamaron del hospital y me dijeron que realizará la prueba del VIH.»

«Cuando me dijeron que tenía VIH, pensé: "Gracias a Dios sigo viva, puedo caminar y trabajar". Tras la muerte de mi marido tenía que criar a mis hijos y apoyar a mi suegra, a la que quería como a una madre».

Sigue con la terapia antirretroviral desde 2010. «Estoy bien. Antes tenía que tomar pastillas estrictamente dos veces al día.  Ahora los médicos me han prescrito un tratamiento diferente, así puedo tomar el medicamento solo una vez al día. Tengo que mantenerme sana por mis hijos y para poder ayudarlos. No hablo mucho de mi diagnóstico, pero tampoco lo escondo. Creo que muchos me vieron en eventos y cursos por la prevención del VIH.

La Sra. Sharipova dirige un grupo para mujeres: «Tenemos consultoras que trabajan con mujeres y consultores que trabajan con hombres. Cuando las personas se enteran por primera vez de su situación de seropositivas, suelen sentirse confundidas y asustadas, no saben qué camino emprender. Nosotros les hablamos, les invitamos a nuestros grupos de autoayuda, les explicamos la terapia, el futuro. A veces es un reto trabajar con ellas, pero siempre digo: hay que seguir adelante, siempre adelante.»

Fotografía: Nazim Kalandarov/ONUSIDA

Region/country

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Carencias en la cobertura de terapia antirretroviral para los reclusos que viven con el VIH

22 Febrero 2021

En un día cualquiera, se encuentran recluidas aproximadamente 11 millones de personas. La inyección de drogas y las relaciones sexuales tienen lugar en las prisiones de todo el mundo.  El riesgo de violencia sexual entre los reclusos (y su insuficiente acceso a preservativos, lubricantes, profilaxis pre-exposición y servicios de reducción de daños) incrementa sus posibilidades de contraer el VIH, hepatitis C e infecciones de transmisión sexual.

Entre las personas que se inyectan drogas, el encarcelamiento reciente está asociado con un aumento del 81% y del 62% de la probabilidad de infección por el VIH e infección por hepatitis C, respectivamente.

Los entornos cerrados deberían, en teoría, favorecer la administración de pruebas y servicios de tratamiento efectivos, aunque las interrupciones en el tratamiento y las cuestiones de confidencialidad y discriminación plantean problemas.  En 2019, 78 países informaron a ONUSIDA de que las pruebas del VIH estarían disponibles en cualquier momento durante la detención o el encarcelamiento, y 104 países informaron de que todos los reclusos que viven con el VIH tenían terapia antirretroviral a su disposición. La cobertura de la terapia antirretroviral es buena, pero sigue habiendo carencias.

Carencias en la cobertura de la terapia antirretroviral para los reclusos que viven con VIH, países con datos disponibles, 2016-2019

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Félix Tshisekedi, Presidente de la República Democrática del Congo y Presidente de la Unión Africana para 2021, hace un llamamiento a sus compañeros para aprender del VIH y reforzar los sistemas de salud

15 Febrero 2021

La 34.ª Asamblea Ordinaria de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Africana se celebró virtualmente los días 6 y 7 de febrero de 2021.

El Presidente de la República Democrática del Congo y nuevo Presidente de la Unión Africana, Félix Tshisekedi, en la fotografía de arriba, instó a los Estados miembros a no olvidar epidemias mundiales devastadoras como la malaria y el sida, y a aprender de ellas para fortalecer los sistemas de salud, incluyendo el refuerzo de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África. 

«Aprovechando la experiencia que hemos adquirido en la lucha contra la adversidad y nuestra capacidad para adaptarnos, no deberíamos darnos por vencidos. No olvidemos otras pandemias, a menudo más letales, que todavía afectan al continente, como la malaria y el VIH», declaró el Presidente de la República Democrática del Congo.

La asamblea reconoció el papel de la Unión Africana en la construcción de una asociación unida, innovadora y fuerte entre los Estados miembros para afrontar la pandemia de COVID-19, que ha tenido un impacto económico significativo en África y ha debilitado todavía más sus sistemas de salud.

Los jefes de estado se comprometieron a mantener el esfuerzo para frenar la expansión del virus y mitigar el impacto socioeconómico mediante el Acuerdo de Libre Comercio Continental Africano, y a implementar un programa de vacunación coordinada a través del Equipo de Adquisición de Vacunas de África para asegurar que ningún país se quede atrás. 

«Hemos estado a la vanguardia de la innovación en la respuesta a la pandemia. Hemos creado la pionera Plataforma Africana de Suministros Médicos para ayudar a los Estados miembros de la Unión Africana a que accedan a suministros y equipo médico asequibles», ha afirmado el Presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, en la fotografía de arriba.

El Presidente de Sudáfrica ha elogiado a los jefes de Estado por su extraordinario y decisivo liderazgo a la hora de abordar la crisis del COVID-19. Expresó su consternación por el incremento de la violencia contra la mujer y apeló al organismo continental para que priorizara el empoderamiento económico de las mujeres y elaborara un convenio con el fin de fomentar, proteger y satisfacer los derechos de la mujer. Recurrió a los Estados miembros para ratificar el Convenio núm. 190 de la Organización Internacional del Trabajo sobre la eliminación de la violencia y el acoso en el mundo laboral. 

Aparte de transferir la presidencia de la Unión Africana (UA) de Sudáfrica a la República Democrática del Congo, en la asamblea, que duró dos días, se tomaron una serie de decisiones críticas en cuanto a la implementación de la reforma institucional de la UA, incluida su Comisión y la elección de cuatro nuevos comisionados. Moussa Faki Mahamat fue reelegido como presidente de la Comisión de la Unión Africana para un segundo cuatrienio y Monique Nsanzabaganwa, la primera mujer en la historia de la Comisión, fue elegida recientemente como su diputada. 

«Felicito al Presidente de la República Democrática del Congo, Félix Tshisekedi por tomar las riendas como presidente de la Unión Africana en 2021 y lo elogio por apelar a sus pares para que no dejen de lado sus esfuerzos en la respuesta al sida y fortalezcan los sistemas sanitarios de África mientras se sigue afrontando la pandemia de COVID-19. Reitero el apoyo de ONUSIDA a la Unión Africana. Salvar vidas, afrontar desigualdades y promover la atención sanitaria universal son lecciones que se han aprendido del sida y que permiten abordar con éxito tanto las pandemias actuales como las futuras», comentó Clémence Aissatou Habi Baré, directora de la Oficina de Enlace de ONUSIDA con la Unión Africana y la Comisión Económica para África de las Naciones Unidas.

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La brecha en las pruebas de detección de la tuberculosis entre las personas que viven con el VIH es cada vez más estrecha

15 Febrero 2021

Los 38 millones de personas que vivían con el VIH en 2019 tenían 18 veces más riesgo de desarrollar tuberculosis que el resto de la población mundial. La tuberculosis continúa siendo la principal causa de muerte prematura entre las personas que viven con el VIH.

La expansión de la terapia antirretroviral, así como las mejoras logradas en el suministro integrado de los servicios para el VIH y la tuberculosis, han logrado reducir las muertes relacionadas con la tuberculosis entre las personas que viven con el VIH en torno a un 69 % en todo el mundo. De este modo, se ha pasado de 678 000 muertes en el año 2000 a 208 000 en 2019. Entre los 131 países que proporcionaron datos a ONUSIDA y a la Organización Mundial de la Salud en el año 2020, un 48,9 % de las 815 000 personas que se calcula que viven con el VIH (casos incidentes) recibió tratamiento tanto para el VIH como para la tuberculosis. 

Lo cierto es que se está estrechando la brecha en los métodos para la detección de la tuberculosis (es decir, la brecha entre el número de personas que viven con el VIH y que se estima que puedan tener tuberculosis, y el número de personas que viven con tuberculosis y han dado positivo en las pruebas del VIH. Sin embargo, los 456 426 casos de tuberculosis entre las personas que viven con el VIH que se notificaron en 2019  representan únicamente el 56 % del número aproximado de tuberculosis incidental entre las personas que vivían con el VIH ese año. Entre las personas que vivían con el VIH y fueron diagnosticadas de tuberculosis, un 88 % estaba siguiendo una terapia antirretroviral en el año 2019.

Número estimado en todo el mundo de casos de tuberculosis seropositivos incidentales, en comparación con el número mundial de nuevos casos de tuberculosis notificados o recaídas en la enfermedad que se sabe que van a ser seropositivos, y número mundial de pacientes con tuberculosis que iniciaron una terapia antirretroviral entre los años 2004 y 2019.

NUESTRA ACCIÓN

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Las personas que viven con el VIH en Kirguistán han adquirido el derecho a adoptar

12 Febrero 2021

A finales de enero de 2021, el Tribunal Constitucional de Kirguistán decidió sacar el VIH del listado de enfermedades que hacen imposible que las personas puedan adoptar niños, asumir su custodia o convertirse en padres de acogida. La barrera a la paternidad para las personas que viven con el VIH en el país ha estado vigente durante muchos años.

Así, el cambio (logrado gracias al esfuerzo conjunto de activistas, abogados y defensores de los derechos humanos, pero, sobre todo, de las personas que en primera persona sufrieron la discriminación y decidieron luchar por sus derechos) supone una gran victoria sobre el estigma y la discriminación hacia los ciudadanos que viven con el VIH en Kirguistán.

Baktygul Israilova, quien aparece arriba en la imagen y lidera la red nacional de mujeres que viven con el VIH, es una de las muchas personas afectadas. Hace varios años, quiso adoptar un niño. «En aquel momento apenas entendía del todo la profundidad del problema. Estaba convencida de que, si reunía la documentación necesaria y la enviaba al departamento correcto, me tendrían en cuenta y valorarían positivamente mi ofrecimiento», recuerda la Sra. Israilova. «Soy ya madre de dos niñas maravillosas. Tengo un trabajo estable, así en en ese momento, la verdad, pensé que tenía todo a mi favor».

Cuando se enteró de que no podía adoptar un niño por su estado serológico, se quedó completamente en shock. «Ya estoy más que acostumbrada al hecho de que las personas que viven con el VIH son objeto constante de discriminación, mas ¿por qué no pueden ser padres y darle todo su amor y regalar sus cuidados a un niño de un orfanato?», se preguntaba.

En aquel preciso momento, la Sra. Israilova empezaba su camino como activista del VIH. «Hasta ese momento siempre tenía miedo de algo; lo primero de todo, de mi estado serológico. Me preocupaban mis hijas. Me asustaba no encontrar un trabajo. Tenía miedo de que la gente no me entendiera. Me aterraba el hecho de no conseguir nada en la vida. Pero entonces me cansé de sentir miedo. Aquel fue todo un punto de inflexión en mi vida. Ahí fue cuando públicamente reconocí mi estado serológico positivo y me convertí en la primera mujer del país en vivir abiertamente con el VIH».

De acuerdo con los datos recogidos por el Comité Nacional de Estadística de Kirguistán, en el año 2019 había mas de 2000 niños y adolescentes menores de 18 años privados del cuidado parental. De ellos, 592 eran huérfanos.

En 2018, la Sra. Israilova conoció a Svetlana Izambayeva, arriba en la imagen, una activista de la Federación Rusa que vive con el VIH y que fue una de las primeras mujeres de la Federación Rusa en dar a conocer públicamente que vivía con el VIH. La Sra. Izambayeva disponía de una extensa y exitosa experiencia en la lucha por hacer realidad el derecho a adoptar en su país natal. Precisamente por eso, asesoró a las mujeres de Kirguistán en su lucha.

Un caso similar había sido llevado ya a los tribunales de Kirguistán. Una abogada local, Ainura Osmonalieva, y otros abogados del bufete legal Adilet estuvieron intentando ayudar a una mujer que vivía con el VIH a lograr la custodia de su sobrino tras el fallecimiento de su madre.

Las activistas aunaron esfuerzos y recursos, y estudiaron todo el marco legal existente, las obligaciones internacionales, las convenciones ratificadas y la Declaración política de las Naciones Unidas para acabar con el sida, la cual el país se había comprometido a implementar. El proceso duró dos años. Activistas de otros países, sobre todo de la Red euroasiática sobre el sida, la ayudaron a recabar todas las pruebas necesarias. Las activistas subrayaron ejemplos de cambios en la legislación en tres países de Europa del Este: la República de Moldova, la Federación Rusa y Ucrania. La Oficina regional de ONUSIDA en Kirguistán apoyó los esfuerzos de defensa de la Red nacional de mujeres que viven con el VIH en todas las etapas y brindó apoyo técnico para fortalecer su capacidad defensora y organizativa.

La Sra. Israilova dijo que, cuando tuvo que hablar y defender su postura ante los jueces del Tribunal Constitucional, estaba plenamente preparada para seguir adelante. «Aun cuando la resolución hubiera sido negativa, no nos habríamos rendido. Lo habríamos seguido intentando una y otra vez hasta lograr un resultado de acuerdo con el cual cualquier persona que viviera con el VIH pudiera adoptar o tener la custodia de un menor».

«En el momento en que obtuve una respuesta positiva, me fui corriendo a casa y le conté a mis hijas lo que habíamos conseguido. Llevan años soñando con tener un hermano, e incluso tienen escogido su nombre. Mis hijas son mi luz, ellas son quienes iluminan mi camino. He logrado muchísimas cosas en la vida gracias a tenerlas a ellas. Y ahora debo preparar todos los documentos que necesito para llenar de felicidad la vida de otro pequeño», señala la Sra. Israilova.

Fotografías: ONUSIDA, noviembre de 2019

VER: LA HISTORIA DE SVETLANA IZAMBAYEVA

VER: LA HISTORIA DE BAKTYGUL ISRAILOVA

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¿Cómo se ha podido dar tan rápido con una vacuna contra la COVID-19?

09 Febrero 2021

Ahora que la vacunación contra la COVID-19 ya se ha iniciado en todo el mundo, ONUSIDA ha querido charlar con Peter Godfrey-Fausset, asesor científico sénior de ONUSIDA y profesor de salud internacional y enfermedades infecciosas en la London School of Hygiene and Tropical Medicine, para saber más sobre esa espera por una vacuna contra el VIH.

Mucha gente se está preguntando en este momento: «¿Cómo es posible que la vacuna contra la COVID-19 se haya desarrollado tan rápido?».

El virus SARS-CoV-2, que es el responsable de la COVID-19, tuvo un origen animal y saltó a los humanos en el año 2019. En el caso del VIH, ese salto se produjo hace un siglo, en torno a los años veinte, y se convirtió en un problema en la década de los ochenta, cuando empezó a propagarse entre los seres humanos en mucha mayor medida que antes.

El motivo por el que hemos visto ese enorme impulso en lo que tiene que ver con la vacuna contra la COVID-19 no es otro que la urgencia de dar con ella. En 2020, la COVID-19 infectó a casi 100 millones de personas en todo el planeta. Solo en ese año 2020, la COVID-19 acabó con la vida de 2 millones de personas.

Y precisamente de ahí viene esa urgencia que decimos, pese al hecho de que hemos ido viendo grandes cambios en la forma de vida de todas las personas. Tenemos restricciones de movilidad, se ha impuesto la distancia social, llevamos mascarillas, vivimos lavándonos las manos y estamos rodeados de geles hidroalcohólicos. No obstante, con todo y con eso, hemos sido testigos del veloz aumento de las infecciones. Todo ello da lugar a la imperiosa urgencia de lograr una vacuna. Y, por supuesto, esto tiene un gran impacto económico en todo el mundo.

El VIH y el SARS-COV-2 son muy distintos, ¿no?

Existen diferencias fundamentales entre el SARS-CoV-2 y el VIH. Aunque ambos son virus, el SARS-CoV-2 es una infección muy sencilla. La enfermedad puede ser complicada, en ocasiones misteriosa, pero se sabe que casi todas las personas que se infectan con el SARS-CoV-2 desarrollan anticuerpos a la proteína S, y es justo eso lo que neutraliza el virus y lleva a la recuperación con la consiguiente eliminación del virus.

Por el contrario, casi todas las personas que contraen el VIH desarrollan anticuerpos y nosotros utilizamos esos anticuerpos en las pruebas habituales para la detección del VIH. Sin embargo, por desgracia, muy pocos logran eliminar la infección y estos anticuerpos resultan insuficientes para neutralizar el VIH. La envoltura del VIH, similar a una espiga, es una compleja estructura situada sobre la superficie del virus. Está recubierta de azúcares y su sitio activo está muy profundo, por lo que resulta difícil llegar a él.

Con el paso del tiempo, a medida que la gente se infecta con el VIH, algunas personas sí que desarrollan anticuerpos capaces de neutralizar el VIH, pero eso puede llevar años y, además, el VIH es un retrovirus, de ahí que hablemos de antirretrovirales. Un retrovirus es un virus que copia su carga genética y la integra en un código genético humano. Y mientras realiza la copia, copia su código genético, mas no lo hace de forma precisa, por lo que aparecen errores. Eso significa que la proteína de envoltura y el propio VIH están constantemente cambiando, modificando su aspecto, poniéndoselo difícil a los anticuerpos para que los protejan, por lo que incluso los anticuerpos neutralizadores de una persona a menudo fallan al neutralizar el virus de otro individuo seropositivo.

En este momento hemos hallado ya algunos de los tan conocidos como anticuerpos neutralizadores, como en el caso de los anticuerpos que neutralizan muchas cepas diferentes del VIH. Y esos son los anticuerpos que los científicos están estudiando actualmente para tratar de descubrir si son o no capaces de proteger a las personas y evitar que contraigan distintas cepas del VIH. Estos anticuerpos de los que hablamos representarían una parte muy importante del proceso para dar con una vacuna contra el VIH. Tendríamos que ser capaces de generar anticuerpos neutralizadores mucho más amplios antes de que se produjera la infección.

Por último, cabe recordar que, a diferencia de la COVID-19, o quizás en parte a diferencia de la COVID-19, el VIH depende mucho de las células T, la otra mitad del sistema inmunitario humano. El sistema inmunitario humano tiene anticuerpos, pero también dispone de la tan mencionada inmunidad celular, la cual está liderada por las células T. Esta es mucho más difícil de estudiar, es infinitamente más variada y, además, dificulta y diferencia el VIH respecto de la COVID-19 en lo que tiene que ver con el desarrollo de una posible vacuna.

¿Cuánto dinero se está destinando a la investigación de una vacuna contra el VIH?

Durante la década pasada, cada año dedicamos aproximadamente mil millones de dólares estadounidenses a la investigación y el desarrollo, siempre con el fin de conseguir producir una vacuna contra el VIH. ¿Eso es mucho o no es suficiente? Equivale a alrededor de un 5 % del presupuesto para la respuesta mundial al VIH. Podemos decir que ha habido un éxito limitado.  Si echamos la vista atrás al año 2009, observamos que hubo una gran expectación por una candidata a vacuna desarrollada en Tailandia que sí parecía brindar una cierta protección contra la infección por el VIH. Sin embargo, enseguida se vio que no tenía la eficacia suficiente para poner en marcha la producción.

La década que vino después, testigo de más ensayos, nos ha enseñado mucho con relación a la inmunología y el modo en que los cuerpos humanos y los sistemas inmunitarios interaccionan con el VIH. Sin embargo, nada de ello nos ha permitido reducir el número de nuevas infecciones por el VIH. Toda nuestra esperanza está puesta ahora en dos grandes estudios que se están llevando a cabo en este campo en este mismo momento. Al margen, tenemos también otras muchas candidatas a vacuna llamando a las puertas. Por todo ello, sí, claro que creo que hemos de albergar esperanza, aunque está claro que a corto plazo no se vislumbra una vacuna como la que ya tenemos a nuestro alcance para la COVID-19.

Durante este tiempo la COVID-19 ha ocupado y sigue ocupando todos los titulares. ¿Qué hay de todas las demás enfermedades infecciosas?

En África, la tuberculosis, la malaria y el VIH cada año siegan las vidas, cada una de ellas, de cinco veces el número de personas que la COVID-19 ha matado en África este último año. Hablamos de problemas ingentes que llevan años entre nosotros. Tenemos una vacuna contra la tuberculosis, la vacuna BCG, la cual se empleó por primera vez hace 100 años, allá por 1920. No obstante, y por desgracia, esta vacuna no protege contra las formas más comunes de la tuberculosis en adultos. Hace muy poco han visto la luz nuevas vacunas tanto contra la tuberculosis como contra la malaria, pero hay que decir que ninguna de ellas parece funcionar muy bien. Actualmente hay un debate abierto en torno a si hacer o no llegar a más gente la vacuna, puesto que únicamente tienen una eficacia protectora de un 30 % o menos.

Sin embargo, hay una buena noticia, y es que una nueva posible vacuna contra la malaria ya ha iniciado los grandes ensayos de fase III en África. Por si fuera poco, tras ella está el laboratorio AstraZeneca, que es el mismo que ha desarrollado la vacuna de Oxford contra la COVID-19. Por eso, todos deseamos que la enorme investigación que se está llevando a cabo para lograr una vacuna contra la COVID-19 sirva de estímulo e impulse los estudios sobre otras enfermedades infecciosas asesinas que, de hecho, matan a mucha mucha más gente en África y en otros rincones del mundo donde los recursos son limitados.

Ver: El asesor científico de ONUSIDA explica algunas de las diferencias entre el VIH y la COVID-19

Ver: El asesor científico de ONUSIDA explica algunas de las diferencias entre el VIH y la COVID-19

Nuestra acción

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La prestación de servicios para los casos de violencia doméstica es irregular

08 Febrero 2021

La violencia impacta la vida de las mujeres y las chicas, de las personas que viven con el VIH y de los grupos de población clave de infinidad de formas negativas. Las autoridades nacionales y los representantes de la sociedad civil de docenas de países informaron a ONUSIDA en el año 2019 de que se habían puesto en marcha distintas disposiciones y servicios para proteger la salud, el bienestar y la seguridad de los supervivientes de la violencia sexual y doméstica. Sin embargo, el grado con que estas políticas y leyes se aplican y ejecutan varía notablemente, al igual que lo hace su cobertura y calidad.

También se observa un desfase importante en lo referente a los esfuerzos para lograr la prevención, tal y como se deduce de los altos niveles de violencia dentro de la pareja reflejados en las encuestas llevadas a cabo en todo el mundo. Según las encuestas realizadas en 46 países entre el año 2014 y 2018, el 19,7 % de las mujeres y chicas adolescentes (de entre 15 y 49 años) alguna vez casadas o en pareja experimentaron violencia física o sexual por parte de una pareja íntima en los últimos 12 meses.

Países con puntos de prestación de servicios que proporcionan atención médica y psicológica adecuada y apoyo a las mujeres y los hombres que han sido víctimas de violencia sexual, países con datos disponibles, 2019

 

Países con disposiciones relacionadas con la violencia doméstica, países con datos disponibles, 2019

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«Quizás yo soy la afortunada»

03 Febrero 2021

Una prueba del VIH espontánea que arrojó un resultado positivo cambió para siempre la vida de Martha Clara Nakato. Cuando la Srta. Nakato, quien vive en Uganda, descubrió que vivía con el VIH, tenía tan solo 14 años y jamás había mantenido relaciones sexuales.

«Yo solo fui a acompañar a mi hermano mellizo. Le iban a hacer la prueba y quise estar con él. Nunca imaginé que un simple test fuera a cambiar mi vida de esa forma y para siempre», admite mientras recuerda el estado de shock y la confusión que la invadieron al ver el resultado.

La prueba del VIH de su hermano salió negativa. 

Al poco tiempo, el padre de la Srta. Nakato le confesó que ella había nacido con el VIH. Es la única de ocho hermanos y hermanas que contrajo el virus de su madre. Perdió a su progenitora como consecuencia de una enfermedad relacionada con el sida cuando solo tenía 5 años. 

«No entiendo por qué me pasó. Quizá yo fui la afortunada, quizá aquello me sucedió a mí por algo. Al echar la vista atrás, ahora sé que la única manera de hallar tu propósito en la vida es pensando en aquello que mayor dolor te causó», señala la Srta. Nakato.

Martha ha transformado su dolor en una tremenda fuerza y actualmente trabaja como defensora de los derechos humanos y del VIH en la Red Ugandesa de Jóvenes que viven con el VIH/sida (UNYPA, por sus siglas en inglés). 

En el año 2019 fue reconocida como una de las cinco caras con nombre y apellidos del Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria que lideró la sexta campaña de reposición de fondos de todo el mundo.

«Me dedico mucho al asesoramiento y las charlas motivacionales», explica la Srta. Nakato, quien pone como ejemplo su propio testimonio para demostrar de qué manera la adherencia al tratamiento del VIH puede ayudar a las personas que viven con el VIH a llevar una vida satisfactoria y plena. 

Gran parte de esa labor de Martha implica interactuar con los jóvenes en sus propias comunidades. Para ella lo mejor es, ante todo, un encuentro en persona para poder hablar. Como consecuencia del brote de la COVID-19, tuvo que replantearse de qué manera llegar a los grupos más jóvenes de la población respetando las medidas de distanciamiento social impuestas por la pandemia.

«La mayor parte de mi agenda consistía en encuentros cara a cara que tenían que dejar de celebrarse. Puesto que los jóvenes de las zonas rurales no tienen acceso a Internet y carecen de smartphones, realmente nos enfrentábamos a un desafío ingente», reconoce la Srta. Nakato.

Aun así, ella y su equipo se dieron cuenta de la enorme importancia de llegar a los más jóvenes a través de las las redes sociales, como Facebook, para hacer llegar su mensaje. 

ONUSIDA brinda apoyo técnico y económico a la cumbre de jóvenes y el concurso de belleza Y+, ambos eventos organizados por UNYPA. Precisamente el certamen de belleza consiste en coronar a un Míster y una Miss Y+, una excusa para animar a los jóvenes que viven con el VIH a juntarse, celebrar su belleza y abordar las cuestiones referentes al estigma y la discriminación relacionadas con el VIH.

Durante el brote de la COVID-19, ONUSIDA se aseguró de que las organizaciones basadas en la comunidad como UNYPA tuvieran acceso a plataformas nacionales (por ejemplo, el secretariado nacional para la COVID-19), de manera que las organizaciones pudieran iniciar un diálogo con el Gobierno para lograr ayudas de emergencia y programas de asistencia alimentaria mejores para brindar apoyo a las comunidades que más lo necesitan.

La Srta. Nakato nació en el año 1996, en un momento en el que el tratamiento para el VIH resultaba inaccesible en Uganda. Solo en ese año, 34 000 niños de entre 0 y 14 años contrajeron el VIH. 

Hoy en día, el 95 % de las mujeres que viven con el VIH en Uganda tienen acceso a los servicios para evitar la transmisión vertical (de madre a hijo) del VIH. De este modo, se observa una importante caída en la transmisión vertical y desde el año 2009 el país ha logrado una reducción de un 86 % en el número de infecciones por el VIH entre niños. 

«No quiero dar a luz a un niño que sea seropositivo ni ver a ninguna otra mujer joven que tenga que pasar por ello. En este momento tenemos todo lo que hace falta para evitar que esto suceda. La situación no es la misma que en el pasado, cuando nadie tenía la opción», insiste. 

Como la gran activista del sida que es, la Srta. Nakato tiene ambiciosos planes tanto para ella como para toda la sociedad, y su mayor deseo es conseguir un mundo sin sida. De este modo, destaca la importancia de adherirse al tratamiento para el VIH con el objeto de convertir ese sueño en realidad.

«Si hay algo que sé bien es que soy la prueba de que el tratamiento funciona. Soy la prueba de lo que de verdad es el amor propio», apunta. 

NUESTRA ACCIÓN

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Nos encontramos muy lejos de alcanzar los objetivos para 2020 en lo referente al número de circuncisiones masculinas médicas voluntarias

01 Febrero 2021

La circuncisión masculina médica voluntaria proporciona una protección parcial para toda la vida frente a la transmisión del VIH de mujeres a hombres, así como reduce la vulnerabilidad masculina heterosexual con relación al riesgo al VIH en, aproximadamente, un 60 %.

La circuncisión masculina médica voluntaria también sirve como punto de partida para proporcionar a los adolescentes de 15 años en adelante y a los hombres adultos que viven en entornos con epidemias generalizadas paquetes sanitarios más amplios para que consigan mejorar sus resultados en materia de salud. Al combinarse con los altos niveles de cobertura del tratamiento y la supresión viral, las pruebas nos muestran que el impacto de la circuncisión masculina médica voluntaria es más que significativo.

Sin embargo, el número de circuncisiones en los 15 países prioritarios lleva manteniéndose relativamente estable desde el año 2017, y se encuentra aún lejos de las cantidades anuales necesarias para lograr el objetivo de 25 millones de circuncisiones adicionales para 2020 desde principios de 2016.

Número acumulativo de circuncisiones masculinas médicas voluntarias, 15 países prioritarios, 2016-2019

NUESTRA ACCIÓN

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Reckitt Benckiser dona desinfectante de manos a las personas que viven con el VIH

25 Enero 2021

En Rusia, los centros de la comunidad para el VIH situados en Moscú, Vorónezh, Kaluga, Kursk, Orel y Vladimir han recibido 35 000 botes de desinfectante de manos Dettol como parte de una iniciativa promovida por Reckitt Benckiser. La donación se hizo en vista de la creciente pandemia de la COVID-19 en el país y del aumento de otras enfermedades de transmisión vírica. Esos botes reflejan el esfuerzo conjunto de la sede de Reckitt Benckiser en la Federación de Rusia y el Equipo de apoyo regional de ONUSIDA para Europa oriental y Asia central. Las organizaciones no gubernamentales Medical Volunteers, Volunteers to Help Orphans y Center Plus también se unieron a la iniciativa y fueron las encargadas de distribuir las donaciones a los centros de la comunidad.

«Se trata de un apoyo que llega en un momento muy oportuno a las personas de los grupos de población clave; a quienes están en riesgo y batallan en primera línea contra ambas epidemias, tanto la del VIH como la de la COVID-19, y a todos aquellos que no tienen la oportunidad de cuidarse solos», insiste Vladimir Mayanovsky, presidente de Center Plus.

De acuerdo con un estudio llevado a cabo por el Central Research Institute of Epidemiology situado en Rospotrebnadzor (el servicio federal para la vigilancia de la protección de los derechos de los consumidores y el bienestar humano) en colaboración con la Coalición internacional de preparación para el tratamiento y siempre con el apoyo de ONUSIDA, el número de personas que viven con el VIH con marcadores para el diagnóstico de la COVID-19 fue cuatro veces superior al hallado en participantes VIH-negativo. Asimismo, la investigación puso de manifiesto que las personas que viven con el VIH tienen dos veces menos posibilidades de que se les realice la prueba de detección del coronavirus y buscan ayuda médica con menos frecuencia que las personas seronegativas, aun presentando síntomas.

El estudio también demostró que la mayoría de los participantes que viven con el VIH presentan un mayor riesgo de contraer la COVID-19 como consecuencia del elevado número de infecciones que hay en su entorno y del menor uso de equipos de protección personal. Del mismo modo, de acuerdo con el estudio, estas personas infravaloran el alto riesgo que presentan ante la enfermedad de la COVID-19.  El desinfectante de manos evita que las personas contraigan la enfermedad del coronavirus.

«La misión de Reckitt Benckiser es proteger, sanar y nutrir, creando un mundo más limpio y más sano. En los países en los que trabajamos, nos esforzamos al máximo por reforzar la importancia de adoptar una actitud responsable con respecto a la salud y considerar que la higiene es la base de un estilo de vida sano. Lavarse las manos es uno de los hábitos más sencillos e importantes. Reckitt Benckiser es más que un negocio, es una forma de contribuir a un futuro más sano y más feliz», destaca Igor Radakovich, director general de Reckitt Benckiser Healthcare en la Federación de Rusia, Ucrania y los países de la Comunidad de Estados Independientes.

«ONUSIDA acoge con agradecimiento y apoya todo este tipo de iniciativas que nacen del sector privado y ayudan a luchar contra las dos epidemias que nos amenazan hoy. Estamos preparados para seguir colaborando con Reckitt Benckiser en materia de salud. Compartimos plenamente la visión que Reckitt Benckiser transmite en el eslogan de todas las iniciativas que promueve en el campo de la educación dentro de la Federación Rusa: "Tu salud es tu responsabilidad". Esto es aplicable no solo al hablar de la prevención de la COVID-19, sino también en lo referente a la prevención del VIH mediante el fomento del uso del preservativo», destaca Alexander Goliusov, director adjunto del Equipo de apoyo regional de ONUSIDA para Europa oriental y Asia central.

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